Barrio del Carmen de Valencia

 



El Barrio del Carmen nos ofrece unos límites bien definidos, comprendidos entre las calles Caballeros-Cuarte, y que se despliegan desde las Torres de Quart, formando un abanico que llega hasta el río Turia, formando su límite en las Torres de Serranos y la calle del mismo nombre.
    La calle Quart, de dirección única, representaba la salida desde el centro de la ciudad, mientras que la calle de Serranos —mejor dicho de los Serranos—, era la entrada a la ciudad de los que procedían de la sierra del interior. Pero el barrio existen otras calles que, aunque con menor transito, tienen una gran raigambre histórica. Tal es el caso de la calle de la Corona, que enlaza con la Ronda —en la actualidad calle Guillem de Castro—, por el desaparecido Portal de los Tintes; o la calle del Portal Nuevo o de San José, ante el puente del mismo nombre.






HISTORIA


El barrio recibe su denominación de la iglesia y convento del Carmen Calzado, siendo en torno a el donde se formó este núcleo de población. Siendo la plaza del Carmen la primera en llamarse así, por estar situada frente a la actual iglesia parroquial de Santa Cruz, justo antes del Convento del Carmen. Con el paso de los años todo el barrio adoptaría esta nomenclatura.





La configuración del barrio tiene su origen en seis núcleos urbanos, que, en un principio, estaban separados, pero que con paso del tiempo acabaron integrándose en un único barrio.
    El primer núcleo se encontraba en la zona norte del actual barrio, coincidiendo con el arrabal musulmán, situado extramuros muy próximo a la muralla musulmana, teniendo su origen como núcleo urbano en la época califal. Se trataría del Arrabal de Roteros o Pobla Vella.
    El segundo núcleo tiene su origen en la zona este del trazado actual, centrado en la muralla y las torres musulmanas. Está formado por una red de callejuelas y plazas de reducido tamaño que se fueron originando a lo largo del siglo XI.
    El tercer núcleo se sitúa en el centro y oeste del actual barrio, estando formado por lo que, en su día constituyó la Morería, zona comprendida entre las calles Quart, Pinzón, de la Corona y de Dalt. Un espacio que más tarde será ocupado por la Casa de la Misericordia; y que, al demolerse esta, se añade al barrio el huerto del Tirador y la prolongación por la calle de la Corona (antiguo barrio de los Tintes) y calles colindantes, dando lugar a la zona más moderna del actual barrio. Se trata de la Morería o Pobla Nova y Barrio de los Tintes.
    El cuarto núcleo, lo podríamos denominar, la "Vía de penetración norte". Está situado en el límite este del barrio, surgido del ensanche que se hizo en el trazado urbanístico durante el siglo XV.
    Llegamos así al quinto núcleo situado en el noroeste, entre los poblados de Roteros y Tints. Esta zona estuvo ocupada por huertos: Corona, Ripalda, Sogueros (también conocido como el d'En Cendra) y Partit; de sus solares, gracias a la anchura que tenían, se crearon calles y se edificaron casas para obreros entre 1845 y 1920.
    Por último nos encontramos con la “Vía de penetración oeste”. Una vía de origen, por una parte romano, que constituía la salida de la ciudad hacia el oeste; y por otra musulmán, puesto que había un pequeño arrabal musulmán situado en la zona derecha, próximo a las Torres de Quart. Esta zona sufrió una expansión a lo largo del siglo XIV, cuando se construyeron casonas y palacetes durante el siglo XV, y posteriormente durante los siglos XIX y XX.





Durante los siglos I a VII, el barrio estaba sin urbanizar, ya que estaba a extramuros de la entonces ciudad romana de Valentia, siendo atravesado por un brazo del Turia, que, al desecarse, daba lugar a una estrecha hondonada entre a las actuales calles de las Salinas y Alta. Parte del área, actualmente ocupada por el barrio, se corresponde con la prolongación del decumanus maximus, la salida de la ciudad romana, son a los actuales calles de Caballeros y de Quart.
    Entre los siglos VIII-XII, el barrio fue creciendo entre sus dos murallas: la musulmana (del siglo XI), construida por Abd-Al-Aís, que lo limitaba por el este, y la muralla del siglo XIV, que lo protegía por el oeste. Tras la época musulmana, la parte oriental fue destinada a morería, mientras que la parte que flanqueaba el río era un arrabal para uso agrícola.
    Es en el principio de esa época, con los musulmanes en la ciudad, alrededor del año 714, cuando el barrio comienza a ser habitado, formándose arrabales musulmanes: al-Falaqa o Roteros, que estaba situado entre el cauce del Turia y un brazo secundario del mismo, organizado alrededor de un caserío de la época califal, base del barrio del Carmen. Este arrabal de Roteros, situado al oeste de la muralla musulmana, es llamado así desde el siglo XIII, aunque también se llega a conocer como Carnicerías de Roteros ya que en la zona se ubicaron, en época medieval, algunos establecimientos de este tipo; también fue conocido como Pobla Vela de Roteros, ya que constituía el arrabal más antiguo de la ciudad, situándose su origen en la época del califato.
    Al producirse la caída del Califato de Córdoba, Valencia pasa a convertirse en la capital del Reino de Taifas, por lo que llega a la ciudad una gran cantidad de inmigrantes, lo que da lugar a un gran crecimiento urbano. Se construyen nuevas murallas, que afectan a la parte este y central del barrio, quedando varias torres y puertas: Puerta de la Culebra (Bab al-Hanâx) o Puerta del Puente (Bab al-Qantara) pasan a situarse dentro del barrio.





Al oeste, recién terminada la muralla árabe, la zona que quedaba en el exterior poco a poco fue ganando en actividad agrícola; al tiempo que se fueron levantando casas que se unían a las alquerías existentes. El vivir extramuros explica que sea ese el lugar donde más visibles son los restos de fortificación islámicos; por eso en las inmediaciones de la Plaza del Ángel y de la Plaza de los Navarros encontramos un lienzo y una torre, una alhóndiga, un hostal y un almacén.
    En el siglo XIII, tras conquista por Jaime I, las viviendas situadas en el exterior de las murallas fueron habilitadas para los soldados, lo que provocó la salida de la ciudad de muchos musulmanes que habían decidido quedarse, refugiándose, en la zona del arrabal de al-Kudia, situado alrededor de la acequia de Rovella y el foso de la muralla, donde se encontraba el portal de la Culebra. Desde el Repartiment de 1245, a este barrio se le llama, Vicus Sarracenorum o Morería, conocido como la Aljama de Valencia o Vilanova del Raval. Desde entonces la zona se convirtió en asentamiento para gran parte de los gremios medievales. Els velluters (tejedores de terciopelo) de gran importancia por la gran cantidad de telares que poblaban la ciudad, dieron origen al Colegio Mayor de la Seda, una institución que hoy se puede conocer visitando el Museo de la Seda.
    El año 1281, las Carmelitas Descalzas deciden ocupar un terreno sin urbanizar, situado en una prolongación del barrio de Roteros, para construir e instalar su Convento del Carmen, lo que provocará que el barrio acabara llamándose a El Carmen. Aunque en un primer momento se utilizaron otros términos para nombrar el bario, como Partidas del Carmen, en 1343 año en que se consagró la iglesia del convento bajo la advocación de la Virgen del Carmen, el nombre definitivo fue el Carme.
    La ocupación cristiana del barrio produjo una serie de cambios en el mismo, creándose calles más rectas y anchas donde se fueron ubicando casas, conventos e iglesias; además, el agua de la acequia de Rovella juega un papel esencial en el desarrollo económico de la zona, pues dió lugar al barrio de los Tintes, al surgir varios obradores en el eje de la acequia y haciendo uso de su caudal. Otra actividad que se desarrolló mucho en esta época fue la de la prostitución, que se centró la zona conocida como La Mancebía. La nomenclatura actual de muchas calles recuerda la antigua localización de los talleres artesanos. Algunos llegaron a formar verdaderos barrios, como es el caso de el de curtidores, situado en Roteros.
    Poco a poco, Valencia fue alineando y ensanchando calles. Hubo un hecho determinante para la transformación moderna de la ciudad: el derribo de las murallas en 1865; el espacio ocupado por estas produjo la formación de un conjunto de calles que reciben el nombre de "circunvalación".








El Barrio del Carmen en la actualidad


El núcleo urbano antiguo continúa atrayendo al comercio y organismos oficiales, mientras la vida moderna se resiste a integrarse en una parte de la ciudad arcaica, lo que ocasiona su desplazamiento hacia otras zonas renovadas o adaptadas al nuevo ritmo; por lo tanto, los barrios más antiguos se van alejando del centro, sufriendo un paulatino empobrecimiento, con la consiguiente degradación urbanística. Esta evolución es muy significativa entre los ejes radiales de circulación que cortan el casco viejo, aunque estos mantienen su función comercial, quedando pequeños espacios aislados del ritmo de vida moderno, lo que favorece su personalidad y una intensa vida local. El barrio del Carmen le queda una zona triangular distinta, limitada al norte por las calles de Quart-Caballeros y al sur por las de Murillo-Carda y la Plaza del Mercado. Excepto las calles que le sirven de límite, el resto tiene como función la residencia de una población acomodada; calles poco animadas con tráfico reducido. Un ejemplo es la de Cadirers, con sus antiguos palacios y sus casas de órdenes religiosas.
    Dentro del barrio del Carmen, desde las calles de Quart-Caballeros hasta el río, y desde Serranos a Guillem de Castro, está formado por un núcleo interno, el antiguo "poblado de Roteros", desde el cual divergen una serie de calles en forma radial: calles del Portal de Valldigna, de la Cruz, Roteros, la de Salvador Giner, Na Jordana y Corona, que constituyen los ejes radiales que dan salida al barrio; pero la principal comunicación con el centro de la ciudad se la da la calle de San Miguel y, sobre todo, la plaza de San Jaime.
    La sección occidental del barrio no es tan abundante en plazas como la oriental. Su exceptuamos la de Mossén Sorell, plaza cuadrada con calles en los ángulos, que desde un principio gozó de cierta amplitud por su función comercial, el resto son pequeños ensanches entre calles.
    En la calle Caballeros encontramos los antiguos palacios y casas señoriales conservados de otra época, y que en su mayoría ya no sirven de domicilio a los descendientes, siendo son utilizados como edificios públicos, centros de enseñanza o para locales de empresas. En el barrio abundan sobre todo los comercios pequeños que conservan su aspecto de antaño; en el interior, mostrador de madera, un escaparate pequeño y alto y unas puertas sencillas de madera. Además abundan las plantas bajas dedicadas a vivienda, que carecen de sótano.



El barrio del Carmen, fuente inagotable de lugares curiosos y sorpresas


La Casa de los Gatos, una sorpresa situada en el número 9 de la calle Museo. Es una pequeña casita que cuenta con todo lujo de detalles: cortinas, entrada principal y una fuente frente a una puerta. Los vecinos le dieron este nombre por coincidir por un antiguo agujero, por donde pasaban los gatos al solar, según afirmación del artesano Alfonso Yuste Navarro, propietario del solar y cuya firma se encuentra en el mármol de la casa. También, junto a la casa, se conserva un azulejo que marca la altura que alcanzaron las aguas desbordadas del río Turia en octubre de 1957 durante la gran riada.
    Los refugios antiaéreos de la guerra civil española, durante la que Valencia llegó a ostentar durante once meses la capitalidad de la II República, localizados en el número 25 de la calle Serranos y número 37 de la calle Alta.
    Una de las leyendas más conocidas del Barrio del Carmen es la leyenda del Tossal, que cuenta la historia de una joven llamada María que vivía en una antigua casa abandonada y que fue asesinada. Según dicha leyenda, su espíritu aún vaga por el barrio y muchos vecinos aseguran haber visto su figura fantasmal en las noches de luna llena.
    Según la leyenda del tesoro oculto de La Canal, en el siglo XVIII un bandolero enterró un tesoro en algún lugar del barrio. Aún, muchos aventureros continúan buscándolo.
    Más, el Barrio también alberga historias de amor y tragedia, de hecho, la leyenda de los Amantes de Valencia nos cuenta la trágica historia de dos jóvenes amantes que se vieron obligados a separarse debido a diferencias sociales. Su historia de amor prohibido ha sido inmortalizada en la escultura del Puente de San José, donde se encuentran para darse un último abrazo antes de morir.





Ramón Martín

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