29 jun 2022

Adelaida de Sajonia-Meiningen, esposa de rey del Reino Unido e Irlanda, y de Hannover Guillermo IV

 


Adelaida nació en Meiningen, el 13 de agosto de 1792, y fue la mayor de los tres hijos habidos del matrimonio del duque Jorge I Federico de Sajonia-Meiningen, y de su esposa, la princesa Luisa Leonor de Hohenlohe-Langenburg.

El 13 de julio de 1818, se casó en el palacio de Kew (Surrey), con el duque de Clarence (futuro Guillermo IV del Reino Unido), el cual casi le duplicaba en edad. En el tiempo que duró el matrimonio, Adelaida estuvo embarazada en cuatro ocasiones, incluyendo a un par de gemelos, pero solamente dos hijas —Carlota e Isabel—, sobrevivieron al nacimiento, aunque, por desgracia, ambas niñas murieron muy pronto: Carlota a las pocas horas de nacer e Isabel a los tres meses de edad, dejando a los duques de Clarence sin descendencia. Digo duques de Clarence, debido a que, en el momento de su boda, el duque de Clarence no era el heredero del trono, ya que ese lugar lo ocupaba su hermano mayor, el duque de York, pero al morir en 1827, sin descendencia, se abrió a Guillermo el camino que le llevaría a ser el futuro monarca.



El 26 de junio de 1830, muere —sin descendencia—, el rey Jorge IV, siendo sucedido por el duque de Clarence como Guillermo IV, por lo que Adelaida es coronada reina junto a su esposo en la abadía de Westminster, el 8 de septiembre de 1831. Al contrario de su predecesora en el trono, la nueva reina mantuvo una vida sin escándalos, por lo que fue muy querida por sus súbditos, destacando por su modestia, así como por sus trágicos embarazos.

Adelaida murió en el priorato de Bentley (Londres), el 2 de diciembre de 1849, a los 57 años, siendo sepultada en la capilla de San Jorge, en el castillo de Windsor. La ciudad australiana de Adelaida fue llamada así en su honor.

Ramón Martín

Guillermo IV, rey del Reino Unido e Irlanda y de Hannover desde 1830 a 1837

 


CASA DE HANNOVER

Nacimiento: El 21 de agosto de 1765 en el palacio de Buckingham (Londres)

Fallecimiento: El 20 de junio de 1837 en el castillo de Windsor (Berkshire)

Padres: Jorge III del Reino Unido y su esposa Carlota de Mecklemburgo-Strelitz.

Reinado: Desde el 26 de junio de 1830 al 20 de junio de 1837.

 



Fue el tercer hijo del rey Jorge III. Tenía un carácter excéntrico e irresoluto, y sirvió, en su juventud, en la marina de guerra del Reino Unido, período en el que se convirtió en un seguidor y admirador del almirante Horacio Nelson. El año 1782 estuvo a punto de ser capturado en la ciudad de Nueva York, donde había montado un servicio de espionaje dirigido contra el presidente norteamericano George Washington. En 1790 abandonó la Armada, dedicándose a vivir una vida de derroche que le acarreó la impopularidad ante su pueblo y, además, serios enfrentamientos con su padre, el rey Jorge III. Durante veinte años convivió con la famosa actriz Dorothea Jordan, con quien tuvo, al menos, diez hijos naturales, además de otros romances con damas de la corte. El año 1811, por necesidades de Estado, se vio obligado a abandonar a Dorothea para casarse con la princesa Adelaida de Sajonia-Meningen, con la que tuvo dos hijas que murieron a poco de nacer. En el año 1827, el primer ministro George Canning le nombró lord del Almirantazgo, pero, un año después, el cargo recayó en el duque de Wellington.



Al morir su hermano, Jorge IV, sin descendencia, subió al trono; sin embargo, los movimientos revolucionarios que sacudieron Europa ese mismo año: caída de Carlos X de Francia por Felipe de Orleáns independencia de Bélgica, las revoluciones que hubo en Irlanda, etc., hicieron que, Guillermo IV, aturdido por dichos acontecimientos, agregado a su profundo despego por el parlamentarismo reformado, oscilase entre los Whig y los Tories hasta que, se decidió por ayudar a su primer ministro, Charles Grey, para que se votara la reforma electoral del año 1832.

A su muerte, sin descendencia, producida el 20 de junio de 1837, la corona pasó a su sobrina, la princesa Victoria, hija de Eduardo, duque de Kent, cuarto hijo del demente rey Jorge III, mientras que, la corona de Hannover, la recibió su otro hermano, Ernesto Augusto, duque de Cumberland.

Ramón Martín

Carolina de Brunswick-Wolfenbüttel, esposa del rey del Reino Unido e Irlanda Jorge IV

 


Nace la futura reina el 17 de mayo de 1768, en Brunswick (Alemania), y es hija del duque Carlos Guillermo y la princesa Augusta de Gran Bretaña, hija mayor del rey Jorge III. Poco se conoce de su infancia. La Duquesa, demostró siempre una querencia por el país natal de su madre. Se dice que, incluso en su juventud habría quedado prendada de un oficial británico que estuvo de visita a la casa familiar. Este idilio tuvo un carácter meramente platónico, ya que pronto, sus padres comenzaron a planear su matrimonio con Jorge, príncipe de Gales, del que era prima.  Carolina tenía una posición económica muy holgada, lo que constituyó una razón determinante para que las negociaciones llegaran a buen término, por lo que el compromiso fue anunciado en 1794.

El Príncipe de Gales, con tan solo diecisiete años, había mantenido un tórrido romance con la actriz y poetisa Mary Robinson, y seis años después se había casado en secreto con la católica María Fitzherbert, aunque el enlace no fue considerado válido, ya que no había sido autorizado por el reyEl príncipe, además de disoluto era derrochador, sobre todo por las reformas que llevó a cabo en su residencia londinense de Carlton House. Para sanear sus cuentas, era necesario contraer matrimonio con una potentada, y la elegida fue Carolina de Brunswick. La boda se celebró el 8 de abril de 1795. Al no conocerse con anterioridad, la primera impresión no pudo ser peor. El matrimonio fue, desde el principio, un auténtico desastre, y el príncipe se hecho en brazos de su nueva amante, la condesa de Jersey, de la que nació una hija, la princesa Carlota de Gales. La situación del matrimonio se hizo insostenible, por lo que el príncipe planteó a su padre el divorcio, a lo que el rey se negó en rotundo. El 30 de abril de 1796 El príncipe mandó una carta a Carolina en la que le informaba de que, aun siguiendo, estando casados, harían vidas separadas. La Princesa sufría la humillación de ser repudiada por su marido.



Como venganza por el desprecio de su marido, Carolina, que se había trasladado a vivir a Blackheath, comenzó una intensa vida social. Lo que fue origen de todo tipo de rumores, algunos se referían a sus presuntos amantes. Todas estas noticias llegaron a Palacio, que, en castigo, impidió que la princesa viera con frecuencia a su pequeña hija. El escándalo de la vida sentimental de la princesa llega en 1806, cuando una comisión formada por el premier y varios ministros investigan el caso de William Austin, un presunto hijo ilegítimo de Carolina. Pese a no existir ninguna evidencia de la maternidad, el daño a la reputación de la princesa fue gravísimo. Fue víctima del vacío de la sociedad británica, debido a la campaña de desprestigio que se orquestó desde el círculo del príncipe de Gales, que buscaba una excusa para anular su matrimonio. La princesa no pudo aguantar la presión y el 8 de agosto de 1814 abandonó el Reino Unido, camino de Italia. Una vez allí, se instala a las orillas del Lago de Como, contrata los servicios de un mayordomo local, Bartolomeo Pergami, que se convertirá en inseparable, lo que dio lugar a que, en toda Europa se hablara del presunto romance. De nuevo, las noticias llegan a Londres y el príncipe Jorge manda buscar pruebas del adulterio de su mujer. Las pruebas concluyen que, Carolina y Pergami, hacen vida de casados. El príncipe ofrece a su esposa reconocer el adulterio, lo que facilitaría el divorcio, que en aquellos tiempos solo podía producirse tras la confesión del infiel. La princesa se negó a aceptar esta propuesta de su marido.

El rey Jorge III fallece y los príncipes de Gales se convierten en soberanos del Reino Unido. Carolina se dispone a regresar a Londres, tras rechazar una oferta del Gobierno de permanecer en Italia a cambio de una pensión. El pueblo llano considera a la reina una víctima de su marido y se echa a las calles para defender el honor de su soberana. El rey se muestra inflexible e insiste en que el Parlamento examine de nuevo las pruebas sobre la supuesta infidelidad de la reina. El 19 de julio de 1821 se celebra en la abadía de Westminster la coronación del nuevo Rey. La reina Carolina acude, pero se la niega la entrada. La humillación es mayúscula. Ultrajada, abandona la escena y esa misma noche cae gravemente enferma, falleciendo, 19 días después, el 7 de agosto de 1821, probablemente de un cáncer, aunque hubo especulaciones sobre un posible envenenamiento, habida cuenta que los informes médicos desaparecieron misteriosamente. Fue enterrada en Brunswick y no en Westminster como le correspondería.

Ramón Martín

28 jun 2022

Jorge IV, rey del Reino Unido e Irlanda desde 1820 a 1830


 

CASA DE HANNOVER

Nacimiento: El 12 de agosto de 1762 en el palacio de St. James (Londres)

Fallecimiento: El 26 de junio de 1830 en el castillo de Windsor (Berkshire)

Padres: Jorge III del Reino Unido y su esposa Carlota de Mecklemburgo-Strelitz.

Reinado: Desde el 29 de enero de 1820 al 26 de junio de 1830.

 




Por ser el varón primogénito de un soberano británico, adquirió automáticamente los títulos de duque de Cornualles y duque de Rothesay. El rey Jorge III le otorgó el título de príncipe de Gales y conde de Chester. Fue un excelente estudiante, aprendiendo rápidamente francés, alemán e italiano; a pesar de lo cual, su padre criticaba su carácter fácilmente influenciable y su tendencia a la holgazanería.

En 1785 se casó en secreto con Fitzherbert, que, al ser católica, dicho matrimonio era contrario a la Royal Act Marriage de 1772. Por lo cual fue acusado ante el Parlamento, siendo su amigo Fox, el encargado de su defensa, quién al ser declarado culpable, le abandonó. Pitt convenció al Parlamento para que votase un crédito con que sufragar las deudas del príncipe, al tiempo que lograba que éste se reconciliase con su padre. Poco duró la reconciliación, al igual que el pago de las deudas, debido a los excesos de Jorge. Las deudas llegaron a tal extremo que, en 1792, tuvo que retirarse al campo huyendo de sus acreedores. En 1795, fue anulado su matrimonio con María Ana Fitzherbert por considerarse ilegal, por lo que casó con su prima, la princesa Carolina de Brunswick, la cual aportaba una generosa dote, con la que pudo saldar las deudas de su esposo durante algún tiempo.

En 1811, Jorge III fue declarado loco y consiguientemente incapaz para gobernar, otorgándose la regencia a su hijo Jorge. En estos años, surgen las primeras desavenencias entre Jorge y el primer ministro Perceval, que sería asesinado en el Parlamento en 1812, en el momento en que se debatía la posible independencia de los católicos. A Perceval le sustituyó lord Liverpool. Mientras tanto, las deudas del regente se habían vuelto a disparar, lo que provocó que la relación con su esposa se deteriorara, siendo ya intolerable. Entonces se produce su llegada al trono, el 29 de enero de 1820, e inmediatamente anuncia su deseo de divorciarse, lo que no llegó a producirse, puesto que, la reina, falleció al año siguiente. Emprendió, a continuación, un viaje por Irlanda, Escocia y Hannover al regreso del cual formó un nuevo gobierno con Canning, Robinson, Poel y Huskisson los cuales emprendieron un paquete de reformas económicas de importancia, al tiempo que desarrollaban una importante política exterior, uno de los hechos más significativos fueron las importantes victorias obtenidas en la India contra los birmanes en 1825, así como la destrucción de la escuadra turco-egipcia en Navarino, en 1827. En política interior destacó la emancipación de los católicos en 1829.

Al final de su reinado Jorge IV evitó mostrarse en público debido a su extrema obesidad, por lo que se refugió en el castillo de Windsor con su amante. En mayo de 1830, dictó su testamento, volviéndose muy devoto y confesando a un archidiácono que se arrepintió de su vida disoluta, esperando que se le mostrara misericordia, ya que siempre había tratado de hacer lo mejor por sus súbditos. El 14 de junio, recibió el Sacramento. En la madrugada del 26, en el castillo de Windsor, despertó y evacuó el intestino mezclado en sangre, el rey puso las manos en el estómago y dijo "Seguramente, esto debe ser la muerte", apretó la mano de su paje y murió a las 3:15 de la mañana. Una autopsia realizada reveló que había muerto de una hemorragia gastrointestinal. Se le encontró un gran tumor adherido a su vejiga; su corazón se había agrandado, estaba rodeado de grasa, y tenía válvulas fuertemente calcificadas. El rey fue enterrado el 15 de julio, en la bóveda real de la capilla de San Jorge (7), en el castillo de Windsor. Al no sobrevivirle ninguno de sus hijos legítimos —se sospecha que tuvo varios ilegítimos—, el trono pasó al tercer hijo de Jorge III, el príncipe Guillermo de Clarence.

 


 

Ramón Martín


27 jun 2022

Carlota de Mecklemburgo-Strelitz, esposa de rey de Inglaterra Jorge III

 




Sofía Carlota nació el 19 de mayo 1744 en el Castillo de Mirow, siendo la hija menor de Carlos Luis Federico de Mecklemburgo-Strelitz y de Isabel Albertina de Sajonia-Hildburghausen. Mecklemburgo-Strelitz era un pequeño ducado del norte de Alemania, perteneciente al Sacro Imperio Romano. Carlota recibió una educación mediocre, centrándose, sobre todo, en el protocolo y en aspectos religiosos. Siempre se le reconocería su simpatía y su don de gentes, aunque no especialmente agraciada. Tenía por lo demás una tez muy oscura, lo que apunta la posibilidad de que tuviera ascendentes portugueses mulatos. Su adolescencia discurrió en un entorno rural, con una vida social limitada.

Cuando el rey Jorge III hereda el trono inglés, su nombre comenzó a sonar como posible candidata a casarse con él, a quien, hasta aquel entonces, solo se le conocía un romance, con lady Sarah Lennox, que, por cierto, no había recibido el visto bueno de sus progenitores. La joven Carlota tenía dos aspectos a su favor, para convertirse en una posible consorte. Por un lado, era una mujer de indudable posición, pero suficientemente alejada de las intrigas palaciegas de Londres. Por otro, el patrimonio familiar de la joven aumentaba sus posibilidades. Las negociaciones matrimoniales fructificaron y el matrimonio se celebró el 8 de septiembre de 1761 en la Capilla Real del Palacio de St. James en Westminster. La joven alemana, que no hablaba inglés y nunca había salido de las posesiones familiares, se convertía en soberana del Reino Unido y de Irlanda.

Un año después de contraer matrimonio, la reina daba a luz a su primer hijo, el Príncipe de Galés y futuro rey Jorge IV. Tras el cual llegarían catorce retoños más, de los que solo dos morirían antes de alcanzar la edad adulta. La reina, en pocos meses, ya dominaba la lengua inglesa, y comenzaba a mostrarse como una mujer enérgica y en absoluto sumisa. Su carácter le traería problemas, sobre todo con su suegra, mujer de fuerte carácter que la consideraba una mala influencia para su hijo. Hoy en día, se da por sentado que la reina Carlota influenció a su marido en su labor de gobierno, aunque de manera discreta, y con el único propósito de apoyarlo. Es sabido que siempre intentó que su marido apoyara a los estados alemanes en la Guerra de Sucesión de Baviera en 1778. Aunque, ya en 1765 el rey había sufrido alguna crisis mental, no sería hasta veinte años después cuando su salud comenzaría a deteriorarse gravemente, sufriendo, frecuentemente, desmayos en público; con lo que la reina sufriría enormemente, comenzando a preocuparse por su futuro en la Corte. Llegando a la conclusión de que, el Príncipe de Galés, pretendía apartar a su padre del trono y enviarla de regreso a Alemania.

En 1789, la salud del monarca pareció mejorar, pero pronto volvería la crisis de ansiedad, con una virulencia extrema que le obligaban a guardar cama. La reina, muy afectada, caería en una grave depresión, recluyéndose en sus aposentos, sin apenas aparecer en público. En 1804, cuando la salud de su marido empeoró, la soberana pasaría los días sola, rota de dolor, engordando notablemente, puesto que se entregó a la comida como única salida a su angustia. Para entonces, el Príncipe de Gales fue nombrado regente. Los últimos años de la reina transcurren en soledad, solo interrumpida por sus escasas visitas a su marido, que apenas logra reconocerla. En 1814, Carlota, se convertiría en Reina de Hannover, al ser nombrado su marido, Monarca del estado alemán en el Congreso de Viena, aunque nunca visitarían sus nuevos dominios.

En 1818, la reina caería enferma, decidiéndose retirarse unos días al Palacio de Kew, una de las casas de campo de la Familia Real inglesa. La humedad del lugar, lejos de beneficiarla, la provocaría una neumonía de la que no se recuperaría. Moriría con 74 años en Kew, el 17 de noviembre de 1818, acompañada por sus dos hijos mayores, Jorge, el Príncipe Regente, y Federico, duque de York, así como dos de sus hijas. Fue enterrada en la capilla de San Jorge en el castillo de Windsor. Su marido, completamente ciego y con una demencia terminal, no fue informado de su muerte.

Ramón Martín


26 jun 2022

Jorge III, rey de Gran Bretaña e Irlanda desde 1760 a 1800 del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda desde 1801 a 1820

 


CASA DE HANNOVER

Nacimiento: El 4 de junio de 1738 en Londres (Inglaterra)

Fallecimiento: El 29 de enero de 1820 en el Castillo de Windsor, Berkshire (Inglaterra)

Padres: Federico Luis de Gales y su esposa Augusta de Sajonia-Gotha.

Reinado: Desde el 25 de octubre de 1760 al 31 de diciembre de 1800 y desde el 1 de enero de 1801 al 29 de enero de 1820.

 


Jorge Guillermo Federico (George William Frederick) nació prematuro en Londres el 4 de junio de 1738, siendo el segundo hijo y primer varón de los nueve descendientes del príncipe Federico Luis de Gales y de Augusta de Sajonia-Gotha. Al ser prematuro, fue bautizado inmediatamente después de nacer por el obispo de Oxford. El bautismo público sería oficiado —como el anterior— en Norfolk House por el obispo Secker, un mes después. Fueron sus padrinos, el rey Federico I de Suecia (representado por lord Baltimore), su tío materno, el duque Federico III de Sajonia-Gotha (representado por el duque de Chandos) y su tía-abuela, Sofia Dorotea de Hannover, reina de Prusia (representada por Lady Carlota Edwin).

Jorge II y su hijo el príncipe de Gales tenían muy mala relación, por lo que Jorge y sus hermanos fueron desterrados de la Corte en sus primeros años. En 1751, Federico Luis murió, dejando al príncipe Jorge el ducado de Edimburgo. Por entonces, el duque de Edimburgo era el presunto heredero al trono, siendo nombrado posteriormente príncipe de Gales. Como su madre, Augusta, desconfiaba de su suegro, el rey Jorge II; mantuvo al príncipe de Gales alejado de su abuelo, teniendo una importante influencia de John Stuart, tercer conde de Bute, que, más tarde, le serviría como primer ministro. Jorge, príncipe de Gales, heredó la corona al morir su abuelo, Jorge II, el 25 de octubre de 1760, iniciándose entonces, la búsqueda de una esposa. Esto recayó en Carlota de Mecklemburgo Strelitz, celebrándose la boda el 8 de septiembre de 1761, en la Capilla Real del palacio de St. James, siendo coronados, dos semanas más tarde, en la abadía de Westminster. Se dice que Jorge estuvo enamorado de lady Sarah Lennox, y tuvo una desagradable sorpresa al conocer a la poco agraciada Carlota, el mismo día de su boda. A pesar de lo cual, siguió adelante y, nunca tomó una amante. Con el tiempo, la pareja gozó de una auténtica felicidad y tuvieron 15 hijos.

Durante la década de 1760 hubo una cierta inestabilidad burocrática, por lo que los Whigs acusaran a Jorge III de ser un autócrata. El incompetente lord Bute dimitió en 1763, y los Whigs volver al poder. Más tarde, el gobierno británico publicó la Proclamación Real de 1763 que ponía un límite a la expansión hacia el oeste de las colonias norteamericanas. El objetivo era obligar a los colonos a negociar con los indios norteamericanos la compra de la tierra y, reducir, la costosa guerra fronteriza surgido por los conflictos de territorios. La Proclamación fue muy impopular entre los norteamericanos, transformándose en un obstáculo en las relaciones entre los colonos y el gobierno británico, que conduciría a la guerra. Con los colonos cada vez más reticentes a pagar los impuestos, se hacía difícil para la Corona costear sus gastos militares. Debido a lo cual, George Grenville, primer ministro, introdujo la Ley del Timbre, un impuesto en todo el papel impreso en las colonias británicas de Norteamérica. Grenville intentó reducir a Jorge III a una mera marioneta, y el rey nombró al marqués de Rockingham, Charles Watson-Wentworth en 1765.

Lord Rockingham revocó la impopular Ley del Timbre, aunque tuvo que afrontar considerables desacuerdos dentro del mismo Parlamento, siendo sustituido en 1766 por William Pitt, que resultó estar a favor de los norteamericanos. Jorge III, sin embargo, estimó que el deber de los colonos era someterse a él y a la Gran Bretaña y se ofendió por la actitud rebelde de los norteamericanos. Pitt enfermó en 1767, por lo que el duque de Grafton, Augustus FritRoy, se encargó del gobierno. Teniendo que renunciar en 1770, con lo que los Tories volvieron al poder. El gobierno del nuevo primer ministro, Frederick North, se vio afectado por la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. Durante el Motín del té de 1773, se lanzaron al mar, en Boston, más de 340 cajones de té, como protesta política. En respuesta, Lord North introdujo las Leyes Punitivas (Leyes Coactivas o las Leyes Intolerables por los colonos). El puerto de Boston fue cerrado y se suspendieron las elecciones legislativas en la colonia de Massachusetts.

El conflicto armado estalló en 1775. Algunos delegados del Segundo Congreso Continental propusieron una oferta de paz (Petición del Ramo de Olivo), pero los enfrentamientos ya habían comenzado cuando el documento llegó a Inglaterra. El 4 de julio de 1776 (día de la Independencia de Estados Unidos), las colonias declararon su independencia. Aunque, en un comienzo, la guerra le fue favorable a Gran Bretaña, la situación cambió tras la rendición del teniente-general británico John Burgoyne, en la batalla de Saratoga, entre el 19 de septiembre y el 17 de octubre de 1777. En 1778, Francia firmó un tratado de amistad con los nuevos Estados Unidos. Jorge III estaba en guerra con Francia, y en 1779 también con España. Trató, obstinadamente, de mantener la guerra contra los rebeldes, a pesar de las opiniones de sus propios ministros, y algunos dimitieron para no sufrir la indignidad de tener que ver con la guerra. En 1781, capituló Charles Cornwallis, y Jorge III admitió la derrota y aceptó entrar en negociaciones de paz. El Tratado de Paris y el asociado Tratado de Versalles fueron ratificados en 1783. Estos tratados reconocían los nuevos Estados Unidos, además de ceder Florida a España y conceder acceso a las aguas de Terranova a Francia.



El rey se molestó seriamente cuando el Gobierno aprobó la Ley de Indias, y, una vez votada en la Cámara de los Comunes, informó a la Cámara de los Lores que consideraría enemigo personal a todo aquel que votara a favor de dicha Ley, por lo que el 17 de diciembre de 1783, la Ley fue rechazada por los Lores. Jorge III disolvió el Parlamento en marzo de 1784, y las elecciones siguientes dieron a Pitt un sólido apoyo parlamentario. Para el monarca, la elección de William Pitt fue una gran victoria. Durante su ministerio, Jorge III fue muy popular. El público apoyó los viajes exploratorios al océano Pacífico, además admiraban la fidelidad que el rey profesaba a su esposa, al contrario de sus dos antecesores. Se hicieron grandes avances en ciencia e industria.

La salud personal de Jorge III no estaba en buenas condiciones, ya que sufría una enfermedad mental, que ahora se cree era un síntoma de la porfiria. Pese a estar enfermo, en el verano de 1788 se sentía lo suficientemente sano como para aplazar la convocatoria del Parlamento, aunque mostró síntomas de demencia. Cuando se reunió, de nuevo, el Parlamento en noviembre, el rey no podía hacer su discurso inaugural. Según una práctica establecida, el Parlamento no podía iniciar sus sesiones hasta que el rey hubiera hecho el Discurso del Trono. El Parlamento no hizo caso de esta costumbre y comenzó a discutir las provisiones para establecer una regencia. Charles James Fox y William Pitt discutieron sobre quién tenía el legítimo derecho a asumir el control del gobierno durante la enfermedad del soberano. Aunque convinieron que lo más razonable sería que ocupase la Regencia el hijo mayor de Jorge III, el príncipe de Gales.

En febrero de 1789, se envió a la Cámara de los Comunes una Ley de Regencia, autorizando al príncipe de Gales a actuar como regente, que fue aprobada. Pero antes de que se votase, Jorge III se recuperó de su enfermedad y confirmó las acciones de los Lores Comisionados como válidas, pero volviendo a asumir el control total del gobierno, aumentando su prestigio considerablemente. La Revolución Francesa, en la cual la monarquía había sido derrocada, preocupó a los terratenientes británicos. En 1793, Francia declaró la guerra a Gran Bretaña, y el rey permitió que Pitt aumentara los impuestos, para formar ejércitos y suspendiera el privilegio de la escritura de los habeas corpus por el inicio de la guerra. Pero Francia era más fuerte, la Primera Coalición (Austria, Prusia y España) fue derrotada en 1798, y la Segunda Coalición (Austria, Rusia y el Imperio otomano) fue vencida en 1800. Al final, Gran Bretaña tuvo que luchar sola contra Napoleón.

En aquel mismo año, Pitt centró sus esfuerzos en Irlanda, donde se había producido un levantamiento popular en 1798, con colaboración de tropas francesas. El Parlamento aprobó el Acta de Unión de 1800, que establecía que, a partir del 1 de enero de 1801, el Reino de Gran Bretaña y el Reino de Irlanda se convertirían en una sola nación, conocida como: Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda. Jorge III aprovechó la oportunidad para renunciar a toda reclamación sobre el trono de Francia, algo que soberanos ingleses y británicos habían mantenido desde el reinado de Eduardo III. La impopularidad de Pitt aumentó cuando planeó quitar ciertas incapacidades legales aplicadas a los católicos tras la Unión. Jorge III declaró que los católicos le habían hecho violar su juramento de coronación, en el cual prometía mantener el protestantismo. Frente a la oposición a sus políticas religiosas, Pitt amenazó con dimitir. El rey sufrió otro ataque de locura, del que se recuperó rápidamente. El 14 de marzo de 1801 Pitt fue sustituido por el portavoz de la Cámara de los Comunes, Henry Addington, Pitt —que era su amigo—, permaneció como su consejero privado. En octubre de 1801, hizo las paces con Francia, y en 1802 se firmó el Tratado de Amiens.

En 1803, las dos naciones se volvieron a declarar la guerra. En 1804, Jorge III se vio nuevamente afectado por la porfiria; cuando fue capaz de continuar su gobierno, descubrió que Henry Addington era odiado por el público que tenía más fe en William Pitt, el cual se concentró en formar una coalición con Austria, Rusia y Suecia. La Tercera Coalición, tuvo el mismo final que la Primera y Segunda, siendo derrotada en 1805. Una invasión por parte de Napoleón parecía inminente, pero desapareció cuando el vicealmirante Horatio Nelson, obtuvo la victoria en la batalla de Trafalgar, el 21 de octubre de 1805. Los reveses en Europa afectaron la salud de William Pitt. Tras su muerte en 1806, lord Grenville se convirtió en primer ministro, y en su ministerio incluyó a Charles James Fox. El rey estaba en desacuerdo, pero se vio forzado a admitirlo. Muerto Fox en septiembre de 1806, el rey y el ministerio entraron en conflicto. Fox propuso que se permitiera a los católicos desempeñar servicio activo en las fuerzas armadas. Jorge III anuló dicha medida y llegó a un acuerdo de que nunca se volviera a tratar de introducir tal medida. Los ministros desestimaron rechazarla en el futuro. En 1807, todos los ministros de Pitt fueron despedidos y sustituidos por el duque de Portland como primer ministro, disolvieron el Parlamento y las elecciones dieron al ministerio una mayoría fuerte en la Cámara de los Comunes.

En 1810, Jorge III volvió a enfermar gravemente, siendo la causa posible la muerte de su adorada hija menor, la princesa Amelia. Para 1811, el rey estaba totalmente loco y se decidió confinarlo en el castillo de Windsor. Sus doctores le administraron el Polvo de James (una combinación de calomel y emético tártaro) y lo sangraron regularmente. En 1811, el Parlamento aprobó el Acta de Regencia, en la cual el asentimiento real fue concedido por los lores Comisionados, el príncipe de Gales actuó desde entonces como regente durante el resto de la vida de Jorge III.

En 1812 fue asesinado Spencer Perceval, el único primer ministro británico en serlo, siendo sustituido por Robert Banks Jenkinson, segundo conde de Liverpool, quién supervisó la victoria británica en las guerras napoleónicas. El inmediato Congreso de Viena, aumentó los territorios de Hannover, siendo elevada de electorado a reino el 12 de octubre de 1814. Mientras tanto, la salud de Jorge III se deterioraba, llegando a la Navidad de 1819, cuando sufrió otro ataque de locura hablando incoherencias durante 58 horas, al final de las cuales entró en coma. El 29 de enero de 1820 murió, ciego, sordo y loco, en el castillo de Windsor, a los 81 años. Fue sepultado en la Capilla de San Jorge Windsor.

Ramón Martín

24 jun 2022

Carolina de Brandeburgo-Ansbach, esposa de rey de Inglaterra Jorge II

 


Nacida el 1 de marzo de 1683 en Ansbach. Era hija del margrave de Brandeburgo, Juan Federico, tras morir el cual, en 1687, fue enviada a la Corte de Dresde y posteriormente a la de Berlín. Por su elevada posición recibió una esmerada dentro de los principios fundamentales de cristianismo; siendo considerada una de las mujeres más cultas de su tiempo. Desde su juventud, se había proyectado que casara con el archiduque Carlos de Austria, pero aunque se iniciaron las conversaciones, el matrimonio no se llevó a la práctica, siendo prometida al príncipe elector de Hannover, el futuro rey de Inglaterra Jorge II, con el que contrajo matrimonio en 1705, a los 22 años.

Tras subir al trono Jorge I, su esposo fue nombrado príncipe de Gales, por lo que el matrimonio se trasladó a Londres, donde Carolina cultivó la amistad de los intelectuales y políticos más sobresalientes del momento. Descrita como una mujer de gran belleza, con sólidos principios religiosos y poseedora de un alto sentido para manejar los asuntos políticos, aprovechó su posición para consolidar los intereses de la Casa de Hannover en Inglaterra. En todo momento intentó conciliar las posiciones, en los continuos enfrentamientos que se producían entre el heredero y el monarca inglés. Cuando su marido cayó en desgracia, ella le acompañó a su retiro de Richmond, pero sin dejar de lado a sus influyentes amistades, las cuales formaron un grupo de oposición al monarca, apoyando la causa del príncipe de Gales.



La subida al poder de Jorge II en 1727 marcó el comienzo de su intervención directa en la política del país, muy diferente al desinterés que sentía su esposo por los asuntos de Estado, desenvolviéndose con gran prudencia e inteligencia. Presionó a su esposo para que mantuviera como primer ministro a sir Robert Walpole, al que, Carolinas, consideraba un estadista muy capacitado y un gran aliado. Poco a poco se fue adaptando a su nueva posición y aunque siempre fue contraria al sistema liberal que, por entonces, imperaba en Inglaterra, supo mantener la concordia entre el Parlamento y la monarquía, sin descuidar la buena marcha de la economía, en la que encontró una buena forma de ganarse la voluntad del pueblo.

Las continuas ausencias de Jorge II hicieron que ejerciera la regencia en numerosas ocasiones, aunque nunca de forma oficial, debido a que se negó a jurar su cargo; respetando que era función de su esposo llevar las riendas de la nación, a pesar de sus limitaciones. El arzobispo de Canterbury, en su lecho de muerte, la presionó para que jurara su cargo, ya que esto la capacitaría para desempeñar numerosas funciones religiosas dentro de la estructura de la Iglesia Anglicana. Se puede afirmar que hasta su muerte dirigió la política inglesa, no sólo por la sabida incapacidad de su marido, sino por su propia inquietud personal. Desde su posición intentó fomentar la cultura, siendo una de las principales benefactoras para que se construyera el Queen's College.



Carolina murió en Londres el 20 de noviembre de 1731, a los 54 años. Tras el funeral sus restos mortales fueron depositados en la abadía de Westminster.

Ramón Martín


23 jun 2022

Jorge II, rey del Reino Unido desde 1727 a 1760

 


CASA DE HANNOVER

Nacimiento: El 9 de noviembre de 1683 en Schloss Herrenhausen (Hannover)

Fallecimiento: El 25 de octubre de 1760 en el palacio de Kensington (Londres)

Padres: Jorge I de Gran Bretaña y su esposa Sofia Dorotea de  Brunswick-Luneburgo.

Reinado: Desde el 11 de junio de 1727 al 25 de octubre de 1760.

 



Rey de Gran Bretaña e Irlanda, además de duque de Brunswick-Luneburgo, príncipe elector del Sacro Imperio Romano Germánico desde el 11 de junio de 1727, duque de Bremen y príncipe de Verden. Fue el segundo soberano de la Casa de Hannover y el último soberano inglés en nacer fuera de Gran Bretaña, puesto que nació en el palacio de Herrenhausen (Hannover) —hoy perteneciente al estado alemán de Baja Sajonia—, el 9 de noviembre de 1683.

En su biografía destacan sus múltiples conflictos con su padre y posteriormente con su hijo. Sin embargo, sus relaciones con su mujer fueron mucho mejores, a pesar de las numerosas amantes que tuvo. En los comienzos de su reinado, fue escaso el control que ejerció sobre la política de su reino, dejando el gobierno en manos del , no oficial, primer ministro, sir Robert Walpole.

En 1705 casó con Carolina de Ansbach, una mujer muy inteligente que ejerció gran influencia en Jorge y, a través de él, sobre su gobierno. Siguiendo la trayectoria de su padre, estaba más interesado en los temas de Hannover que en los de Gran Bretaña, y durante sus numerosas ausencias, Carolina solía actuar como regente. En la guerra de Sucesión austriaca, que tuvo lugar entre 1740 y 1748, subordinó los intereses de Gran Bretaña a los de su principado alemán. Política que fue muy impopular en Gran Bretaña, aunque se granjeó la admiración de todos, gracias al valor demostrado en la batalla de Dettingen en Baviera, en 1743, que fue el último combate en el que participó, en persona, un monarca británico.



Jorge II contribuyó, enormemente, al importante progreso de Gran Bretaña, gracias a los consejos de su esposa y de sus ministros. Mantuvo a Robert Walpole a la cabeza de sus ministros, siguiendo los consejos de la insistente Carolina, y después contó con Henry Pelham y hacia el final de su mandato con William Pitt (el Viejo), a pesar de no ser de su agrado, en un principio. Su reinado estuvo marcado por la represión efectuada, durante la última rebelión jacobita de importancia y por el victorioso desenlace —a iniciativa de Pitt— de la guerra de los Siete Años.

Jorge murió en el palacio de Kensington (Londres), el 25 de octubre de 1760, heredando el trono su nieto Jorge III.
Ramón Martín



Sofia Dorotea de Brunswick-Luneburgo, esposa de rey de Inglaterra Jorge I

 


También conocida como Sofía de Celle, nació en Celle (Hannover) el 15 de septiembre de 1666. Fue la única hija sobreviviente de Jorge Guillermo, duque de Brunswick-Luneburgo y de Leonor Desmier de Olbreuse, condesa de Harburg y Wilhelmsburg. Sus padres se casaron en secreto en 1665 y nueve años más tarde, su madre es nombrada "señora" (frau) de Harburg y condesa de Wilhelmsburg, tomando el nombre de Sofía Dorotea de Harburg, condesa de Wilhelmsburg. Años después el matrimonio es declarado dinástico y Sofía Dorotea fue titulada princesa de Brunswick-Luneburgo.

Sofía se casó el 21 de noviembre de 1682, en la ciudad de Celle, con su primo Jorge Luis de Brunswick-Luneburgo, quien luego sería el rey Jorge I de Gran Bretaña, heredero del hermano menor de su padre, Ernesto Augusto. De este matrimonio nacieron 2 hijos: Jorge II de Gran Bretaña y Sofía Dorotea de Hannover. Sin embargo, el matrimonio fue muy desdichado. La madre de Jorge Luis, la electora Sofia, odiaba a Sofía Dorotea, porque su madre era una mujer común y, además, había sido la amante de su padre antes de casarse. Sentimientos que pronto fueron compartidos por el propio Jorge Luis. Fue en estas circunstancias que conoce al joven conde sueco Phillip Christoph de Königsmarck, quien la ayudó en sus intentos de fuga de Hannover. Aunque no se puede afirmar si en realidad fueron o no amantes.

La pareja se fue distanciando; Jorge prefería la compañía de su amante, Melusina de Schulenburgo, mientras que Sofia mantenía su propio romance con Phillip Christoph de Königsmarck. La familia de Sofia, preocupada por el escándalo que supuso a la hipotética huida de Sofía Dorotea con el conde sueco, les urgió a desistir de sus aventuras, pero sin éxito. Según los enemigos de Hannover, en julio de 1694 se asesinó al conde sueco, probablemente con la connivencia de Jorge, y su cadáver se arrojó al río Leine. Se asegura que el asesinato lo cometieron cuatro cortesanos de Ernesto Augusto y que, según rumores, el cadáver fue descuartizado y enterrado bajo las tarimas del palacio de Hannover, pero fuentes de Hannover y la propia Sofía, negaron conocer su paradero. En 1694, el matrimonio fue disuelto, no bajo por adulterio -de lo que Jorge sí era culpable-, sino bajo la acusación de que Sofía había "abandonado" a su marido.



Con el consentimiento del padre de Sofía, Jorge Luis la encarcela en el castillo de Ahlden, separándola de sus hijos, a los cuales no volvería a ver. Le fue prohibido volverse a casar y comunicarse con sus padres, aunque se la permitió tener su propia servidumbre y una pensión. Jorge Luis le confirió el título de princesa de Ahlden. Murió en el castillo de Ahlden, tras 32 años de prisión, el 23 de noviembre de 1726, a causa de un cáncer de garganta y con el único consuelo, de que su madre —a quien no podía ver—, se había instalado en Ahlden para estar cerca de ella, y recibir las cartas que su hija (Reina de Prusia) conseguía enviarle. El funeral fue una farsa, ya que los guardias no tenían instrucciones, el cuerpo fue colocado en un ataúd de plomo y depositado en el sótano.

En enero de 1727, llegó una orden de Londres para enterrarla en el Cementerio de Ahlden sin ninguna ceremonia. Algo que no se pudo realizar debido a las fuertes lluvias que se prolongaron durante semanas, regresando el ataúd al sótano. En mayo de ese mismo año, la princesa fue enterrada, en secreto por la noche, en la Cripta Principesca de la Iglesia de Santa María en Celle.

Ramón Martín


22 jun 2022

Jorge I, rey del Reino Unido desde 1714 a 1727

 


CASA DE HANNOVER

Nacimiento: El 28 de mayo de 1660 en Osnabrück (Hannover)

Fallecimiento: El 11 de junio de 1727 en Osnabrück (Hannover)

Padres: Ernesto Augusto de Brunswick-Luneburgo y su esposa Sofía del Palatinado.

Reinado: Desde el 1 de agosto de 1714 al 11 de junio de 1727.

 



Fue, antes que rey de Gran Bretaña e Irlanda, elector de Hannover, desde 1698. Había nacido el 28 de mayo de 1660 en Osnabrück, cerca de Hannover, y era hijo del primer elector de Hannover, Ernesto Augusto de Brunswick-Luneburgo y de Sofía del Palatinado, nieta de Jacobo I de Inglaterra, e hija de Federico, elector del Palatinado. Fue el primer monarca inglés de la casa de Hannover. En 1682, casó con su prima Sofía Dorotea, en un intento de asegurar la unidad de la casa de Hannover, pero, debido a las infidelidades del monarca, su esposa pidió el divorcio el año 1694, por lo que fue confinada en el castillo de Ahlden, donde le llegaría la muerte tras treinta y dos años de reclusión. En 1698, Jorge sucedió a su padre como elector de Hannover; y gracias al Acta de Establecimiento de 1701, los derechos sucesorios al trono inglés fueron transferidos a la casa de Hannover (protestante), en detrimento de los Estuardo (católicos), lo que le colocó en tercer lugar en la línea de sucesión, tras la reina Ana y su madre Sofía del Palatinado.

Entre los años 1707 y 1709 fue comandante supremo del ejército imperial en el Rin, durante el desarrollo de la Guerra de Sucesión española.

Aunque se mantuvo al margen de la política inglesa hasta su ascensión al trono, sostuvo estrechos contactos con el partido liberal whig, a los que favoreció en todo momento, en contra del partido conservador tory, los cuales apoyaban los derechos dinásticos de los Estuardo. Cuando su madre, Sofía, murió el 8 de junio de 1714, Jorge se convirtió en el heredero directo al trono inglés, y apenas dos meses más tarde, el 20 de octubre, al morir la reina Ana, fue coronado rey en la abadía de Westminster. Ya como rey de Inglaterra, Jorge I confió su gobierno al partido liberal whig, como compensación al apoyo que los tories habían prestado al pretendiente católico de los Estuardo, Jacobo Eduardo Estuardo. Debido a la revuelta que tuvo lugar en 1715, en el norte de Escocia, a cargo de los jacobitas, Jorge encontró el pretexto ideal para, en 1719, suprimir de un plumazo al partido de los tories, conformando así un gobierno totalmente liberal adecuado a sus intereses, que no le daría problemas hasta su muerte.



Aliado estrechamente con los Orleáns, tomó parte activa en la política continental en la guerra comenzada por España. La Corona de España, alentada por una política de reivindicación por parte de su primer ministro Alberoni, atacó sus antiguas posesiones en Italia; a causa de lo cual, Jorge I alentó la formación, en 1717, de la Triple Alianza en la que, un año después, ingresó Austria. Gracias a esta entente militar, España tuvo que devolver lo conquistado, dimitiendo, Alberoni. Jorge conseguía de esta manera consolidar sus derechos al trono inglés frente al pretendiente Estuardo, al igual que el duque de Orleáns en el trono francés, en contra de los deseos del rey español, Felipe V, que lo reclamaba para sí. Durante todo su reinado, Jorge I dio muestras de gran parcialidad a favor de sus consejeros y ministros alemanes, otorgándoles lucrativas prebendas. A pesar de lo cual, supo llevar a cabo una política interior acertada, gracias a que la puso en manos de dos políticos de relieve: Stanhopey y Walpole, que se alternaron como primer ministro. Una vez que los problemas entre Jorge y su hijo y sucesor, el futuro Jorge II, se resolvieron, el reino comenzó a consolidar su imperio colonial y la importante hegemonía industrial que colocaría, a finales de siglo, a Gran Bretaña como primera potencia mundial.

Jorge I mantuvo siempre sus preferencias alemanas, sin esforzarse, lo más mínimo, en integrarse en la cultura y costumbres de su nuevo reino. Ni siquiera se esforzó en hablar el idioma. Terminó por no asistir a las reuniones de sus ministros, descargando la política en el primer ministro, lo que provocó el nacimiento del gabinete presidencial, que se convertiría en el órgano supremo del poder, suplantando al antiguo consejo privado. Esta forma de gobernar estableció y fortaleció las instituciones parlamentarias y liberales.

Jorge I falleció cuando realizaba su sexto viaje a su natal Hannover. Sufrió un derrame en el camino de Delden a Nordhorn el 9 de junio de 1727 y fue trasladado al palacio del príncipe-obispo en Osnabrück, donde falleció el día 11. Fue enterrado en el palacio de Leine (Hannover), pero sus restos se trasladaron a los Herrenhäuser Garten, tras finalizar la Segunda Guerra Mundial.

Ramón Martín