Palacio Arzobispal de Valencia
A pesar de que apenas quedan restos de su origen, este se remonta al siglo XIII, cuando, en 1241 el rey Jaime I donó unas casas, frente a la antigua mezquita, para que el obispo de Valencia fijara su residencia. Desde esta real donación, el obispado de Valencia adquirió otras para poder ampliar la superficie, ya que el palacio obispal, además de su residencia, se dedicaba a almacén de diezmos y administración. Así mismo, el obispo Hugo de Fenollet (1348-1356) manda construir el paso elevado que une el palacio y la catedral por encima de la calle Barchilla, a pesar de no contar con la aprobación del Consell, que no dará el visto bueno hasta el año 1357, ya muerto el obispo. En 1360 el obispo Vidal de Blanes, mandó ampliar el edificio.
En el palacio se hicieron continuas reformas, destacando la realizada en el siglo XVIII, siendo arzobispo Francisco Fabián y Fuero, en la cual se modificó el interior y la fachada. Al inicio de la Guerra Civil Española el edificio fue incendiado, quedando destruido a excepción del patio y parte de la capilla. En el transcurso de los incendios se perdieron cerca de 13.000 volúmenes, el Archivo de la Curia y el Museo Diocesano con todas las obras de arte que se encontraban en su interior.
El actual edificio, construido entre 1941 y 1946, en estilo ecléctico, es obra del arquitecto castellonense Vicente Traver Tomás. Fue construido siguiendo los cánones más académicos, conservando, del antiguo palacio, la capilla y el patio que fue lo único que pudo reconstruirse, siendo el resto totalmente nuevo. El edificio tiene un historicismo barroco con matices sevillanos. Las fachadas de ladrillo visto con una tonalidad rosada sobre zócalo de piedra caliza; el entresuelo tiene huecos recercados; el piso principal balcones moldurados; destacando el cuerpo central.
Al contemplar el edificio, destaca una torre rectangular con vanos de medio punto abiertos a los cuatro vientos. En la parte superior de la portada principal un balcón con antepechos de piedra, por encima de este el escudo arzobispal y en la parte más alta una lápida con una inscripción que se puede traducir por: Un nuevo palacio destruido totalmente el antiguo levantó de los cimientos el arzobispo de Valencia Reverendísimo señor don Prudencio Melo y Alcalde, en el año de la Redención 1940 y cuidó de realizarlo en 5 años.
En la esquina de la plaza con la calle Barchilla una escultura del Santo Ángel Custodio sobre una gran columna de orden corintio obra del escultor Vicente Rodilla.
Traspasada su puerta formada por un arco de medio punto situada en la fachada principal, accedemos a un vestíbulo de planta cuadrada. Desde donde se alcanzan, en esa misma planta, las dependencias y oficinas del arzobispado mientras que, por una escalera, alcanzamos el piso principal, donde encontramos una sala conocida como Sala de Espera, que sirve para comunicar con un pasillo donde se abren distintas estancias: Salón de Audiencias, Salón del Trono, Oratorio privado etc. El Salón del Trono: es una estancia rectangular cubierta con bóveda de cañón y decorada con esgrafiados de Juan Surribas. En este lugar es donde se realizan los actos de mayor relieve del Arzobispado.
Como hemos visto anteriormente, los dos elementos que perviven del anterior palacio son la capilla y el patio. La capilla fue construida entre 1820 y 1825 en estilo académico, con planta rectangular, bóveda de cañón y cúpula sobre tambor. Mide 16 metros de largo por 7 de ancho y 6 metros de altura. Está iluminada gracias a ocho ventanales situados en el tambor de la cúpula. El Coro a los pies sustentado por dos columnas jónicas.
El presbiterio que se encuentra separado de la nave central por una balaustrada de mármol, tiene dos puertas en uno de sus lados. El espacio se decora con ocho bajorrelieves representando escenas de la Virgen y a su lado otros dos representando la Misa de San Gregorio y San Veremundo Abad. En las pechinas relieves de San Luis Bertrán, San Pedro Pascual, beato Gaspar Bono y San Pascual Bailón.
El Altar Mayor está formado por un retablo compuesto de dos pilastras estriadas de orden jónico y dos medias pilastras lisas que sustentan el entablamento. Preside el altar un lienzo de la Purísima de autor anónimo, aunque algunos lo atribuyen a Camarón. En la cúpula podemos admirar unas pinturas al fresco dedicadas al traslado de la Casa de Loreto, obra del valenciano Francisco LLácer Valdermont.
El Patio, está formado por arcos de medio punto, hechos en ladrillo. En el centro de dicho patio se repuso en 1838, una estatua de Santo Tomas de Villanueva de José Esteve Bonet que procede del Convento agustino del "Socós".
Los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, residieron en este Palacio Arzobispal, durante sus respectivas estancias en la ciudad de Valencia.









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