
La iglesia fue edificada sobre una antigua mezquita, con la planta típica de las iglesias parroquiales valencianas de época gótica, compuesta por una sola nave y capillas entre los contrafuertes; a pesar de que, el templo, fue profundamente reformado al estilo barroco durante el siglo XVII.
En lo referente a su aspecto externo, es muy sobrio, destacando los contrafuertes rematados por gárgolas que sobresalen por encima de la pared lisa, así como la sencilla puerta recayente a la plaza de San Esteban, y el campanario que se alza a los pies.
En cuanto al interior, al entrar nos sorprenderá, a diferencia de su aspecto exterior, su recargada decoración de yeserías y esgrafiados. A diferencia de otras iglesias barrocas valencianas en la de San Esteban no se recubrieron las bóvedas de crucería, las cuales se levantaron de nuevo en el siglo XVII entre arcos de medio punto. La decoración se organiza mediante pilastras de yeso entre los arcos de las capillas que sostienen un entablamento, todo recubierto de formas vegetales y de angelotes. El fondo en cambio se pintó de colores, sobre todo de azul, dibujándose sobre él un esgrafiado blanco con ondulantes formas vegetales.
San Esteban era la iglesia de los notarios, siendo su cofradía la encargada de patrocinar en 1682 la construcción de las capillas de los pies, con la pila bautismal de san Vicente Ferrer y san Luis Beltrán en el centro, lugar preferido de los valencianos para bautizar a sus hijos, y donde se representa por Pascua el bautismo del santo.
El retablo que tuvo la iglesia en el siglo XVI, compuesto por una serie de lienzos dedicados al martirio de San Esteban, es obra del pintor valenciano Vicente Juan Masip. Los cuadros fueron pintados hacia 1562 y permanecieron en la iglesia hasta su adquisición por
Carlos IV alrededor de 1800. Actualmente se encuentran expuestas estas pinturas en el
Museo de El Prado.

El esgrafiado es
una técnica artística que ha sido utilizada a lo largo de la
historia en diversas culturas y épocas; caracterizado
por la creación de diseños y patrones a través de la eliminación
de una capa superior de material, revelando así un color o textura
diferente que se encuentra debajo. El esgrafiado combina la pintura y
el grabado, ofreciendo a los artistas una forma única de expresar su
creatividad y técnica. Esta
práctica ha sido muy
popular en la cerámica, la arquitectura y la pintura mural, donde se
busca no solo la estética, sino también la funcionalidad y la
narrativa visual.
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