viernes, 20 de septiembre de 2019

Mª Francisca de Saboya-Nemours, esposa de Alfonso VI, rey de Portugal




            Nacida en Nemours, el 21 de junio de 1646, era la segunda hija de Carlos Amadeo de Saboya-Nemours e Isabel de Borbón-Vendòme. Se casó en 1666, cuando Luis XIV de Francia, pretendía estrechar su alianza con Alfonso VI, rey de Portugal, que por entonces era un príncipe aniñado e inestable.

            Nada más llegar a Lisboa y conocer a su esposo, resolvió María separarse de su lado. Se puso de acuerdo con su cuñado el infante Pedro, para tramar un complot contra Alfonso, obligándole a abdicar el poder y desterrándole a Terceira. Pedro se hizo cargo de la regencia, y, una vez anulado el matrimonio de María y Alfonso, Pedro casó con ella en 1668, ejerciendo esta última, desde entonces, una gran influencia en el ánimo de su esposo. Del matrimonio nacería Isabel Luisa.

            María falleció en Lisboa, el 27 de diciembre de 1683.

Fuentes; WikipediA,
Imagen: Pinterest
Ramón Martín

José Pinazo Martinez - Bodegón con caracolas y libros




Realizado hacia 1933, es un óleo sobre lienzo de 61 x 83 cm

Fuente: Museo del Prado
Imagen: WikipediA

José Pinazo Martinez - Bodegón con limones, cerámica y frutero




Realizado hacia 1929, es un óleo sobre lienzo de 113 x 100 cm

Fuente: Museo del Prado
Imagen: WikipediA

José Pinazo Martinez - Luciérnaga




Realizado en 1917, es un óleo sobre lienzo de 93 x 69 cm.

Fuente: Museo del Prado
Imagen: WikipediA

José Pinazo Martinez - Floreal




Realizado en 1915, es un óleo sobre lienzo de 160 x 187 cm.

            Pinazo realiza en Floreal una alegoría de la riqueza y exuberancia de las muchachas y el joven, ataviados con trajes regionales. Un alegre cortejo que no sabemos si va camino al mercado, cargado con frutas, flores y animales, si se dirige a realizar una ofrenda a algún santo o si es una alegoría de la primavera, ya que floreal era el mes del calendario republicano francés que coincidía con la primavera, es decir, con la plena floración. Los personajes que se dirigen a la fiesta o el grupo alegre que camina entre los campos, a pie o a caballo, fue un asunto bastante frecuente entre las creaciones de la pintura regionalista. Para los valencianos, el tema favorito como representativo de la fiesta no eran las danzas, sino las grupas, las parejas a caballo engalanadas para la feria. Sorolla pintó varias grupas, pero también lo hizo Anglada Camarasa, cuya estancia en Valencia y cuya obra impulsó considerablemente al valor decorativo de las expresiones folkloristas valencianas. Todas estas pinturas inciden en una visión desenfadada y vitalista, en representativas de la España blanca, algo hedonista y pagana, aunque a veces esas alegorías estén sumidas en un tono misterioso y profundo que refleja cierta melancolía e inquietud, como sucede con Romero de Torres. Las mujeres de José Pinazo, protagonistas indiscutibles de sus composiciones regionalistas, son delicadas y agradables, de intensa y profunda mirada, de rasgos muy suaves, a través de las cuales visualiza una Valencia ideal y legendaria: poemas valencianos que cantan el amor, la vida, la tierra y sus frutos. En suma como diría Manuel Abril, "una interpretación más poemática que naturalista".

            En Floreal además de lo estudiado y meditado en la obra, el pintor cae en unos excesos y tópicos de los que artista manifiesta más tarde su renuncia. En contraste con la obras de Anglada y Sorolla, que podemos considerar como configuradores de esas visiones decorativas de lo valenciano, Pinazo trabaja con una minucia y virtuosismo que se aprecia en diversos motivos del cuadro, especialmente en las sedas y brocados de los trajes de fallera, que ostentan una riqueza que muy rara vez se permitieron las labradoras y huertanas valencianas. Sus campesinas son igual que las de Mongrell o las de otros pintores valencianos, muy poco rústicas y tienen unos ademanes principescos: son flores de invernadero. En Floreal llaman la atención las finas manos de las muchachas y sus ademanes sofisticados, detalles especialmente visibles en la que porta un cesto de frutas en la cabeza que apenas sostiene con dos dedos, como si fuera una figura sacada de una composición manierista, tal y como sucede también en algunas composiciones de Julio Romero de Torres o incluso de Gustavo de Maeztu, aunque el tratamiento de la mujer es muy diferente en uno y otro artista. En Pinazo no encontramos un erotismo tan directo y provocativo como el del pintor cordobés.

            La obra de José Pinazo guarda ciertas similitudes con la de Eugenio Hermoso en esa visión, risueña, idealista y bucólica, si bien las figuras de Hermoso son generalmente más esbeltas que las de Pinazo. Las falleras y labradoras de Pinazo no tienen nada de rústico: el mundo de la huerta se presenta mediante el travestimiento de los tipos urbanos. De hecho, los personajes de Floreal pertenecen al entorno familiar del artista: su hija María Teresa (la niña que porta flores), su esposa, su amigo Emilio Marco y tres muchachas amigas de la casa.
            En el cuadro de Pinazo, el paisaje a penas se divisa al fondo, en la lejanía y es el cielo con sus grandes nubes coloreadas, el gran protagonista de una naturaleza en consonancia con la exuberancia de la escena. Las flores, frutas y cerámicas constituyen magníficos ejemplos de bodegón, que fue un género en el que Pinazo alcanzó grandes aciertos. Entre las frutas y flores ocupa un protagonismo especial el racimo de naranjas que porta el joven. La naranja, motor de la economía valenciana, se convirtió en una referencia casi obligada en la pintura regionalista, en un símbolo local de riqueza y prosperidad, en una exaltación del progreso ligado a la agricultura

Fuente: Museo del Prado
Imagen: WikipediA

José Pinazo Martinez - Bodegón con frutas




            Realizado en 1903, es un óleo de 43 cms de diámetro. Legado por doña Consuelo Rocamora Menéndez al Museo del Prado.

Fuente: Museo del Prado
Imagen: WikipediA

José Pinazo Martinez - Bodegón con rosas




            Realizado en 1900, es un óleo de 45 cms de diámetro. Legado por doña Consuelo Rocamora Menéndez al Museo del Prado.

Fuente: Museo del Prado
Imagen: WikipediA

jueves, 19 de septiembre de 2019

José Pinazo Martinez - Biografía



            Pintor y escultor, hijo de Ignacio Pinazo Camarlench, nació en Italia mientras su padre disfrutaba de una pensión y a los dos años regresó a Valencia con su familia.  Inició su formación en el taller familiar y en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia y pronto comenzó a concurrir a las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, en las que recibió una mención de honor en 1895 y terceras medallas en 1897 yen 1901. También obtuvo una segunda medalla en la Exposición Universal de París de 1900. Después viajó a París, Roma y Londres, y a su regreso se instaló en Madrid. Desde la capital de España concurrió a la Exposición Hispano-Francesa de Zaragoza, en 1908, donde obtuvo segunda medalla; a la Exposición Internacional de Barcelona de 1911, en la que consiguió segunda medalla, y, de nuevo, a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1915, en la que se le premió con primera medalla por su cuadro Floreal. Inicialmente recibió influencia del modernismo junto al naturalismo y costumbrismo de Sorolla, pero hacia 1918 inició un proceso de depuración estilística hacia una mayor sobriedad, tanto en los bodegones como en los retratos.

Fuente: Museo del Prado
Imagen: WikipediA

Alfonso VI el Victorioso, rey de Portugal



            Nacido en Lisboa el 21 de agosto de 1643. Hijo segundo del rey Juan IV y de doña Luisa Francisca de Guzmán, a la muerte de su hermano, el príncipe Teodosio en 1653, fue jurado heredero, recibiendo la corona a la muerte de su padre en 1656, asumiendo la regencia su madre, la reina. Parece ser que hacia 1658 sufrió una perlesía que dejó paralizado el lado derecho de su cuerpo; su incapacidad física, unida a una deficiente educación y a unas nulas dotes de gobierno, hicieron que el Consejo de Gobierno rogase a la reina que continuase ocupándose del gobierno hasta la mayoría de edad del rey, como único medio de evitar que Portugal cayese en manos de los españoles.

            Para apartar del rey las malas influencias, fue encarcelado su principal privado, el genovés Antonio Conti, momento que el joven y ambicioso conde de Castelo-Melhor aprovechó para ganar el valimiento del monarca, que usó para su propio provecho personal. En 1662 éste convenció al rey para que relevase a la reina de la regencia y tomase él mismo el poder, alejando a la reina de Lisboa. Comenzó entonces el gobierno del triunvirato, compuesto por el conde de Castelo-Melhor, por el conde de Atouguia y por el obispo de Oporto, Sebastián César de Meneses. El primero de ellos pronto asumió las prerrogativas de primer ministro.

            Mientras tanto Felipe IV de España había pacificado Cataluña y se había lanzado con todas sus fuerzas a la conquista de Portugal. En 1657 Olivenza fue conquistada por don Juan José de Austria y en 1663 cayó Evora, pero aquel mismo año los portugueses, comandados por los condes de Vila Flor y Schomberg derrotaron, el 8 de junio, a los españoles en la batalla de Ameixial; la victoria portuguesa en Montes Claros, el 12 de junio de 1665 puso fin a la guerra. En las conversaciones de paz, que comenzaron en 1668, el conde de Castelo-Melhor negoció para que Galicia quedase para Portugal, pero los acontecimientos de la corte precipitaron su valimiento.

            El conde de Castelo-Melhor negoció en Francia el matrimonio de Alfonso VI de Portugal con María Francisca Isabel de Saboya, hija del duque de Nemours, a la vez que pactaba una alianza con Francia. El contrato matrimonial fue firmado en París el 24 de enero de 1666 y el matrimonio por poderes tuvo lugar en la Rochela el 27 de julio, siendo el rey representado por el marqués de Sande; la ceremonia religiosa tuvo lugar en Lisboa el 2 de agosto. Desde el comienzo la reina fue una fiel agente de los intereses de Luis XIV y pronto consiguió el derecho de asistir a los consejos de Estado. Un acontecimiento de palacio dio a la reina la oportunidad de protestar por el gobierno del conde de Castelo-Melhor y pronto el infante don Pedro, hermano del rey, y cuyo entendimiento con la soberana era un hecho, comenzó a aglutinar un partido formado por los contrarios al valido. En septiembre de 1667 don Pedro lanzó una serie de acusaciones contra el conde y el rey, presionado por el Consejo de Estado, tuvo que acceder a apartarlo de Lisboa y entregó el gobierno al conde de Vale de Reis, que poco después fue sustituido por una junta presidida por el duque de Cadaval.

            Al parecer, Alfonso VI nunca consumó su matrimonio con María Francisca Isabel de Saboya, o al menos eso fue lo que ella alegó cuando en 1667 solicitó su nulidad. Mientras tanto el rey se veía obligado a ceder a todas las exigencias que se le hacían, entre ellas, el declarar que efectivamente nunca había tenido trato carnal con la reina y la renuncia a la gobernación. En las Cortes del 1 de enero de 1668 Alfonso VI fue depuesto y se entregó la regencia al príncipe don Pedro. El depuesto rey fue confinado en palacio bajo una estrecha vigilancia, pero el temor a que la presencia del prisionero despertase intrigas palaciegas hizo que don Pedro ordenase su traslado a la isla de Terceira, donde permaneció entre 1669 y 1674. Pero en 1673 fue descubierta una conspiración en Lisboa que hizo que el regente volviera a trasladar a su hermano al continente y éste fue confinado en el castillo de Sintra; los conspiradores planeaban la liberación de Alfonso y su traslado a España, donde se le casaría con la reina viuda de España, doña Mariana de Austria,  madre de Carlos II, y sería apoyado para la conquista de Portugal. Alfonso fue llevado a Sintra el 24 de agosto de 1674 y allí permaneció durante nueve años en los que sólo se le permitió oír misa por una abertura practicada en el coro de la iglesia del palacio, de modo que el pueblo no lo pudiese ver. Murió en Sintra, el 12 de septiembre de 1683. Fue sepultado con gran solemnidad en la iglesia de los Jerónimos y le sucedió su hermano Pedro II.


Fuentes; WikipediA, Mcnbiografías
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Ramón Martín

martes, 17 de septiembre de 2019

Luisa Francisca de Guzmán, esposa de Juan IV, rey de Portugal



          Nacida en Huelva, el 24 de octubre de 1613. Era hija de Manuel Alonso Pérez de Guzmán, duque de Medina Sidonia y de Juana Lorenza Gómez de Sandoval y Rojas y de la Cerda. Esta familia era la más poderosa de la Baja Andalucía, con residencia en Sanlúcar de Barrameda. Descendían de los reyes de Portugal, Era una antepasada de casi todas las casas reales de Europa.

          Casó con el duque Braganza Joao, el 12 de enero de 1633.​ El matrimonio fue promovido por el conde-duque de Olivares, con el propósito de impedir que Portugal se levantase contra la Corona Española, aunque debido a este enlace, Luisa Francisca habría de convertirse en la primera reina de Portugal de la cuarta dinastía, al ser proclamado su marido como Juan IV de Portugal. El matrimonio tuvo siete hijos: Infante Teodosio de Portugal; infanta Ana de Braganza; infanta Juana de Braganza, infanta Catalina de Braganza, que casó con Carlos II de Inglaterra; infante Manuel de Braganza; infante Alfonso VI de Portugal; y el infante Pedro II de Portugal.

          Luisa era una mujer ambiciosa por naturaleza, y orientó la política de su marido en la Rebelión de Portugal contra España de 1640, y en la Guerra de la Restauración Portuguesa, que tuvo lugar entre 1640 y 1668. Tras la aceptación del trono de Portugal por parte de Juan IV de Portugal, Luisa ejerció una gran influencia política en su marido. Advertida de los peligros que podría ocasionarle ser reina de un país que se enfrentaba a España, ella contestó: “Melhor ser Rainha por um dia, do que duquesa toda a vida”.

          Después de la proclamación, se instaló en Lisboa con sus hijos, tomando una postura activa en los asuntos políticos. Cuando se produjo la Revuelta de 1641 con el intento fallido de asesinato del rey, se dice que apoyó la ejecución de los conspiradores, incluso del inocente duque de Camiña. Ejerció el gobierno cuando el rey acudía a la frontera del Alentejo, como en junio de 1643, en que fue ayudada por el obispo capellán mayor Manuel da Cunha, Sebastiao César de Meneses y el Marqués de Ferreira.

          Tras la muerte en 1656 de Juan IV de Portugal, fue nombrada en testamento, regente del reino, mientras durara la minoría de edad de su hijo Alfonso, el cual fue proclamado rey en el Paço da Ribeira el 15 de noviembre de 1656, cuando contaba 15 años de edad, y a pesar de que se comentaba que, padecía una grave dolencia mental, por lo que llegó a considerarse la suspensión de la ceremonia.

          Luisa, procuró organizar el gobierno para imponerse a las facciones palatinas en juego, por lo que nombró a Francisco de Faro, conde de Óbidos, como ayo del monarca y mantuvo los cargos de la casa real en manos de los que ya los ejercían en tiempo de su marido. El sistema duró durante la regencia, durante la cual se produjo la gran victoria portuguesa en la Batalla de las Líneas de Elvas, el 14 de enero de 1659. Esta victoria evitó la caída de Lisboa. Pero la firma de la paz entre España y Francia ese mismo año, en el Tratado de los Pirineos, dejó a España libre de compromisos militares y Portugal volvió a sentirse amenazada.

          Luisa organizó los ejércitos que habrían de asegurar la independencia de Portugal en la Guerra de la Restauración Portuguesa. Supervisó las victorias militares contra los españoles en Ameixial, el 8 de junio de 1663, así como en Montes Claros, dos años más tarde. Gracias a estas derrotas, España reino reconoció la independencia de Portugal el 13 de febrero de 1668. La alianza con Inglaterra, firmada en 1662 y confirmada con el matrimonio de su hija Catalina de Braganza con Carlos II de Inglaterra, fue en gran medida obra suya.

          Luisa fue el objetivo de una conspiración fallida liderada por Luis de Vasconcelos, conde Castelo Melhor, cuando el partido afecto a Alfonso VI se lanzó abiertamente en la lucha contra ella, quien, sin embargo, decidió mantenerse en la regencia temiendo la desastrosa gestión de su hijo. La viuda Juan IV defendió los principios de libertad e independencia de la Restauración y se mantuvo en el gobierno recelosa de que su heredero actuara de igual modo.

          Se dice, a tenor del mechón de pelo blanco que muestran sus retratos, que Luisa pudo haber sufrido vitíligo. Falleció en Lisboa, el 27 de febrero de 1666, siendo enterrada en el panteón de los Braganza, en el monasterio de San Vicente de Afuera, en Lisboa.

Fuentes; WikipediA,
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Ramón Martín

Juan IV el Restaurador, rey de Portugal



            Primer rey de la dinastía de Braganza, nacido en el palacio de Villaviciosa el 19 de marzo de 1604. Hijo primogénito del duque de Braganza, Teodosio II, y de Ana de Velasco, hija del duque de Frías. Desde joven, mostró una gran afición a la música y a los ejercicios corporales.

               A los veintinueve años contrajo matrimonio con Luisa Francisca Guzmán, hija del octavo duque de Medina SidoniaEste enlace, fue el motivo para que la casa de Braganza subiera al trono portugués. La esposa del futuro Juan IV, no aportó una dote considerable, pero si una inteligencia muy clara; fue ella la que impulsó a su marido a la conquista del trono, aprovechando el odio, cada vez menos disimulado, de los portugueses a la administración española. Además, la presión que el Gobierno español ejercía sobre los nobles, con motivo de la sublevación de Cataluña, precipitó los acontecimientos.

            Los nobles portugueses, hicieron proposiciones al duque de Braganza, proposiciones que no fueron rechazadas. Se contaba con el apoyo de Richelieu, el del arzobispo de Lisboa, junto a otros personajes. Por otro lado, Juan Pinto Ribeiro, agente de la casa de Braganza, llevaba ya algunos meses preparando el espíritu de la población. La rebelión estalló en esta capital el 1 de diciembre de 1640. Organizaron el complot, sabiamente combinado, 40 patriotas y la revolución se hizo dueña de la situación sin efusión de sangre. El duque de Braganza fue proclamado en el mismo dia rey de Portugal, en medio del más patriótico entusiasmo del pueblo. Juan IV hizo su entrada en la capital el 6 del mismo mes, y las Cortes, reunidas el 29 de enero del año siguiente, ratificaron aquel nombramiento.

            Al subir al trono Juan IV, carecía de ejército, marina y armamentos, pero todo el pueblo de Portugal se levantó en armas para ayudarle: contaba, además, el soberano con el apoyo de Francia, Inglaterra y otras naciones, por lo que no le fue difícil rechazar a los españoles, ocupados en luchas interiores sofocando la rebelión catalana, y los venció especialmente en Montijo y en Montes Claros.

            El nuevo soberano se mostró en todo a la altura de su misión: constituyó las fuerzas de mar y tierra; reorganizó la hacienda; concluyó tratados con diversas naciones, y logró que abortaran las conspiraciones que se trataron contra su persona y contra la independencia portuguesa. Brasil, que se hallaba en poder de los holandeses, pasó al de Portugal, gracias a las victorias que alcanzó la flota lusitana en 1649 y 1654.

            Juan IV cultivó la música durante toda su vida, y al morir dejó varias obras teóricas en español y en portugués, en las que dio pruebas de un buen sentido crítico; dejó también algunas composiciones. Reunió, además, una biblioteca musical, la más notable de la época, y fundó en su palacio un taller de tipografía, destinado principalmente a imprimir obras musicales. De su matrimonio tuvo siete hijos, entre ellos: Alfonso VI y Pedro II, ambos reyes de Portugal, y Catalina, que casó con Carlos II de Inglaterra.

            Falleció en Lisboa el 6 de noviembre de 1656.

Fuentes; WikipediA, Nubeluz
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Ramón Martín