Jimena Sánchez , esposa de Bermudo III

Claustro de San Isidroro de León

Son pocos los datos fidedignos que se tienen de esta Reina, según unos, desciende de la familia navarra donde hay varias Jimenas, algunas de origen leonés, y, para otros, de la familia castellana de Sancho García, donde no es frecuente el uso de este antropónimo. Quienes esto afirman se basan en las crónicas antiguas y en el epitafio de su tumba, donde se dice: “Aquí descansa la reina doña Jimena, mujer de Vermudo el joven, hija del conde Sancho”. También en la tumba en San Salvador de Oña de doña Urraca, mujer de Sancho, se afirma que tuvieron un hijo y tres hijas: don García que fue muerto a traición en la ciudad de León, doña Mayor que casó con don Sancho de Navarra, doña Teresa que se casó, con don Vermudo de León y doña Tigridia, virgen. Este nombre de Teresa es el que usan Lucas de Tuy y don Rodrigo para referirse a la esposa de Vermudo III. La documentación no deja lugar a dudas sobre el nombre de Jimena para designar a la mujer de Vermudo. Estudios modernos han precisado con bastante claridad que era hija de Sancho III, rey de Navarra y de doña Mayor de Castilla; hermana, por lo tanto, de Fernando I. 

La primera vez que se menciona su nombre al lado del Monarca es el 17 de febrero del año 1035, cuando, vuelto Vermudo de su expedición a Galicia, otorga a la diócesis de Palencia y a su obispo Poncio una serie de territorios que llegaban hasta Santillana. Tenía o estaba a punto de cumplir Vermudo los dieciocho años de edad y había estado hasta este momento ayudado por su madrastra Urraca y por la madre de ésta, Jimena. Y a su lado seguían, pues el año 1036 la reina navarra Jimena y su hija Urraca, viuda de Alfonso V, conceden a la iglesia de Santiago la villa de Lédigos en el territorio de Cueza, entre los ríos Carrión y Araduey. Vermudo y Jimena se hallaban presentes y confirmaron esta escritura. 

El 20 de enero del año 1036 Vermudo y Jimena confirmaron al monasterio de Sahagún y a su abad Cipriano la donación de la villa de San Andrés, que fue concedida por Ramiro II y que había estado detentada por los condes comarcanos. Se la dieron con sus habitantes a quienes sometieron a la jurisdicción monacal y además le concedieron otras villas. El 9 de junio del año 1037 acompañó al Monarca por tierras galaicas y otorgaron al monasterio de Celanova jurisdicción sobre los hombres que habitaban en el territorio del monasterio y sobre los que vinieran a habitar en dicho dominio, cuyos límites se señalaban con toda precisión. 

A finales de agosto de este año 1037, tuvo lugar el enfrentamiento de Vermudo con el conde castellano Fernando, que estaba ayudado por su hermano García, rey de Navarra. Vermudo recibió una lanzada en el rostro, como consecuencia de la cual falleció. 

Nada se sabe de lo que fue de su esposa Jimena. Aparece confirmando un documento el 21 de diciembre del año 1063 junto con la Familia Real, numerosos obispos y nobles, en el que se hacía una amplia concesión de bienes al monasterio de San Juan Bautista en conmemoración del aniversario del traslado de los restos de san Isidoro. Los cronistas antiguos dicen que Vermudo y Jimena tuvieron un hijo al que llamaron Alfonso y que murió al poco de nacer, algo que tampoco está acreditado por la documentación. 

El padre Flórez describe el sepulcro de esta Reina, que en su tiempo aún se conservaba: “El sepulcro tiene grabada su figura de cuerpo entero con manto real, corona en la cabeza, cruz en la izquierda y en la derecha una especie de flor de lis que parece denotar el remate del cetro, pues esta señora no tenía conexión con Francia”. Por los restos conservados, el epitafio parece ser del siglo XIII. 



FUENTE: Real Academia de la Historia

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