Marco Aurelio (161-180)

 


Marcus Annius Verus, nació en Roma el 26 de abril del año 121. Era el único varón del matrimonio formado por político Marco Annio Vero, procedente de una familia de colonos itálicos oriundos de Setia, aunque asentados en la Baetica (Hispana), y más precisamente en Ucubi (actual Espejo (Córdoba)) y Domicia Lucila, que procedía de una rica y poderosa familia de rango consular.

    Su tía abuela paterna era Vibia Sabina, mujer del emperador Adriano. Rupilia Faustina, abuela paterna de Marco Aurelio, y Vibia Sabina eran hermanastras, ambas hijas de Matidia la Mayor, sobrina del emperador Trajano. Su padre, al entrar a formar parte del Senado romano, había ostentado el cargo de pretor, muriendo cuando Marco Aurelio tenía tres años, siendo adoptado y designado heredero por su madre y por su abuelo paterno, Marco Annio Vero.


Estudió retórica griega y latina con Herodes Ático y Marco Cornelio Frontón. Éste último, desde entonces, se convertiría en su amigo y consejero espiritual. En el año 145 casó con su prima Faustina la Joven, hija de Antonino Pio. Tras el matrimonio, Aurelio cambió su nombre por el de Marco Anio Vero. Muerto Antonino en el año 161, Marco Aurelio fue nombrado emperador, cambiando su nombre, de forma definitiva por el de Marco Aurelio Antonino. Su insistencia en que Vero fuera elegido emperador junto a él motivó la lealtad de este hacia el primero durante toda su vida. Es posible que la sucesión conjunta fuera debida a la experiencia y talento militar de Vero, algo muy necesario en un periodo en el que el Imperio se mantuvo constantemente en guerra con varios pueblos. Era necesaria una figura que fuera valorada entre los soldados; además Marco Aurelio no podía defender los frentes de Partia y Germania al mismo tiempo. Marco Aurelio podría haber nombrado a un general para que liderara las legiones en el este, pero existía un mal precedente por el que Julio César y Vespasiano habían derrocado a sus respectivos gobiernos instalándose ellos en una incontestable posición de poder. El problema fue solucionado por Marco Aurelio enviando a Vero a comandar las legiones de Oriente; ya que éste constituía una figura lo suficientemente autoritaria como para garantizar la plena lealtad de las tropas, pero no era lo suficientemente poderoso como para poder aspirar a derrocar a Marco Aurelio. La maniobra del emperador salió bien y Vero se mantuvo leal hasta su muerte en una campaña del año 169.


Al comienzo de su reinado, Marco Aurelio siguió el camino de sus predecesores emitiendo numerosas reformas de ley en las que limitaba los abusos de la jurisprudencia civil. Promovió medidas favorables para los esclavos, las viudas y los menores de edad, reconociendo las relaciones de sangre en lo que respectaba a la sucesión. En derecho civil estableció una división social entre los honestiores (los más distinguidos) y los humiliores (los menos distinguidos). En un período enormemente conflictivo, donde el imperio, se vio sacudido por los ataques de los bárbaros, las revueltas populares y varias epidemias. A esa serie ininterrumpida de guerras y calamidades, el emperador opuso su serenidad y su fuerza moral. En cuanto a su relación con los cristianos, adoptó la misma actitud que Trajano, evitando la persecución pero reprimiendo cualquier tipo de manifestación pública relativa a su fe; también castigaba a los fieles que, tras ser denunciados, se negaban a celebrar el culto de la religión ancestral.

    Como emperador, a pesar de mostrar un temperamento pacífico y su preocupación por la economía, se vio obligado a concertar empréstitos forzosos y a desprenderse de parte del patrimonio imperial, todo por la urgente necesidad de constituir un ejército que fuera capaz de hacer frente a la presión que ejercían los bárbaros; de esta forma pudo rechazar a los germanos hasta más allá del Danubio en el año 168, vencer a los partos y arrebatarle una parte de Mesopotamia, en el 161 y someter, sucesivamente a marcomanos, en el 172, cuadros, en el 174 y sármatas, en el 175. Tras la paz conseguida en el año 175 y el establecimiento de una franja de seguridad al norte del Danubio, admitió en el imperio, por primera vez, a bárbaros como colonos y soldados; pero que, debido a una revuelta declarada en el norte de Italia, determinó que paralizara por un tiempo esa práctica. Quebrantada la paz por los bárbaros en el año 177, emprendió una nueva campaña, en el curso de la cual sucumbió a la peste, en Roma el 26 de abril del año 121. Una peste que, desde el 166 asolaba el imperio, que pasaría a regir su hijo Cómodo.





Las Meditaciones


Desde antes de acceder al gobierno del imperio, Marco Aurelio adquirió el hábito de escribir, durante sus viajes, cartas a su maestro Marco Cornelio Frontón, comentándole cuestiones de estilo y retórica e informándole sobre el curso de sus estudios y sobre su delicada salud, castigada por el rígido ascetismo que se imponía; después pasó escribir para sí mismo, y en griego, cuando antes lo había hecho sólo en latín. Su estilo, influido por los maestros estoicos, carece de la dureza dogmática de Epicteto, de quien adoptó el elogio de la libertad humana, o del tono docto y académico de Séneca. Sus textos denotan un tono muy personal, puesto que parten de una reflexión íntima y crítica, y acusan una tendencia a transformar la doctrina en un constante examen de conciencia. Su gran legado, las Meditaciones o Pensamientos, es el resultado de las reflexiones morales que, ya al final de su vida, fue dejando por escrito, sin seguir un plan preestablecido. Dividida en doce libros y redactada en griego, la obra se basa en una serie de reflexiones inspiradas por su experiencia cotidiana y deja traslucir la influencia estoica, en particular la de Epicteto. Su visión del hombre es pesimista, pues considera que sus pasiones son el factor principal de la corrupción en el mundo, por lo que aconseja perseguir aquellos fines que dependan de uno mismo. Se inspirara tanto en un esclavo como había sido Epicteto y que detestaba el poder despótico, a cuyo ejercicio él mismo denominó, irónicamente, «cesarizar».



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Ramón Martín


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