miércoles, 14 de febrero de 2018

Castillo de Alcañices, Castillos de Castilla

Indicios arqueológicos en la comarca de Aliste, cercana a Alcañices, muestran que existió una población romana, por aquí cruzaba una calzada romana que tiene ramificaciones y enlaces con otras vías que se dirigían al norte. A pesar del origen árabe del nombre de la villa, los musulmanes asentados en el sur de la península, no estuvieron en esta zona más de medio siglo, Alfonso I de Asturias al extender sus dominios hasta el río Duero fue haciendo que su huella se desvaneciera.



En el siglo X, Alcañices quedó integrado en el Reino de León, cuyos monarcas acometieron la repoblación de la localidad dentro del proceso llevado a cabo en Aliste. No obstante, la primera noticia documentada de esta población se remonta a finales del siglo XII, principios del siglo XIII, cuando fue fortificada por los Templarios que se asentaron por estas tierras allá por el siglo XII, entre los años 1126-1312. Así sabemos que pertenecía a la encomienda, concedida por Alfonso IX de León, privilegio que en 1255 confirmó Alfonso X el Sabio, concediéndole a la Villa la recaudación del impuesto denominado la martiniega que se recogía en las comarcas de Aliste y Alcañices. Fruto de la ocupación templaria se tiene el recinto amurallado en el que se construyó la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. El primer documento donde se cita Alcañices Templario es una concordia entre el rey Alfonso IX y Gómez Ramírez, maestre del Temple el 29 de abril de 1211. Dentro de su reinado los Templarios tuvieron su máximo apogeo en 1210 es en esta fecha cuando datan sus mayores esfuerzos defensivos.

En la Villa los monjes-guerreros se asentaron en un castillo, con su correspondiente recinto amurallado, de él han llegado hasta nuestros días sólo restos de la pared de la muralla y cuatro cubos que reciben los siguientes nombres: del “Trincherón” (situado en la callejuela del mismo nombre), la “Fuente” (ubicado hacia la mitad de la calle de la misma nomenclatura), “Tiacañona” (siguiendo la muralla es el siguiente al anterior) y el más representativo de todos ellos “El Reloj” que se ha convertido en el emblema del pueblo. Recibe este nombre porque se le dio altura y en él se ubicó el reloj del pueblo. El mecanismo del mismo data de mediados del siglo XIX.


El evento histórico que dio fama a esta villa es la firma del Tratado de Alcañices el 12 de septiembre de 1297 para fijar lo que será la frontera entre España y Portugal, y así zanjar definitivamente los conflictos entre leoneses y portugués por el control de la frontera, acaecidos tras la independencia de Portugal del Reino de León en el año 1143. Los firmantes del tratado fueron Fernando IV de Castilla y Dionisio I de Portugal. De este mismo año es el tratado en el que se decide celebrar las bodas reales en la Villa, entre el rey Fernando IV y la hija del rey de Portugal, Constanza de Portugal.

La importancia de la fortaleza de Alcañices viene dada por ser una de las cuatro, junto con Faro, Ponferrada y San Pedro de Latorce, que el maestre del temple ofrece en 1308 al infante don Felipe a cambio de su protección. En septiembre de 1308 el maestre de Castilla y Portugal, Frey Rodrigo Yáñez, se compromete finalmente a hacer entrega de las fortalezas templarias al rey Fernando IV. No hay noticias de cómo y cuándo se entre la fortaleza al monarca, pero no fue algo inmediato ni de entrega total ya que en la primavera de 1310 seguían en manos de los freires los castillos de Alba de Aliste y Alcañices.


En los siglos XVI y XVII, la villa se convierte en la capital del marquesado de Alcañices. En este periodo se edifica el Convento y la Iglesia de los Franciscanos y se reconstruye parte de la antigua muralla. Alcañices encabezó uno de los partidos en que se dividía la provincia de Zamora, así, al crearse en 1834 los partidos judiciales modernos, Alcañices encabezó uno de ellos hasta 1983, cuando fue integrado en el Partido Judicial de Zamora.


En su antiguo cementerio parroquial se encuentra enterrado el teniente Pablo Muñoz de la Morena, héroe de la Guerra de la Independencia española, en cuya casa de la calle de los Labradores se descubrió una placa en 2016.


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