Vespasiano (69 a 79)
Tito Flavio Vespasiano nació en Falacrinae, cerca de Reate, el 17 de noviembre del año 9. Descendía de una familia del ordo equester que alcanzó el rango senatorial durante los reinados de los emperadores de la dinastía Julio-Claudia. Su padre se enriqueció como recaudador de impuestos en la provincia romana de Asia y como prestamista en Helvecia, donde Vespasiano vivió la familia durante algún tiempo. A petición de su madre, Vespasia Polla, hermana de un senador, siguió la carrera política de su hermano Tito Flavio Sabino; y sirvió en el ejército como tribuno militar en Tracia en el año 36. Al año siguiente fue elegido cuestor y sirvió en Creta y Cirene. Fue ascendiendo por el cursus honorum siendo elegido edil curul en el 39 y pretor en el 40, aprovechando la oportunidad para congraciarse con el emperador Calígula. Durante esa época contrajo matrimonio con Domitila la Mayor (Flavia Domitila), hija de un caballero de Ferentium. El matrimonio tuvo dos hijos, Tito y Domiciano y una hija, llamada Domitila. Flavia falleció, y Vespasiano convirtió a Cenis, su amante, en su esposa. Cuando Claudio fue nombrado emperador en el año 41, Vespasiano fue designado legatus de la Legio II Augusta, estacionada en Germania; nombramiento que se debió a la influencia del liberto Tiberio Claudio Narciso.
Su madre, Vespasia Polla, era la hermana de un senador. En el año 51, fue designado cónsul, ganando renombre como comandante militar, durante la invasión romana de Britania, al mando de la Legio II Augusta. En el año 66, fue el encargado de mandar las fuerzas romanas durante la Primera guerra judeo-romana. Allí, cuando se disponía a sitiar Jerusalén, el emperador Nerón se suicidó, sumiendo al Imperio en un año de guerras civiles, Año de los cuatro emperadores. Tras la rápida sucesión y fallecimiento de Galba y Otón y el ascenso de Vitelio, los ejércitos de Egipto y Judea proclamaron, el 1 de julio de año 69, emperador a Vespasiano. En su camino hacia Roma, se alió con el gobernador de Siria, Cayo Licinio Muciano, quien condujo sus tropas contra Vitelio, mientras el propio Vespasiano tomaba el control de Egipto. El 20 de diciembre, Vitelio fue derrotado y Vespasiano fue proclamado emperador por el Senado. De sus diez años de gobierno destacan las reformas financieras y sus ambiciosos proyectos como la construcción del Anfiteatro Flavio, conocido como el Coliseo.
En el año 43, Vespasiano y la Legio II Augusta participaron en la invasión de Britania, distinguiéndose en esta campaña bajo el mando de Aulo Plaucio. Tras participar en las batallas de Medway y Támesis, Plaucio le ordenó penetrar en territorio enemigo a través de las tierras que hoy son los condados de Hampshire, Wiltshire, Dorset, Somerset, Devon y Cornualles. Un movimiento encaminado a asegurar los puertos de la costa sur y los puertos con minas de estaño de Cornualles y las minas de plata de Somerset. Allí marchó Vespasiano, subyugando a las tribus de durotriges y dumnonios. Capturó veinte fortificaciones y redujo Vectis, estableciendo una fortaleza y una colonia de legionarios veteranos en Isca Domnoniorum. A su vuelta a Roma fue recompensado con elegías triunfales (ornamenta triumphalia).
Fue elegido consul suffectus para los dos últimos meses de 51, tras lo cual se retiró de la vida pública, a la que regresó en el 63 para ser nombrado gobernador de la provincia de África. Según Tácito, su gobierno allí, provocó el descrédito y la antipatía de la gente hacia él, aunque según Suetonio, fue de gran integridad y se le tuvo en gran estima. El dictamen de este último se ajusta más a la realidad ya que, por lo general, los cargos de gobernador eran vistos por los ex-cónsules como perfectas oportunidades para hacer fortuna y recuperar el dinero que habían usado en sus campañas políticas. Vespasiano empleó su cargo para hacer amistades en vez de dinero; algo que sería mucho más valioso en los años venideros. Durante su tiempo en África, tuvo dificultades financieras y liquidó parte de sus propiedades. Para recuperar su fortuna, resucitó el comercio con mulas, lo que le valió el sobrenombre de mulio. Tras su retorno de África, viajó a Grecia formando parte del séquito del emperador Nerón. No obstante, perdió el favor imperial por no mostrar suficiente atención a los recitales del emperador con la lira. Por esta época la carrera de Vespasiano entró en un punto muerto.
En el año 66, Vespasiano fue designado para conducir la guerra contra los rebeldes de Judea, que amenazaban a las provincias romanas del este, puesto que, el anterior gobernador fue asesinado y el gobernador de Siria, Cayo Licinio Muciano, tuvo que huir, cuando intento restaurar el orden. Dos legiones fueron enviadas bajo el mando de Vespasiano, acompañado por su hijo mayor, Tito. Durante el conflicto, miles de judíos fueron muertos y muchas ciudades destruidas por el ejército romano, que restableció el control sobre Judea. Sirvió un tiempo como procurador, y los judíos lo recuerdan como un funcionario justo y honorable a pesar de ser su general enemigo.
Tras la muerte de Nerón el año 68, Roma fue testigo de una sucesión de efímeros emperadores y guerras civiles: Galba fue asesinado por Otón, que fue derrotado por Vitelio, y los partidarios de Otón, buscando otro candidato al trono al que apoyar, se decidieron por Vespasiano. Vitelio, emperador en ese momento, contaba con las mejores tropas, sin embargo, las legiones de Iliria, Moesia y Panonia proclamaron su lealtad a Vespasiano, haciéndole el amo de la mitad del mundo romano. Esto ocurrió el 1 de julio, fecha que sería conmemorada en los siguientes años como el aniversario de su ascenso al trono. Mientras Vespasiano se dirigió a Egipto para asegurar el suministro de grano, sus tropas entraron en Italia por el noroeste al mando de Marco Antonio Primo, derrotando a las de Vitelio en Bedriacum y avanzaron hacia Roma, a donde entraron tras una lucha feroz. En la confusión de la lucha, el Capitolio se incendió y el hermano de Vespasiano, que era el prefecto de la ciudad fue asesinado por una muchedumbre de la que a duras penas escapó Domiciano. Vespasiano, cuando recibió noticias de la derrota y muerte de Vitelio, envió grano a Roma, con un edicto en el que anulaba las leyes de Nerón, incluyendo las relativas a la traición. En su camino a Roma, visitó el Templo de Serapis, en el que experimentó una visión, y unos sacerdotes del templo quedaron convencidos de que podía obrar milagros. Vespasiano Había sido declarado emperador por el Senado, el año 69, mientras estaba en la provincia de Egipto, quedando la administración del Imperio en manos del antiguo gobernador de Siria y aliado, Cayo Licinio Muciano, auxiliado por el hijo del emperador, Domiciano. Durante su gobierno, Muciano inició la reforma fiscal que debía restaurar los fondos del Imperio. Vespasiano y Muciano resucitaron antiguos impuestos e instituyeron otros nuevos, aumentaron el tributo de las provincias y vigilaron constantemente a los funcionarios del tesoro. Otra de las acciones impuestas para recaudar dinero fue el de reclamar para el fisco las parcelas de la península itálica que no se habían dado a los colonos. Las comunidades itálicas, no conformes, enviaron múltiples delegaciones a Vespasiano, lo que concluyó con la cancelación de esta medida.
A principios del año 70, Vespasiano estaba todavía en Egipto, a causa del mal tiempo, aunque algunos historiadores sostienen que Vespasiano permaneció en Egipto para poder consolidar su poder en la provincia. Durante este periodo estallaron protestas en Alejandría, a causa de la nueva política fiscal del emperador, lo que causó que los envíos de grano a Roma se detuvieran. Vespasiano logró que se restaurara el suministro cuando la población de Roma estaba a punto de desfallecer a causa de inanición. El levantamiento producido en Egipto no hizo sino aumentar la crisis que experimentaba el Imperio, crisis motivada por las guerras civiles. La rebelión de Judea fue finalmente sofocada por el general Tito en el año 70, tras la captura de Jerusalén. Ese mismo año, en enero, la Galia experimentó la rebelión de los bátavos; antiguos auxiliares comandados por Cayo Julio Civilis y Julio Sabino, el cual reclamaba su condición de emperador de la Galia en su condición de descendiente vivo de Julio César. Las fuerzas sublevadas derrotaron y absorbieron a dos legiones romanas antes de ser derrotadas a finales de año por el cuñado de Vespasiano, Quinto Petilio Cerial. A mediados del 70, Vespasiano regresó a Roma; era la primera vez que entraba en la ciudad como emperador. A su llegada, emprendió una serie de maniobras políticas destinadas a consolidar y legitimar su posición: ofreció regalos a los ciudadanos y al ejército; reestructuró las órdenes senatorial y ecuestre, arrebatando a sus enemigos sus posiciones de poder y reemplazándolos por sus aliados; y abogó la autonomía regional de los griegos. Otra de sus maniobras realizadas para aferrarse al poder fue poner en marcha una auténtica campaña propagandística, por la que, a través de sus agentes, se encargó de que las historias acerca de su divinidad, nacidas en Egipto, circularan por todo el Imperio. Las monedas emitidas durante su reinado proclamaban sus victorias militares y la paz que experimentaba el Imperio. Sus obras y proyectos incluían siempre una inscripción en la que se podía ver cómo alababa o condenaba los emperadores anteriores. Además mandó construir, en el Foro, un templo a la paz. Durante su reinado, los escritos publicados, debían pasar un filtro con el objetivo que no se publicara nada que pudiera dañar su imagen pública. Se ofrecieron recompensas financieras a los historiadores antiguos. Se castigó a los que hablaron en su contra. Se acusó a un gran número de filósofos estoicos de corromper la moral romana con falsas enseñanzas y se les expulsó de la capital. Se ejecutó por sus enseñanzas a Helvidio Prisco, un filósofo republicano.
Durante su reinado, entre los años 69 y 79, ordenó la construcción de diversos edificios públicos: Intentó reconstruir Roma, la capital del Imperio;construyó el Templo de la Paz y el de Claudio Deificado; erigió una colosal estatua del dios Apolo, proyectada durante el reinado de Nerón, al que dedicó una parte del Teatro de Marcelo; comenzó la construcción del Coliseo. En las provincias hispanas, concedió en el año 74 el ius latii minor a todos los habitantes de Hispania, lo que permitió la creación de numerosos municipios a lo largo del último cuarto del siglo I. En este período, fue víctima de constantes conspiraciones en su contra, a las que consiguió sobrevivir, aunque sólo es conocida, la encabezada en 78/79 por Aulo Cecina Alieno y Eprio Marcelo, ambos hombres de su confianza.
Respecto a la política militar, meticuloso y victorioso, puso todo su empeño en mantener un alto nivel de preparación y disciplina en las diferentes unidades del ejército romano. La primera tarea que tuvo que emprender fue la de reponer las pérdidas provocadas por la guerra civil del año 69, por la revuelta bátava y por la guerra judía, incrementando el número de efectivos y garantizándose la fidelidad de los soldados. No dudó en disolver las legiones I Germanica, IV Macedonica, XV Primigenia y XVI Gallica, cuyos soldados habían jurado lealtad a Civilis y su Imperio Galo. A cambio, reclutó dos nuevas unidades, la Legio IV Flavia Felix y la Legio XVI Flavia Firma, regularizó la Legio II Adiutrix y reforzó la Legio VII Galbiana, que, mermada por los combates en Italia, fue transformada en la Legio VII Gemina. En lo referente a los auxilia, también mermados y de lealtad dudosa, procedió a reclutar nuevas unidades, en un número mayor a las desaparecidas durante la guerra civil del 69; con ello conseguía disponer de más soldados en las fronteras, incrementaba el proceso de romanización de esas provincias y conseguía que en el futuro existiese una amplia cantera de ciudadanos romanos de origen militar capaces de alistarse en las legiones.
En la guarnición de Roma, redujo el número de las cohortes pretorianas al número y tamaño establecido por Augusto, reservando su reclutamiento a ciudadanos romanos de Italia y de algunas provincias muy romanizadas, como Hispania, la Galia Narbonenese o Macedonia. En las fronteras, inició el proceso de regularización de los campamentos militares, convirtiéndolos en permanentes e iniciando su monumentalización.
A finales de su reinado, Vespasiano; en el año 78, el general romano Cneo Julio Agrícola fue enviado a la provincia de Britannia, que allí consolidó el poder romano y conquistó Caledonia (actual Escocia). Vespasiano acostumbraba a pasar los calores del verano en una villa cerca de las termas de Cotilia en Campania, cerca de Rieti (Italia), y allí el 23 de junio de 79, falleció con 69 años, víctima de una inflamación intestinal que le produjo una diarrea aguda. Fue divinizado inmediatamente por su hijo y sucesor Tito.
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Ramón Martín









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