Otón (año 69)

 


Nació en Ferentinum (Etruria), ciudad situada a unos sesenta kilómetros al norte de Roma, el 28 de abril del año 32, en el seno de una antigua e influyente familia de origen etrusco, era el menor de tres hermanos, y fueron sus padres Lucio Otón y Albia Terencia, aunque según Suetonio, hubo ciertos rumores que afirmaban que Otón era, en realidad, el hijo ilegítimo del emperador Tiberio. Una de las pocas referencias referidas a su juventud la hace este mismo historiador, cuando dice que «la locura temprana de Otón le valió muchas palizas de su padre». Era de estatura media, tenía las piernas arqueadas y los pies separados, pero era bastante quisquilloso con su apariencia, por lo que un peluquín bastante bien hecho le cubría la cabeza, prácticamente calva. Logró ocupar un cargo de gran proximidad al emperador Nerón, del cual se convirtió en favorito y confidente. Es posible que conociera todas las estrategias del gobernante y sus secretos más oscuros. Pero, el amor de ambos por la misma mujer, Popea Sabina, tuvo consecuencias negativas para él. Para evitar que ella se casara con otro, Nerón le pidió que la desposara, lo que le permitiría al emperador obtener el tiempo necesario para librarse de su mujer, Octavia. Octavia, primero exiliada y después muerta gracias a un «aparente suicidio», Nerón se vio libre para casarse con Popea, pero Otón se negó a divorciarse de ella porque se había enamorado. Entonces, el emperador envió a Otón a Lusitania (parte de lo que hoy es Portugal) como nuevo gobernador, lo que suponía, para todos los efectos, en un exilio; puesto en el cual permaneció diez años, destacando tanto por su moderación como por su desinterés.

    La sublevación del año 68 de Galba contra Nerón le dio ocasión para vengarse, siendo uno de los primeros en apoyar al rebelde frente al emperador, con la secreta esperanza de que aquel le adoptaría como heredero. Cuando el nuevo emperador designó en su lugar a Pisón el 15 de enero del año 69, Otón sublevó a la Guardia Pretoriana, la cual dio muerte a Galba y a Pisón. Tras el asesinato, el propio Otón fue nombrado emperador por las tropas con el refrendo del Senado.


Su política de reconciliación no resultó muy eficaz. Recompensó a los pretorianos, aseguró el restablecimiento del orden ante los senadores y puso al frente de los organismos de la administración a miembros del orden ecuestre, relegando a los libertos. La situación en las provincias no era muy segura, pues mientras fue reconocido como emperador en Mauritania, Hispania, Panonia, Dalmacia, Egipto, Palestina y Siria, las tropas de Germania habían proclamado emperador a su comandante, Vitelio. En un primer momento, Otón buscó la alianza con Vitelio, al que propuso asociarle al Imperio como su propio yerno. La negativa de Vitelio llevó a una rápida movilización de las tropas. Ambos ejércitos se encontraron en la región de los Alpes. De un lado marchaba Vitelio junto a sus dos generales, Fabio Valente y Alieno Cecina; de otro, los principales mandos de Otón: Anio Galo y Vestricio. A pesar del inicio favorable del enfrentamiento, que se saldó con varias victorias para las tropas imperiales, una serie de derrotas forzaron a acudir al propio emperador Otón para apoyar a sus generales, no pudiendo evitar la derrota el día 14 de abril del año 69 en la Batalla de Bedriacum. Ese mismo día, Otón se suicidó, sin esperar la llegada de nuevas tropas leales desde Dalmacia, Panonia y Misia. Tras la muerte de Otón, el Senado proclamó emperador a Vitelio. Entre tanto, su ejército marchó hacia Roma, saqueando a su paso pueblos y cosechas. Una vez en la capital no cesaron los saqueos, que fueron permitidos por el nuevo emperador.


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Ramón Martín

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