20 ago 2021

Canuto el Grande, rey de Inglaterra

 


    Fue rey de Dinamarca como Canuto II, de Inglaterra y de Noruega. Había nacido el año 994, hijo de Svend I o Suenón, rey de Dinamarca y de Inglaterra, siendo proclamado rey de Inglaterra a la muerte de su padre, por los guerreros dinamarqueses que formaban la Thingmannalith (guardia de los reyes de Dinamarca), que con su flota asolaban las costas británicas. Los thanes ingleses llamaron al que consideraban su legítimo soberano Etelredo II el Indeciso, que había sido obligado por Svend a refugiarse en Normandía, viéndose Canuto obligado a regresar a Dinamarca donde juntó un potente ejército, para al año siguiente (1015) atacar Inglaterra, de la que se apoderó, exceptuando la ciudad de Londres.

    Sitiada Londres por Canuto, en el 1016, murió dentro de sus muros Etelredo, heredando sus derechos su hijo Edmundo, con el que Canuto firmó un tratado de paz. A consecuencia del cual, Canuto le dejaba a Edmundo la soberanía de la Inglaterra meridional, quedándose él con la septentrional, con una cláusula por la que, al morir cualquiera de los dos, el que sobreviviera le sucedería en sus dominios; Edmundo Ironside, o Costilla de Hierro, falleció en 1017, posiblemente asesinado por dos de sus chambelanes, instrumentos de Canuto, quien se proclamó único soberano de Inglaterra, tras reprimir cruelmente algunas tentativas de rebeldía.

    Canuto era de elevada estatura y bastante corpulento, con cabellera abundante, y de hermosas facciones. Canuto, que había sido hasta entonces inhumano y sanguinario, una vez libre de rivales, se hizo clemente y justo, lo que le granjeó las simpatías de todos, a lo que contribuyó poderosamente el restablecimiento de las leyes dictadas por Alfredo el Grande.

    En 1017, viudo de su primera mujer Alfguiva, casó con Emma, viuda de Etelredo II, granjeándose el afecto de los ingleses, a los cuales respeto sus libertades y fueros. Muy piadoso, hizo construir a sus expensas numerosas iglesias y monasterios, emprendiendo en 1026 una peregrinación a Roma, en el transcurso de la cual concertó el casamiento de su hija Grunilda con Enrique, hijo de Conrado II de Alemania, recibiendo en cambio la Marca del Schleswig. Poco después envió misioneros a Escandinavia para apresurar la caída del paganismo, fundando obispados en Fionia, Seeland y Escocia, todos dependientes del arzobispado de Hamburgo.

    En 1018 sucedió a su hermano Haroldo en el reino de Dinamarca, en 1028 fue proclamado soberano de Noruega, reuniendo bajo su cetro un extenso imperio que, a su muerte, ocurrida en Shaftesbury en 12 de Noviembre de 1035, se dividió entre sus tres hijos.

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