martes, 12 de junio de 2018

Castillo de Coca, Castillo de Coca


En primer lugar, una breve reseña de la población de Coca. Los primeros vestigios arqueológicos de asentamientos en Coca datan de la Edad del Hierro (aproximadamente entre el 750 y el 550 a. C.). Buen ejemplo de ellos son los verracos, esculturas de toros que evidencian las creencias de los pueblos vacceos (agricultores, ceramistas y ganaderos) que poblaron esta localidad y adoraban a las fuerzas de la naturaleza. 

Durante la conquista romana de Hispania, Cauca es una de las principales ciudades de los vacceos. En Cauca nació Teodosio I el Grande, último emperador del Oriente y el Occidente. De la época visigoda es muy interesante la Necrópolis de El Cantosal. Ya durante la invasión musulmana, estos convivieron pacíficamente con los cristianos, hasta la época de Alfonso I de Asturias. En el año 939 la ciudad fue arrasada en la campaña que Abd Al-Rahman III, lanzó contra Simancas, siendo colonizada nuevamente a partir de 1085, fechas en las que se levantaron las murallas medievales utilizando los restos romanos y visigodos que existían. 

Durante la Baja Edad Media la villa tendrá un relevante papel histórico: las “Crónicas de Alfonso XI” nos dan noticia de la participación de milicias cauquenses en la toma de Algeciras. En el conflicto entre Pedro I y su hermanastro Enrique de Trastámara, Coca se puso del lado del futuro Enrique II. Durante casi un siglo (de la mitad del siglo XIV a la mitad del siglo XV) la villa de Coca perteneció a los reyes de Navarra. En 1439 Coca fue cedida a Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana, quien en 1451 la permutó por la villa de Saldaña con Alonso de Fonseca y Ulloa, obispo de Ávila y arzobispo de Sevilla. Coca tuvo además un destacado papel en la conquista de Granada y en el conflicto de la Comunidades contra Carlos I, manteniéndose fiel al monarca. 

A partir del siglo XVI, se produjo en la villa, como en el resto de España, una fuerte emigración a América. Prueba de esto son las varias poblaciones y zonas de América que llevan el nombre de Cauca. Ello provocará una progresiva decadencia económica y demográfica que se acentuará en el siglo XVIII. 


La villa conserva parte de sus murallas medievales. Se ha conservado la parte más ancha y maciza de la estructura. Construida en el siglo XII, la parte hoy visible está almenada y tiene tres torres. Contiene una de las puertas de entrada a la ciudad, la Puerta de la Villa, cuyo vano se cubre con unos arcos apuntados, abocinados y enmarcados por un alfiz, todo ello de ladrillo. El resto está construido por piedras de pizarra y cuarcitas, entre las que pueden verse materiales romanos y celtibéricos. 

Tras el castillo, la Torre de San Nicolás, es quizás el monumento más llamativo de Coca, aunque su estado de conservación es muy deficitario. Se construyó a imitación de los minaretes hispanomusulmanes a finales del siglo XII en estilo románico mudéjar. Es lo único que se conserva de la primitiva Iglesia de San Nicolás. Destaca la articulación del muro con motivos de arquillos ciegos superpuestos. 

Es de destacar, así mismo, la Iglesia de Santa María la Mayor, es esta la única de las ocho iglesias que originalmente tuvo Coca que se ha conservado completa. Es una construcción tardogótica, acabada de construir en 1520 sobre los cimientos de una iglesia románica de la que hoy sólo queda la parte inferior de la torre. Tiene una sola nave y es de planta de cruz latina. Sus muros son de ladrillo. En el interior destacan los magníficos sepulcros renacentistas de los Fonseca. Son cuatro en total y están realizados en mármol de Carrara; dos se localizan en los laterales del altar y los dos restantes en los brazos del crucero. Su autoría se atribuye a Bartolomé Ordóñez y su taller, y Domenico Fancelli. 

Llegamos al Castillo de Coca, situado en el extremo occidental del casco urbano y aprovechando como defensa natural uno de los meandros que traza el río Voltoya, es una de las pocas fortalezas de España que no se asienta sobre un cerro, sino sobre unos escarpes del terreno. Rodea el edificio un ancho y profundo foso. 


En 1453, Alonso de Fonseca y Ulloa, arzobispo de Sevilla y obispo de Ávila obtuvo del rey Juan II de Castilla el permiso para edificar el castillo, aunque su construcción no comenzó hasta varios años después. Debido a su cargo de arzobispo de Sevilla, Alonso tuvo que asentarse de Coca cediendo, en 1460, los derechos de la villa a su hermano Fernando de Fonseca, que los ejerció hasta su muerte en 1463.

Alonso falleció en 1473 y Coca fue heredada por su sobrino, Alonso de Fonseca y Avellaneda, hijo de Fernando, que pasó a ser el tercer señor de Coca. A instancia suya se ejecuta el proyecto original entre 1473 y 1496. Su artífice material fue el alarife Alí Caro, de origen musulmán, residente en Ávila y a quien también se le atribuye la construcción del castillo toledano de Casarrubios del Monte. Desde el año 1462 funcionaba, en la población, una ceca de emisión de moneda castellana y portuguesa que serviría para pagar la mano de obra que intervino en la construcción de la fortaleza. Estuvo a punto de ser demolido por los comuneros como venganza del incendio de Medina del Campo ordenado por el obispo Fonseca. 

De los Fonseca el castillo pasó a la Casa de Alba, en 1954 pasó al Ministerio de Agricultura, cedido por los propietarios, para que se instalara en ese lugar una Escuela de Capacitación Forestal, activa desde 1958, alberga además el Centro de Formación Agraria, dependiente de la Consejería de Agricultura y Ganadería, donde se imparten ciclos formativos de grado medio (Técnico en Trabajos Forestales y Conservación del Medio Ambiente) y de grado superior (Técnico Superior en Gestión Forestal y del Medio Natural y Gestión y Organización de los Recursos Naturales y Paisajísticos). 


El conjunto está formado por dos recintos, uno exterior con función defensiva, y otro interior con torres en las esquinas. Se accede al castillo a través de una puerta defendida por dos gigantescos cubos de ladrillo. El almenado es doble y está completo. La barrera posee hermosas torres que le dan aspecto de fortaleza. A la primera etapa, de finales del siglo XV, corresponde la construcción del cuerpo central del castillo, una edificación de estilo gótico mudéjar de planta cuadrangular y patio central (Patio de Armas), flanqueada por la torre del homenaje y la llamada Torre de Pedro Mata. El conjunto se halla rodeado por un foso. Tras el foso, dos grandes recintos: uno exterior, de función defensiva, y otro interior, más elevado y con torres en las esquinas, que protege las salas y dependencias 

A diferencia de los castillos cristianos, de muros lisos, sillares regulares y monócromos, con un valor exclusivamente defensivo, aquí podemos admirar la gran profusión decorativa que lo caracteriza. El ladrillo se utiliza no sólo como material de obra, sino también como elemento decorativo, creando llamativos juegos de color (crestería de ladrillo curvo y más rojo) y de formas (friso de arquitos ciegos hechos de ladrillos colocados en estrías). Los garitones se hallaban estucados y pintados con motivos geométricos de color rojo y azul, que aumentaban el cromatismo del conjunto, como aún puede observarse en muchos de ellos. 

Este castillo es una de las fortalezas más espectaculares de España. Militar de estilo gótico-mudéjar está considerado el prototipo de castillo señorial castellano del siglo XV. Se asienta en una zona llana que busca su altura y defensa por medio de un ancho y profundo foso de 560 metros de perímetro, que se salva por un puente fijo. Es el mejor foso de Castilla. 


La torre del homenaje es de planta cuadrada y conserva todos los pisos que tuvo. Destacan la bóveda de ladrillo de la primera planta y las almenas de ladrillo de la azotea. También conserva las escaleras de acceso de caracol con altos peldaños de ladrillo. Su altura es impresionante y se conserva como en el siglo XV. Las dependencias se disponen en torno a un patio de armas, que fue de una suntuosidad regia, constituido por una doble galería de columnas de mármol de orden corintio, y con los pisos y paredes cubiertos de azulejos y yeserías. Este patio fue deshecho en 1828 por Faustino Ruíz, Administrador de la Casa Ducal de Alba que, al objeto de aprovechar el valor de aquella magnífica columnata la echó a tierra, vendiendo cada columna a 40 pesetas. Actualmente este patio está reconstruido y tiene dos plantas con galerías. En la parte baja los arcos descansan sobre pilastras de ladrillo con basas de piedra. 

La Torre de Pedro Mata, es la segunda en altura de las cuatro que posee el castillo. En ella podremos visitar la Sala de los Jarros y la mazmorra, con un único agujero en el techo, para evitar que los presos escaparan. 


En la pequeña capilla del castillo, destacan las tallas de un Cristo del siglo XIV de influencia bizantina y de la Virgen con Niño. 

El castillo se encuentra en buen estado de conservación. Es propiedad de los Duques de Alba, pero en la segunda mitad de los años 50 lo cedieron al Ministerio de Agricultura, no sin algunas condiciones, como por ejemplo su restauración y la ubicación de la Escuela Hogar de Capataces Forestales. 





FUENTES: www.castillosdelolvido.com 
                   www.cromacultura.com 





No hay comentarios:

Publicar un comentario