Gayo Mesio Quinto Trajano Decio (Decio) del 249 al 251

 


CRISIS DEL SIGLO III (235 al 284)



Decio nació en Budalia, en Panonia Inferior, el año 201, fue, antes de subir al trono, un un distinguido senador que sirvió en el año 232, como cónsul sufecto, había gobernado en Moesia y Germania Inferior, desempeñando, posteriormente, como gobernador de Hispania Tarraconensis entre los años 235 y 238, siendo también prefecto urbano de Roma durante el primer reinado del emperador Filipo el Árabe, quién le confió un importante mando en el Danubio. A fines del 248, fue enviado a sofocar la revuelta de Pacatian y sus tropas en Mesia y Panonia. Tras acabar con la revuelta, dejó que las tropas lo proclamaran emperador. Enterado Felipe, avanzó contra él, siendo asesinado en Verona, en septiembre del 249. El Senado reconoció a Decio como emperador, otorgándole el atributo Traianus, que hacía referencia al emperador Trajano.
    El programa político de Decio se centró en restaurar la fuerza del Estado, oponiéndose militarmente a las amenazas externas, y restaurando la piedad pública, para lo que construyó un programa que renovaba la religión estatal; para mejorar la moralidad pública, se esforzó por revivir el cargo y la autoridad del censor, siendo la elección del Senado, que eligió por unanimidad a Valeriano, aunque éste, consciente de los peligros y dificultades inherentes, declinó dicha responsabilidad. La invasión de los godos y la muerte de Decio puso fin al intento fallido.

Durante su reinado, mandó construir en Roma las Thermae Decianae (Baños de Decio), que serían inauguradas en el 252, sobreviviendo hasta el siglo XVI; también hizo reparar el Coliseo, dañado por la caída de rayos. En enero del 250, emitió uno de los edictos imperiales romanos más notables: el acto del sacrificio, por el cual, todos los habitantes del imperio fueron obligados a sacrificar ante los magistrados de su comunidad "por la seguridad del imperio" en un día determinado (la fecha variaría según el lugar). Hecho el sacrificio, obtendrían un certificado (libellus) de que habían cumplido con la orden. Certificado que testificaría la lealtad del sacrificio a los dioses, además del consumo de alimentos y bebidas sacrificiales, así como los nombres de los funcionarios que supervisaban el sacrificio.
    Según D. S. Potter, Decio no trataba de imponer la superioridad del panteón romano sobre ningún otro dios, siendo probable que dicho edicto fuera un intento de legitimar su posición y responder a un malestar general provocado por el paso del milenio romano; pero también pudo deberse a un intento de reafirmar su visión conservadora de la Pax Romana y, al tiempo, asegurar a los romanos que el imperio estaba seguro, sin embargo lo que provocó fue una terrible crisis de autoridad, cuando los obispos cristianos y sus feligreses reaccionaron de diferentes maneras. En un principio, se exigió que, los obispos y oficiales de la iglesia hicieran un sacrificio en nombre del emperador, ya que estando vivo no se le consideraba divino. Emitiéndose certificados a quienes satisficieron a los comisionados durante la persecución de los cristianos bajo Decio. Pero, varios cristianos prominentes se negaron a hacer el sacrificio, siendo asesinados, incluido el mismo papa Fabián; sin embargo, hacia el final del segundo año del reinado de Decio, la intensidad de la persecución anticristiana había disminuido, y la tradición de tolerancia comenzó a reafirmarse. Los cristianos fueron los más afectados por la persecución y nunca olvidaron el reinado de Decio; a quien recordaban como "aquel tirano feroz". En junio de 251, Decio murió junto con su coemperador Herenio Etrusco en la Batalla Abrittus contra los godos; sus sucesores Treboniano Galo y Hostiliano rescindieron el decreto de Decio, poniendo fin a la persecución tras dieciocho meses. Entre el 251 y el 266, hubo un segundo brote de la peste de Antonino, que se cobró la vida de unas 5000 personas al día en Roma. Este brote se conoce como la "Plaga de Cipriano"; un obispo de Cartago, donde la peste y la persecución de los cristianos fueron muy graves).
    Por otra parte, las incursiones bárbaras se estaban volviendo más audaces y frecuentes, mientras que el Imperio se enfrentaba a una grave crisis económica. Durante el breve reinado de Decio, participó en importantes acciones militares contra los godos, que habían cruzado el Danubio para atacar los distritos de Moesia y Tracia. Es la primera ocasión en que los godos aparecen en el registro histórico. Los godos bajo el rey Cniva fueron sorprendidos por el emperador cuando sitiaban Nicópolis; los cuales huyeron a través de los Balcanes, pero tras retroceder sorprendieron a los romanos cerca de Beroë, saqueando su campamento y dispersando a ses tropas en la Batalla de Beroe. A continuación se movieron para atacar Philippopolis (actual Plovdiv), que cayó en sus manos. Con la protección gótica, el gobernador de Tracia, Titus Julius Priscus, se declaró emperador, pero su desafío acabó, al poco tiempo, cuando fue asesinado. Entonces los godos emprendieron el regreso a su tierra, cargados con botín y cautivos, algunos de rango senatorial.

Mientras tanto, Decio se lio en persecución de los galos, con su ejército, acompañado por su hijo Herenio Etrusco y el general Treboniano Gallo, con la intención de derrotarlos y recuperar el botín. El enfrentamiento final fue la Batalla de Abritus, en la que los godos lucharon con coraje, bajo el mando de Cniva, la cual, tuvo lugar durante la segunda semana de junio del año 251 en un terreno pantanoso en Ludogorie (región en el noreste de Bulgaria) cerca del asentamiento de Abritus o Forum Terebronii. Según Jordanes, Herennio Etrusco fue abatido por una flecha nada más comenzar la batalla, y para animar a sus hombres Decio exclamó: “Que nadie llore; la muerte de un soldado no es una gran pérdida para la república." Sin embargo, el ejército de Decio, entró en el pantano y fue aniquilado en esta batalla. Por su parte, Decio murió en el campo de batalla mientras perseguía a los invasores a través del Danubio, murió a causa de la traición de Abritus, cuando se cumplían dos años de reinado. Decio fue el primer emperador romano en morir en batalla contra un enemigo extranjero.
    La persecución de Decio contra los cristianos, fue la primera persecución organizada en el Imperio Romano y sirvió como base para la persecución de Diocleciano, que fue la última gran persecución de cristianos en el Imperio.



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Ramón Martín

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