Marco Julio Filipo (Filipo el Árabe) del 238 al 244

 

CRISIS DEL SIGLO III (235 al 284)

Marco Julio Filipo nació en Shahba, en la provincia romana de Siria, a unos 80 km. al Sur de Damasco, en el año 204. Poco se sabe de su infancia y juventud; su padre era un ciudadano romano originario de Siria, de nombre Cayo Julio Marino, un aventurero, jefe de alguna tribu local que se incorporó al ejército romano hasta llegar a formar parte del orden ecuestre, Filipo y su hermano Prisco, siguieron los pasos del padre ingresando en la Guardia Pretoriana en donde fueron escalando posiciones. Su ascendencia siria es lo que hizo que en el futuro fuera conocido como Filipo el Árabe; de su madre no se tienen datos.En el 232, Filipo, contrajo matrimonio con Marcia Otacilia Severa, joven romana de la nobleza, con la que tuvo dos hijos: Marco Julio Severo Filipo y Julia Severa (Severina).En Febrero de 244, cuando fue aclamado emperador por las legiones, una de sus primeras medidas fue pactar una conciliación con Sapor I, rey del Imperio Sasánida, a base de oro y cediendo parte de las provincias de Mesopotamia y Armenia; también organizó unos grandiosos funerales en honor del difunto Gordiano I, haciendo levantar un mausoleo a orillas del Éufrates y enviando las cenizas a Roma. Debemos resaltar que, lo de divinizar a los emperadores asesinados era algo común entre los usurpadores, que llegaban al poder por la fuerza, sobre todo, si el ejecutado tenía buena prensa entre la plebe, como era el caso del joven Gordiano; todo encaminado a ganarse la benevolencia del pueblo y el Senado.
    El indecoroso tratado entre Filipo y Sapor I, fue asumido por aquel como si de un triunfo se tratara, adjudicándose los títulos de Parthicus Máximus y Pérsicus Máximus. Solucionados los asuntos funerarios y militares, licenció a los legionarios leales a Gordiano Pio, preparó la marcha hacia la metrópoli para ser reconocido Augusto por el Senado y poder celebrar su victoria contra los persas, dejando todo el mando de las tropas de Oriente en manos de su hermano Cayo Julio Prisco, que se convertiría en un reyezuelo déspota.






A su llegada a Roma, Filipo I, fue ratificado por el Senado como Imperator, acto seguido, concedió el título de Augusta a su esposa Marcia Otacilia Severa y el de César a su hijo Marco Julio Severo Filipo; Filipo el Árabe, quería crear su propia dinastía. Con la intención de ganarse el aprecio del pueblo y el Senado, realizó importantes donativos y promulgó una amnistía para desertores y delincuentes comunes; puso mucho énfasis en remodelar edificios y calzadas, así, como nuevas canalizaciones para el suministro de agua. Durante su mandato se dictaron numerosas leyes de tipo moral: penas más severas para los bandidos, prohibición de la castración, amplia legalización de los burdeles, facilitar empleos públicos a los hijos de oficiales en campaña; por primera vez, se tomaron medidas contra la homosexualidad; fue muy condescendiente con el cristianismo, consecuencia de la simpatía que la familia de Filipo sentía por el cristianismo: según deja entrever en sus escritos el obispo Eusebio de Cesarea, Filipo fue el primer emperador cristiano, aunque esto no deja de ser muy dudoso, lo que si es cierto, es que Filipo como algunos de sus antecesores, fueron muy comprensivos con la filosofía cristiana.
    La relativa tranquilidad que el Imperio había disfrutado con Gordiano Pio, pronto se vio truncada. En el año 275, godos, carpos y germanos, invadieron Moesia, Panonia y cruzaron el Danubio; tras varias escaramuzas, en las que intervino el propio Filipo, hizo retroceder a los ocupantes. Pero esto no se saldó con una gloria rotunda, ya que, los soldados no estaban conformes con los salarios y el reparto del pillaje; por lo que, en breve, el descontento fomentaría sublevaciones. El año 247, tras esta victoria, Filipo, regresó a Roma, apropiándose de un nuevo título: Germánicus Máximus Cárpicus y celebrando un Triunfo por los éxitos del Danubio.
    El año 248, se presentaba como un año glorioso para el Imperio, se iban a celebrar unos esplendorosos Juegos Seculares. Estos juegos tenían su origen desde la época de Octavio Augusto con la idea de celebrar acontecimientos que marcaran un ciclo; así pues, se festejó el año 800 con Claudio y el 900 con Antonino Pio. El evento fue espectacular: 2000 gladiadores y todo tipo de fieras y animales exóticos colmaron el Coliseo y el Circo Máximo, fueron los juegos más fastuosos, y los últimos, ya que, nunca más hubo Juegos Seculares en Roma. No habían finalizado los juegos, cuando por Oriente y el Norte surgieron las revueltas. En Oriente, Cayo Julio Prisco, con el título de “Rector Orientis”, gobernaba con una tiranía desmesurada cosiendo a impuestos a los habitantes de la comarca y menospreciando al ejército. Entonces, una facción de las legiones se sublevó aclamando emperador a Marco Fulvio Rufo Jotapiano; pero el motín fracasó y el impostor fue ejecutado. En la zona oriental, Siria, un religioso aristócrata, Julio Aurelio Sulpicio se hizo con el poder, no pudiendo ser destituido hasta el año 254, siendo emperador Valeriano. En lo que respecta al Norte, Tiberio Claudio Marino Pacatiano, un oficial de rango medio, apoyándose en soldados y mercenarios, se había adueñado de Moesia y Panonia; Filipo envió a un general de prestigio, Cayo Mesio Quinto Decio: un consular que gozaba de la simpatía de gran parte del Senado. A Decio, comandante en jefe de las tropas del Danubio, no le costó mucho acabar con los insurrectos. Pero lo que no esperaba Filipo, es que, las legiones del Norte, hartas de él y de su hermano Prisco, nombraron emperador a Decio; quién, en un principio, rehusó el nombramiento alegando lealtad al emperador, pero fue tal la insistencia de la soldadesca que le hicieron cambiar de opinión, no fuera que eligieran a otro y él, acabara en el patíbulo.
    Al llegar a Roma la noticia de la proclamación de Decio, Filipo se puso al frente de sus legiones para deponerlo. El encuentro tuvo lugar cerca de la actual Verona, recayendo la victoria del lado de Quinto Decio; Filipo murió en la contienda, aunque es probable, que fuera arrestado y ejecutado varios días después. Una vez recibido el resultado de la confrontación en la metrópoli, a finales de septiembre del 249, los pretorianos asesinaron al hijo de Filipo, Filipo II, un niño de 10 años, y el Senado sancionó a Decio Trajano como nuevo emperador.


Si estáis interesados, lo podéis adquirir en Amazon, en estas dos opciones:

Tapa Blanda

Versión Kindle, con posibilidad de hacerlo en otros formatos



-=oOo=-




Para conocer muchos más aspectos de Roma, os invito a entrar en el Blog Gladiatrix en la arena, en el siguiente enlace: Gladiatrix en la arena





Ramón Martín

Comentarios

Entradas populares