Cayo Aurelio Valerio Diocles (Diocleciano) del 284 al 305
DIOCLECIANO Y LA TETRARQUÍA
Diocleciano nació el 22 de diciembre del año 244, con el nombre Cayo Aurelio Valerio Diocles en la ciudad de Salona, situada en la costa dálmata de los balcanes. En una familia humilde. Es posible que su padre fuera un escriba o funcionario de bajo rango. Este origen modesto posibilitó que su ascenso fuera a través de la carrera militar, en una época en que el sistema imperial reconocía que la competencia en el ámbito militar era más importante que la posición aristocrática. Sirvió en varios cargos militares siendo emperador Aureliano y sus sucesores, siendo su ascenso gradual, bajo el emperador Caro, sirvió como comandante de caballería, y al morir éste durante la campaña persa, fue designado sucesor, su hijo Numeriano, el cual fue asesinado poco después en circunstancias poco claras.
Lo que sucedió a continuación, fue un evento típico del siglo III: hubo una conspiración militar para elegir un nuevo emperador, siendo Diocleciano uno de los candidatos. Algunas fuentes sostienen que fue aclamado por el ejército, tras anunciarse que él mismo había ejecutado al asesino de Numeriano; mientras que otras fuentes sugieren que fue uno de los varios generales proclamados emperador simultáneamente en diferentes partes del Imperio. En cualquier caso, Diocleciano prevaleció sobre sus rivales, y para el año 285 ejercía el control del Imperio. Su primer y más importante acto como emperador fue el de reconocer que un solo hombre no podía gobernar acertadamente un imperio tan vasto desde una sola capital, ya que el Imperio romano se extendía desde Britania en el occidente hasta Mesopotamia en el oriente, una distancia para la que se necesitaban semanas o meses para recorrer. Cuando surgía una crisis militar en una frontera, el emperador necesitaba estar presente para dirigir las operaciones militares. Pero si estaba en el Danubio enfrentando a los godos, ¿quién gobernaba el este? Si estaba en Mesopotamia contra los persas, ¿quién vigilaba Galia? El sistema era simplemente incapaz de responder a múltiples crisis simultáneamente con la agilidad necesaria, lo que Diocleciano resolvió de forma radical. El año 286, nombró a Maximiano coemperador, con el que tuvo una buena cooperación. Diocleciano gobernaba el oriente desde Nicomedia (Anatolia), y Maximiano el occidente desde Mediolano (Milán).
A partir del año 293, Diocleciano expandió el sistema aún más, nombrando a dos césares: Galerio en Los Balcanes y Constancio Cloro en Britania. Este sistema formado por cuatro gobernantes, dos augustos (emperadores principales) y dos césares (sucesores designados), era la Tetrarquía, cuyo propósito era múltiple, en primer lugar permitía una respuesta militar rápida en diversos frentes; en segundo, proporcionaba un sistema claro de sucesión, ya que, cuando un augusto se retiraba o moría, su césar era promovido a augusto y un nuevo césar era elegido, lo que eliminaba las guerras civiles de sucesión que habían plagado al Imperio durante el siglo III; y en tercer lugar, dividía el Imperio en secciones administrativas que eran más manejables. La Tetrarquía fue un éxito.
Además de la Tetrarquía, Diocleciano emprendió una serie de reformas administrativas encaminadas a transformar la estructura del Imperio. Una de las más importantes fue la reorganización provincial, aumentando el número de provincias, dividiéndolas en unidades más pequeñas que eran más fáciles de administrar. Con Augusto habían 50 provincias, bajo Diocleciano, se duplicó a casi 100. Este cambio tuvo implicaciones, ya que en las provincias más pequeñas, los gobernadores tenían menos poder militar y económico, reduciendo el riesgo de que un gobernador se rebelara y proclamara emperador; al tiempo que, permitía un control más cercano desde el centro, y el emperador podía saber, más efectivamente, lo que sucedía en diferentes partes del Imperio. Diocleciano también reorganizó la recaudación de impuestos. El antiguo sistema tenía múltiples funcionarios tomando su parte del dinero recolectado, por lo que Diocleciano intentó racionalizarlo; para lo cual, Instituyó el sistema del jugum, una unidad de medida basada en la tierra que podía ser tasada de manera uniforme. Esto estandarizó la recaudación de impuestos en todas las provincias y redujo la corrupción. Pero, la reforma fiscal más importante fue el intento de reformar la moneda. Durante el siglo III, la moneda había sufrido una inflación catastrófica. El denario, que había sido una moneda de plata confiable, ahora apenas contenía una mínima cantidad de plata y los precios de mercado se habían quintuplicado. La economía estaba sufriendo un caos inflacionario. Razón por la que, Diocleciano emitió una nueva moneda llamada el antoniniano, con estándares más estrictos de pureza, emitiendo también monedas de oro para transacciones de alto valor, intentando restablecer la confianza en la moneda. Pero, la realidad económica subyacente —el Imperio gastaba más dinero del que ingresaba— no se podía resolver reorganizando las monedas, por lo que la inflación continuó, aunque no tan severamente como antes de las reformas.
Uno de los aspectos más oscuros del reinado de Diocleciano fue la persecución de los cristianos. Durante la mayor parte del siglo III, los cristianos habían sufrido persecuciones ocasionales bajo varios emperadores, pero bajo Diocleciano, las persecuciones alcanzaron una escala sin precedentes. La persecución comenzó sobre el año 303, conociéndose como la Gran Persecución en la historia cristiana. El emperador emitió edictos que requerían a los cristianos que sacrificaran a los dioses romanos, enfrentándose los que se negaban a la ejecución. Decenas de miles de cristianos fueron ejecutados.
¿Por qué Diocleciano persiguió a los cristianos? La razón oficial fue que los cristianos no participaban en los ritos religiosos paganos, considerados por Diocleciano esenciales para mantener la prioridad de los dioses romanos. Diocleciano era religiosamente conservador; creía en la religión tradicional romana y en el rol del emperador como intermediario entre los dioses y los hombres; sistema ideológico rechazado por los cristianos, al rechazar los rituales paganos. Aunque es probable que hubieran también razones políticas, ya que, los cristianos, como grupo religioso, representaban una fuente de poder rival que escapaba al control directo del emperador. Al perseguir a los cristianos, Diocleciano estaba afirmando su autoridad suprema: nadie podía tener una lealtad religiosa que compitiera con la lealtad al emperador.
Sin embargo, la persecución de Diocleciano fue menos sistemática de lo que se suele representar. En occidente, bajo Constancio Cloro, hubo poca persecución aunque en el oriente, bajo Galerio, fue mucho más severa. La persecución terminó al retirarse Diocleciano. Su sucesor, Constantino, se convirtió al cristianismo y puso fin a las persecuciones. En pocas décadas, el cristianismo pasaría de ser una religión perseguida a ser la religión oficial del Imperio. La persecución de Diocleciano, en lugar de debilitar al cristianismo, lo fortaleció al crear mártires que inspirarían a futuras generaciones de creyentes.
En el año 305, Diocleciano se retiró, algo que ningún emperador romano había hecho en 200 años, en el apogeo de su poder; y su coemperador Maximiano también se retiró al mismo tiempo; así sus dos césares, Galerio y Constancio Cloro, fueron promovidos a augustos, por lo que, dos nuevos césares fueron designados. La Tetrarquía continuaría. La retirada de Diocleciano fue completamente voluntaria, simplemente sintió que había hecho su trabajo y que era momento para que la siguiente generación asumiera las responsabilidades del gobierno. Se retiró al Palacio de Diocleciano en Split (actual Croacia), donde pasó sus últimos años de vida, dedicándose a la agricultura y a los asuntos privados. Esta retirada voluntaria sugería que el poder imperial no necesitaba ser mantenido a través de la violencia y la represión, un emperador podía elegir retirarse. Sin embargo, la realidad resultó ser más compleja, después de su retirada, la Tetrarquía se derrumbó gradualmente y sus sucesores entraron en conflicto entre sí. Eventualmente, Constantino emergió como gobernante supremo, reunificando el Imperio bajo un solo emperador.
El Siglo XIX español, es un repaso por algunos de los acontecimientos que tuvieron lugar en una España que llegaba a dicho siglo como una potencia venida a menos y que saldrá de el en unas condiciones que podemos considerar penosas, ya que perdía los únicos territorios de una Imperio que llegó a dominar una parte importante del mundo.
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Ramón Martín









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