Marco Aurelio Claudio Quintilo (Quintilo) año 270

 

CRISIS DEL SIGLO III (235 al 284)

Emperadores Llirios



Quintilo era originario de Iliria, debió nacer alrededor del año 229, careciendo de información fiable sobre sus antepasados, tan solo que tuvo un hermano llamado Claudio, que gobernó el Imperio romano entre los años 268 y 270, siendo conocido como Claudio II el Gótico; aunque al parecer, según Trebelio Polión, tenía otro hermano llamado Crispo y varias hermanas. Sin embargo, es probable que todos los parientes de Quintilo y Claudio mencionados en la Historia Augusta sean ficticios.
    Quintilo, al principio del reinado de su hermano Claudio en el año 268, era el procurador de Cerdeña; mientras que, al morir Claudio, dirigió las tropas que defendían el norte de Italia de las invasiones germanas.
    No se ponen de acuerdo las fuentes, al referirse a como llegó Quintilo al poder. Según Eutropio, Quintilo fue declarado emperador por las tropas, para ser aprobado dicho nombramiento, posteriormente, por el Senado; según Jerónimo y Juan Zonaras fueron los senadores los que contribuyeron a su entronización; mientras que, Andreas Alföldi suponía que fueron las tropas estacionadas en Aquilea las que lo proclamaron emperador, viéndose el Senado en la obligación de aprobar su elección por respeto a Claudio. Dicho apoyo por parte del Senado, también se explica por el temor, por parte de los senadores, al comandante Aureliano, quien luchó contra los godos bajo las órdenes de Claudio y que además, se situó al frente del ejército del Danubio tras la muerte de dicho emperador, lo que lo convirtió en su probable sucesor.

Las provincias también reconocieron a Quintilo como emperador; por lo que, las monedas que llevan su nombre no solo se acuñaron en Roma y Mediolano, también en Cícico y Sisak. En algunas de estas monedas aparecen imágenes personificadas de las provincias de Panonia Superior y Panonia Inferior, probablemente con la intención de ganarse el favor de las legiones acantonadas en el Danubio. Tan solo Antioquía ignoró la llegada al poder de Quintilo, ya que Zenobia, gobernante de Palmira, se preparó para la secesión del imperio, expandiendo su zona de influencia. El control de Egipto se perdió, a causa de la precaria posición de Quintilo, los palmireños ocuparon Galacia y Capadocia, aunque fracasaron en la invasión de Bitinia. Además, seguían existiendo amenazas para Roma de parte de los godos, quienes continuaban con su invasión en los Balcanes, y retirándose más allá del Danubio, intentaron saquear Nicópolis del Istro y Anquíalo, pero las tropas romanas, al mando de Aureliano, lograron repeler sus ataques. A continuación, Aureliano se dirigió a Sirmio, siendo proclamado emperador por las tropas. Al enterarse de la proclamación de Aureliano como emperador, Quintilo reunió sus fuerzas en Aquilea con la intención de enfrentarse a él; pero éste contaba con una clara ventaja, puesto que lideraba al ejército del Danubio, más curtido por las recientes batallas contra los godos. Quintilo solo pudo oponerse contando con el apoyo del Senado; él mismo sintió la precariedad de su posición, ya que no tenía el favor del resto del ejército, no teniendo la oportunidad de ir a Roma e involucrar al Senado y al pueblo en la lucha por el poder. Cuando Aureliano llegó a Aquilea, Quintilo ya había muerto.
    De su muerte surgieron diferentes versiones. Trebelio Polión comparó su destino con los de Galba y Pertinax, manifestando que fue asesinado por sus propios soldados; sin embargo, Flavio Vopisco el Siracusano, biógrafo de Aureliano, dice que, al enterarse de las pretensiones de Aureliano al trono, el ejército abandonó a Quintilo, por lo que, privado de todo apoyo, se suicidó. Esta última versión también contó con el apoyo del historiador bizantino del siglo VII, Juan Antioqueno.
    Pero no acaban aquí las controversias referidas a Quintilo, la siguiente se refiere a la duración de su reinado. Para Pseudo-Aurelio Víctor, esta se prolongó durante varios días. En las biografías de Claudio II y Aureliano, publicadas en la Historia Augusta se habla de entre diecisiete y veinte días; Eutropio y Juan Zonaras aseguraron que duró alrededor de diecisiete días; en cambio, Zósimo habló de varios meses. Sea cual sea el número exacto de días, fue suficiente para que la mayoría de las cecas del imperio tuvieran tiempo para acuñar monedas con su nombre.
    En el siglo VI, el historiador Juan Malalas describió a Quintilo así: de mediana estatura, esbelto, de rostro alargado, con nariz alargada, piel morena, cabello lacio, con buena vista, y con canas en el pelo y la barba; mientras que Eutropio lo detalló en su Breviarium historiae romanae como un hombre de extraordinaria moderación y cortesía, digno de comparación, e incluso preferencia, con Claudio. En la obra de Trebelio Polión, Quintilo aparece como un hombre impecable, un verdadero hermano de su hermano. Es posible que estas críticas halagadoras provengan de la simpatía que Quintilo y su hermano despertaron en el Senado y en los historiadores del Senado.




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