Publio Licinio Valeriano (Valeriano) del año 253 al 260

 


CRISIS DEL SIGLO III (235 al 284)





Se supone que Valeriano nació alrededor del año 193, lo que si es seguro que fue en el seno de una familia aristocrática romana, que formaba parte de la clase senatorial tradicional, con lo cual, se diferenciaba de la mayoría de los emperadores del siglo III que ascendían a través de la carrera militar. Valeriano fue, bajo los emperadores de la Dinastía Severa (193-235), primero cuestor (oficial financiero), luego pretor (magistrado judicial) y, eventualmente, cónsul. Después de estos pasos, era común que un ex cónsul fuera designado gobernador de una provincia donde podría acumular riqueza y experiencia administrativa. Aunque gozó de reputación respetable, no se le consideró un genio político ni un comandante militar excepcional, aunque si, un administrador competente.
    La ascensión de Valeriano es importante para entender cómo con 60 años llegó a ser emperador. En el año 253, el Imperio romano se encontraba en un caos político total. El anterior emperador, Emiliano, había sido asesinado cuando, tan solo, llevaba 14 meses en el poder; antes de él Treboniano Galo, también fue asesinado por sus propias tropas; y, antes de él Decio, fue derrotado y probablemente asesinado por los godos.
    Como podemos deducir: este patrón de cambios de poder, rápidos y violentos, fue característico en el Imperio durante toda la década de los años 240. Eran los generales quienes se peleaban entre sí por el trono y ningún emperador duraba más de algunos pocos años. El Senado romano, aunque muy debilitado, aún mantenía una cierta influencia en la selección del emperador; así cuando Emiliano es asesinado, el Senado busca un candidato que pudiera restaurar algo de estabilidad. Probablemente, la elección de Valeriano, se debiera a que representaba la esperanza de que un hombre mayor, con educación senatorial tradicional y experiencia administrativa, pudiera aportar algo de orden en el caos en que se encontraba el Imperio. Además, Valeriano contaba con el apoyo del ejército de Danubio, que era la fuerza militar más cohesionada en ese momento; razones por las que pudo ascender al trono con escasa oposición. Aunque, inmediatamente, se tuvo que enfrentar a una situación de crisis múltiple: En el norte, los godos presionaban la frontera del Danubio, reuniendo ejércitos de decenas de miles de guerreros, fueron capaces de penetrar en los Balcanes e incluso amenazar Anatolia; en el oeste, las tribus germánicas amenazaban Galia, llegando, incluso, al norte de África; en el este, el reino Persa Sasánida bajo el rey Sapor I estaba en una fase de expansión, que amenazaba Mesopotamia y Siria, llegando a capturar ciudades de importancia, como es el caso de Antioquía, la tercera ciudad más grande del Imperio Romano; y, en las ciudades, una pandemia de peste, mataba a miles de personas y erosionaba los ingresos del Imperio. Era posible afrontar una guerra principal manteniendo una defensa menor contra otras amenazas, pero cuando todas las fronteras se encuentran bajo presión simultáneamente, el problema comienza a ser de dificil solución.





Ante esta tormenta de problemas, Valeriano tomó una decisión que resultaría ser desastrosa: nombró a su hijo Galieno como coemperador y lo envió a gobernar el oeste mientras él se enfrentaba a los persas en el este. Esta división de la autoridad no era algo nuevo, ya que otros emperadores lo habían puesto en práctica; el problema era que raramente funcionaba, ya que algunos coemperadores se tornaban en rivales, llevando al Imperio a guerras civiles que lo debilitaban aún más; cosa que no se dio entre Valeriano y su hijo Galieno, que parecían estar trabajando hacia el mismo objetivo: estabilizar los diferentes frentes. Pero esta división del trabajo no podía resolver el problema: el Imperio carecía de los recursos militares suficientes para mantener todas las fronteras al mismo tiempo. El sistema estaba sobrecargado.

Valeriano estaba enfocado al frente persa, una decisión estratégicamente correcta, ya que era la amenaza más peligrosa. Al ser los persas un Imperio establecido con su administración, economía y estructura militar, mantener a raya dicho Imperio requería de los esfuerzos diplomáticos y militares que solo la presencia del emperador podría proporcionar. Valeriano tuvo, en un principio, cierto éxito, ya que pudo recuperar algunas ciudades y contener la expansión persa, pero en el año 260, se enfrentó a la crisis que lo definiría. Fue en la ciudad de Edesa, un importante centro comercial en Mesopotamia superior, allí Valeriano se enfrentó a Sapor I en batalla, pero el resultado fue un desastre para los romanos, que fueron derrotados y el emperador Valeriano, en un evento sin precedentes: fue capturado vivo.

Dicha captura tuvo tanta repercusión en el Imperio romano que es difícil evaluar su impacto psicológico. Ya que, durante toda la República y el Imperio, ningún emperador había sido capturado vivo en batalla por un enemigo extranjero. La idea de un emperador hecho prisionero de guerra era,a todo punto, inconcebible. ¿Cómo podía alguien capturar a una autoridad divina como un prisionero ordinario? La captura fue un duro golpe para la ideología imperial romana.


Valeriano humillado por Sapor I




Por la otra parte, Sapor I, conocedor del valor propagandístico de dicha captura, mantuvo vivo a Valeriano como prisionero. Fue obligado a servir como esclavo personal del rey persa, realizando trabajos humildes. Probablemente alrededor del año 272, murió Valeriano en cautiverio. Hay quienes afirman que fue ejecutado, mientras otros que murió por enfermedad. Lo que es seguro es que murió siendo prisionero de los persas, ya que nunca fue rescatado, ni fue devuelto su cuerpo para tener un entierro romano adecuado.
    Pero la muerte de Valeriano en cautiverio no puso fin a su humillación. Sapor I, en una muestra de desprecio hacia la dignidad romana, hizo diseccionar el cuerpo, lo embalsamó y lo colocó en un templo persa como trofeo. Para el pueblo romano que daba mucho valor a los rituales funerarios, así como a dignidad de los muertos, esto fue una abominación. La idea de que los restos del emperador nunca serían enterrados siguiendo la costumbre romana, y que en su lugar serían exhibidos en un templo persa, como un trofeo, era algo inconcebible. Si el emperador podía ser capturado, humillado, y ejecutado de esta manera, ¿como se podía mantener lealtad al sistema imperial? Muchos romanos consideraron que era el momento de comenzar a dudar de que el Imperio romano seguiría existiendo.




El Siglo XIX español, es un repaso por algunos de los acontecimientos que tuvieron lugar en una España que llegaba a dicho siglo como una potencia venida a menos y que saldrá de el en unas condiciones que podemos considerar penosas, ya que perdía los únicos territorios de una Imperio que llegó a dominar una parte importante del mundo.

Si estáis interesados podéis adquirirlo en Amazon en dos versiones:

Tapa Blanda por 8,32€

Versión Kindle con posibilidad de leerlo Online o adquirirlo por 3,00€


De cualquiera de las formas o estoy agradecido por vuestra colaboración.


Ramón Martín

Comentarios

Entradas populares