Nerva (96 al 98)

 


Nerva nació en la aldea de Narnia, situada cerca de Roma, el 8 de noviembre del año 30. Su padre fue Marco Coceyo Nerva, cónsul sufecto durante el gobierno de Calígula, y su madre Sergia Plautilla. La familia de los Coceyos estaban considerados una de las familias más influyentes de la última etapa de la República y la primera del Imperio. Los representantes de esta familia obtuvieron consulados en cada una de sus generaciones.

    A pesar de carecer de noticias referidas a su vida, sabemos que no siguió la acostumbrada carrera administrativa o militar de los componentes de otras familias influyentes. Fue un diplomático y estratega de reconocido talento; en el año 65, sirvió como pretor-electo, destacando como consejero del emperador Nerón, teniendo una destacada intervención al detectar la conspiración de Pisón. Sus servicios debieron tener gran importancia, puesto que recibió premios y honores, generalmente reservados para las victorias militares, lo que le dio el derecho a que se colocaran sus estatuas en todo el palacio. Nerva fue amigo del emperador Vespasiano cuidando de su hijo menor Domiciano cuando aquel partió para la guerra judía en el año 67. El suicidio de Nerón en el año 68 puso fin a la corta dinastía Julio-Claudia, lo que condujo al Año de los Cuatro Emperadores, durante el cual, ascendieron y cayeron los emperadores GalbaOtón y Vitelio, hasta que llegó el reinado de Vespasiano el 21 de diciembre del 69. Gracias a esto, se convirtió en uno de los pocos no flavios que fueron honrados por el emperador Vespasiano. A partir del año 71, Nerva desapareció de los registros históricos, aunque continuó su carrera como consejero de Vespasiano y sus hijos Tito y Domiciano. En el año 89, se produjo la revuelta del gobernador de Germania Superior, Lucio Antonio Saturnino, y sus dos legiones (Legio XIV Gemina y Legio XXI Rapax) en Maguncia, rebelándose contra el Imperio; rebelión que fue sofocada en 24 días, y todos sus líderes castigados.


Cuando el emperador Domiciano fue asesinado por una conspiración palaciega organizada por funcionarios de la corte en el año 96. Ese mismo día, Nerva fue proclamado nuevo emperador por el Senado. Esta elección fue inusual, ya que Nerva no había pasado gran parte de su carrera apartado de lo público; por lo que no está claro si estaba, de alguna manera, relacionado con el asesinato del emperador. Autores modernos y alguno de la época, suponen que estuvo involucrado, puesto que los conspiradores se acercaron a Nerva como un posible sucesor antes de producirse el asesinato; razón por la cual, se puede asegurar que conocía la situación de antemano. Nerva tenía estrechas relaciones con la dinastía Flavia y era respetado por los senadores, ya que evitó conflictos y, al elegirlo el Senado esperaba evitar una nueva guerra civil. Tras la muerte de Domiciano, todas sus monedas y estatuas fueron fundidas, y se derribaron los arcos en su honor, siendo su nombre borrado de los registros públicos, los retratos existentes de Domiciano fueron esculpidos para parecerse a Nerva. El palacio que Domiciano había mandado construir en el Monte Palatino, y que era conocido como el Palacio Flavio, fue renombrado como la Casa del Pueblo, mientras Nerva residía en la antigua villa de Vespasiano en los Jardines de Salustio.

    El cambio de gobierno fue positivo para los senadores, que habían sido perseguidos por Domiciano. Nerva juró en publico, al comienzo de su reinado, que ningún senador volvería a ser condenado a muerte; terminó con los juicios por traición y liberó a los presos bajo esos cargos, prometiendo amnistía para los exiliados. Durante su reinado, siempre dependió de amigos y asesores. Al ser elegido por iniciativa del Senado, tuvo que ganarse el apoyo de los ciudadanos romanos, por lo que mandó entregar un “congiarium” de 75 denarios por persona al pueblo, y los soldados de la Guardia Pretoriana recibieron una donación de unos 5000 denarios por persona. Se realizó una reforma económica, mediante la cual las familias romanas más necesitadas quedaron exentas de impuestos; eximió a los padres y a sus hijos del impuesto de herencia, y, de esta manera, muchos otros impuestos fueron condonados, recibiendo las provincias nuevos privilegios.

En cuando a las obras públicas, dado que sólo reinó durante 15 meses, fueron escasas: reparó los caminos romanos y amplió los acueductos. Algunas de sus construcciones fueron: el granero, conocido como el “Horrea Nervae”, y un Foro Imperial, que había comenzado Domiciano. En lugar de sacrificios religiosos, juegos y carreras de caballos, creó una nueva fuente de ingresos, que se generó a partir de las antiguas posesiones de Domiciano, entre las que se encontraban la subasta de barcos, propiedades y otras pertenencias. También se recaudaron importantes cantidades de dinero de las estatuas de plata y oro de Domiciano.

    Aunque Nerva hizo considerables esfuerzos para mantener su popularidad en el Senado y el pueblo romano, existía un fuerte apoyo hacia Domiciano dentro del ejército. Los pretorianos consideraron insuficientes las medidas tomadas por Nerva, exigiendo la ejecución de los asesinos de Domiciano, a lo que se negó el emperador. Este desacuerdo desencadenó la crisis más grave acaecida durante del reinado de Nerva, el cual detuvo los juicios por traición, aunque permitió que el Senado persiguiera a los informantes, lo desencadenó el caos, ya que, desde ese momento, todos comenzaron a actuar, guiados por su propio interés, contra sus enemigos personales.




La situación parecía aún más complicada debido a que no había un sucesor directo, y Nerva era mayor y tenía una escasa salud. Como carecía de hijos, se dio cuenta de que su única opción era la adopción. Por ello, eligió a Marco Ulpio Trajano, conocido como Trajano, gobernador de la Alta Germania. La adopción tuvo lugar en una ceremonia pública en el año 97. Nerva, carente de experiencia militar y de asuntos exteriores, eligió a Trajano para conseguir un heredero y asegurar las provincias del norte. El año 98, al iniciarse su cuarto consulado, Nerva sufrió un derrame cerebral cuando celebraba una audiencia privada. Tuvo altas fiebres y murió en su villa en los Jardines de Salustio el 28 de enero. Sus cenizas fueron depositadas en el Mausoleo de Augusto. A Nerva le sucedió su hijo adoptivo Trajano, que fue bien recibido por los ciudadanos romanos.


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Ramón Martín

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