Witerico, rey Visigodo desde el 603 al 610
REINO DE TOLEDO
Nacimiento: Probablemente
el año 570.
Fallecimiento: En abril de 610.
Padres: Se desconocen.
Reinado: Desde el año 603 al 610.
Su pertenencia al grupo nobiliario dinástico facilitó su golpe contra el joven Liuva II, hijo y sucesor de Recaredo, que tuvo lugar entre el 12 de junio al 7 de julio de 603 su golpe contra el joven Liuva II. Tras inhabilitarle para reinar con la ablación de la mano derecha y enviarle a un convento, posteriormente, mandaría asesinarle. Sin embargo, no parece que Witerico supusiera un cambio sustancial en la composición del grupo nobiliario que dirigía la política goda desde Recaredo. Y carece de fundamento la tesis consistente en que Witerico fuera representante de un supuesto sector de la nobleza goda opuesta a la, cada día mayor, influencia de la Iglesia y nobleza hispanorromanas.
Poco sabemos de la política exterior de Witerico, quien, aunque no contó con las simpatías de Isidoro de Sevilla, no cabe duda de que se caracterizó por su energía frente a merovingios y bizantinos. Frente a los dominios imperiales peninsulares, se aprovechó de la coyuntura favorable que representó la rebelión y el caótico gobierno de Focas, entre los años 602 y 610, consiguiendo estratégicas ganancias territoriales en la importante área del estrecho de Gibraltar. Respecto a los francos, trató de seguir la política de Recaredo, consistente en buscar apoyos para su familia y la seguridad de la Narbonense mediante alianzas con las corte de Burgundia. A tal fin en 607 se habría pactado el matrimonio entre Teodorico II de Borgoña y Ermenberga, hija de Witerico, pero el matrimonio sería desbaratado por la madre del novio, la influyente Brunequilda, como venganza por el asesinato de Liuva II. Una afrenta que Witerico trató de compensar aliandose con los enemigos de Brunequilda: Clotario II de Neustria, Teudeberto de Austrasia y el longobardo Agiulfo —el apoyo de este último buscado por su guerra contra los bizantinos—, una alianza que no daría los frutos esperados.
Con el
paso del tiempo, la política desarrollada por Witerico de afirmar el poder real
frente a la nobleza laica acabaría por crear una peligrosa oposición, que el
Rey no pudo conjurar. En abril del 610 Witerico era asesinado en un banquete a
causa de una conjura tramada en seno de su propia facción nobiliaria.
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