Flavio Teodosio I nació en Cauca o Itálica, en Hispania, el 11 de enero del año 347. Era hijo de un general de alto rango, Teodosio el Viejo, al que acompañó a Britania para ayudar a acabar con la
Gran Conspiración en el 368, y con el que ascendió en las filas del ejército, por lo que, en el año 374, ya ostentaba un mando independiente en Mesia, una provincia romana en el Danubio inferior, donde obtuvo un cierto éxito contra los invasores sármatas. Poco después, se vio obligado a retirarse a Hispania, mientras su padre era ejecutado en circunstancias no muy claras. Desde el 364 hasta el 375 el Imperio romano estuvo gobernado por dos coemperadores, los hermanos
Valentiniano I y
Valente; cuando Valentiniano murió en 375, sus hijos, Valentiniano II y Graciano, le sucedieron como gobernantes del Imperio romano de Occidente. Teodosio pronto recuperó su posición tras algunas intrigas y ejecuciones en la corte del emperador
Graciano. En el 379, una vez que el emperador romano oriental Valente pereciera en la
Batalla de Adrianópolis contra los godos, Graciano lo nombró sucesor y para que se hiciera cargo del ejército en un momento de grandes dificultades.
Teodosio se vio forzado a embarcar a sus reclutas a Egipto y reemplazarlos con romanos más experimentados, pero aún se habrían de producir alianzas que acabaron en reveses militares. Graciano envió generales a limpiar las diócesis de Iliria de godos, y Teodosio pudo, por fin, entrar en Constantinopla el 24 de noviembre del año 380, después de dos campañas. Los tratados con el resto de las fuerzas godas, firmados el 3 de octubre del 382, permitieron a amplios contingentes de godos principalmente tervingios establecerse a lo largo de la frontera danubiana meridional en la provincia de Tracia y gobernarse a sí mismos. Los godos, establecidos dentro del imperio, tuvieron la obligación militar de luchar por los romanos como un contingente nacional, en lugar de integrarse completamente en las fuerzas romanas. Muchos godos servirían en legiones romanas y otros como foederati, durante campañas individuales; mientras que bandas de godos de cambiante lealtad se convirtieron en un factor desestabilizador en las luchas intestinas por el control del Imperio.

Tras la muerte de Graciano en el 383, el interés de Teodosio se centró en el Imperio romano de Occidente puesto que el usurpador
Magno Máximo había tomado todas las provincias de Occidente salvo Italia. La amenaza era contraria a los intereses de Teodosio, puesto que el emperador reinante,
Valentiniano II, enemigo de Máximo, era su aliado. Teodosio, sin embargo, fue incapaz de hacer gran cosa debido a su inadecuada capacidad militar y se vio forzado a mantener la atención en los asuntos locales. Sin embargo, cuando Máximo comenzó la invasión de Italia en el 387, Teodosio se vio forzado a entrar en acción. Los ejércitos de Teodosio y Máximo se encontraron en el 388 en Poetovio siendo derrotado Máximo, y el 28 de agosto de ese mismo año fue ejecutado.
El 15 de mayo del año 392 Valentiniano II, a quien Teodosio confió el gobierno de Occidente como coemperador, fue encontrado ahorcado en su residencia de la ciudad de Vienne en la Galia. Arbogastes, el
magister militum y tutor de Valentiniano, que había sido nombrado por Teodosio, lo atribuyó a un suicidio. Pero, debido a que ambos habían mantenido constantes disputas e, incluso, Valentiniano se había quejado del control que ejercía Arbogastes sobre él, Teodosio sospechó, que éste último estaba mintiendo y que había tramado la muerte. Arbogastes que era pagano y ambicioso, una vez librado de su soberano, se dispuso a erigirse en amo y señor de esa mitad del Imperio. Pero su condición de bárbaro le impedía ser emperador y entonces eligió a un letrado y alto funcionario llamado
Eugenio como sucesor de Valentiniano II mientras él ejercería realmente el poder. Encontró el apoyo de la aristocracia pagana de Italia que mantenía el recuerdo de
Juliano el Apóstata y que quería acabar con el «ateísmo» cristiano. Pero Teodosio no reconoció a Eugenio y comenzaron los preparativos de guerra, pasando a convertirse el conflicto de legitimidad, en un duelo a muerte entre el paganismo y el cristianismo. Aunque cristiano, Eugenio aceptó todas las medidas que se tomaron para restablecer el paganismo. El culto tradicional romano fue restaurado y se devolvieron a los templos las riquezas de las que habían sido despojados para entregarlas a las iglesias. Teodosio consultó con un eremita famoso, que le vaticinó la victoria, y tomó la decisión de prohibir todo tipo de sacrificios y de culto paganos, incluidos los ritos domésticos ofrecidos a los lares y penates. En enero del 393, Teodosio dio a su hijo
Honorio el rango pleno de
augusto de Occidente, certificando la falta de legitimidad de Eugenio.
Los dos ejércitos se encontraron el 5 de septiembre del año 394, en la Batalla del Frígido, en un asalto frontal de las tropas de Teodosio contra las fuerzas de Arbogastes y Eugenio. Teodosio fue repelido, con lo que, Arbogastes y Eugenio pensaron que la batalla estaba ganada. En el ejército de Teodosio la derrota afectó a la moral. Se dice que Teodosio recibió la visita de dos jinetes celestiales vestidos de blanco, que le dieron ánimos. Al día siguiente, se retomó la batalla y las fuerzas de Teodosio se vieron ayudadas por un fenómeno natural conocido como la bora, que produce vientos ciclónicos, y que sopló directamente contra las fuerzas de Arbogastes y Eugenio rompiendo la línea y su campo fue tomado por asalto. Eugenio fue capturado y decapitado, mientras que Arbogastes se suicidó. Teodosio se convertía en el único emperador. La victoria de Teodosio, en la cual los soldados cristianos derribaron las estatuas de Júpiter que había erigido el ejército de Arbogastes y Eugenio, trajo consigo una revolución religiosa, un acontecimiento mundial: el final del paganismo. Supuso la muerte del partido pagano, que, desanimado, ya no levantó cabeza. Nunca más intentó ni reivindicó nada... El cristianismo se había convertido en religión de Estado.
Teodosio supervisó la retirada el año 390 de un obelisco egipcio de la ciudad de Alejandría y su envío a Constantinopla, que en la actualidad es conocido como el Obelisco de Teodosio en el Hipódromo, que era el centro de la vida pública de Constantinopla.

El 26 de noviembre del año 380, dos días después de haber llegado a Constantinopla, Teodosio expulsó al obispo Demófilo de Constantinopla, y nombró a Melecio patriarca de Antioquía, uno de los Padres capadocios de Antioquía patriarca de Constantinopla. Teodosio acababa de ser bautizado, por el obispo Acolio de Tesalónica, durante una severa enfermedad, como era frecuente en el cristianismo primitivo. El 27 de febrero de 380 él, Graciano y Valentiniano II publicaron un edicto para que todos sus súbditos profesaran la fe de los obispos de Roma y Alejandría. El edicto fue una ofensiva contra las diversas creencias que habían surgido fuera del cristianismo niceno, tales como los macedonios, arrianos, anomeos y novacianos. En mayo del 381, Teodosio convocó un nuevo concilio ecuménico en Constantinopla para reparar el cisma entre Oriente y Occidente sobre la base de la ortodoxia nicena. Con la muerte de Valente, el protector de los arrianos, su derrota probablemente dañó el prestigio de la facción homoiana.
Teodosio se cuidó de evitar que la población pagana, aún sustancial, se sintiera indispuesta con su gobierno. Quedando constancia del nombramiento por Teodosio de un pagano moderado que asegurase protección a los templos en las provincias orientales, pero que tampoco buscase venganza contra los cristianos. Durante su primera gira oficial por Italia, se ganó al influyente grupo de presión pagano del Senado al nombrar a sus principales miembros para importantes puestos administrativos.
Aunque se haya tachado a Teodosio de "anti-pagano", permitiendo la destrucción de templos, recientes descubrimientos arqueológicos han contradicho esta opinión. La evidencia de la destrucción violenta de templos a lo largo del siglo IV y principios del V en todo el Mediterráneo se limita a un puñado de sitios. La destrucción del templo está atestiguada en 43 casos, pero solo 4 de ellos fueron confirmados arqueológicamente. De esos 43 casos, el más recordado es la destrucción del gigantesco Serapeum de Alejandría por fanáticos el año 392, de acuerdo con fuentes cristianas autorizadas por Teodosio, ha de verse en el contexto de un complicado brote de violencia en la ciudad.
Aunque se señala el año 393 como el último año en que se celebraron los Juegos Olímpicos, la evidencia arqueológica indica que todavía se llevaban a cabo algunos de estos Juegos pasada esa fecha. Hay razones para afirmar que los Juegos Olímpicos continuaron después de Teodosio y terminaron bajo Teodosio II debido a la falta de presupuesto para su realización, pasando a mantenerse de forma privada en una menor escala. Se conecta el final de los juegos con un incendio que habría quemado el templo de Zeus Olímpico en el año 426, durante el reinado de este último.

El Código de leyes de Teodosio es un conjunto de leyes, creadas por diferentes emperadores y gobernadores para resolver los problemas de un lugar en particular en un momento en particular; nunca fueron concebidas como leyes generales, fechadas desde
Constantino hasta Teodosio I, que se organizaron y se reeditaron en el imperio entre los años 389 y 391. Se puede ver que el Código documenta la
"ambición cristiana" pero no la realidad histórica. Hay que señalar, en el, la creciente influencia de Ambrosio, obispo de Milán. En el año 390, Ambrosio había excomulgado a Teodosio, quien había ordenado, en respuesta al asesinato de su gobernador militar, la masacre de 7000 habitantes de Tesalónica. La excomunión fue temporal y el obispo no lo readmitiría hasta que el emperador no mostró públicamente su arrepentimiento, con lo cual Ambrosio demostró su autoridad frente al emperador.
Reconstruir las políticas religiosas de Teodosio I es muy complejo. La imagen de Teodosio como "el emperador más piadoso", que presidió el fin del paganismo a través de la aplicación de la ley, fue escrita por Theodoret quien, en opinión de Errington, tenía la costumbre de ignorar los hechos y elegir algunos elementos legislativos concretos. En los siglos posteriores a su muerte, Teodosio se ganó la reputación de campeón de la ortodoxia y vencedor del paganismo, pero los historiadores modernos ven esto como una interpretación de la historia por parte de escritores cristianos. Numerosas fuentes cristianas y paganas, atribuyen a Teodosio iniciativas como la retirada de la financiación estatal a los cultos paganos (algo que pertenece a Graciano) y la demolición de templos. Los estudiosos coinciden en que Teodosio recopiló abundante legislación sobre temas religiosos y que continuó las prácticas de sus predecesores, prohibiendo los sacrificios dedicados a adivinar el futuro en diciembre del 380, emitiendo un decreto contra los herejes el 10 de enero del año 381 y un edicto contra el maniqueísmo en mayo de ese mismo año. El Imperio del siglo IV contenía una amplia variedad de religiones, cultos, sectas, creencias y prácticas, que coexistían sin incidentes, aunque a veces si hubo violencia.
La iglesia cristiana creía que la victoria sobre los "dioses falsos" había comenzado con Jesús y se completó con la conversión de Constantino; fue una victoria que tuvo lugar en el cielo, en lugar de en la tierra, ya que los cristianos representaban entre el 15 y el 18 % de la población del imperio a principios de los años 300; por lo que el paganismo fue considerado vencido y, por lo tanto, la herejía era una prioridad más alta que el paganismo para los cristianos en los siglos IV y V.

De su primera esposa, la hispana Aelia Flacila Augusta, tuvo dos hijos, Arcadio y Honorio y una hija, Aelia Pulqueria; Arcadio fue su heredero en Oriente y Honorio en Occidente. Tanto Aelia Flacila como Pulqueria murieron en 385. Su segunda esposa —nunca declarada augusta—, fue Gala, hija del emperador Valentiniano I. Y tuvo una tercera esposa Justina. Teodosio y Gala tuvieron tres hijos: un niño, Graciano, nacido en el 388 que murió joven y una hija, Aelia Gala Placidia, fu ésta la única que llegó a edad adulta, convirtiéndose en emperatriz; un tercer hijo, Juan, murió en el 394, junto con su madre durante el parto.
Teodosio murió en Milán de un edema vascular el 17 de enero del año 395. Ambrosio organizó su entierro y pronunció un panegírico titulado De Obitu Theodosii ante Estilicón y Honorio en el que detalló la supresión de la herejía y el paganismo. Sus restos mortales fueron trasladados definitivamente a Constantinopla el 8 de noviembre del 395.
La historiografía ha considerado a Teodosio un administrador diligente, austero en sus hábitos, misericordioso y un cristiano devoto, y en los siglos posteriores a su muerte, fue considerado un firme defensor de la ortodoxia cristiana que derrotó decisivamente el paganismo. Sin embargo, los estudiosos modernos, consideran que esto es una interpretación de la historia de los escritores cristianos, más que una verdad histórica. Se le reconoce el mérito de promover un renacimiento del arte clásico que algunos historiadores han denominado el «renacimiento teodosiano». A pesar de que su pacificación de los godos aseguró la paz para el Imperio durante su reinado, el estatus que les había otorgado, como pueblo autónomo dentro de las fronteras romanas, fue la causa de problemas para los emperadores sucesivos. Teodosio también recibió críticas por defender sus propios intereses dinásticos a costa de dos guerras civiles, ya que sus dos hijos demostraron ser gobernantes débiles e incapaces, reinando en un período de invasiones extranjeras e intrigas cortesanas que debilitaron al Imperio. Sus descendientes gobernaron el mundo romano durante las siguientes seis décadas, y la división este-oeste duró hasta la caída del Imperio romano de Occidente a finales del siglo V.
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