Valentiniano, nació el año 371 en Augusta Treverorum. Era hijo del emperador
Valentiniano I y de su segunda esposa Justina. Tras morir Valentiniano I en campaña en Panonia el año 375, los comandantes del ejército, no consideraron la posibilidad de nombrar a
Graciano sucesor de su padre, por lo que, en su lugar, proclamaron
augusto a Valentiniano, el 22 de noviembre del año 375 en Aquincum, cuando tenía cuatro años, sin consultar con Graciano ni con
Valente, entonces emperador de Oriente. Esta decisión puede que se debiera a la preocupación existente por las capacidades militares de Graciano y al deseo de evitar que otros ambiciosos comandantes militares como Sebastianus y el conde Teodosio se hicieran con el poder.
Graciano, aunque inicialmente era reacio, tuvo que complacer a los generales que apoyaban a su hermanastro Valentiniano II; y pasó a gobernar las provincias transalpinas, incluyendo la Galia, Hispania y Britania; mientras que Italia, parte de Ilírico y el norte de África estaban bajo el dominio de Valentiniano. Graciano, sin embargo, controlaba todo el Imperio de Occidente, mientras que la autoridad de Valentiniano era nominal. En el 378, su tío, el emperador Valente, murió en Batalla en Adrianópolis, y Graciano invitó al general Teodosio a ser emperador en Oriente.
El año 383,
Magno Máximo, comandante de los ejércitos de Britania, se declaró emperador y se hizo con el control de la Galia e Hispania. Poco tiempo después, Graciano fue asesinado mientras intentaba huir de él. Tras este suceso, Valentiniano se encumbró junto a su corte en Milán. Durante este periodo, gracias a la mediación del obispo niceno de Milán, Ambrosio, llegó a un acuerdo con Magno Máximo, lo que llevó a
Teodosio a reconocer a este último como coemperador de Occidente.
Entonces, Valentiniano se esforzó en poner freno al saqueo de los santuarios paganos en Roma. Esto animó a los senadores paganos, liderados por Aurelio Símaco, a solicitar la restauración del Altar de la Victoria en la Cámara del Senado en el año 384, que había retirado Graciano en el 382. El emperador rechazó esta petición, por lo que Valentiniano se negó a restaurar el Altar de la Victoria.
En el año 385, Ambrosio desafió la petición imperial de ceder la basílica Porciana para las celebraciones de Pascua, lo que provocó la ira de Justina, Valentiniano y otros arrianos de la corte. Cuando el obispo fue convocado al palacio imperial para ser castigado, estalló una revuelta entre la población ortodoxa, que desembocó en un enfrentamiento en el que Ambrosio se atrincheró en la basílica. Más tarde, Magno Máximo escribió una carta condenatoria en la que acusaba a Valentiniano de conspirar contra Dios.
Entre el 386 y 387, Máximo avanzó hacia el valle del Po, obligando a Valentiniano y Justina a buscar refugio con Teodosio en Tesalónica. A través de la diplomacia, que incluían el matrimonio de Teodosio con Galla, hermana de Valentiniano, se llegó a un acuerdo para restituir al joven emperador. En 388, Teodosio marchó hacia el oeste, venciendo a Máximo y restaurando la autoridad de Valentiniano.
Tras esa derrota de Máximo, Valentiniano se trasladó con su corte a Vienne, en la Galia, mientras que Teodosio permaneció en Milán hasta el 391, nombrando a sus aliados en puestos clave de las provincias occidentales. Valentiniano continuó siendo representado junto al hijo de Teodosio, Arcadio, en las monedas orientales, sugiriendo una asociación simbólica, aunque los estudiosos modernos especulan que Teodosio no albergaba ninguna intención de que Valentiniano asumiera el verdadero poder, favoreciendo a sus propios hijos para la sucesión.

Tras la marcha de Teodosio a Oriente, su hombre de confianza, el general franco Arbogasto, se convirtió en magister militum de las provincias occidentales, excluida África, y en tutor de Valentiniano. Mientras Arbogasto lograba éxitos militares en el Rin, el emperador permanecía confinado en Vienne. Frustrado por su papel subordinado, apeló a Teodosio y Ambrosio, expresando sus quejas y solicitando a Ambrosio que le bautizara, rechazando a sus antiguas creencias arrianas. Las tensiones aumentaron cuando el general Arbogasto impidió a Valentiniano dirigir ejércitos galos en Italia para contrarrestar la amenaza bárbara. En respuesta a esto, el emperador destituyó a Arbogasto, para cuestionar su autoridad, ya que rompió públicamente el decreto, argumentando que Valentiniano carecía de autoridad para nombrarlo en primer lugar.
El 15 de mayo de 392, Valentiniano fue descubierto ahorcado en su residencia de Vienne. Arbogasto afirmó que esta muerte fue por un suicidio, aunque las opiniones entre las fuentes antiguas están divididas, con algunos sugiriendo su implicación en la muerte del emperador. Su cuerpo fue transportado ceremonialmente a Milán para ser enterrado en un sarcófago, probablemente junto a Graciano, en la capilla de San Aquilino anexa a San Lorenzo.
En un principio, Arbogasto reconoció al hijo de Teodosio, Arcadio, como emperador de Occidente, aparentemente sorprendido por la muerte de Valentiniano. Sin embargo, tras tres meses, Teodosio, nombró emperador a un funcionario imperial, Eugenio. Teodosio lo toleró aunque, finalmente, en enero del 393, nombró augusto a Honorio, de ocho años de edad, lo que desencadenó una guerra civil. El conflicto culminó con la victoria de Teodosio sobre Eugenio y Arbogasto en la batalla del Frígido en el año 394.
El reinado de Valentiniano fue el epítome de una época en la que los emperadores solían ser meras figuras decorativas, manipuladas por las diversas facciones influyentes. Su reinado puso de manifiesto el reto que suponía equilibrar la sucesión hereditaria con el dominio de los militares, algo que persistió hasta el siglo V, cuando los emperadores infantiles o testaferros eran controlados por generales y oficiales tanto en el imperio occidental como en el oriental.
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