Flavio Valentiniano (Valentiniano I) del 364 al 375

 


DINASTÍA VALENTINIANA


Valentiniano I, nació en Cibalis (Pannonia, Hungría), en el año 321, en el seno de una familia humilde. Se incorporó al ejército a temprana edad, llegando a ser nombrado tribuno en el año 360, acompañando a Juliano el Apóstata a Antioquía. A la muerte de Joviano, fue proclamado emperador, el 26 de febrero del 364. En el 365, fue a Gaul para detener las incursiones de Alammani y los burgundianos, a los que derrotó en Charpeigne y Chalons-sur-Marne, aunque en el año 367, estos capturaron Mainz. Poco después, Valentiniano los derrotó en Solicinium, aunque sufriendo los romanos grandes pérdidas. El 368, los pics y los scots, fueron puestos en retirada hacia Bretaña, y se formó la provincia Valencia. En el año 374, llegó a un tratado con el rey Macrianus. Mientras tanto en Gaul, Valentiniano repudió a su primera esposa Valeria Severa, y se casó con la siciliana Justina, quién sería la madre de Valentiniano II.
    En junio del 374, ante las incursiones de Quadi y de los sarmatianos, el emperador fue llamado a Illyricum, estableciendo su cuartel general en Bregetio, donde cuando estaba teniendo negociaciones con los Quadi murió, el 17 de noviembre del año 375 de apoplejía, siendo enterrado en Constantinopla.

A pesar de ser un sincero cristiano, Valentiniano se abstuvo de intervenir en asuntos religiosos, a menos que fuera necesario por ser de interés público. En todas aquellas tareas en que intervino, con el fin de ser imparcial, a veces llegó a favorecer a los arianos, conducta que contrastó con la de su hermano Valente, quien apoyó con fuerza a los arianos. Revocó el edicto de Juliano que prohibía enseñar a los cristianos; prohibió la práctica de sacrificios nocturnos y mágicos, probablemente porque, unos y otros, fueron causa demasiadas veces de desórdenes públicos. Se estima que a requerimiento de Praextatus, procónsul de Achaia, toleró los misterios de Eleusis, y en el año 371 declaró como legal la “haruspicia”.
    Con anterioridad, Constantio había asignado la propiedad de templos paganos a las iglesias católicas, y Juliano le había devuelto, a la iglesia, la propiedad de muchos templos, pero Valentiniano estableció una transferencia de dicha propiedad, posiblemente por un deseo de riqueza. Es posible que también influyera su deseo de ser imparcial para todas las religiones, y de tratar de reducir los impuestos. Restauró la cruz y el nombre de Cristo en el “labarum”, algo que fue eliminado por Juliano. Además apoyó al Papa Damasus contra Ursinus en la disputa mantenida por la forma de elección papal; también prohibió los procedimientos judiciales de los domingos, exceptuando los que se referían a los soldados cristianos que guardaban templos paganos, o cristianos que eran gladiadores.

Incrementó los privilegios de los padres provincianos del paganismo (tal y como eran llamados por la vieja religión romana); restringió el derecho de asilo; prohibió a los clérigos cristianos recibir legados de mujeres cristianas, a menos que fueran parientes, aún cuando no se tuvo una restricción correspondiente con respecto a sacerdotes paganos; permitió que los poderosos económicamente, pudieran llegar a ser clérigos para poder disfrutar de la inmunidad clerical, prohibiéndoles recibir órdenes religiosas, a menos que hubieran renunciado a su patrimonio; también ordenó a los obispos que fueran tratados como sus compañeros.
    Valentiniano consideró que los maniqueos creaban disturbios políticos y el año 372 prohibió sus reuniones en Roma, confiscó sus casas y llegó a castigar a sus maestros. Apoyó al Obispo ariano de Milán, Auxentius; el año 375, confirmó los decretos del Sínodo de Illyria, los pneumatomaquianos, y dirigió una carta a los obispos de Asia ordenando que fuera enseñada la doctrina de la Trinidad. No obstante, en la práctica, Valente obstaculizó el reforzamiento de instrucciones en este punto. Fue amable, valiente y un soldado de demostrada destreza, y estuvo listo para profesar su fe de manera abierta. Deseó restaurar los asuntos a las condiciones en las cuales las había dejado Constantino, pero omitió establecer sus propios puntos de vista. Fue grande su actividad legislativa, tanto como sus edictos, en el año 368, en uno de ellos, nombró catorce médicos en Roma para que cuidaran de los pobres utilizando para ello recursos públicos.



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