DINASTÍA
VALENTINIANA
La muerte del emperador
Valentiniano I en noviembre del año 375, dejaba el Imperio en una situación delicada.
Valente, el emperador del fragmentado Imperio en su zona oriental, no estuvo muy acertado en las empresas militares que acometió, posiblemente debido a su inexperiencia y falta de liderazgo. Solventó con éxito el golpe de estado protagonizado por
Procopio, negoció la paz con los persas, y en un primer momento, salió airoso en los tratados con los visigodos en las provincias de Tracia y Moesia; sin embargo, el pacto con Sapor, rey de los persas, caducó en el 376 y las incursiones protagonizadas por los visigodas, empujados por los hunos, habían desestabilizado los territorios al Este del Danubio; por lo que, Valente solicitó la ayuda del emperador de Occidente, pero Valentiniano, ya no estaba para socorrerle; como consecuencia, la alianza de los pueblos godos infligió a Valente una de las mayores derrotas en la
Batalla de Adrianápolis sufrida por Roma en su propio territorio.
Valentiniano, que había delegado el gobierno de Oriente en su hermano Valente, se hizo cargo de la zona occidental resolviendo el acoso de pictos y sajones en Britania, las incursiones de francos, alamanes y vándalos en la Galia, y la sublevación del usurpador Firmus en África. La intención de Valente era emular la política de
Juliano el Apóstata, pero la muerte le sorprendió en Brigetio. Sorprendentemente, los soldados de Valentiniano aclamaron
augusto a su hijo pequeño,
Valentiniano II, que tan solo tenía cuatro años; aunque el heredero, por derecho, era el primogénito Flavio Graciano. El cual había nacido el 18 de abril del año 359 en Sirmium, Panonia Inferior (en la actualidad Sremska Mitrovica, Serbia). Era hijo del emperador Flavio Valentiniano y su primera esposa Marina Severa. En el 367, con 8 años, durante la campaña contra los vándalos en la Galia fue elevado al rango de
augusto por su padre en un intento por perpetuar el linaje y evitar problemas sucesorios en el futuro. La decisión no fue muy del agrado de los mandos del ejército que vieron en esta maniobra un excesivo celo monárquico; sea como fuere, Graciano, desde entonces, siempre acompañó a su padre en las campañas militares, aunque protegido y alejado de todo riesgo. Con esto, Valentiniano, solventaba el tema de formación castrense de su joven heredero; asignándole para los asuntos pedagógicos y culturales al hombre más instruido de la época: el escritor y poeta galo Ausonio.

Graciano contrajo nupcias en dos ocasiones: la primera, en el año 374, con tan solo 15 años, con la también joven Constantia, de 12 años, que era la hija póstuma del emperador
Constancio II; el segundo enlace, tras la muerte de Constantia, fue en el 383 con la desconocida Laeta, emparejamiento que fue breve, puesto que Graciano murió el 25 de agosto de ese mismo año. De ninguno de los matrimonios hubo descendencia.
En noviembre del 375, tras la inesperada muerte del emperador Valentiniano, Graciano, con sólo 16 años, asumía el trono del Imperio de Occidente. Mientras tanto, en Aquincum, Panonia (actual Budapest, Hungría) las legiones allí asentadas, bajo el mando del General Merobaldo, con la complicidad de Justina, la segunda esposa de Valentiniano y madre de Valentiniano II, proclamaban emperador a éste que aún no había cumplido cuatro años; Graciano, en un intento de evitar hostilidades, aceptó el nombramiento de su hermanastro entregándole las provincias de Italia, Iliria y África y asignándoles la residencia en Milán; aunque esta triquiñuela era simbólica, pues él sería emperador de Britania, Galia e Hispania, estableciendo la capital en Tréveris, además de regente del resto de Occidente hasta que su medio hermano, Valentiniano II, llegara a la mayoría de edad.

Graciano, que en asuntos militares iba justo, pues la enorme influencia del sabio Ausonio habían hecho de él un joven mas dedicado a temas culturales y religiosos, no tuvo, en un principio, problemas con los bárbaros, ya que, su padre había dejado las fronteras a buen recaudo; pero los inconvenientes, como sucedió en la mayor parte del siglo IV, vinieron del interior. En el año 376 hizo arrestar y ejecutar a Flavio Teodosio (Teodosio el Viejo) —padre del futuro emperador Teodosio el Grande—, el militar más laureado de la época de Valentiniano, acusado de alta traición: seguramente tras la decisión de situar al niño Valentiniano II como coemperador, el veterano General reclamara para sí la regencia de Italia; Teodosio el Viejo fue decapitado en Cartrago, posiblemente en febrero de 376.
En el año 377 Valente pidió efectivos para hacer frente a la ocupación de hunos y visigodos en las provincias balcánicas. Graciano se prestó a ayudarle, pero sus generales prefirieron apuntalar las fronteras de Iliria; para cuando Graciano llegó a Constantinopla, en el otoño del 378, sólo pudo ver la devastación que habían sufrido las legiones de Oriente y llorar la muerte de su tío. Graciano se podía haber erigido, una vez muerto Valente como único augusto de todo el Imperio, pero prefirió mantener segmentado el reino dejando en Constantinopla, en enero del 379, y en calidad de augusto, a Flavio Teodosio, hijo del ejecutado Teodosio el Viejo.

En Occidente, Graciano, hizo especial hincapié en cristianizar el Imperio. Apoyado por Dámaso, el Obispo de Roma, y por Ambrosio, Obispo de Milán y protector de su medio hermano Valentiniano II y su madrastra Justina, aunque la relación con ésta fue siempre tensa, por ser arriana, prohibió todo tipo de paganismo en Occidente y persiguió toda muestra de herejía. Renunció a la dignidad de
Pontifex Maximus, título que habían ostentado todos los emperadores desde
Octavio Augusto; esta credencial quedaría en manos del Obispo de Roma: el Papa.
Graciano, inmerso en los asuntos religiosos, descuidó al ejército, situación que fue aprovechada por el usurpador Magno Máximo, vencedor contra pictos y sajones en Britania, para hacerse aclamar emperador por sus legiones y mercenarios godos. Graciano fue al encuentro de Magno al frente de su ejército, pero la mayoría de sus soldados, cerca de la actual París, desertaron cambiando de bando; Graciano huyó hacia el Sur con un grupo de leales buscando la ayuda de Teodosio I, pero fue alcanzado cerca de Lyon por hombres de Magno Máximo capitaneados por el jefe de la caballería Andragathius, siendo degollado. Tenía 24 años y había sido emperador 8.
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