Publio Licinio Egnatio Galieno (Galieno) del 260 al 268
CRISIS DEL SIGLO III (235 al 284)
Licinio Galieno, era hijo de Valeriano, nació hacia el año 218 en una época de tensiones constantes para Roma. El Imperio atravesaba una crisis profunda, donde las invasiones bárbaras y las luchas internas por el poder eran comunes. Una situación que se vio agravada con el ascenso de nuevas dinastías militares y el continuo deterioro de la autoridad central. Roma vivía una gran transformación social, económica y cultural, experimentando continuas presiones en sus fronteras por parte de las tribus germánicas y persas, lo que obligaba a sus gobernantes a emplear estrategias de defensa y control. La familia de Galieno tenía una fuerte vinculación con el poder imperial. Su padre había sido emperador, por lo que, Galieno estuvo expuesto desde muy joven a la política y a los asuntos militares. Durante los primeros años de su mandato, bajo la tutela de su padre, Galieno se encargó de la defensa en el este, con una serie de victorias sobre las tribus germánicas a lo largo del Rin. Su buena gestión en dichas provincias del este le permitió consolidarse como un líder competente en aquellos tiempos de crisis. Pero la situación se complicó, aún más, cuando su padre Valeriano fue capturado por los persas en el año 260. Esta captura sumió al Imperio Romano en una crisis, Galieno, ahora emperador en solitario, tuvo que enfrentarse a múltiples desafíos, entre las que se incluyó la rebelión de su general, Regaliano, que se proclamó emperador en Panonia, y la aparición de otro pretendiente al trono en las provincias del oeste, Marco Casiano Póstumo. El año 258, contuvo a los alamanes que habían cruzado los Alpes, adentrándose en territorio romano. Esta victoria fue crucial, aunque pronto se vio obligado a abandonar la región para hacer frente a las amenazas en otras partes. Las luchas internas por el poder en las provincias de Occidente y Oriente marcaron su vida, teniendo que combatir la disidencia y la fragmentación de la unidad imperial.
Uno de sus mayores legados fue el enfoque innovador para defender el Imperio Romano. Consciente de la inestabilidad existente en las fronteras, decidió acometer una importante transformación del ejército romano, creando unidades de caballería, que, destacadas en ciudades fortificadas, eran capaces de movilizarse rápidamente, pudiendo hacer frente a invasiones y ataques sorpresivos, que mejoraban la eficacia del ejército en tiempos de urgencia.
En el ámbito religioso, Galieno adoptó una política más permisiva con el cristianismo, en contraposición a la de su padre, quien intensificó las persecuciones contra los cristianos. Galieno entendió que la mejor forma de combatir la expansión del cristianismo era a través de la persuasión intelectual, por lo que se rodeó de filósofos y pensadores. Entre los que se encontraba Plotino, uno de los filósofos más influyentes de la época, quien mantenía una relación cercana con el emperador.
Galieno también impulsó reformas políticas de gran calado. Una de las más significativas consistió en separar las carreras políticas y militares. Como consecuencia, prohibió que los senadores pudieran ocupar cargos en el ejército, lo que permitió a los miembros del orden ecuestre, que gozaban de experiencia militar, asumir el mando de las legiones. Esta separación buscaba evitar la concentración de poder en manos de la élite senatorial, además de fortalecer la administración militar, un área que se volvía cada vez más importante para la supervivencia del imperio.
A pesar de sus esfuerzos por mantener el imperio unido y fuerte, su reinado estuvo marcado por una serie de divisiones que terminaron fragmentando el imperio. Las Galias, que abarcaban las provincias occidentales, y el reino semiindependiente de Palmira, fundado por Odenato, surgieron como una respuesta a la debilidad del gobierno central. Esto reflejó una fragmentación del poder y una incapacidad de Galieno para controlar completamente las vastas extensiones de su imperio. Su figura fue muy criticada por los historiadores antiguos, quienes lo retrataron como un emperador débil, incapaz de sostener la unidad del imperio aunque, investigaciones más recientes han revaluado su papel desempeñado en la historia, reconociendo que, en medio de las adversidades, logró sentar las bases para la reconstrucción del imperio romano en el siglo IV. A pesar de las continuas luchas internas y la falta de apoyo en muchas de las regiones, fue uno de los primeros en reconocer la necesidad de adaptarse a los nuevos desafíos, buscando un equilibrio entre el poder militar y las reformas administrativas. Su legado está siendo considerado como más favorable, destacando sus reformas en el ejército, su política religiosa más tolerante y su impulso a la filosofía. No obstante, su figura sigue siendo objeto de debate, especialmente en cuanto a la manera en que manejó las tensiones internas del imperio.
Durante su reinado, cuando no estaba en campaña, permaneció con más frecuencia en Mediolanum que en Roma, ciudad donde proyectó erigir una colosal estatua de sí mismo, representado como Sol Invicto, que nunca fue terminada.
Dos de sus hijos fueron ascendidos al rango de césar, con la intención de afianzar la dinastía. El primero de ellos fue Valeriano II, quien falleció en el año 258, ocupando su lugar Salonino, que fue asesinado en la Galia, en torno al año 260. Este asesinato dio paso a Póstumo, quien fundó el llamado Imperio galo; el tercero de sus hijos, Mariniano, no ocupó el cargo de césar ni de augusto, aunque sí fue cónsul. Galieno, al regresar a Mediolanum, tras detener al avance de los alamanes, confió el mando de la guerra contra los godos a Marciano, también tuvo que afrontar la rebelión de Aureolo, un general cuyas tropas estaban acantonadas en Iliria, que tomó Mediolanum. Galieno marchó a combatirle y puso sitio a la ciudad, pereciendo asesinado. Muchos rumores involucraron a Claudio y a Aureliano. Galieno en su lecho de muerte designó, como su sucesor a Claudio. Fue enterrado en su mausoleo en la IX milla de la Vía Apia. Es posible que su esposa, Cornelia Salonina y su hijo Mariniano, así como Valeriano el Menor, medio hermano de Galieno, perecieran tras el asesinato del emperador.
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Ramón Martín








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