lunes, 16 de abril de 2018

José Mongrell y Torrent, Biografía


Pintor y cartelista, estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, donde fue discípulo de Ignacio Pinazo y Joaquín Sorolla. Fue obteniendo renombre artístico gracias a su participación en numerosos concursos y exposiciones en Madrid y Barcelona. En 1897 realiza, con gran éxito, el cartel taurino para la Feria de San Jaime de Valencia, y de hecho su cartel de la Feria de Julio de Valencia de 1912 fue reeditado en 1971 con ocasión del centenario de estas fiestas. Obtuvo plaza de profesor en la Escuela de Bellas Artes de Sant Jordi de Barcelona, donde residió el resto de su vida. De este periodo destacan su retrato de Alfonso XIII y la obra monumental que realizó para el Palacio de la Generalitat de Cataluña, por encargo de la Diputación de Barcelona. En esta obra representó a la Virgen de Montserrat, rodeada por santos y reyes que le rinden culto. También realizó mosaicos de estilo modernista, como los del gran arco del Mercado de Colón y de la fachada de la Estación del Norte, ambos en Barcelona. Mongrell se dedicó al género costumbrista, al retrato y al paisaje, y fue un maestro de la captación del instante, logrando que sus escenas adquirieran vitalidad y dinamismo, a través de colores y luces brillantes y naturalistas.



Tradicionalmente encasillado como discípulo de Sorolla, sin embargo Mongrell sólo aprendió del maestro aquello que le sirvió para extender su arte. El pintor desarrolló su obra a caballo entre el regionalismo y el modernismo, pero en su obra se aprecia también un cierto simbolismo de influencia francesa. De hecho, Mongrell se caracterizó por poner el acento en el contenido, atribuyendo a la imagen un significado que va más allá de la pura apariencia. En una época en la que triunfaban las grandes composiciones históricas, ideales y dramáticas, este pintor desarrolló una pintura preocupada por plasmar el pasado y el presente desde una perspectiva cotidiana, amable y pintoresca, ajena por lo general a la grandilocuencia y teatralidad de la pintura de historia académica.

Pese a su dominio técnico, Mongrell no cayó como otros en un refinado manierismo al servicio de una temática intrascendente, sino que desarrolló un lenguaje plenamente personal, caracterizado por su dinamismo y su libertad expresiva. No obstante, será en su obra cartelística donde despliegue con mayor libertad sus conocimiento del colorido, evidenciando además su maestría para transmitir el mensaje publicitario. De hecho, el cartel que realizó en 1912 para la Feria de Julio de Valencia fue elegido en 1971 para ser reeditado con ocasión del centenario de estas fiestas. Mongrell realizó también distintos trabajos para la litografía Ortega, entre ellos varios carteles taurinos. También fue autor de varios carteles para la Exposición Regional Valenciana. Cabe destacar asimismo la importancia de sus mosaicos modernistas, en los que supo transmitir la vibración de la materia: el que decora al gran arco del Mercado de Colón y el situado en la fachada de la Estación del Norte (1915). También destacan por su calidad las decoraciones al fresco que realizó para la Casa Ferrer, en Cullera (Valencia), caracterizados por un lenguaje plenamente modernista y totalmente personal.



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