viernes, 21 de julio de 2017

Fernando Fernández de Córdova y Rodríguez de Valcárcel


Marqués de Mendigorría, título obtenido por los méritos contraídos en la primera guerra carlista; nació en Buenos Aires el 2 de septiembre de 1809 y falleció en Madrid el 30 de octubre de 1883. Con el grado de Subteniente de Infantería desde 1824, combatió junto a su hermano Luis Fernández de Córdova en el Ejército isabelino durante la primera guerra carlista (1833-1840). De ideología conservadora, se opuso a la Regencia de Espartero y participó en la sublevación del verano de 1843. Ese mismo año, tras la proclamación de la mayoría de edad de Isabel II, logró el ascenso a brigadier y se convirtió en uno de los principales dirigentes del Partido Moderado, dirigido por el general Ramón María Narváez.

En 1847 fue ministro de la Guerra, siendo Presidente Florencio García Goyena. En 1848 fue nombrado capitán general de Cataluña, cargo que tuvo que abandonar por la dura represión que llevó a cabo. Fernando Fernández de Córdova mandó la expedición militar enviada a Italia por el Gobierno de Narváez con la misión de auxiliar al papa Pío IX, el cual se había visto forzado a huir de Roma al ser proclamada la República romana.

Las tropas españolas, tras desembarcar en mayo de 1849 en Gaeta, donde se encontraba el pontífice protegido por el embajador Francisco Martínez de la Rosa, en colaboración con el Ejército francés restituyeron la autoridad de Pío IX, pudiendo retornar a Roma en 1850. La intervención española propició el acercamiento entre la Santa Sede y el gobierno de Isabel II, favoreciendo la firma del Concordato del 15 de marzo de 1851, al tiempo que la monarquía liberal obtenía el apoyo de la Santa Sede frente a los carlistas.

Tras volver de Italia, Fernando Fernández de Córdova presidió el efímero “ministerio metralleta” durante los hechos de Vicálvaro (del 17 al 19 de julio de 1854), en el que no hubo ninguna designación de ministros, ya que fue creado con el objetivo de organizar la represión del proceso revolucionario con el que se inició el Bienio Progresista. Un día después Isabel II reclamó al duque de Rivas para constituir un nuevo gabinete, en el que Fernández de Córdova asumió la cartera de Guerra. Ante la imposibilidad de restablecer el orden, la reina decidió unos días más tarde llamar a Espartero para formar un nuevo gobierno, en el que participaron tanto progresistas como unionistas.



Durante la etapa moderada Fernando Fernández de Córdova volvió a ocupar el Ministerio de la Guerra en el gobierno presidido por Narváez, siendo substituido por Felipe Rivero. El deterioro de la monarquía le fue alejando del régimen. En 1868, la publicación del artículo “La última palabra” en el periódico progresista La Nueva Iberia, escrito por el general Juan Prim con la intención de dar publicidad al acuerdo alcanzado para destronar a Isabel II, provocó la reacción del Gobierno presidido por Luis González Bravo, que decidió detener y desterrar a varios generales, entre los que se encontraban Fernández de Córdova, Francisco Serrano Domínguez, Domingo Dulce, Juan Zabala, Francisco Serrano Bedoya y Antonio Caballero de Rodas.

Ello le impulsó a sumarse a la Revolución de Septiembre de 1868, con la que se inició el Sexenio democrático. Durante el reinado de Amadeo I de Saboya, de 1870 a 1873 se unió al Partido Demócrata-Radical dirigido por Manuel Ruiz Zorrilla, de ideología republicana. Con esta formación política asumió la cartera de la Guerra en los dos gobiernos presididos por Ruiz Zorrilla; en el primero de ellos fue también fue ministro de Estado.

En el desempeño de este cargo se produjo la denominada “cuestión de los artilleros”, provocada por la rebelión de oficiales y alumnos de la Academia de Artillería de Segovia tras el nombramiento, en noviembre de 1872, del general Baltasar Hidalgo de Quintana como capitán general del País Vasco y Navarra, a quien sus compañeros de armas consideraban responsable de los sucesos del cuartel de San Gil, ocurridos en 1866 en Madrid. Ruiz Zorrilla decretó la disolución del Cuerpo de Artillería, circunstancia que utilizó Amadeo I de Saboya como pretexto para abdicar de la Corona.

Fernández de Córdova ocupó de nuevo el ministerio de Guerra en el primer gabinete de la I República, formado por Estanislao Figueras. Dejó algunas obras de carácter testimonial y autobiográfico, entre las que cabe citar: Memoria sobre los sucesos políticos ocurridos en Madrid los días 17, 18 y 19 de julio de 1854 (1855), La revolución de Roma y la expedición española a Italia y Mis memorias íntimas, publicada póstumamente; la redacción de esta última ha sido atribuida a Juan Pérez de Guzmán.








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