lunes, 15 de octubre de 2018

Marinos Ilustres: José Ramón de Gardoqui y Jaraveitia


Nacido en Bilbao (Vizcaya), el 19 de abril de 1755 y fallecido en San José de Navotas, Manila (Filipinas), el 9 de diciembre de 1816. De familia hidalga procedente de casas infanzonas del señorío de Vizcaya, sentó plaza de guardiamarina el 12 de enero de 1775 y a mediados de abril embarcó en la urca “Presentación”, uno de los buques de la escuadra al mando de Antonio de Arce, que a su llegada a Cartagena, se agregó a la escuadra de Pedro Castejón. 

A principios de junio del mismo año, pasó al navío “Velasco”, que era el insignia de la expedición que se estaba organizando contra Argel mandada por dicho general. Hasta octubre participó en la campaña llevada a cabo contra dicha plaza. Al regresar, transbordó en Alicante a la fragata “Santa Dorotea”, en la que viajó a Cádiz, donde desembarcó para continuar los estudios de la carrera. Al poco tiempo fue habilitado de brigadier de guardias marinas por el jefe de escuadra, comandante de la Compañía, Francisco Javier Winthuysen. 

El 2 de marzo de 1776, siendo ya alférez de fragata, fue destinado a El Ferrol. El 27 de agosto de ese mismo año, embarcó en el “San Agustín”, en el que arribó a Cádiz y, al mes escaso, repitió la salida a la mar para cruzar sobre el cabo de San Vicente con objeto de esperar la recalada del navío del comercio “El Gallardo” procedente de Lima; que una vez encontrado, fue convoyado hasta Cádiz. El 14 de diciembre volvió a salir con pliego cerrado y destino Montevideo formando división con el navío “Serio” y la fragata “Santa Gertrudis”. Llegando a su destino tras una navegación de dos meses y medio. 

El 26 de marzo de 1777 dio la vela con el navío “Serio” y siete embarcaciones más de comercio cargadas de víveres destinados a la isla de Santa Catalina. Habiéndose separado del resto de los buques a causa de un temporal, Gardoqui se halló en los combates que sostuvo el “San Agustín” sobre la isla de Santa Catalina los días 19 y 20 de abril contra una división portuguesa integrada el primer día por un navío y dos fragatas; y el segundo por tres navíos y tres fragatas, a los que se rindió el navío español y fue conducido a Río de Janeiro. A principios de febrero de 1779, devuelto el “San Agustín” a España, salió hacia Cádiz, donde fondeó tras una travesía de tres meses y medio. 

Embarcado en el navío “Miño”, participó en las operaciones de bloqueo de la plaza de Gibraltar realizadas por la escuadra combinada del general Luis de Córdova. Ascendido a teniente de fragata el 16 de septiembre de 1781, el 7 de noviembre transbordó a la fragata “Asunción” de la misma escuadra también empleada en el bloqueo, y se halló en el combate de Espartel contra la británica del almirante Howe, el 20 de octubre de 1782. La fragata salió de Cádiz el 14 de marzo de 1783 para llevar a Manila la noticia de que se había firmado la paz; regresó a España el 4 de julio de 1784, una vez cumplida la comisión. Entonces desembarcó Gardoqui por desarme de la fragata y ascendió a teniente de navío el 15 de noviembre de 1784. 

El 8 de octubre de 1785 volvió a embarcar en la misma fragata fondeada en Cádiz. Al día siguiente zarpó para Algeciras al objeto de reunirse con la división de jabeques al mando del capitán de navío Manuel Núñez. A últimos de enero de 1786 sería transbordado a la fragata “Loreto”, con la que regresó a Cádiz. Volvió de nuevo a la fragata “Asunción”, encargada de las operaciones de rescate de los caudales perdidos en el naufragio del navío “San Pedro de Alcántara”. Tras una comisión a Santa Cruz de Tenerife en septiembre participa en dos expediciones al Estrecho de Magallanes que, al mando del capitán de fragata Antonio de Córdova, junto a la fragata “Santa María de la Cabeza” y el paquebote “Santa Casilda”, llevarán a cabo el levantamiento hidrográfico de aquellas costas. 

Según Real Orden del 1 de marzo de 1791 es ascendido a capitán de fragata y, poco después, realiza operaciones de corso por el Mediterráneo. Tras hacer algunos trabajos en tierra firme, pasa varios años en diferentes misiones en ultramar. En 1796 es nombrado capitán de navío. Tras el desastre de la Batalla del Cabo de San Vicente, en 1797 por deseo del general José de Mazarredo se le da el mando del navío “Mejicano” de tres puentes y 118 cañones. Más tarde el del “Reina María Luisa” del mismo porte que el anterior. En 1803 es nombrado Mayor General del departamento de Cádiz. 

En 1804, tras la declaración de guerra a los ingleses, es llamado al servicio activo, dándosele el mando del navío de tres puentes, con 112 cañones “Santa Ana”, buque insignia del teniente general Ignacio María de Álava. Con dicho buque participó en la Batalla de Trafalgar donde resultaron heridos tanto él como el general Álava. Por su valeroso comportamiento en el combate, don José Ramón de Gardoqui fue ascendido a brigadier en 1805. En 1809 es nombrado mayor general de la escuadra del general Ignacio Álava. Al tiempo que comandante general del arsenal de La Habana donde prestó servicio hasta 1812. 

Por Real Orden de la Regencia del 6 de marzo de 1813, es mencionado Jefe político superior, capitán general y comandante general de Marina de Filipinas. El 14 de abril de 1814 se le concede el grado de jefe de escuadra, y el 2 de abril de 1816 es mencionado caballero de la Orden de San Hermenegildo por sus más de 40 años de servicio. El 9 de diciembre de ese mismo año, fallece en la ciudad de Manila a la edad de 61 años.


Joaquín Sorolla y Bastida: Saliendo del baño



Óleo sobre lienzo de 130 X 150,50 cm. 

Es una obra de Joaquín Sorolla. El cuadro fue pintado en junio de 1915, en Valencia, en un descanso del pintor de sus trabajos para la Hispanic Society of América. A este mismo periodo pertenecen obras tan notables como Niña entrando en el baño pintado el verano de ese mismo año. 

La salida del baño en la playa fue un tema recurrente para Sorolla y existen varias obras de parecido contenido y mismo título pues tenían muy buena acogida por parte de crítica y público.​ En concreto, este cuadro ha sido expuesto en múltiples ocasiones. En 1929, a la muerte de Sorolla, el cuadro formaba parte del legado del pintor a su mujer Clotilde y actualmente se conserva en el Museo Sorolla, aunque el cuadro ha mantenido ese carácter itinerante y ha formado parte de diversas exposiciones en época reciente. 

En primer plano y ocupando casi por completo la composición aparece una mujer casi de cuerpo entero que sostiene en sus brazos a un niño recién salido del agua y envuelto en una tela blanca. En el fondo de la pintura y a excepción de una pequeña franja superior de cielo y otra inferior de arena, el protagonista absoluto es el mar. En la obra predominan brillantes tonos blanco-azulados que han sido aplicados con una pincelada cargada, ágil y suelta que nos evoca la clara luz de la mañana valenciana.  

viernes, 12 de octubre de 2018

Hans Holbein el joven: Tomás Moro



El Retrato de Tomás Moro es un retrato realizado por Hans Holbein el Joven en 1527. Las dimensiones del óleo son de 74,9 X 60,3 cm. Se expone en la Colección Frick, Nueva York. 

Después de que en 1523 Holbein pintara el primero de sus retratos de Erasmo, la fama del pintor le llevó primero a Francia y después a Inglaterra en 1526, con una carta de presentación de Erasmo a Tomás Moro. El estadista inglés encontró varios clientes para Holbein, en esta, su primera estancia, incluyendo a William Warham, arzobispo de Canterbury, quien ya poseía un retrato de Erasmo pintado por el alemán. Durante su segunda estancia, de 1532 a 1540, pintaría uno de sus cuadros más conocidos, Los embajadores, entre otros. 

En diciembre de 1526 escribió a Erasmo afirmando que: Tu pintor, mi queridísimo Erasmo, es un artista maravilloso. 

Además de este retrato, Holbein pintó otro cuadro de Moro con su familia, el cual se encuentra actualmente desaparecido, aunque sí existe un boceto preliminar y siete bocetos de los miembros de su familia, como el Estudio de un retrato de John More y el Estudio de un retrato de Elizabeth Dauncey. 

La National Portrait Gallery de Londres tiene una copia del cuadro, posiblemente realizado en Italia o en Austria a principios del siglo XVII.


jueves, 11 de octubre de 2018

Castillo de Ledesma: Castillos de León



El Castillo de Ledesma se encuentra en el lado sur del recinto amurallado que ceñía la ilustre villa salmantina de Ledesma, en la orilla izquierda del río Tormes, en una de las antiguas cañadas de la Mesta e importante cruce de caminos en su parte más elevada, y protegido por una muralla de granito de época medieval. 

Es una fortaleza construida en el siglo XV sobre una anterior del siglo XII que mandó construir Fernando II. Sólo se conserva la puerta de arco apuntado. Perteneció a la Corona que la cedió en numerosas ocasiones a los nobles. La fortaleza pasó a don Beltrán de la Cueva, yerno de Enrique II, cuyos descendientes fueron nombrados condes de Ledesma y la tuvieron en su poder hasta el siglo XVIII. 


El pueblo y su castillo ejercieron una importante labor fiscal ya que el marqués de Alcañices, conde de Ledesma, cobraba por los derechos de portazgo, que era una cuota por atravesar el puente, cuota que también pagaban las ovejas, al encontrarse en una de las cañadas de la Mesta. Este territorio fue repoblado en los siglos XI y XII con gentes venidas del norte y con mozárabes del sur. También hay restos de una etapa árabe asociada al conquistador Muza. Pero la repoblación definitiva fue realizada por el rey Fernando II quien mandó construir la muralla en el siglo XII. 

Esta fortaleza, hoy demolida, se encontraba en la extremidad sur del recinto amurallado que ceñía la ciudad, era de planta trapezoidal y carecía de torre del homenaje. Sólo se conserva la puerta principal que tiene un arco gótico apuntado muy sencillo, cimentado en la misma roca y remodelado con sillarejo, entre un cubo en forma de tronco de cono semicircular y otro poligonal más moderno y de sillería. A su lado se extiende un extenso tramo de muro y una torrecilla, muy bien hechos con sillares almohadillados y relativamente modernos, quizás para base de un palacio. No presenta ninguna ventana ni ninguna defensa, a excepción del almenado. Conserva también algún escudo curioso. Los materiales empleados fueron sillares graníticos de gran tamaño semejantes a los de las murallas de Astorga, Lugo y León. Bastante deteriorado, ha sido restaurado y consolidado recientemente.


Joaquín Sorolla y Bastida: Paseo a las orillas del mar



Óleo sobre lienzo de 205 X 200 cm. 

También llamado Paseo por la playa, es uno de los cuadros más famosos realizados por Joaquín Sorolla, en él aparecen representadas su mujer, Clotilde García, la cual sostiene una sombrilla, junto a su hija mayor, María Clotilde, caminando al atardecer por la playa de Valencia mientras la brisa marina hace ondear sus ropas. 

Este cuadro fue realizado en el verano de 1909 a la vuelta de la cuarta exposición internacional de Sorolla a comienzos de ese mismo año en varias ciudades de Estados Unidos. El éxito que alcanzó en la ciudad de Nueva York se aprecia en el vitalismo y gran colorido de esta obra. Es difícil su clasificación estilística, aunque la mayoría de autores la sitúa en el postimpresionismo español, debido al tipo de pincelada suelta, la luz, el color y el movimiento que transmite la obra, en realidad pertenece al Luminismo Valenciano, también conocido como Instantismo, pues su objetivo es el de captar el instante lumínico. Sorolla es el máximo representante de esta corriente de principios del siglo XX. 

Paseo a orillas del mar ha permanecido en el estudio del pintor en Madrid desde el año 1911, convertido en Museo Sorolla desde 1932.


miércoles, 10 de octubre de 2018

Duarte I, rey de Portugal, dinastía Aviz



Nació en Viseu el 31 de octubre de 1391, su reinado apenas duró cinco años, durante los cuales promulgó numerosas leyes y consolidó la administración, aumentando el patrimonio de la Corona; nuevas expediciones atlánticas organizadas por su hermano Enrique el Navegante sobrepasaron por primera vez el cabo Bojador, alcanzando el Río de Oro (Sahara Occidental). Su política marroquí fracasó con la derrota de Tánger. Tuvo en cuenta la opinión de la nobleza y del estado llano, para cuya consulta convocó tres cortes. Culto y conocedor de la cultura clásica, escribió varias obras sobre el bueno gobierno, equitación y temas religiosos. 

Era hijo del rey Juan I y de Felipa de Lancaster. Fue proclamado rey a la muerte de su padre, el 15 de agosto de 1433 en Leiría, cuando contaba con cuarenta y dos años de edad. No obstante, tenía ya una amplia experiencia de gobierno, pues había sido asociado por su padre al trono desde 1411, y desde esta posición tuvo parte importante, junto con sus hermanos Enrique y Pedro, en los planes expansionistas de Juan I en Marruecos. Participó personalmente en la conquista de Ceuta, en 1415, en cuya mezquita fue armado caballero por su propio padre. Ya por entonces trabajó para la recuperación de tierras antes pertenecientes al patrimonio regio. El 4 de noviembre de 1428 contrajo matrimonio en Coimbra con Leonor de Aragón, hija del rey de Aragón Fernando I de Antequera y de Leonor de Castilla, condesa de Albuquerque. En 1432 nació Alfonso, su primer hijo, nombrado heredero en 1433. 

Al poco de acceder al trono, convocó Cortes en Lisboa, pero ante una epidemia de peste fueros trasladadas primero a Cintra y luego a Santarem. En ellas abordó la unificación del derecho, que ya había iniciado el jurista Juan das Regras con Juan I y que completaría su hijo Alfonso V (Ordenações Alfonsinas). Duarte encargó la continuación de los trabajos a João Mendes y luego a Rui Fernandes. También promulgó la Lei Mental (1434), por la que las tierras que la Corona había dado como pago de servicios volvían a ella si no había herederos. Otras de sus leyes trataron de limitar el lujo de la Corte, dar solidez a la administración y al ejército, a la sociedad y a la economía, aplicación de la Lei das Sesmarias). 

Alentó las expediciones marítimas de su hermano Enrique el Navegante, que avanzando por la costa africana alcanzaron el cabo Bojador, frente a las islas Canarias, aunque no pudo apropiarse del archipiélago canario. Para sacar partido de estos logros y adelantarse a los castellanos, quiso proseguir con la conquista de Marruecos, aún con la oposición de parte de la nobleza. Decidió tomar en primer lugar Tánger. Trazó un detallado plan de conquista y, tras obtener fondos en las Cortes de Évora y una Bula de Cruzada del papa Eugenio IV, reunió un ejército dirigido por sus hermanos Enrique y Fernando. 

Sin embargo se mostró insuficiente para vencer al sultán de Fez. Derrotados los portugueses en octubre de 1437, su retirada fue permitida a cambio de la entrega de Ceuta, quedando como rehén el infante Fernando. Pero la derrota causó gran malestar en Portugal, y esas condiciones fueron rechazadas por las Cortes de Leiría. Aunque el rey Duarte empleó los beneficios obtenidos de sus medidas de austeridad en la Corte en armar un nuevo ejército con el objetivo de rescatar a su hermano, aunque éste moriría finalmente en prisión. Fortaleció la frontera con Castilla, para asegurar la independencia portuguesa, incluso desligó la iglesia portuguesa de los obispos y órdenes militares castellanas. 

De considerable fuerza física aunque había sido enfermizo de joven, solía participar en torneos y ejercicios de equitación y caza. Buen administrador, preocupado por la justicia, reflexivo y cultivado, además de sus escritos jurídicos, escribió varias obras en prosa de temas humanísticos, lo que le valió el sobrenombre de O Eloquente, (el Elocuente). En coherencia con ello dotó de libros latinos e italianos a las bibliotecas portuguesas y la suya propia. Él mismo conocía con bastante profundidad la tradición clásica. 

Murió en Tomar el 9 de septiembre de 1438 a causa de una epidemia de peste, en medio de una fuerte crisis política. Por la brevedad de su reinado, no pudo visitar las regiones portuguesas septentrionales: sólo conoció el Alentejo y Estremadura. Le sucedió su hijo Alfonso V, que entonces sólo tenía seis años; su madre Leonor de Aragón fue regente un año, hasta que fue desplazada por su cuñado el infante Pedro tras los hechos de Alfarrobeira. Otro hijo suyo fue el infante Eduardo, nacido en 1435 pero que vivió muy poco tiempo. 



Hans Holbein el joven: Virgen del Burgomaestre Meyer


La Virgen del burgomaestre Meyer, también conocida como Madona del burgomaestre Jakob Meyer o Madona de Darmstadt es una pintura de Hans Holbein el Joven. Esta pintura pertenece a la Hessische Hausstiftung (Fundación Hessiana). Normalmente se encuentra en el Palacio del Gran Duque de Darmstadt, de donde deriva su nombre popular de Madona de Darmstadt (en alemán, Darmstädter Madonna). No obstante, durante el período 2004-2008 se encuentra en préstamo limitado en el Museo Städel de Fráncfort. Se trata de un óleo sobre madera de conífera con unas dimensiones de 144 centímetros de alto y 101 de ancho. La madera en concreto sería de abeto, según Imdahl en el catálogo de la exposición de 2004. En él Städel se define al cuadro como óleo en madera de tilo. El catálogo de la exposición Holbein. Los años en Basilea se refiere a este material como madera resinosa. 

Su datación no es segura, se cree que fue un encargo realizado entre los años 1526 y 1529. Se trata del último encargo religioso de Holbein para Basilea. Cuando el pintor llegó a esta ciudad en el año 1515 existía aún un mercado de pinturas para católicos. Con la llegada de la reforma a la ciudad alrededor del año 1520 la demanda de este tipo de obras debió decrecer notablemente. No obstante, Holbein pintó grandes pinturas sobre tabla con temas religiosos, antes de su primera estancia en Inglaterra en el otoño de 1526. Holbein aceptó encargos de ambos lados de la contienda religiosa. Principalmente fueron retablos católicos, muchos de los cuales cayeron víctimas de la tendencia iconoclasta de 1529. Entre las obras religiosas de este periodo están la Virgen de Solothurn, la Virgen de Darmstadt y el Cristo sepultado, aunque su función permanezca sin aclarar.


martes, 9 de octubre de 2018

Castillo de las Cuevas: Castillos de Castilla



El conocido y mal llamado “castillo” de Cebolleros o de Las Cuevas, es una casa particular, construida íntegramente con cantos rodados de río. Una obra inacabada de un solo hombre durante más de 25 años, Serafín Villarán, fallecido en 1998 y ejemplo para muchos de lo que significa luchar por un sueño, su sueño que aun lo continúan sus hijos. 

El castillo comenzó a construirlo en el año 1978 a los 40 años, con constancia y paciencia durante fines de semana y en el verano, sobre un terreno donde se ubicaban dos antiguas bodegas sito en la localidad de Cebolleros, perteneciente a la Merindad de Cuesta Urria. Veintiún años después falleció (1998) sin ver concluida su obra, pero su hija y su yerno continuaron con las obras para ver terminado su sueño. 

El castillo consta de cinco plantas y 300 metros cuadrados de superficie Su estética es una mezcla entre lo puramente medieval y modernista. Llama la atención los cubos superpuestos en forma de tarta invertida que son todo un lujo para la vista y de una complejidad constructiva evidente que le dan un aire fantástico. 



FUENTE: Castillos del Olvido

Joaquín Sorolla y Bastida: Niña entrando en el baño



Óleo sobre lienzo de 86 X 106 cm. 

Pintado en la playa de Valencia durante el verano de 1915, en un periodo de descanso de los trabajos que estaba realizando para la Hispanic Society of América. En él se representa a una niña, posiblemente su hija Elena, en el momento de entrar al agua, al fondo pueden verse dos barcas y unos niños jugando. La composición que posee unos magníficos efectos cromáticos formados por la luz al incidir sobre la arena y el mar, está centrada en la playa y en el movimiento de los pequeños, no siendo visible el horizonte. Se trata de una obra de madurez del pintor. 

El primer propietario del cuadro fue el comerciante de arte Justo Bou, el cual lo vendió a la coleccionista y bibliófila Maria Bauza. Fue expuesto por primera vez en público en mayo de 2009. La casa Sotheby's de Londres lo subastó el 3 de junio de 2009, siendo adquirido por un coleccionista estadounidense al precio final de 1,9 millones de euros.​ El 18 de noviembre de 2003 otra obra de Sorolla de similar temática titulada La hora del baño, alcanzó el precio récord de 5.3 millones. 



lunes, 8 de octubre de 2018

Los Pueblos del Mar



El final de La Edad de Bronce, se caracteriza por la incursión de pueblos migratorios y su posterior asimilación por los pueblos que conquistaron. La identidad de los “Pueblos del Mar” ha sido un enigma. La evidencia muestra que las identidades y los motivos de estos pueblos no eran desconocidos para los egipcios; de hecho, muchos acabaron subordinados a ellos o con relaciones diplomáticas, según los registros escritos de esos siglos. 

Algunos grupos no se incluyeron en la lista egipcia de los pueblos del mar, sobre todo los que migraban por tierra citados en registros egipcios de la época de los faraones Ramésidas (Dinastías XIX y XX). Entre ellos están los Habiru de las inscripciones egipcias, apiru de las escrituras cuneiformes. Sandars utiliza el nombre análogo “Pueblos de la Tierra”, y otros historiadores incluyen a algunos pueblos, como los lukka (o licios, oriundos de Lidia), en ambas categorías. Grupos elegidos de guerreros de estos pueblos fueron usados por el ejército egipcio como mercenarios. 

En torno al 1200 a. C. se ha ubicado la aparición de unos pueblos, denominados “Pueblos del mar”, que ocasionaron la crisis y desaparición de culturas, imperios y reinos que habían existido durante el Bronce Reciente, surgiendo así los Filisteos o el reino de Israel, todos ellos identificados durante muchos años. Ello ha favorecido que en la investigación se utilicen conceptos como etnicidad y cultura, aunque en realidad la llamada “cultura material filistea” no es representativa de un nuevo grupo étnico dominante. Ello no implica negar un aporte étnico nuevo, pero actualmente es muy difícil establecer fronteras étnicas basadas en conceptos políticos como Israel y Filisteos, al tiempo que, en el caso de los Filisteos, existió una rápida aculturación que extinguió sus rasgos diferenciadores. 

Junto a estos pueblos y culturas, aparecieron otros, como los arameos o los reinos neohititas del norte de Siria que, desempeñaron un papel importante en los cambios que tuvieron lugar a finales del Bronce Reciente, así como en el marco político y cultural que surgió con posterioridad. 

Estas alteraciones afectaron especialmente al Próximo Oriente, donde incluso Egipto, el único que logró repeler la invasión de estos pueblos, perdió definitivamente su imperio en Siria-Palestina y su protagonismo histórico en la región, pero también al Egeo, donde tuvo lugar el final del mundo micénico, y al Mediterráneo central, una región que había sido incluida en los circuitos comerciales que caracterizaron los intercambios comerciales durante el Bronce Reciente. 



Los Peleset 

Se identifican los peleset con los filisteos. Estos se establecieron en varias ciudades de Canaán desde principios del siglo XII a C. Los datos arqueológicos muestran que algunas de esas ciudades, después de haber sido destruidas, fueron reedificadas y ocupadas por los filisteos. 

Si consideramos que los filisteos tenían una apariencia similar a la de los anatolios que lucharon en Kadesh, se puede deducir que los filisteos tenían que proceder de una región anatolia cercana a Chipre, lo que explica la similitud de su cultura con la de los chipriotas, incluso después de su emigración a Palestina. 

Por consiguiente, el emplazamiento más lógico como lugar de origen de los filisteos es un área del sur de Anatolia llamada por los griegos “Pisidia” o “Panfilia” y por los hititas “Hapalla”. Esta región estaba localizada al oeste de Cilicia, cerca de la isla de Chipre, y no lejos de la costa egea, por lo que su cultura no era muy diferente de la de las tierras vecinas citadas. 

Otro rasgo cultural que aparece en las ciudades filisteas de Canaán es el uso de una sala central en sus edificios, algo parecido al megarón micénico. Sin embargo, este hecho no puede llevarnos a considerar a los filisteos como una rama de los micénicos, ya que este particular elemento arquitectónico era conocido en Anatolia en una fecha tan temprana como el tercer milenio a.C. 

Así pues, es evidente que los filisteos tenían su origen en el sur de Anatolia y, aunque recibieron importantes influencias culturales de los micénicos, debieron de ser uno de los pueblos vasallos de los hititas que estuvieron involucrados en los conflictos de Anatolia y Chipre hacia el año 1200 a C. 



Los Denyen 

El pueblo de los denyen ha sido identificado como los “danuna”, mencionados en la documentación del siglo XIV a.C. encontrada en Amarna. Estaban asentados en Cilicia, y tal vez en parte de Siria (al norte del río Orontes). Ahora bien, hay autores que han identificado los denyen con los griegos micénicos, debido a la similitud de su nombre con el término homérico “danaoi”, usado en la Ilíada como un nombre alternativo para los aqueos. 

De acuerdo con la tradición griega, Dánao viajó con su gente desde Libia, pasando por Rodas, con el fin de fundar un nuevo reino en la Argólide. A partir de estas leyendas y de la posible relación entre los “danaoi” de Grecia y los danuna de Cilicia, algunos estudiosos han propuesto que la civilización micénica de Grecia había sido originada por colonos procedentes del sureste de Anatolia. Otros sugieren que algún grupo mediterráneo relacionado con el imperio de los hicsos pudo haber dominado la Argólide mediante el uso de carros de guerra, lo cual habría dado origen a la leyenda de Dánao. 

La más importante conclusión para nosotros es que los denyen procedían realmente de Cilicia. Por consiguiente, eran vasallos de los hititas, ya que estos últimos consideraban Kizzuwatna (Cilicia) como parte de su imperio. Pero, como hemos visto, el área entre Siria y Cilicia es una de las tierras que, según la gran inscripción, fueron devastadas durante la crisis (la llamada Kode). Esto también prueba que la interpretación más extendida del texto egipcio, es decir, la idea de que los cinco Pueblos del Mar que atacaron Egipto fuesen también los agresores en Anatolia, es errónea, pues significaría que los denyen (o al menos algunos de ellos) habrían devastado su propio territorio antes de emigrar con mujeres y niños a Canaán. 



Los Tjeker 

El nombre de los tjeker ha sido relacionado con el de los “teukroi”, que es uno de los términos usados por los autores clásicos para denominar a los troyanos. Se cree que después de la crisis los tjeker se asentaron en el puerto de Dor, en el norte de Palestina. La historia de un viajero egipcio, llamado Wenamón, los sitúa en esta ciudad hacia 1100 a.C., informando de que eran piratas. 

Sin embargo, lo cierto es que el yacimiento de Tel Dor ha dado materiales de los siglos XII y XI a.C. que son un poco diferentes de los encontrados en los asentamientos filisteos. Después de la destrucción de su ciudad, al menos algunos troyanos buscaron refugio en Canaán. Sus agresores debieron de haber sido los micénicos, quienes conquistaron Chipre y otras regiones costeras en el mismo periodo. La gran inscripción de Ramsés III nombra la tierra de Arzawa entre los países devastados, la cual por las fuentes hititas parece que era una extensa área de Anatolia occidental, aunque quizás Troya no estaba incluida en ella. No obstante, el conocimiento egipcio de la geografía anatolia podía ser menos preciso que el de los hititas. 


Para concluir este análisis de los Pueblos del Mar involucrados en la guerra de Ramsés III, es necesario hacer también referencia a los otros pueblos de la coalición: los weshesh, los shekelesh, y los sherden citados en el Papiro Harris. Con respecto a los weshesh, es difícil saber si están específicamente representados en los relieves egipcios. Algunos estudiosos los han relacionado con Caria, refiriéndose a la ciudad costera de “Iassos”. Por otro lado, podrían haber sido también sirios occidentales, porque su nombre puede estar asimismo relacionado con el topónimo “Issos” (en el Golfo de Iskenderun), y la costa del norte de Siria fue igualmente asolada durante la crisis (Ugarit y otros lugares). Pero la última identificación es sólo una hipótesis que tiene que ser corroborada con nuevos datos. 

La apariencia de los shekelesh es similar a la de los teresh (probablemente lidios), y por ello podían tener su origen en la región del río Shekha, un nombre hitita para el Hermos o para el Caicos, o bien en el río Shekhariya, también llamado Sangario (pues ambos topónimos son bastante parecidos al término “shekelesh”.) El río Shekha está localizado en Arzawa, que igualmente es una tierra devastada mencionada por la inscripción. Los sherden podían haber venido de la misma zona geográfica (tal vez de Sardes), y es plausible que algunos grupos de sherden y shekelesh se establecieran en Cerdeña y Sicilia respectivamente, dando sus nombres a aquellas islas. Así pues, a pesar del hecho de que los pueblos de Arzawa se habían aliado con los micénicos en tiempos de Merneptah (c.1230 a C) con el fin de atacar Chipre y Egipto, podemos suponer que algunos de ellos cambiaron posteriormente de bando y se unieron a una liga troyana o hitita.


Hans Holbein el joven, Enrique VIII


El retrato de Enrique VIII realizado por Hans Holbein el Joven es una de las mejores muestras de como el arte puede ser utilizado en servicio de una propaganda política, en este caso Enrique VIII, monarca de la dinastía de los Tudor, elaboró un complejo programa propagandístico con el que mejorar su imagen en toda Inglaterra. 

Holbein será una de las figuras artísticas más destacadas del Renacimiento en el Norte de Europa y, aunque trabajó todos los géneros artísticos, sin duda alguna fue más relevante en el campo del retrato. En sus lienzos destacan las ideas humanistas y reformistas de la época, al igual que los escritos de Maquiavelo o Erasmo de Rotterdam; estas ideas aparecen plasmadas en sus obras a través de un fuerte simbolismo que aparece reforzado por su excepcional capacidad para realizar dibujos realistas. 

En realidad, la obra que hoy podemos observar en la Walker Art Gallery de Liverpool no es el original realizado por Hans Holbein, sino que se trata de una copia, seguramente realizada por algún artista de menor importancia procedente del taller de Holbein. El original fue destruido en un incendio acaecido en 1698 y, pese a que los numeroso estudios parecen indicar que el original databa de una fecha posterior a 1537, la obra fue copiada en numeras ocasiones por lo que hoy, tenemos la suerte de contar con diferentes versiones, apuntes o bocetos del lienzo original. 

Parece ser que el artista siguió el mismo modelo de representación que años antes había utilizado en el fresco de Whitehall, en el que el monarca inglés fue retratado junto con su tercera esposa Jane Saymour, la madre del conocido Eduardo VI. 

El monarca, como resulta de esperar en un cuadro de este tipo, aparece idealizado. Ha sido representado de cuerpo entero –aunque también encontramos versiones en las que aparece solamente de medio cuerpo- en el interior de palacio. Pese a que en aquella época el monarca de los Tudor ya debía sobrepasar los cuarenta años y llevaba tiempo padeciendo las secuelas en su pierna izquierda de una grave herida sufrida en un torneo, Holbein lo ha representado como un hombre saludable y fortachón. Los brazos se disponen en jarras a la altura de la cadera y mientras con uno de ellos sostiene sus guantes, la otra mano se acerca a la daga que le cuelga del cinturón. Aparece galante, con sus mejores ropajes y joyas, sin embargo no porta ninguno de los tradicionales símbolos reales (la corona, el cetro…); con todo el artista ha conseguido dotar al monarca no sólo de poderío sino de un porte real acorde a su estatus social. 

El arte sometido al servicio de la política es una antigua tendencia propagandística que se remonta hasta la antigüedad y que adquirió su mayor relevancia en la Roma Imperial. El retrato que Hans Holbein realizó de Enrique VIII adquiere una nueva dimensión, no sólo por haberse convertido en el icono del monarca sino de toda una dinastía pese a ser un original hoy ya desaparecido.