martes, 19 de junio de 2018

Música del Clasicismo: Muzio Clementi


Nacido en Roma en 1752, es considerado normalmente el padre de la interpretación moderna en piano. A los siete años comenzó su formación musical y era tan buen alumno que dos años después logró un puesto como organista. Un rico inglés, llamado Beckford, quedó impresionado de su talento y decidió llevarlo a Inglaterra. En este país recibió una excelente educación musical y académica. 

En 1770 Clementi debutó como pianista. Motivado por la excelente recepción del público, el joven decidió iniciar una carrera como concertista y al poco tiempo apareció como el mejor pianista del mundo. En 1781 comenzó una gira que le llevó a Francia, Alemania y Austria. En Vindabona el Emperador José II le pidió competir en un duelo musical con Mozart. Clementi interpretó una parte de su Sonata en si bemol mayor, mientras que Mozart ejecutó una sorprendente serie de variaciones. Tal fue la habilidad de ambos competidores que el Emperador se vio forzado a declarar un empate. Sin embargo, el tema principal de la Sonata en si bemol mayor cautivó la imaginación de Mozart y diez años después lo empleó en la obertura de la ópera "La Flauta Mágica". Este hecho irritó tanto a Clementi que cada vez que se publicó esta sonata, el compositor incluyó una nota diciendo que había sido escrita una década antes de que Mozart empleara las primeras notas en "La Flauta Mágica"

A partir de 1782, por veinte años, Clementi permaneció en Inglaterra tocando piano, dirigiendo y enseñando. Ahí tuvo dos alumnos que lograron especial fama: J.B.Cramer y John Field. También fabricó pianos, pero en 1807 su industria fue destruida por un incendio. En 1810 dejó de ofrecer conciertos para dedicar todo su tiempo a la composición y a la construcción de pianos. Sus últimos y tranquilos años los pasó en Evesham, donde falleció en 1832. Fue sepultado en la Abadía de Westminster.

Antes de fallecer Clementi había amasado una importante fortuna debido al cuidado que tenía en el gasto de dinero. 

Compuso cerca de ciento diez sonatas para piano, muchas de las cuales aún se interpretan y forman parte de las piezas seleccionadas en los textos avanzados para estudiantes de piano. Pero en las salas de concierto no son muy frecuentes debido, en gran medida, al hecho de que los profesionales modernos no las ven tan desafiantes. Sin embargo, la mayoría de las sonatas de Clementi son más difíciles de tocar que las de Mozart. 

Además de la música para piano, Clementi escribió una gran cantidad de otros tipos de música, incluyendo varias sinfonías que poco a poco han sido aceptadas por los musicólogos como obras importantes. La música de Clementi no aparece a menudo en las salas de concierto, aunque se ha hecho popular en grabaciones. El espíritu jovial, liviano y apasionado de sus primeras obras para piano resulta especialmente atractivo para mucha gente.


Castillos de Castilla: Canillas de Esgueva


El torreón de planta cuadrada, fue fundado por el Tercer Señor de Curiel, Alvaro de Estuñiga, formando parte de la defensa de la frontera del valle Esgueva, comunicándose con el castillo de Villafuerte y de Encinas de Esgueva de la provincia de Valladolid. 

En Canillas de Esgueva, destaca un cerro testigo que aparece desgajado de la paramera y adelantado sobre el rio Esgueva, a tan solo unos 500 m. al sur de su cauce. Los restos arqueológicos se dispersan por su cima amesetada y por las laderas. 

La ocupación mas antigua, de edad prehistórica, se centra en el tramo medio-bajo de la ladera meridional del cerro y viene representada por un reducido número de fragmentos cerámicos hechos a mano, muy rodados y de pequeño tamaño, que aparecen distribuidos de forma rala e irregular. 

La segunda de las ocupaciones hay que situarla con el devenir histórico de esta villa, cuyas primeras referencias seguras datan de principios del S. XIII, aunque las noticias que se refieren a su ocupación y fortificación se retraen hasta el último tercio del S. IX. Así mismo, el lugar de Canillas aparece citado en la más antigua Estadística de la Diócesis Palentina de 1345, y si bien su actual iglesia, dedicada a San Miguel, data de mediados del S. XVIII, a juzgar por los restos románicos existentes en la misma hay que suponer un asentamiento anterior. 

Respecto a su fortificación, las menciones documentales de la torre (mal llamado castillo) datan de inicios del S. XVIII, aunque ya a mediados de ese siglo se dice que está en estado ruinoso. Es fácil suponer que su origen se remonte al Medievo, y que esté en relación directa con la fundación de la propia villa. Tan solo podemos aproximarnos a la grandiosidad y proporciones que debió tener la edificación si tenemos en cuenta las considerables dimensiones que presentan los dos contrafuertes cilindricos, construidos con sillares calizos de acabada labra, y los múltiples bloques irregulares que aparecen diseminados sobre todo por la plataforma de la cima, y en menor cuantía por la caida septentrional, por la que tambien se han recogido algunos elementos cerámicos a torno. 


El trazado perimetral de la edificación, de aproximadamente 15 por 36,5 m, se amolda a la plataforma llana de la cima; no han podido diferenciarse divisiones interiores. Uno de los vecinos de la localidad, afirma que el lienzo de pared que habia entre los dos torreones se derrumbó hará unos 40 años, cayendo por la ladera, como aún hoy se reconoce sobre el terreno. 

Encinas y Canillas pertenecieron a los Zúñiga y el 12 de octubre de 1574, compra los dos pueblos Antonio del Río Aguilar. Incluía las dos villas y vasallos, jurisdicción civil y criminal, rentas de pan y maravedís, monte, fortaleza y torre. Tuvieron un pleito y por él sabemos algo sobre la Torre. Dice así: “Y por el justo valor que en el dicho tiempo tenían los vasallos y pan de renta de las dichas villas, por la escritura de venta de ellas, se le dio al Duque, valuando cada vasallo a 13000 maravedís, la fanega de trigo a 6000 y la de cebada a 3000 todo perpetuo”. Entre ambas villas se contaron 150 vasallos y 125 cargas de renta de pan situado, trigo y cebada. Al decir “torre” se refiere a La torre de Canillas, porque es a manera de atalaya y lo fue siempre sin vivienda ni aprovechamiento alguno, porque para entrar en ella se pone una escalera porque esta la puerta ó ventana por donde se ha de entrar mas de tres estados del suelo (un estado equivale a siete pies castellanos). Fue construida entre 1487 y 1510. 





FUENTE: Castillos del Olvido

Félix Azzati


Félix Azzati fue un personaje muy conocido en las tres primeras décadas del siglo pasado. Periodista polemista y político republicano y anticlerical, actualmente tiene una calle dedicada en Valencia junto al Ayuntamiento. 

Su padre era un inmigrante italiano de condición humilde. Félix tuvo, desde el primer momento, hondas inquietudes e inició una formación autodidacta e improvisada. Tenía más de 50 años cuando consiguió el título de derecho. Además, fue traductor de Pirandello al castellano. Pero su paso a la posteridad se lo debe al ejercicio del periodismo y de la política. Fue uno de los más cercanos colaboradores de Vicente Blasco Ibáñez, junto a éste, fundó el diario “El Pueblo”, de cuya dirección se acabaría haciendo cargo a partir de 1906 y también fue miembro del Partido de Unión Republicana Autonomista. 


Republicano de hondas convicciones anticlericales, fue elegido diputado en 1908 y mantuvo su escaño hasta 1923. Entre sus logros se encuentra la ya mencionada declaración de guerra a Dios en un artículo en el diario “El Pueblo”, una baladronada más que se une a otras que pronunció como que tenía más votos que la Virgen de los Desamparados, esta pronunciada en un debate parlamentario en las Cortes españolas. En el calor de un debate parlamentario Azzati declaró: “Su señoría dice que la Virgen de los Desamparados tiene la mayoría de la opinión valenciana, y yo digo que no, pues cuando llega la hora de votar, la mayoría es republicana. Los Santos y las Vírgenes pasaron de moda. Nosotros sabemos admirar a los sabios, cuando van a Valencia”. Y se armó. 

Azzati también ha pasado a la historia por ser la primera persona en contraer matrimonio civil en la ciudad de Valencia y por ser causante, de forma totalmente involuntaria, del auge popular del “Traslado de la Virgen”.

lunes, 18 de junio de 2018

Música del Clasicismo: Wolfgang Amadeus Mozart


Nació el 27 de enero de 1756 en Salzburgo, y lo bautizaron con el nombre de Johannes Chrysostomus Wolfgang Amadeus Mozart. Estudió con Leopold Mozart, su padre, conocido violinista y compositor que trabajaba en la orquesta de la corte del arzobispo de Salzburgo. A los seis años era ya interprete avanzado de instrumentos de tecla y eficaz violinista, a la vez que hacía gala de una extraordinaria capacidad para la improvisación y la lectura de partituras.

En 1762 Leopold comenzó a llevar a su hijo de gira por las cortes de Europa. Durante este periodo compuso sonatas, tanto para clave como para violín (1763), una sinfonía (1764), un oratorio (1766) y la ópera cómica La finta semplice (1768). En 1769 fue nombrado Konzertmeister del arzobispado de Salzburgo, y en La Scala de Milán el Papa le hizo caballero de la Orden de la Espuela Dorada. Ese mismo año compuso Bastien und Bastienne, su primer singspiel (tipo de ópera alemana con partes recitadas). Al año siguiente le encargaron escribir su primera gran ópera, Mitrídates, rey del Ponto (1770), compuesta en Milán. Con esta obra su reputación como músico se afianzó todavía más.

En su ciudad natal compuso dos misas y un buen número de sonatas, sinfonías y conciertos. Estas obras revelan un estilo propio y una madurez musical extraordinaria. El éxito de su ópera italiana Idomeneo, rey de Creta, encargada y compuesta en 1781, hizo que el arzobispo de Salzburgo le invitara a su palacio, en Viena, pero se sintió explotado y decidió marcharse. Se dedicó entonces a dar clases en una casa que alquilaron para él unos amigos. Allí compuso el singspiel, El rapto en el serrallo, encargada en 1782 por el emperador José II.


Ese mismo año se casó con Constanze Weber, vivieron acosados por las deudas hasta la muerte de Mozart. Las óperas Las bodas de Fígaro (1786) y Don Giovanni (1787), con libretos de Lorenzo Da Ponte, aunque triunfaron en Praga, no fueron bien recibidas en Viena. Desde 1787 hasta la creación de Così fan tutte, no recibió nuevos encargos de óperas. Para la coronación del emperador Leopoldo II en 1791 compuso La clemenza di Tito, con libreto de Metastasio. Las tres grandes sinfonías de 1788 nº 39 en mi bemol, nº 40 en sol menor y nº 41 en do (Júpiter) nunca se interpretaron bajo su dirección. Mientras trabajaba en La flauta mágica (1791, con libreto de Emmanuel Schikaneder), el emisario de un misterioso conde Walsegg le encargó una misa de réquiem. Esta obra, inacabada por la muerte de Mozart, fue su última composición, que terminó Franz Süssmayr, discípulo suyo. Mozart murió en Viena el 5 de diciembre de 1791, se cree que por una dolencia renal crónica. Sólo unos pocos amigos fueron a su funeral. La leyenda por la cual el compositor italiano Antonio Salieri pudo haber asesinado a Mozart carece de todo fundamento.


La batalla de Gormaz


García Fernández, conde de Castilla, rompió en septiembre de 974 la tregua con el califato tras el enfrentamiento de los Llanos de Alboreca, aprovechándose de que los generales más prestigiosos, como Galib, y el grueso de las tropas califales, estaban en el Magreb, donde Córdoba trataba de extender los dominios de su protectorado. Para contrarrestar la acometida castellana, al-Hakam II ordenó reclutar caballos y soldados por todo al-Andalus. 

El 17 de abril de 975 tropas de León, Navarra y Castilla ponen sitio a la fortaleza más importante del califato en el Duero soriano: Gormaz. Al-Hakam II ordena a Galib enviar refuerzos, partiendo de Córdoba el 24 de abril. El 7 de mayo ya ha llegado a Barahona, avanzando por Berlanga hasta llegar al sur de Gormaz. Al no poder vadear el Duero debido a que en la otra orilla están las tropas cristianas, acampa frente a ellas. 

La primera escaramuza tiene lugar el 21 de mayo, y aunque no tiene un resultado claro, Galib decide retroceder hasta Barahona. No dejaron de llegar desde Córdoba nuevos refuerzos, dinero y provisiones. No se podía perder la fortaleza de Gormaz costara lo que costara. 

Los cristianos también siguen recibiendo refuerzos, encabezados por el rey Ramiro III y su tía Elvira. Por parte de los cristianos había soldados de Sancho Garcés II de Pamplona, García Fernández, conde de Castilla, Fernando Ansúrez, conde de Monzón, los condes de Saldaña, y el rey de León con algo más de 60.000 hombres en total. 


El 28 de junio de 975, Galib decide realizar un ataque contra Gormaz. Pero los defensores de Gormaz supieron parar la acometida e incluso salieron al campo de batalla. La coalición cristiana decidió entonces retirarse a la cercana localidad de San Esteban de Gormaz, punto fuerte de la frontera cristiana, donde se entablaría otra batalla que acabaría en una nueva derrota cristiana. 

Esta batalla es narrada con todo lujo de detalles por Ibn Hayyan. He aquí la crónica: 

“El día 15 del mes de rayab de este año (31 de marzo 975) hizo salir al-Hakam a un cierto número de ashab al-surta y de otros altos funcionarios del reino para las coras de al-Andalus, con objeto de mover a sus habitantes a que tuvieran prestos los caballos que estaban obligados a suministrar para ser incorporados al ejército de la aceifa habitual, cuya renovación era inmediata este año, en vista de que la mayor parte de los tiranos de Yilliqiya violaban en esos momentos la tregua, de la agitación de que daban muestras en contra de los habitantes de las fronteras orientales y de la prisa que tenía el Califa por apartarlos de dichas frontera. 

El día 15 de saban de este año (30 abril 975( fueron llegando noticias desde la Frontera Media de que el ejército de los enemigos politeístas (¡Dios los haga perecer!), compuesto por gran número de gallegos, vascones y gentes de Castilla y Pamplona (¡Dios los aniquile!), había acampado junto al castillo de Gormaz, en la frontera de Medinaceli, para ponerle sitio, violando su estatuto de sumisión, rompiendo la tregua, manifestando su inconsecuencia y haciendo patente su perjurio. 


El hecho había acaecido el sábado 2 de saban de este año (17 abril 975). Ese día presentaron combate a la guarnición musulmana del castillo (¡Dios la asista!), la cual salió al campo, riñó con ellos encarnizadamente, mató a buen número de infieles y pasó la noche sobre el terreno. A la mañana del otro día, domingo, volvieron a la carga con el mayor ardor y derrotaron a los politeístas. Sin embargo los infieles no dieron muestras de cejar y asentaron sus reales sobre el río Duero, sitiando el castillo de Gormaz. 

Además, los enemigos de Dios se dirigieron, en petición de ayuda y socorro, a los demás infieles que había en sus territorios, los cuales rompieron todos la tregua y violaron el pacto, viniendo a bandadas al castillo de Gormaz y acudiendo a porfía hacia él, sin aducir causa ninguna que les obligase a hacerlo o en la que encontrasen pretexto para su actitud, de no ser la codicia por sacar alguna ventaja a costa de los musulmanes, sabiendo que el gran ejército del soberano se hallaba ocupado en la guerra que éste sostenía con las gentes de Berbería, y conociendo la gran distancia que dicho ejército, en caso de volver, tendría que recorrer hasta llegar hasta ellos. En consecuencia asediaron el castillo y movían continua guerra a su guarnición. Pero Dios derramaba sobre ellos su constancia, afianzaba sus pies para combatir al enemigo, y siempre que éste la combatía, le hacía frente y le producía daños. 

Apenas tuvo el Califa noticia de lo sucedido en la frontera, se apresuró a cerrar la brecha en ella abierta, a socorrer urgentemente a la guarnición amenazada, y a movilizar para ello la aceifa que era costumbre organizar todos los años, nutriendo más sus contingentes y escogiendo sus hombres. 

Le pareció oportuno, además, poner al frente de este ejército al que era el jefe de sus mawlas, su mejor caíd y la espada de su venganza, o sea al visir generalísimo Abu Tamman Galib ben ‘Abd al-Rahman, maestro de la guerra, capeador de las calamidades, allanador de las adversidades y sojuzgador de los jefes de tribus. 

A este caíd, como es sabido, lo había hecho primeramente regresar de Berbería, donde tan buenos servicios le había prestado con los fuegos que allí apagó y las dificultades que venció; le había hecho luego descansar, a su lado, en la capital, de las fatigas sufridas, renovándole sus dádivas y haciéndole ascender por todos los grados de la gloria; e incluso el día 15 de rayab de este año (31 marzo 975), había dado orden de que el estrado de Galib en la Casa de los visires de su Alcázar −que era la gloriosa mansión a la que anhelaban llegar todos los funcionarios del imperio– fuera instalado en lugar preferente respecto a los de los otros visires, allí colocados por orden, según sus categorías acostumbradas, y de que Galib estuviese sentado más alto que todos ellos, con lo cual le dispensó un honor que antes no se había otorgado a ningún otro. 


El jueves día 7 de saban de este año (22 abril 975), celebró el Califa al-Hakam una audiencia privada… recibió al visir generalísimo Galib ben ‘Abd al-Rahman. Hablaron con él del asunto de la frontera y de la agitación que en ella mostraba el enemigo, y conferenciaron sobre la urgencia que había en cerrar dicha brecha de la línea defensiva y en socorrer a la guarnición asediada. El Califa, por último, ordenó a Galib que se preparase a llevar a cabo ambas cosas, como caíd de los ejércitos de la importante aceifa que iba a enviarse contra los perjuros politeístas enemigos de Dios, y que se apresurase a partir con bien y asistido de Dios para poner coto a la actitud manifestada por los infieles (¡Dios los haga perecer!) de querer violar, sin causa ninguna, la tregua que antes habían solicitado, y de asediar impensadamente el castillo de Gormaz. Galib aceptó el encargo y prometió poner en él cuanto estuviera de su parte. 

Desde aquel mismo día se ocupó Galib en preparar su viaje, asistido por plenos poderes del soberano, el cual, además, había dado encargo a sus visires y a aquellos de sus funcionarios que se ocupaban de las tropas mercenarias de que movilizaran las tropas que habían de ir con él y ultimaran sus equipos; órdenes que ejecutaron con rapidez. 

La partida del visir generalísimo du-l-sayfayn Galib ben ‘Abd al-Rahman para sud estino, con dirección a la frontera, acaeció la mañana del sábado día 9 de saban de este año (24 abril 975). Fue un desfile solemnísimo y perfecto, una partida imponente y admirablemente organizada, y la aglomeración de la gente para verlo fue extraordinaria y densísima. Salió de su casa con su coraza de guerra, ceñidas las dos espadas de honor, que le pendían por ambos lados, precedido de un escuadrón tras otro y de una formación tras otra de tropas que se seguían y destacamentos que se sucedían hasta cubrir el horizonte y atestar los caminos. Hizo que su itinerario pasase por la puerta del Alcázar de Córdoba. Su señor el Califa se le mostró en la azotea, encima de la Puerta de la Azuda, levantando las manos hacia Dios, para implorar que asistiese a los musulmanes con su poder. El príncipe Hisam, su hijo, que estaba delante de él, hizo otro tanto. Galib prosiguió su camino y la multitud fue acompañándolo hasta que se alejó del caserío de Córdoba. 


Al final de aquel día acampó en el Guadajoz Armillat, y a otro día domingo día 10 del mes (25 abril) siguió camino a marchas forzadas y apresurando el viaje, en continua comunicación con su señor. Entre tanto los visires y los funcionarios a las órdenes de éstos se ocuparon aún durante varios días en movilizar al resto de las tropas que habían de seguir la campaña con él, darles sus gratificaciones y hacer que se le incorporaran. 

El jueves día 14 de saban de este año (29 abril 975) salió de Córdoba el gran fata Sahl, con dirección a la frontera superior, por haberlo reclamado el visir caíd Ghalib en calidad de auxiliar del que valerse, acompañado de un contingente de mercenarios y de un grupo de esclavos negros jamsiyyin y arqueros. 

También salió de Córdoba Muhammad ibn Ahmad ibn Umayya ibn Suhayd, en calidad de custodio de las grandes sumas de dinero que se le enviaban al visir Ghalib, con destino a los gastos del ejército de la aceifa que había partido para la campaña anual de verano. 

El visir generalísimo du-l-sayfayn había acampado el sábado 22 de dicho mes (7 mayo) en el castillo de Barahona y permaneció en él hasta que se fueron incorporando algunas tropas rezagadas. Luego avanzó hasta Berlanga, y desde ésta hasta el monte de en medio de la llanura, al sur del asediado castillo de Gormaz, a la orilla del río Duero, que separa los territorios del Islam del mencionado castillo. Encontró el río con mucha agua e imposible de cruzar, porque los politeístas habían dificultado los vados que había en la orilla delante de su campamento, al que rodeaban multitudes sin cuento y fuerzas sin límite ni fin, y habían colocado junto al río puntos avanzados de observación con mucha caballería y compacta infantería. El visir se vio, pues, obligado a desistir de cruzar el río, hizo acampar a su ejército, y puso también, frente a los vados que impedía el enemigo, contingentes de jinetes e infantes parecidos a los suyos, extremando sobremanera la vigilancia. 


El día 1º del mes de ramadán (15 mayo 975) comenzaron a salir a bandadas aquellos soldados voluntarios de los habitantes de Córdoba, que se encaminaban a la frontera superior con objeto de ayudar a las guarniciones asediadas. Día tras día, anhelando participar en la guerra santa, se desplazaban con sus bienes y personas. El gobierno estaba admirado del arrojo de los voluntarios, no obligados a ello, y alababa su santo coraje. 

Llegaron asimismo noticias del ejército, refiriendo un encuentro habido entre los centinelas y politeístas a la orilla del Duero el sábado día 7 de ramadán (21 mayo 975). En efecto, los guardianes de los vados por amabas partes iniciaron la víspera las hostilidades, desafiándose unos a otros. Más tarde, los musulmanes simularon la huida ante los politeístas que los observaban y lograron cruzar el río un buen número de éstos, con quienes se enzarzaron. Trabado entre ellos violento combate a esta parte del río se enardecieron los musulmanes, que, no obstante ser menos en número, les hicieron frente y pelearon con ellos largo rato, hasta dar cuenta de ellos y vencerlos. 

La noticia de este conato llegó al visir general Galib cuando estaba en su cuartel, y, pareciéndole mal, cabalgó al punto con los hombres que estaban prestos y llegó al campo de batalla. Con ello, hizo temblar la tierra para los politeístas, que huyeron para cruzar el río, mientras las espadas cumplían con su oficio en los cuellos y en las espaldas de los infieles. Sufrieron recia matanza, pues no pudo escapar más que el que se dio prisa en tirarse al río, y dejaron tendidos en el campo, sólo de sus condes, cerca de veinte hombres, a quienes les fueron cercenadas las cabezas y de quienes se cogieron cumplidas lorigas, cascos protectores, almófares defensivos y armamentos completos, todo lo cual fue botín de guerra para los musulmanes. El partido de los infieles se retiró cubierto de ignominia. 

El visir generalísimo Galib pensó a continuación que la decisión perfecta y la resolución mejor sería trasladar el real a Barahona y fijar el ejército en aquella llanura, permaneciendo en ella hasta que se fueran incorporando todos los contingentes y acamparan allí todas las tropas, porque el apellido de guerra era general en todas las coras fronterizas, y las tropas de estas coras venían en bandadas al ejército, y él temía que los enemigos de Dios espiaran estos movimientos de los que venían a añadírsele y pusieran emboscadas en los caminos intentando hacerles daño, por lo lejos que se encontraba el ejército de los territorios musulmanes. 

Puso, pues, por obra su decisión de trasladarse a Barahona, y acertó con lo justo, ya que Barahona está en el centro de la región. Ene se real permaneció, sopesando sus futuras decisiones y esperando un descuido del enemigo que le permitiese aprovechar la oportunidad. Este acampamiento suyo en el real de Barahona acaeció el domingo día 8 del mes de ramadán (22 mayo 975). 

El jueves día 12 del mes de ramadán (26 mayo 975) salió de Córdoba el gran fata yafari …, con algunos escuadrones que quedaban, compuestos por tropas regulares, abid negros, arqueros y wufud, para hacer la campaña y servir de refuerzo al visir caíd du-l-sayfayn Galib ibn ‘Abd al-Rahman. Le precedía una larga fila de acémilas cargadas con diferentes clases de útiles, pertrechos, máquinas de guerra y utensilios sacados del Alcázar de Córdoba. Le formaron las tropas entre la Puerta de los Jardines y la de la Azuda, y contemplaron su salida muchos espectadores. Aquel mismo día acampó en el Fahs Armillat, y a otro día viernes continuó su camino a marchas forzadas. 

El jueves día 18 de dicho mes de ramadán (2 junio 975) salió de Córdoba el sahib al-surta Qasim ibn Muhammad ibn Qasim ibn Tumlus, como caíd agregado y en calidad de refuerzo para el visir caíd Galib. Hizo una salida brillantísima y solemne, rodeado de un estruendoso ejército, formado por diferentes clases de mercenarios cuyo envío pareció conveniente, y por gentes del Wafd, arqueros y voluntarios que fueron elegidos par ir con él… 

Los tiranos cristianos que se habían concertado para asediar el castillo eran los siguientes: Sancho ibn García ibn Sancho, el Vascón señor de Pamplona; su pariente por alianza García ibn Fernando ibn Gundisalb, señor de Castilla y de la jurisdicción de ésta; Fernando ibn al-Sur, señor de Peñafiel y de sus contornos; los Banu Gómez, señores de Álava y de los castillos, entre otros, que cercaron la fortaleza con unos 60.000 hombres infieles, y hay quien dice que más, a incitación del rey de todos ellos Ramiro ibn Sancho ibn Ramiro, que les había enviado y asistido con ese objeto. 

Posteriormente, el propio rey, cuando no pudieron conquistarlo, les acusó de lentitud, impotencia e incapacidad, y vino al castillo desde su capital la ciudad de León (¡Dios la extermine!), en medio de un estruendoso ejército y acompañado de su tía paterna la infiel Elvira, la misma que antes no había cesado de ratificar la tregua y de solicitar su vigencia pero que luego fue la que la rompió, alucinada por la victoria de su partido. 

Vino, pues, Elvira a los sitiadores en compañía de su sobrino, hasta acampar junto a ellos, y los cristianos cobraron ánimos con la presencia de su rey, se sometieron por completo a él y le renovaron el juramento de fidelidad. Por su parte, el maldito Ramiro se encargó de dirigir por algunos días el ataque contra la guarnición de Gormaz, asistido por sus orgullosos privados; pero Dios lo derrotaba, lo derribaba y lo encolerizaba con la muerte de sus guerreros. 

En vista de todo ello, el lunes 15 de sawwal (28 junio 975) se concertaron para embestir a la guarnición de Gormaz y dar cuenta de ella de una vez, decididos a mantener la acometida contra ella y a no cejar hasta arrollarla y vencerla, o a que Dios hiciera de ellos lo que tuviera decretado. Acordado así, se dirigieron al castillo, con el grueso de sus fuerzas, y lo embistieron, bien seguros de conquistarlo y sin dudar que lo tomarían. Pero como los musulmanes −puesta la confianza en Dios e implorando su ayuda– les salieron al encuentro, se trabó una violenta pelea, de las más recias que puede haber entre huestes enemigas. Encendida y ardiente la lid, los musulmanes se calentaron en ella como un solo hombre para lanzarse contra los politeístas y acometerlos, decididos a morir y puesta la intención en Dios. 

Diso, sin embargo, les concedió la perseverancia, los confortó con sus ángeles y sembró el pavor en las almas de los infieles, dejándolos desasistidos, separados y dispersos. De esta suerte, los musulmanes consiguieron emplear sus lanzas y espadas en los cuellos y espaldas de los enemigos, que retrocedieron a la desbandada, sin reparar en cosa alguna, hasta llegar en derrota al límite de su real y traspasar su enclavamiento, porque Dios los había desunido e infundido el terror en sus corazones. Todavía se ofrecieron, no obstante, a los musulmanes, tanto en la zaga del ejército como en sus alas diestra y siniestra, encuentros empeñados y escaramuzas violentas, de todo lo cual Dios, con su poder, les hizo salir con bien y en ello les socorrió con fuerza, sin verse estorbados de perseguirlos, por ir llenos de firmeza y precavidos contra las emboscadas. 

Considerando los politeístas en su huida la gravedad de lo que había pasado por parte de los hombres de Gormaz y la paladina ayuda que Dios había mostrado a éstos, tomaron el acuerdo de partir y abandonarlos, y lo pusieron por obra al punto. Levantaron, pues, su real, llenos de consternación, dejando en él gran copia de impedimenta, tiendas y víveres para andar más ligeros. Sus jefes se iban haciendo mutuos reproches y censuras y se dispersaron, como los habitantes de Saba, hacia sus respectivos destinos. 

La guarnición del castillo ayudado por Dios salió en pos de la retaguardia enemiga, para hostigar a los rezagados, y, después de matar, saquear y pillar cuanto habían dejado en su maldito real lo prendieron fuego. Vueltos a su castillo, sanos y honrados, hicieron saber al visir caíd du-l-sayfayn Galib, que acampaba cerca para ayudarlos, la victoria y el favor que Dios les había concedido. El visir despachó cartas con la noticia para el califa al-Mustansir bi-Allah, la mañana del miércoles día 16 de sawwal (29 de junio), y al punto cabalgó con el grueso del ejército y se instaló en el castillo de Gormaz”.


Criaturas Mitológicas


Dragón 

El dragón es probablemente la más famosa de todas las criaturas mágicas, es también de la más difícil de ocultar. La hembra es generalmente más grande y agresiva que el macho, aunque no hay que acercarse a ninguno de los dos salvo que sea un mago hábil y experimentado. La sangre, la piel, el corazón, el hígado y los cuernos del dragón tienen una tasa elevada de propiedades mágicas; 0 los huevos están clasificados como Bienes no Comerciales de Clase A. 

Fénix 

El fénix es un magnifico pájaro rojo, del tamaño de un cisne, con una gran cola dorada, pico y garras del mismo color. Anida en la cima de las montañas y se encuentra en Egipto, la India y China. El fénix puede llegar a vivir muchísimo tiempo, ya que se regenera, estalla en llamas cuando su cuerpo empieza a decaer y resurge de las cenizas como un polluelo. El fénix es una criatura amable, de las que nunca se ha sabido que matara, y solo come plantas. Como el Diricawl puede aparecer y desaparecer a voluntad. El canto del fénix es mágico: tiene la fama de aumentar el valor a los puros de corazón y de infundir temor a los impuros. Sus lágrimas tienen grandes propiedades curativas. 

Grifo 

El grifo apareció en Grecia. Las patas frontales y la cabeza son las de un águila gigante; el cuerpo y las patas traseras son de león. Al igual que las esfinges, con frecuencia los grifos son empleados por magos para custodiar tesoros. Pese a que estas criaturas son feroces, un puñado de magos virtuosos han llegado a trabajar amistad con alguno. Los grifos se alimentan de carne cruda. 

Sirena 

Los primeros habitantes de las aguas fueron dioses y diosas de antiguas civilizaciones, se les atribuye haber enseñado a los babilonios todas las artes y ciencias. La primera hembra de la especie era una Diosa llamada Atagartis por los sirios y como Derceto por los Filisteos, la conocida imagen de la sirena bella y de larga melena tiene su origen en la edad media se le describe generalmente sentada sobre una roca, cantando una dulce melodía irresistible, mientras se peina y contemplada en un espejo.
 
Diversas teorías han intentado explicar la obsesión de las sirenas por el acicalamiento algunos creen que es porque algún artista desconocido al copiar la imagen desgastada por los años lo copió mal; según otra teoría el "peine" podría haber sido en realidad un plectro (una púa usada para tañer un instrumento de cuerda) el "espejo" podría ser posiblemente una lira. 

Ninfa 

Las ninfas son seres mágicos procedentes de las fuerzas de la naturaleza. Su creación es simple; la esencia natural de ninfa crea un cuerpo y lo "habita". Este cuerpo es siempre el de una mujer de enorme atractivo y encanto. Tienen su propio lenguaje musical. Una ninfa tiene la apariencia de una mujer siempre joven y de gran belleza. Es muy inteligente, y de mente rápida e ingeniosa. Cualquier animal que esté cerca de una ninfa se acercará para ser acariciado por ella, sin importarle tener cerca incluso a su peor enemigo. Las ninfas sólo habitan en los lugares más hermosos; palacios de hielo, grutas oceánicas, lagos y arroyos cristalinos, y los más maravillosos bosques. 

Elfa

Un elfo se mueve con gracia y delicadeza, y de un modo tan sutil y silencioso que a veces es imperceptible su presencia. Este hecho les permite seguir con sigilo a un enemigo al que quieren espiar, o realizar un ataque por sorpresa. Un elfo puede resultar prácticamente invisible en un bosque. Los elfos tienen desarrollada la infravisión, por lo que no les resulta difícil moverse en la noche o por bosques donde no entra la luz solar. Son grandes conocedores de los bosques, en los que habitan, y sus ropas en tonos verdes les permiten camuflarse en el bosque según su necesidad. Es famosa la habilidad de los elfos con el arco. Son entrenados desde pequeños, y aunque también dominan la espada corta y larga, es con el arco con lo que un elfo combate eficazmente. Su agilidad les permite lanzar una flecha y moverse rápidamente para un nuevo disparo 

Hidra 

La Hidra es un monstruo gigante que tiene apariencia reptiliana y múltiples cabezas. Las hidras tienen un color pardo, y el vientre entre amarillo y blanco. Sus apariencia es la de un reptil, con los ojos de color ámbar y dientes muy afilados. El número de cabezas es variable, pero suele estar entre 5 y 12. Miden unos 10 metros de largo. Son seres carnívoros, con una inteligencia normal o baja, lo que dificulta que puedan ser entrenadas. Además son seres solitarios y no les gusta agruparse con otros de su especie. 

Minotauro 

Los Minotauros son inmensos humanoides con cabeza y cola de toro, muy fuertes y musculosos. Su creación es desconocida, aunque se sospecha que fueron creados por una maldición. La naturaleza de un minotauro es más próxima a la de un animal que a la del hombre, son menos inteligentes que los humanos, pero tienen los sentidos más agudos. Tienen muy desarrollado el olfato y la infravisión, y son además seres muy astutos. Los minotauros son siempre machos y se reproducen con mujeres humanas. Su vida media está en torno a los 200 años. Su alimentación es carnívora y tienen preferencia por la carne humana. Son enemigos naturales de los Gnolls, aunque atacan a cualquier intruso sin ningún miedo. Pueden atacar de dos formas: a los seres pequeños con mordedura, y a los más grandes mediante embestida con la cabeza, ésta última es su forma más poderosa de ataque. También se pueden ayudar de una gran hacha. 

Hipocampo 

Originario en Grecia , el hipo campo tiene cabeza y los cuatros delanteros de un caballo , mientras que el resto de su cuerpo esta formado por las aletas posteriores de un pez gigantesco. Aunque la especie vive generalmente en el Mediterráneo, la gente del agua capoturo un excelente espécimen azul roano a cierta distancia de las costas de Escocia en 1949 y despues lo domo. El hipocampo pone huevos grandes y semitransparentes en los cuales puede verse potrocualo. 

Medusa 

En la mitología griega, Medusa (en griego antiguo Μέδουσα Médousa, ‘guardiana’, ‘protectora’)1 era un monstruo ctónico femenino, que convertía en piedra a aquellos que la miraban fijamente a los ojos. Fue decapitada por Perseo, quien después usó su cabeza como arma2 hasta que se la dio a la diosa Atenea para que la pusiera en su escudo, la égida. Desde la antigüedad clásica, la imagen de la cabeza de Medusa aparece representada en el artilugio que aleja el mal conocido como Gorgoneion

viernes, 15 de junio de 2018

Música del Clasicismo: Ludwing van Beethoven


Nació en Bonn el 16 de diciembre de 1770. Se formó en un ambiente excesivamente rígido por la disciplina de su padre, que era tenor en la capilla de la corte. En 1789 Beethoven comenzó a trabajar como músico de la corte para mantener a su familia. Sus primeras obras bajo la tutela del compositor alemán Christian Gottlob Neefe, especialmente la cantata fúnebre por la muerte del emperador José II, mostraban ya una gran inteligencia, y se pensó en la posibilidad de que se fuera a Viena para estudiar con Wolfgang Amadeus Mozart. Aunque la muerte de Mozart en 1791 hizo que estos planes no pudieran realizarse, Beethoven marchó a Viena en el año 1792 para estudiar con el compositor austriaco Joseph Haydn. 

La mayoría de las obras que hoy se interpretan las compuso durante los años transcurridos entre la Sinfonía nº 3 en mi bemol mayor, opus 55 (Heroica, comenzada en 1803 y estrenada en 1805), y la Sinfonía nº 8 en fa mayor, opus 93 (1812), periodo denominado como su "década heroica". 

Las obras más importantes de Beethoven se pueden resumir en 9 sinfonías, 7 conciertos (5 para piano, uno para violín y un triple concierto para piano, violonchelo y violín), 16 cuartetos de cuerda, 32 sonatas para piano, 10 sonatas para violín y piano, 5 sonatas para violonchelo y piano, una ópera, Fidelio, 2 misas y la Misa Solemne, opus 123, varias oberturas y numerosas variaciones para piano. 

A pesar de repetidos enamoramientos, Beethoven siempre elegía a mujeres inaccesibles que pertenecían a la aristocracia, estaban casadas, o las dos cosas a la vez. En 1818 Beethoven, ya sordo por completo, tuvo que utilizar "libros de conversación" en donde la gente escribía sus notas y observaciones para que el compositor los entendiera. Renegó de todo el mundo menos de un pequeño y cerrado círculo de amigos. Exceptuando los estrenos de la Sinfonía nº 9 en re menor, opus 125 y partes de la Missa solemnis en re mayor, opus 123 en 1824, su música siguió interesando únicamente a un reducido grupo de expertos. A pesar de todo, ya había alcanzado un gran prestigio y en su lecho de muerte recibió todo tipo de muestras de simpatía. Murió en 1827. 



Piratas: Ching Shih


Ching Shih (o Zheng Shi) fue una prostituta china que se convirtió en una poderosa pirata al mando de la flota de la Bandera Roja. Esta flota creció bajo su mando multiplicando el botín y aplicando un sistema organizado de negocio. 

Al parecer nació en la provincia de Guangdong de China en 1775, y su nombre de nacimiento era Shii Xiang Gu. Los historiadores chinos dicen que era más alta que las mujeres normales, y que su cuerpo tenía formas gloriosas. Tan bella, que de todas las prostitutas que habían sido secuestradas de un burdel flotante en Canton. En 1801, el pirata Zheng Yi, que comandaba la “Flota de la Bandera Roja”, quedó impactado por la belleza de Ching Shih y quiso que le siguiera. De la mano de Zheng Yi y Ching Shih, la flota de la Bandera Roja creció de 200 barcos a más de 600, llegando a tener, en algunos momentos, entre 1.700 y 1.800 barcos. Formaron una coalición con el pirata cantonés Wu Shi’er. 

Zheng Yi murió en 1807, sólo 6 años después de casarse con Ching Shih. En el momento de su muerte, la Flota de la Bandera Roja incluía aproximadamente unos 70.000 piratas. Ching Shih no deseaba volver a la prostitución. Sabía que esta era su oportunidad de convertirse en una poderosa pirata. Podría, simplemente, haber renunciado a la organización, permitiendo que Chang Pao, hijo adoptivo de Zheng Yi y suyo, tomara el mando, pero ansiaba el poder y la gloria de ser la líder de la flota de la Bandera Roja. 

Ella era consciente de que ser mujer, la convertía en un objetivo fácil en los sabotajes. Así que lo primero que hizo, como cualquier aristócrata que quiere preservar una estirpe, fue casarse con el hijo adoptivo de su difunto marido, Chang Pao, y nombrarlo a él jefe directo de las tropas. Con esta maniobra conseguía tener a los hombres tranquilos, porque les mandaría el que ellos consideraban legítimo heredero, y ella seguiría ocupándose de todo, especialmente de las transacciones comerciales y las alianzas. Era un práctica habitual en la sociedades piratas, y por eso se considera que en este caso es bastante probable que Chang Pao fuese en realidad el amante de Zheng y que este lo hubiese adoptado para que en caso de que le pasase algo pudiese heredar sin problemas parte de sus posesiones y un cargo de responsabilidad en la escuadra. De ser así, lo que suena en principio incestuoso se vuelve una alianza entre dos viudos para preservar el patrimonio, la fusión empresarial perfecta. El capitán y la administradora. 


Se concentró en los negocios y la estrategia militar e hizo grandes esfuerzos para formar un gobierno en virtud del cual sus piratas estaban protegidos por leyes y obligados a pagar impuestos. Cualquiera que fuera el botín capturado, tenía derecho a retener el 20% de su valor, mientras que el 80% restante se repartía entre la flota. Estableció reglas muy estrictas en cuanto al tratamiento de los prisioneros capturados y en particular de las prisioneras. Las cautivas que se consideraban “feas”, eran puestas en libertad, ilesas. Si un pirata deseaba tomar una bella cautiva como su esposa era libre de hacerlo, pero estaban obligados a ser fieles. La infidelidad y la violación eran ambos delitos por los que se podía ejecutar a un pirata. 

Como si fuese un homenaje póstumo al marido difunto el negocio creció hasta convertirse en un monstruo que llegaba desde Corea a la costa de Malasia, no se movía un solo barco sin que la armada de Madame Ching lo supiese y controlase. Pueblos enteros de la costa trabajaban para ellos suministrándoles víveres, y llegaron a establecer una oficina de impuestos en Cantón a la cual iban directamente los barcos que querían cruzar el mar de China para pagar la contribución exigida. En caso de que se negasen, los asaltaban directamente. 

Fue llamada “El terror del sur de China”, afirmando algunas fuentes, que era una traficante de opio, mientras que otros defienden que principalmente se dedicaba al saqueo, el robo, y gravar los pueblos que asaltaba. 

Al emperador Qing le enfurecía pensar que una mujer estuviese controlando una cantidad tan brutal de tierra, mar, recursos y personas que le pertenecían a él. Envió su armada comandada por Kvo-Langa atacarla y ella, lejos de esconderse, fue directa a su encuentro. La armada del emperador perdió sesenta y tres barcos con sus respectivas tripulaciones, que se unieron a la bandera roja bajo amenaza de muerte instantánea. 

Como parecía que no podía ser derrotada, los chinos ofrecieron una amnistía a todos los piratas, con la esperanza de eliminar el reinado de Ching Shih sobre el mar. Chang Pao, el que era su hijastro, marido y primer comandante, acordó con el gobierno un puesto en el ejercito al mando de veinte barcos que serían de su propiedad. Su primera misión en su nuevo cargo fue aniquilar a los que habían sido sus enemigos en nombre del emperador, una perversidad estratégica que humedece los colmillos de emoción. 

A pesar de toda la crueldad y la sangre que envuelven esta historia, hay algo bello y poético en una prostituta miserable que llega a comandar un ejército y consigue doblegar al emperador todopoderoso. Madame Ching, la pirata más brava jamás conocida, la que nunca fue derrotada y se salvó no solo a sí misma sino a todos los que lucharon por ella, pudo legalmente disfrutar de su botín, y volvió a sus orígenes como esos héroes que regresaban a su casa buscando la tranquilidad después de vivir aventuras. Se instaló en el Cantón donde montó un burdel y una casa de apuestas, allí murió plácidamente a los sesenta y nueve años envuelta, seguramente, en una narcótica nube de opio. 





FUENTES: nauticalnewstoday 
                    Jot down 
                   Wikipeda

Pintores Paisajistas: José Daroca


Nacido en Játiva en 1932. Pintor, autodidacta. Tras haber residido en Paris y viajado a distintas capitales de Europa. Simultanea su residencia entre Altea y su ciudad natal. Realiza su primera exposición en el salón de la Presse de Lecigman, Francia en 1966, a la vez participo en la nacional de Barcelona y nacional de Alicante. Paisajista, cuyas obras constan en colecciones tales como sala Emerging ART Galería Nueva York, galería Artesia suiza u otras obras de California y México. 







jueves, 14 de junio de 2018

Música del Clasicismo: Joseph Haydn


Compositor austriaco, una de las figuras más influyentes en el desarrollo de la música del clasicismo. De origen humilde, nació el 31 de marzo de 1732 en Rohrau an der Keitha, cerca de Viena. Era hijo de un fabricante de ruedas. Con ocho años entró en la escuela coral de la Catedral de San Esteban, en Viena, donde recibió su única formación académica. A los 17 años abandonó el coro y pasó varios años trabajando como músico independiente. Recibió algunas lecciones del prestigioso maestro de canto italiano Nicola Porpora. En 1759 fue nombrado director musical del conde Fernando Maximilian von Morzin. El año 1760 contrajo matrimonio con Maria Anna Keller, unión que fracasó y de la que no hubo descendencia. En 1761, fue nombrado director musical adjunto del príncipe Pál Antal Esterházy. 

Escribió 104 sinfonías, entre las cuales destacan: Sorpresa (nº 94), Militar (nº 100), El reloj (nº 101), El redoble de tambor (nº 103) y Londres (nº 104). Tambien escribió 83 cuartetos de cuerda como la Aurora y el Emperador. Aparte compuso 52 sonatas para clavecín o piano. Durante sus últimos años en Viena, Haydn compuso misas y grandes oratorios como La creación (1798) y Las estaciones (1801). También de este periodo es El himno del emperador (1797), que más tarde se convirtió en el himno nacional de Austria. Tras conseguir fama y riqueza, murió en Viena el 31 de mayo de 1809.


Castillos de Castilla: Castillo de Caracena


En una sentencia de 1136 dictada por el cardenal Guido de Bolonia, sobre el pleito entablado entre las diócesis de Osma y Sigüenza por la pertenencia de las tierras de Caracena (Soria), ya se hace mención de la existencia de un castillo en esa localidad. Este primitivo castillo estuvo activo en el siglo XV durante los enfrentamientos mantenidos entre los Reyes Católicos y el señor de la villa, Juan de Tovar. En nombre de aquellos, su leal don Pedro de Acuña, conde de Buendía, rindió la fortaleza y la confiscó. Su propietario y señor de Caracena, Francisco de Tovar, se vio obligado a demolerla. 

En 1491, Alfonso Carrillo de Acuña, sobrino del arzobispo de Toledo, obtiene el señorío de Caracena y procede a la reedificación del castillo siguiendo las pautas constructivas de una época en la que se había generalizado el uso de la artillería, por lo que habían sido concebidas tanto para la mejor defensa frente a las armas de fuego como para su más eficaz empleo desde el interior. A ello responden las troneras que salpican los muros castelares. 

La ordenación en planta deja ver un recinto interior en forma de cuadrilátero trapezoidal jalonado por cinco cubos, en uno de cuyos vértices se alza la robusta Torre del Homenaje de forma prismática rectangular, mientras que en el opuesto se abre la puerta que lo comunica con el segundo recinto dispuesto a modo de corredor perimetral. Queda encerrado éste por una segunda muralla paralela a la primera dotada de diez cubos, dos de los cuales flanquean la entrada no enfrentada a la interior para dificultar el acceso en caso de asedio. 


El castillo se encuentra situado en un alto de unos 1150 m, a un kilómetro de la población en dirección sur, entre los dos cortados que forman el Barranco de los Pilones y el de las Gargantas, que desembocan en el río Caracena. 

Construido en mampostería, se aprecian claramente los restos de la construcción original, una muralla que recorre el alto entre los barrancos y que sirve a su vez de base para la posterior torre del homenaje y el muro norte del recinto interior, ambos del S. XV. Cuenta con un doble recinto con foso artificial y un acceso en zigzag muy protegido. El recinto interior es de planta rectangular con la torre del homenaje en la esquina sureste. El exterior sigue el contorno del interior, con diez cubos huecos con aditamentos artilleros. Es posible aún apreciar los restos de salas abovedadas, aljibes y garitones volados. 


La descripción que nos ofrece Madoz entre 1845 y 1850, dice que había “…un castillo a la parte Sur de la población, bien construido, en una extensión de 330 pies cuadrados, en cuyo recinto hay 2 plazas de armas, una al Oeste cercada de un rondín de 18 pies de espesor, y otra en el centro; conservándose ademas 6 cuadras, con 3 ventanas ovaladas cada una; 1 almacén de piedra sillar perfectamente embovedado; los restos de 1 molino de viento, y por gran parte de la circunferencia un ancho foso, á cuya espalda aparece una espaciosa muralla, circunvalando tambien la población, que pudo contener en lo antiguo hasta 6,000 vecinos; no habiendo quedado de su esplendor mas restos que los expresados, y las 2 iglesias parroquiales: la Asunción y San Pedro…” 





FUENTE: Castillos del Olvido