Flavio Valerio Severo (Severo II) del 306 al 307
DIOCLECIANO Y LA TETRARQUÍA
Flavio Valerio Severo (Severo II), fue un emperador romano del cual no se sabe nada hasta el momento de su llegada al poder. Sus orígenes son inciertos, tanto como el lugar y la fecha de su nacimiento. Se supone, analizando la forma en que llegaban al poder los emperadores romanos durante los últimos años del Siglo III y, posteriormente durante Las Tetrarcas, es de suponer que procedería de la zona de Iliria y que rondaría la edad de Galerio (que había nacido alrededor del año 260), del que se dice que eran amigos de la infancia, compartiendo correrías, y, además, colegas en el ejército. Siguiendo la tradición empleadas por los tetrarcas, adoptó el nombre (praenomen) de su valedor Constancio I, y la gens (nomen) de la casa de Diocleciano.
Severo II fue elevado, el 1 de mayo del año 305, al cargo de césar de Occidente, el mismo día en que Constancio I Cloro asumía el título de augusto en esta zona del Imperio. En principio, se haría cargo de la prefectura formada por las diócesis de Britania, Galia y Vienense. Constancio I Cloro, haciendo caso omiso a las directrices de La Tetrarquía hizo que las legiones de Britania reconocieran, cuando estaba agonizando, como emperador a su hijo Constantino en julio del 306. Galerio, como augusto más antiguo en el cargo, se apresuró a otorgar la potestad de augusto de Occidente a Severo II dejando a Constantino a cargo de Britania, Galia e Hispania con el título de césar. De esta forma, con la desaparición de Constancio I Cloro, el sistema tetrarca volvía a su cauce: Severo II y Constantino en Occidente, y Galerio y Maximino Daya en Oriente. Pero esta nueva organización imperial duró poco, ya que, Majencio, establecido en Italia, aprovechó el inusual nombramiento para, con la ayuda de su padre (el legendario Maximiano, que también se había adjudicado la categoría de augusto) y el apoyo del caduco Senado de Roma, proclamarse emperador. De esta forma, durante nueve meses, el Imperio de Occidente tuvo cuatro emperadores: Maximiano, Majencio, Constantino y Severo II.
En cuanto Galerio supo del alzamiento de Majencio envió a su colega Severo II a Roma para deponer al apropiador, por lo que Severo partió de Mediolanum, al mando de su ejército, camino de Roma; todo se desarrollaba bien hasta que llegaron a las puertas de la ciudad, allí, sus soldados, cuando vieron al mítico Maximiano al frente de las tropas, desertaron en tropel, pasándose al bando contrario. Es muy probable que el hábil y experimentado Maximiano, bregado en mil batallas, sobornara a una parte de los oficiales de Severo; el caso es que, sea como fuere, las mermadas legiones de Severo II se retiraron refugiándose en Rávena. Tras un corto acoso, Severo II fue hecho prisionero y llevado a Roma; una vez en la ciudad, Majencio perdonó la vida al augusto de Occidente, a cambio de jurarle lealtad, al menos eso fue lo que creyó Severo II, pero en realidad era su rehén.
Sabedor Majencio que Galerio, el emperador de Oriente, se había puesto en marcha camino de Roma para continuar con la fracasada ofensiva del augusto de Occidente, ordenó ejecutar a Flavio Valerio Severo, el 16 de septiembre del año 307, cuando se encontraba arrestado en la posta, Tres Tabernae, que estaba situada en la Vía Apia a 40 km. de Roma.
En resumen, Severo II estuvo veintitrés meses, ocupando los cargos de césar y augusto, en Occidente y, aunque fue el 55º emperador romano, en realidad, ha pasado a la Historia sin pena ni gloria.
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