Flavio Valerio Constancio (Constancio I Cloro) del 305 al 306
DIOCLECIANO Y LA TETRARQUÍA
Flavio Valerio Constancio, nació en Dardania (Moesia Superior) el 31 de marzo del año 250, en el seno de una familia de gentes acomodadas de la ribera del Danubio: fue su padre Flavio Eutropio, y su madre, Claudia Crispina, que afirmaba estar emparentada con el emperador Claudio II el Gótico. El apelativo de Cloro, le viene dado por el blanquecino color de su cuerpo. En el edicto del 303, promulgado por Diocleciano contra los cristianos, “La Gran Persecución”, en las zonas administradas por Constancio no hubo apenas ejecuciones, aunque se destruyeron y expoliaron lugares de culto, pero sin martirios. Este gesto fue tomado como un claro signo de flaqueza.
La magnanimidad empleada por Constancio, tanto en la Galia como en Britania, demarcaciones a él asignadas como césar, haciendo oídos sordos a las proclamas de Diocleciano contra los cristianos, quizá fuera debida a la influencia que, sobre él, ejerció su primera esposa: Flavia Julia Elena, joven originaria de Bitinia (Turquía), mujer con la que tuvo un hijo, Constantino el Grande, quien sería emperador, rubricando una de las más importantes etapas de la Historia de Roma.
Constancio, no debía ser una persona corpulenta, pero si, astuto e inteligente. Con veinte años estuvo al servicio del emperador Aureliano en la campaña de Oriente contra Zenobia, la reina del segregado Imperio de Palmira. Pudo ser, en este periodo, cuando conociera a su primera esposa, o amante, Elena. En época de Probo, ya ejercía como Tribuno Militar y durante el reinado de Caro, le fue asignado el gobierno de la provincia de Dalmacia (actuales Croacia, Bosnia y Montenegro). En la contienda por el poder entre Carino y Diocleciano, en julio del 285, a pesar de estar bajo la tutela del primero, cambió de bando, poniéndose del lado de Diocleciano; decisión tenida en cuenta, por el creador de La Tetrarquía cuando le sugirió a su colega Maximiano la elección de un césar.
En el 288, ya establecida La Diarquía entre Diocleciano y Maximiano, fue ascendido al cargo de Prefecto del Pretorio de Occidente, la dignidad más importante después del emperador. Seguramente, Maximiano hubiera preferido de delfín a su joven vástago Majencio, pero la elección de Constancio fue a instancias de Diocleciano, primer augusto; aun así, esta opción no fue gratuita: el augusto de Occidente presionó a Constancio para que renunciara a su esposa Elena, para unirse a su hija adoptiva Flavia Maximiana Teodora. De esta forma, si no podía tener de heredero al hijo, tenía al yerno. Poco se sabe de ella, salvo que nació en el 273 y murió en el 306, ni tan siquiera si formó parte de una pareja feliz; lo que sí sabemos es que fue un matrimonio prolífico, ya que tuvieron seis hijos, tres hembras y tres varones: Flavio Dalmacio, que fue cónsul y censor en el 333; Anastasia; Flavia Julia Constancia, futura esposa del emperador Licinio; Flavio Julio Constancio, padre del emperador Juliano; Flavio Claudio Anibaliano, destinado a ser el sucesor de Constantino; y Eutropia, esposa del cónsul Vario Nepotiano.
El primero de marzo del año 293, en un cónclave celebrado en Mediolanum, Constancio fue nombrado césar de Occidente, encomendándole las diócesis galas y Britania: la Galia para contener las intrusiones de los germanos, y Britania, para deponer al usurpador Marco Aurelio Carusio. En el 288, tras el fracasado intento de Maximiano de acabar con el expoliador, los dos augustos (Diocleciano y Maximiano) transigieron para que Carusio actuara como otro Príncipe. La primera cuestión de Constancio era como hacer frente al autoproclamado emperador de Britania y cesarlo; para lo cual, empezó por tomar el puerto de Bononia (Galia Bélgica), la base naval más importante del Imperium Britannicus; de esta forma debilitaba el poder militar de Carusio, además de controlar el Canal de la Mancha. Recuperado el norte de la Galia, la invasión de Britania se antojaba factible. La pérdida de ese sector de la Galia creó inquietud entre los mandos y desconfianza en el liderazgo de Carusio y en una revuelta palaciega, éste fue asesinado, tomando las riendas el homicida y responsable de las finanzas: Cornelio Alecto. Tres años después del asesinato de Carusio, y cuando la regenerada flota de Constancio estuvo lista, se dispuso la conquista de Britania, en septiembre del 296. Tácticamentese dispusieron dos frentes: por un lado, el Prefecto del Pretorio Julio Asclepiodotus al mando de una parte de los navíos penetraría a través de la Isla de Wight, y por otro, Constancio con el resto de la flota con destino a Londinium.
Las legiones de Alecto, buen tesorero pero inepto militar, sucumbieron ante las tropas de Asclepiodotus sin demasiados contratiempos; los sobrevivientes británicos huyeron rumbo a Londinium, y en la retirada, fueron aniquilados por el ejército de Constancio. La autonomía del Britannicus Imperium, después de casi una década, se desvanecía. Constancio Cloro fue recibido en Londres como un libertador; al parecer, los britanos preferían ser provincia romana en lugar de un reino independiente. Una vez que Britania formó nuevamente parte del Imperio y siguiendo las reformas territoriales marcadas por Diocleciano, Constancio dividió la Diócesis en cuatro Provincias: Britania Prima con capital en Corinium (Cirencester), Britania Secunda con capital en Eboracum (York), Flavia Caesarensis con capital en Lindum (Lincoln) y Maxima Caesarensis con capital en Londinium (Londres).
El Prefecto Asclepiodotus quedó como regente de Britania y Constancio volvió a la Galia para fortalecer la frontera y evitar las incursiones de francos y alamanes, pueblos aliados de los desaparecidos Carusio y Alecto.
El año 305, Constancio, ya como augusto de Occidente, preparó una expedición al norte de Britania para escarmentar a los pictos, pueblos de más allá de la Muralla de Antonino, en Caledonia (Escocia), haciéndose acompañar, en esta ocasión, por su hijo Constantino. En un principio, las escaramuzas se desarrollaron a favor de los romanos, pero en julio del 306, Constancio, se retiró gravemente enfermo, puede que herido, a Eboracum, donde había establecido la capital. En el lecho de muerte instó a sus generales a que nombraran augusto a su hijo Constantino; decisión que produjo un gran revuelo en La Tetrarquía al no respetar las normas sucesorias, el hombre que debía ocupar el puesto del difunto era Flavio Valerio Severo.
Constancio murió en Eboracum (Britania), el 25 de julio del año 306.
El Siglo XIX español, es un repaso por algunos de los acontecimientos que tuvieron lugar en una España que llegaba a dicho siglo como una potencia venida a menos y que saldrá de el en unas condiciones que podemos considerar penosas, ya que perdía los únicos territorios de una Imperio que llegó a dominar una parte importante del mundo.
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Ramón Martín







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