Heliogábalo (218-222)

 



DINASTÍA SEVERA


Sexto Vario Avito Basiano, nació en Emesa (Siria) posiblemente el año 203. Fue hijo de Sexto Vario Marcelo y Julia Soemia Basiana, y desde temprana edad sirvió como sacerdote del dios El-Gabal en Emesa, su ciudad natal.
    El año 217, Caracalla fue asesinado y reemplazado por Macrino. Al tomar el poder este último, quiso eliminar la amenaza que suponía la familia de Caracalla, enviándolos al exilio. Julia Mesa, sus dos hijas y su nieto mayor, Heliogábalo, fueron enviados a Emesa. Una vez allí, Julia Mesa comenzó a preparar un complot, junto con el general Gannys, para derrocar a Macrino y situar a Heliogábalo, con tan solo 14 años de edad, en el trono imperial. Éste, junto a su madre se adhirieron a las pretensiones de Julia Mesa y fraguaron la mentira de que Heliogábalo era hijo ilegítimo de Caracalla, ganándose la lealtad de los partidarios del otrora emperador. Una vez que, Julia Mesa exhibiera sus riquezas ante la Tercera legión en Raphana (Siria), ésta le juró lealtad a Heliogábalo, y, al amanecer del 16 de mayo del año 218, el comandante de la legión, Publio Valerio Comazón Eutiquiano, declaró emperador a Heliogábalo, quién para fortalecer su legitimidad, asumió los mismos nombres con los que se identificaba Caracalla, Marco Aurelio Antonino. Como respuesta, Macrino envió a la región a su prefecto del pretorio, Ulpio Juliano, junto a un contingente de tropas suficientemente para aplastar la rebelión. Pero, esta fuerza se rebeló contra el emperador, poniéndose del lado de las tropas de Heliogábalo. Los oficiales fueron asesinados y la cabeza de Juliano fue enviada al emperador. Macrino, por su parte, envió cartas al Senado, argumentando que la ascendencia de Heliogábalo era falsa y alegando su locura; con lo que consiguió que Heliogábalo fuese condenado por cónsules, líderes romanos y el Senado, declarando la guerra a Heliogábalo y a Julia Mesa.
    Julia Mesa, con sus sobornos y promesas a la Segunda legión, consiguió debilitar a Macrino y su hijo, que, el 8 de junio del 218, fueron derrotados en la Batalla de Antioquía por las tropas comandadas por Gannys. Macrino huyó disfrazado de mensajero, pero fue más tarde interceptado cerca de Calcedonia, siendo ejecutado en Capadocia; mientras que, su hijo, enviado por seguridad a la corte del Imperio Parto, fue capturado en Zeugma y también ejecutado. Heliogábalo declaró la fecha de la victoria en Antioquía como el comienzo de su reinado y asumió los títulos imperiales sin la aprobación previa del Senado, algo que iba en contra de la tradición, algo repetido entre los césares del siglo III; además envió a Roma, cartas de reconciliación que extendían la amnistía al Senado, al tiempo que reconocían las leyes, y condenaban la administración de Macrino y su hijo. Los senadores reconocieron a Heliogábalo como emperador y como hijo de Caracalla.
    El Senado deificó a Caracalla y Julia Domna, al tiempo que elevaba al rango de augustas, a Julia Mesa y a Julia Soemia; mientras que la memoria de Macrino y Diadumeniano fue condenada y vilipendiada. El anterior comandante de la Tercera Legión, Comazón, fue nombrado comandante de la Guardia pretoriana.

Heliogábalo y su corte pasaron el invierno del año 218 en Bitinia de Nicomedia, donde sus convicciones religiosas se hicieron evidentes, manifestando que serían un verdadero problema. Para ayudar a los romanos a adaptarse a la idea de tener a un sacerdote oriental como emperador, Julia Mesa envió un retrato de Heliogábalo vestido de sacerdote, disponiendo que se situara en el edificio del Senado, por encima de la estatua de la diosa Victoria; lo que puso a los senadores en una posición incómoda, pues al hacer ofrendas a la diosa, reverenciaban al emperador. Las legiones, consternadas, lamentaron haberlo apoyado como emperador. Mientras Heliogábalo, estaba todavía de camino a Roma, estallaron revueltas en la Legión Cuarta, instigadas por el senador Gelio Máximo, quien pretendía usurpar el poder, y en la Legión Tercera (la que lo proclamó emperador) bajo el mando del senador Vero. La rebelión fue aplastada y la Tercera Legión fue disuelta.
    Cuando la corte llegó a Roma en el otoño del 219, Comazón y otros aliados de Julia Mesa y Heliogábalo fueron nombrados para cargos importantes, lo que generó irritación en muchos senadores que no los consideraban respetables. Tras ejercer como prefecto del pretorio, Comazón ejerció, por tres veces, como prefecto de la ciudad de Roma, y dos como cónsul. También intentó Heliogábalo que su esclavo Hierocles fuese nombrado César; mientras su presunto amante Zotico, fue nombrado cubiculario, cargo que era muy influyente.
    Los lazos de Heliogábalo con Julia Mesa y Julia Soemia eran fuertes, y se convirtieron en las primeras mujeres, en la historia de Roma, que fueron admitidas en el Senado, se dio el título tradicional de Clarissima a Julia Soemia y el menos ortodoxo de Mater Castrorum et Senatus a Mesa; que quiso establecerse como la mujer más poderosa del mundo romano, pero pronto se hizo evidente la independencia de Heliogábalo.

Desde el reinado de Septimo Severo, el culto al dios solar se había extendido, y Heliogábalo vio una oportunidad para hacer de su dios, El-Gabal, la principal deidad del panteón romano. El dios fue rebautizado como Deus Sol Invictus (Dios Sol Invicto) y fue impuesto incluso por encima de Júpiter. Heliogábalo consideró como esposas de El-Gabal a Astarté, Minerva y Urania.
    Provocó un escándalo mayor al casarse con la virgen vestal Aquilia Severa, aduciendo que tendrían niños parecidos a los dioses. Esto quebrantó la ley y la tradición romanas, puesto que, cualquier vestal que tuviera relaciones sexuales debía ser enterrada viva. Hizo construir un lujoso templo, el Elagabalium, en la ladera oriental del Palatino para albergar a El-Gabal. Para convertirse en el sumo sacerdote de su nueva religión, Heliogábalo se hizo circuncidar y cada solsticio de verano, celebró un festival en honor de la deidad, que se hizo muy popular porque se distribuía comida en abundancia. Durante el festival, Heliogábalo colocaba a su dios-piedra en un carruaje adornado con oro y joyas, que desfilaba por la ciudad. Las reliquias más sagradas de la religión romana fueron trasladadas desde sus respectivos santuarios al Elagabalium.




La orientación sexual de Heliogábalo ha sido objeto de controversia a lo largo de la historia, ya que no lo puso fácil: se casó cinco veces con mujeres, la primera fue Julia Cornelia Paula, la segunda fue la vestal Julia Aquilia Severa, a la que abandonó ese mismo año, para casarse con Annia Faustina, descendiente de Marco Aurelio y viuda de Pomponio Baso, al que había mandado ejecutar recientemente. A finales de ese año volvió con Severa. Según Dión Casio, su relación más estable pudo ser la mantenida con su auriga Hierocles, a quien se refería como su marido. Hay que hacer constar que, según La Historia Augusta, también se casó, en una ceremonia pública, con un hombre llamado Zotico, que era un atleta de Esmirna.
    Si tenemos en cuenta a Dión Casio, se pintaba los ojos, se depilaba y lucía pelucas para prostituirse en tabernas y prostíbulos, e incluso en el palacio imperial, donde se reservó una habitación para poner en práctica sus indecencias, permaneciendo desnudo en el umbral, moviendo una cortina, mientras con voz suave se ofrecía a los que pasaban por el corredor. También Dión afirma que, corría el rumor de que el emperador había ofrecido dinero al médico para que le dotara de genitales femeninos.

Por estas razones, Heliogábalo ha sido considerado como el primer caso, del que se tenga constancia, de persona transgénero. Según otras fuentes le describen así: «Aquel joven disoluto (el más inmoral de los césares romanos) se presentaba en las calles de Roma, en aquellas mismas que pisara el severo Catón, acompañado de chicos jóvenes que le servían en las horas de placer, y mirando siempre hacia atrás, cual lo exigían los extraños ritos de su religión. Es interminable la lista de sus extravagancias. Llegó a casarse con una vestal, y en alguna ocasión declaró públicamente que era mujer y, al efecto, contrajo matrimonio sucesivamente con un oficial y con un esclavo. Iba siempre muy perfumado, y sus vestidos iban adornados con oro abundante y muchas piedras preciosas. En el Quirinal estableció un Senado integrado por mujeres y presidido por su madre».
    En el año 221, las excentricidades de Heliogábalo, enfurecían cada vez más a los soldados de la Guardia pretoriana. Cuando Julia Mesa vio que el apoyo popular al emperador estaba en declive, decidió que tanto él como su madre, que lo había apoyado en sus prácticas religiosas, tenían que ser sustituidos. Entonces pensó en su otra hija, Julia Avita Mamea, y su hijo de 13 años, Alejandro Severo. Convenció a Heliogábalo para que adoptara a su primo como heredero, le diera el título de César y compartiera con él el consulado de ese año. Pero éste reconsideró su decisión al sospechar que la Guardia Pretoriana prefería a su primo antes que a él. Tras fracasar varios atentados contra la vida de Alejandro Severo, Heliogábalo le privó de sus títulos, revocó el consulado e hizo circular la noticia de que Alejandro estaba próximo a la muerte, convencido de provocar una reacción en los pretorianos. Se desencadenó un motín, y la guardia exigió ver a ambos en el campo pretoriano. El emperador accedió, y el 11 de marzo del 222 se presentó allí junto a su primo y su madre Julia Soemia. Al llegar, los soldados aclamaron a Alejandro como emperador, ignorando a Heliogábalo, el cual ordenó un arresto sumario y la ejecución de cualquiera que hubiese intervenido en la revuelta; por lo que los pretorianos atacaron a Heliogábalo y a su madre; el emperador intentó huir escondido en un arcón, pero fue descubierto y le dieron muerte con 18 años de edad. Su madre pereció con él; les cortaron las cabezas y sus cuerpos, después de desnudarles, los arrastraron por la ciudad; el cuerpo de la madre fue dejado en algún lugar, mientras que el de él fue arrojado al río. Muchas personas relacionadas con Heliogábalo fueron asesinadas, entre ellas Hierocles y Comazón; sus edictos religiosos fueron revocados y El-Gabal devuelto a Emesa; se prohibió que las mujeres volvieran a acudir al Senado; y se decretó sobre él la damnatio memoriae, que implicaba que su nombre fuese borrado de todos los documentos públicos.





Inmediatamente después de su muerte, comenzó una campaña de propaganda en su contra, atribuida Julia Avita Mamea; donde circularon muchas historias denigrantes y falsas. La más famosa fue inmortalizada en una pintura del siglo XIX, Las rosas de Heliogábalo, cuadro que retrata cómo asfixió a invitados de una cena con una masa de «violetas y rosas» que lanzaban desde arriba.





Ramón Martín

Comentarios

Entradas populares