08 junio 2022

Carlos I, rey de Inglaterra desde 1625 a 1649

 


CASA DE ESTUARDO

Nacimiento: El 19 de noviembre de 1600 en Dunfermline (Escocia)

Fallecimiento: El 30 de enero de 1649 en Whitehall (Inglaterra)

Padres: Jacobo I de Inglaterra y su esposa Ana de Dinamarca.

Rey de Inglaterra y Escocia: Desde el 27 de marzo de 1625 al 30 de enero de 1649.

 

 


Nacido en Dunfermline (Escocia), el 19 de noviembre de 1600 y fallecido en Whitehall, en Londres, el 30 de enero de 1649. Fue el segundo hijo de Jacobo I y de la reina Ana de Dinamarca, convirtiéndose en heredero del trono debido a la prematura muerte de su hermano mayor Enrique, aunque no recibió el título de príncipe de Gales hasta 1616.

Desde su adolescencia se negoció su matrimonio con la hija de Felipe II de España, algo que no pudo llevarse a buen término, por la exigencia de los españoles consistente en la conversión al catolicismo de Carlos, situación que éste no estaba dispuesto a realizar. La muerte de su padre, hizo que fuera coronado en 1625. Ese mismo año contrajo matrimonio con Enriqueta María, hija de Enrique IV de Francia, deseoso de asegurar la alianza entre los dos países.

Pronto, sus súbditos, los cuales habían puesto toda su confianza en las nobles virtudes que le adornaban, se vieron defraudadas en dichas esperanzas, ya que el monarca, enseguida, se relajó bastante a la hora de realizar las necesarias labores de gobierno, poniéndolas en manos de su primer ministro, el duque de Buckingham. Ya el primer año de su reinado, tuvo un fuerte enfrentamiento con el Parlamento, cuando este se negó a concederle la considerable suma pedida para sufragar los gastos de la Guerra de los Treinta Años. A consecuencia de lo cual, Carlos, disolvió la Cámara, no volviendo a convocarla hasta un año después, la cual hizo responsable de los desmanes del rey al ministro, por lo que fue disuelta nuevamente. Por tercera vez se convocó el Parlamento, el cual solicitó y obtuvo, del rey la Petición de los Derechos. El asesinato de Buckingham solo hizo agravar la situación, por lo que este tercer Parlamento también fue disuelto.

Llegarían once años, en los que, en el reino, hubo un gobierno despótico, representado por la figura del rey. Carlos, confiado en las alianzas que había ido firmando con el resto de las potencias, pensaba que acabaría tranquilamente sus días; pero el pueblo, cansado por los tremendos gastos de la corona y de que los ministros no hicieran nada por evitarlo, según iba pasando el tiempo, se empezaba a inclinar más y más del lado republicano. Las simpatías religiosas del rey, hacia los católicos, eran interpretadas por los protestantes, como un acercamiento a Roma, lo que fue una de las causas de que un amplio sector de esta población se trasladase a América. Carlos quiso imponer a sus súbditos una nueva liturgia, que no fue aceptada por los escoceses, a lo que el rey respondió declarando la guerra. Aunque esta no llegó a producirse, por lo que Carlos convocó el llamado Parlamento Corto, cuarto de su reinado, y que sería disuelto al poco tiempo —de ahí su nombre—, ya que se atrevió a reclamar al rey, explicaciones de algunos de los acontecimientos que se habían ido produciendo durante su reinado, como la muerte del jefe de la oposición Eliot, al tiempo que le exigían la pacificación inmediata con Escocia.

El rey fue perdiendo, paulatinamente, autoridad frente a la Cámara; y llegó el enfrentamiento definitivo, con ocasión de los conflictos con los escoceses. Londres, en masa, se puso de acuerdo con el Parlamento y el pueblo se levantó en armas, lanzándose a la calle. La única solución, sin hacer uso de las armas, era que Carlos abdicase o renunciase de sus prerrogativas, lo que no estaba dispuesto a hacer. De esta manera comenzó el enfrentamiento armado entre los realistas y los cabezas redondas, al frente de los cuales se situó, Oliver Cromwell.

En esos enfrentamientos, la suerte no estuvo del lado del rey, el cual perdió varias batallas hasta que, refugiado en Escocia, fue entregado por los escoceses a los parlamentarios. El Parlamento, convencido de que la existencia del rey constituía un peligro para el Estado, le acusó de alta traición, siendo juzgado y condenado a muerte. El 30 de enero de 1649, subía al cadalso.

Se cuenta que, acabada la ejecución, el verdugo enseñó la cabeza del rey al pueblo diciendo: "He aquí la cabeza de un traidor".

Le sucedió como protector de la Mancomunidad de Inglaterra, Escocia e Irlanda, Oliver Cromwell. Que ejerció ese cargo desde el 16 de diciembre de 1653 al 3 de septiembre de 1658.  El cargo se hizo hereditario de facto al pasar a Richard Cromwell —hijo de Oliver—, tras la muerte de éste en 1658. No obstante, fue destituido por el «Comité de Salvaguarda». La monarquía fue restaurada tras un año de anarquía, cuando Carlos II retornó de Francia —donde se encontraba exiliado—, para aceptar la Corona.

   Ramón Martín

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