Orden Militar de Trujillo
Las Ordenes Militares nacieron en Tierra Santa con el objetivo de
proteger y asistir a los peregrinos que se dirigían a Jerusalén. La primera
Orden fue la del Temple, que ya en 1120 aseguraban el camino de Jaffa a Jerusalén, asumiendo
después la defensa de los Santos Lugares frente a los musulmanes. Pronto, otras
órdenes de carácter similar se unieron a ella, como los Hospitalarios y los
Teutónicos. Pero la lucha contra el Islam se extendió a la Península Ibérica,
por lo que se crearon una serie de Órdenes Militares hispánicas a imitación de
estas otras, entre ellas la Orden de los Caballeros Trujillenses. Esta milicia
pudo nacer como una cofradía militar alrededor de 1180, para la defensa de
Trujillo.
En 1188 encontramos a esta milicia organizada como Orden Militar,
custodiando la villa de Ronda, en Toledo. Su valía en el combate haría a los
freires trujillenses, merecedores de la defensa del territorio de Trujillo. El
rey Alfonso
VIII donó a esta milicia los castillos de
Trujillo, Albalat, Santa Cruz, Cabañas y Zuferola, desde donde se realizarían
incursiones contra el territorio musulmán. Es posible que en 1195, los
Caballeros de Trujillo participaran en la batalla de Alarcos. En la lucha
debieron comportarse valientemente ya que, tras la derrota, conservan el
dominio sobre las fortalezas que poseían, lo que nos hace pensar mantenían la
confianza del monarca castellano.
En 1196, durante la expedición almohade contra la corona castellana, el territorio de los freires trujillenses es arrasado, y ante la escasez de efectivos, por los caídos el año anterior en Alarcos, las guarniciones trujillanas no estaban en condiciones de resistir, por lo que se decide la evacuación de las poblaciones a su cargo. Una tras otra fueron tomadas todas las fortalezas por los sarracenos. La retirada es protegida por algunos caballeros, dando tiempo a que las poblaciones evacuadas pudiera ponerse a salvo, aunque en esta misión se sacrificarían sus últimos efectivos.






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