13 febrero 2021

Padre Antonio Soler

         Nacido en Olot (Gerona), el 3 de diciembre de 1729. Con seis años fue admitido en el coro del Monasterio de Montserrat, donde estudió órgano y composición con Benito Esteve y Benito Valls. En 1744 fue nombrado organista de la catedral de la Seo de Urgel, pero ocho años después ingresó en la orden de los Jerónimos, trasladándose a vivir al MONASTERIO DE EL ESCORIAL, en donde pasaría el resto de su vida y donde descansan sus restos mortales. Entre los años 1752 y 1757 recibió lecciones de Doménico Scarlatti y de José de Nebra, quienes ejercerían una importante influencia en su obra.



En 1753 fue ordenado sacerdote, compaginando sus tareas como miembro de la comunidad religiosa con las de maestro de capilla, organista, compositor y profesor de música del infante Gabriel de Borbón, hijo del rey CARLOS III. Como maestro de capilla, eran tareas suyas: preparar al coro, componer música religiosa y también profana con motivo de las frecuentes visitas que el monarca español realizaba al monasterio. Uno de sus grandes amigos fue el también compositor y religioso Giovanni Battista Martini.

Soler fue prolífico en la composición de obras religiosas, entre ellas encontramos diez misas, cincuenta salmos, nueve Magnificats, dieciséis motetes y unas ciento treinta cantatas y villancicos. Como organista, algunas de sus obras fueron escritas para este instrumento. Muchas de las ciento cincuenta sonatas compuestas para clave, fueron dedicadas a su alumno Don Gabriel, y poseen una cierta influencia de Scarlatti, especialmente las que constan de un único movimiento y forma binaria. Soler también recibió influencia del clasicismo vienés. En sus obras para teclado, se percibe su gusto por el patrón de acompañamiento llamado “bajo Alberti”, creado por Doménico Alberti y que consiste en realizar los acordes triada de la mano izquierda de forma arpegiada, con el siguiente orden: primero la nota más grave, a continuación la más aguda, siguiendo con la intermedia, para finalizar de nuevo con la más aguda.

Otro aspecto relevante de su extensa obra es su interés por las canciones y danzas típicas del folclore español, como su célebre Fandango. Su producción fue muy extensa, y una gran parte no fue impresa, habiéndose perdido bastantes manuscritos. Gran conocedor de la teoría musical, prestó mucha atención a la afinación de los instrumentos, lo que llevó a la construcción de un aparato que servía para dividir un tono en nueve partes y así facilitar la afinación.

Entre sus escritos sobre teoría musical destaca el escrito en 1762, titulado Llave de la modulación, aunque también escribió otros tratados no relacionados con la música como Combinación de monedas y cálculo manifiesto de 1771.

Falleció en el MONASTERIO DE EL ESCORIAL el 20 de diciembre de 1783.

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