martes, 30 de junio de 2020

Puente del Real de Valencia – PUENTES DE VALENCIA



El puente toma su nombre -cuando se construya totalmente de piedra-, por comunicar la ciudad con el Palacio del Real, aunque también fue conocido como Puente del Temple por su cercanía al portal del mismo nombre, en la muralla cristiana. En un documento de 1332, el rey de Aragón Pedro IV el Ceremonioso ya lo denomina con tal nombre.

Se tiene constancia de la existencia de puentes y pasarelas de madera, desde 1332. El puente canalizaba el tráfico entre la ciudad y el puerto, dando también paso al Palacio del Real, pero las continuas riadas del Turia los destruían una y otra vez. Hay constancia de riadas en 1340 y en 1406 que obligaron a efectuar reparaciones, la riada de 1427 destruyó completamente el puente de madera, por lo que hubo que levantar uno nuevo en 1445, aunque seguía siendo de madera. Una nueva en 1590 hizo tomar conciencia de la necesidad de construir un puente totalmente en piedra, así ese mismo año la Fabrica Nova del Riu, toma la decisión de construir un nuevo y definitivo puente, totalmente de piedra.


El actual Puente del Real comenzó a construirse en 1595, finalizando tres años después -aunque la fecha oficial se sitúa el 18 de febrero de 1599-, con motivo de la boda en la Catedral de Valencia entre el rey Felipe III y la reina Margarita de Austria el 18 de abril de 1599.

El 3 de mayo de 1528 -cuando el puente en piedra aún no había sido construido-, se agolpada la gente en el puente para ver pasar al emperador Carlos I de España en su visita a Valencia, el frágil puente se hundió y cerca de mil personas cayeron al río ante los mismos ojos del emperador.


En el plano de la ciudad de Valencia realizado por Anthoine van der Wijngaerde en 1563 se aprecia como el puente contaba con soportes y tajamares en piedra, aunque la pasarela y las barandas eran de madera, con ocho vanos.

Guillem Salvador, Hierony Negret y Françesc Anthon, comenzaron las obras, aunque no consiguieron finalizarlo. Tuvo que ser Joan Pasqual (mestre de fer molins) quien lo llevara a cabo. Este se encontró con un problema, debido a la cimentación del puente. Por lo que utilizó arena, piedras e incluso lápidas con inscripciones procedentes del antiguo cementerio del Convento de Santo Domingo. El puente tenía una longitud de 167 metros y una anchura de 9,50 metros, compuesto por diez arcos escarzanos de trece metros de luz, los tajamares, el paseo y las barandas con adornos de esferas eran totalmente de piedra. Disponía de gárgolas para el desagüe de las aguas de lluvia, y una escalera aguas abajo de acceso al río, que podemos ver en el plano del padre Tosca de 1704. Además, disponía de dos rampas de acceso al cauce situadas una a cada lado del puente.


Se adorna con dos casalicios, uno a cada lado, dedicados a San Vicente Ferrer y a San Vicente Mártir, cuyas esculturas fueron realizadas en 1602 por Vicent Leonart Esteve, e instaladas un año después, aunque los templetes que las debían proteger no se realizarían hasta 1682 y 1683. La construcción de los templetes se realizó a expensas del arzobispo de Valencia Juan Tomás de Rocaberti, en estructura triangular se cubren con tejado a tres aguas y tejas vidriadas. La cubierta se apoya en tres columnas con fustes en piedra negra de Alcublas.

En 1750 la Fabrica Nova del Riu encarga al cantero Bautista Pons la construcción de dieciséis bancales o asientos, así como adornos de bolas piramidales gallonadas en la balaustrada. En 1773 José Puchol Rubio restauró la escultura de San Vicente Ferrer que había sido dañada por un rayo. En 1936 durante la Guerra Civil las estatuas fueron destruidas, siendo son repuestas por Carmelo Vicent Suria que, realiza una nueva escultura de San Vicente Ferrer e Ignacio Pinazo Martínez, la de San Vicente Mártir. La escultura de San Vicente Mártir se instalaría en diciembre de 1945 y la de San Vicente Ferrer en enero de 1946.

Gracias a su última restauración, el puente tiene su aspecto actual, con diez arcos escarzanos sin apuntar y sin clave, es el puente más ornamental, ya que su objetivo era conducir al Palacio del Real, residencia de los reyes y virreyes del Reino de Valencia. La luz de los arcos es de 13 metros cada uno, aunque hay pequeñas variaciones entre ellos. Dispone de tajamares de sección triangular rematadas en punta de diamante. El puente fue reconstruido y ampliado a partir de 1966 por el ingeniero Alberto Oñate tras la riada de 1957. Se aumentó la anchura del puente con seis vías de tráfico e idéntico aspecto lateral del anterior. La nueva anchura del puente se establece en los actuales 27,30 metros y fue inaugurado el 28 de febrero de 1968. En esta remodelación se eliminó la escalera de bajada al puente.

En 1609 se encargaron en Génova cuatro esculturas en mármol con destino a este puente, representando a San Vicente Mártir, San Vicente Ferrer, San Luis Obispo y San Luis Bertrán. Las mismas fueron acabados y embarcadas rumbo a Valencia, pero antes de tocar tierra, el barco que las llevaba fue asaltado por piratas argelinos y nunca más se supo de las esculturas. Estas esculturas vendrían a sustituir a las realizadas por Vicent Leonart en 1603 ya que al parecer no eran del agrado de los jurados de la ciudad.

 

Para la realización del presente artículo se ha consultado el artículo de J. Diez Arnal, y WikipediA

Las imágenes son propias

Por Ramón Martín


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