Cómodo (180-192)

 


Lucio Aurelio Cómodo, nace en Lanuvium, población cercana a Roma, el 31 de agosto del año 161. Hijo de Marco Aurelio y Faustina la Menor, fue el último miembro de la dinastía antonina. Tuvo un hermano mayor, Tito Aurelio Fulvo Antonino, que murió el año 165. A Cómodo se le otorgó el título de césar el 12 de octubre del 166, junto a otro de sus hermanos: Marco Annio Vero, el cual moriría tres años más tarde, al no recuperarse de una operación. Esta muerte dejó a Cómodo como el único hijo superviviente del emperador Marco Aurelio, el cual, preocupado por los fallecimientos de sus hijos mayores, encomendó al célebre médico Galeno que cuidara de su salud, tratándolo de diversas enfermedades. Cómodo recibió una educación privilegiada a cargo de lo que Marco Aurelio llamaba «una abundancia de buenos maestros». Una educación intelectual, por encima de la formación militar.

    En el año 172, Cómodo estuvo integrado en el Estado Mayor de su padre en Carnuntum, que fue la base militar de Marco Aurelio durante las guerras marcomanas. Probablemente fue allí donde, el 15 de octubre del 172, recibió en presencia del ejército, mandado por su padre, el título de Germanicus tras la victoria obtenida sobre los pueblos germanos. La obtención de este título sugiere que el joven heredero estuvo presente durante las últimas batallas del conflicto, incluso desempeñando un papel importante en ellas. El 20 de enero del 175, Cómodo ingresó en el Colegio de Pontífices, punto de partida de su carrera pública.

    En abril del año 175, el gobernador de la provincia de Siria, Avidio Casio, se autodeclaró emperador tras conocer los rumores que anunciaban la muerte de Aurelio. Aceptado como emperador por las provincias de Siria, Palestina y Egipto, continuó con su rebelión a pesar de conocer que los rumores de la muerte del emperador eran falsos. Durante los preparativos de la campaña contra Casio, Cómodo asumió, el 7 de julio del 175, en el frente del Danubio, la toga virilis, con la que entraba de manera oficial en la edad adulta. La campaña contra Casio nunca se llevó a cabo, puesto que, el rebelde fue asesinado por uno de sus centuriones, pocos días antes de que los ejércitos imperiales iniciaran la marcha. A continuación, Cómodo acompañó a su padre en su largo viaje por las provincias orientales; también viajaron a Atenas, donde fueron iniciados en los misterios eleusinos. La gira fue un éxito, regresando a Roma en el otoño del 177.




    Marco Aurelio fue el primer emperador desde Vespasiano que nombró como heredero a su propio hijo. Esta característica identitaria de la dinastía antonina consistía en la elección del sucesor por parte del gobernante. Como NervaTrajanoAdriano Antonino Pio, no tuvieron herederos directos, el trono pasó, en cada caso, a un hombre nombrado por el emperador como el idóneo para el puesto.

    El 27 de noviembre del 176, Marco Aurelio concedió a su hijo el título de imperator y el 177, le otorgó el título de augusto, concediéndole, prácticamente, sus mismos poderes: igualdad que tuvo lugar el 23 de diciembre del 177. El 1 de enero de ese mismo año, Cómodo se convirtió, con 15 años, en el cónsul más joven de toda la historia del Imperio hasta ese momento. Antes de marchar, de nuevo, junto a su padre al frente del Danubio en el año 178, Cómodo contrajo matrimonio con Brutia Crispina. Tras dos años al frente de las operaciones militares, el 17 de marzo del 180, Marco Aurelio murió, dejando a su hijo como único emperador.

    El reinado de Marco Aurelio se caracterizó por ser una guerra casi continua, por lo que, el gobierno de Cómodo podemos considerarlo relativamente pacífico, en lo referente a términos militares, aunque terriblemente inestable en su política interna, ya que su reinado no se caracterizó por estar sujeto a las necesidades de sus súbditos y territorios, sino a los caprichos del propio emperador; marcando la transición de un reino de oro y plata a uno de óxido y hierro. A pesar de lo cual, considerando la importancia del mismo, el reinado de Cómodo no está todo lo bien documentado que quisiéramos.



Cómodo permaneció con los ejércitos del Danubio antes de iniciar las negociaciones de paz con las tribus germanas, que fueron aceptadas debido a su agotamiento. Finiquitadas las negociaciones, Cómodo regresó a Roma, donde celebró un triunfo el 22 de octubre del año 180. A diferencia de sus predecesores, nunca tuvo interés en la administración, impulsando el ascenso de sus favoritos, entre los que se encontraba Saotero, un liberto originario de Nicomedia que llegó a convertirse en su chambelán. Descontentos los senadores con esta situación, pusieron en marcha una serie de conspiraciones, que provocaron que el modo de hacer las cosas del emperador se fuera haciendo más despótico y tiránico. A pesar del odio del Senado, mantuvo su popularidad con el ejército y el pueblo. El amor que le profesaban los ciudadanos —aparte de las muestras de generosidad— se debía a los espectaculares juegos de gladiadores que se celebraban. Para pagar el excesivo coste que suponía la celebración de los juegos, impuso un elevado impuesto senatorial que separó aún más a los dos cuerpos gobernantes del Imperio. Las relaciones entre el Senado y Cómodo se estancaron, de forma definitiva, cuando el emperador invirtió, de manera provocativa, el orden tradicional de los dos poderes del Estado, el Senado y el pueblo.

    Al dar comienzo su reinado, Cómodo, con 18, heredó de su padre muchos de sus asesores: Tiberio Claudio Pompeyano, segundo marido de su hermana Lucila; su suegro Cayo Brutio Presente, Tito Pomponio Próculo, Vitrasio Polión y Gayo Aufidio Victorino, prefecto de la Ciudad de la ciudad de Roma. Sus cinco hermanas contrajeron matrimonio con rivales potenciales del emperador. Así llegó, en el año 182, la primera crisis de su reinado, cuando su hermana Lucila conspiró para derrocarle; posiblemente motivada por la envidia que suscitaba en ella la emperatriz Brutia Crispina. Su marido Pompeyano no participó en la conspiración, pero sí lo hicieron dos hombres que serían acusados de ser sus amantes: Marco Ummidio Cuadrato y Apio Claudio Quinciano, que intentaron asesinarle al entrar en el teatro. Pero fracasaron y fueron capturados, siendo ejecutados; Lucila fue exiliada a Capri y más tarde ejecutada. Pompeyano se retiró de la vida pública. Tarrutenio Paterno, implicado en la conspiración, aunque no se le descubrió, y posteriormente, junto a Tigidio Perenio, organizaron el complot para asesinar a Saotero, el odiado chambelán. Asesinato que Cómodo se tomó muy mal. Perenio aprovechó la oportunidad para tratar de implicar a Paterno en una nueva conspiración contra el emperador, esta vez dirigida por Publio Salvio Juliano. Este último, junto a Paterno fueron ejecutados junto a otros cónsules y senadores. Didio Juliano, futuro emperador, fue relevado como gobernador de la Germania Inferior. Tras los atentados sufridos, Cómodo pasó gran parte de su tiempo fuera de Roma, principalmente en las fincas de su familia en Lanuvium. Por esta época, aunque se encontraba en buena forma física, su mente se fue degradando progresivamente.

    El año 183, nombró a Aufidio Victorino cónsul junto a él y asumió el título de Pío. Ese mismo año estalló la guerra en Dacia, donde destacaron: Clodio Albino y Pescenio Niger, que, posteriormente serían pretendientes al trono. En Britania, el gobernador Ulpio Marcelo, siguió penetrando en territorio enemigo a través del Muro de Antonino a lo largo del año 184; pero fue derrocado por sus soldados debido a su excesiva rigidez en el cumplimiento de las normas, aclamando, como emperador, a Prisco, uno de sus legatus, que se negó a aceptar las pretensiones de los soldados, siendo relevado de su puesto por los legionarios de Perenio. El 15 de octubre del 184, durante los Juegos Capitolinos, un filósofo cínico denunció públicamente a Perenio, pero el emperador ordenó la ejecución del cínico. El año siguiente, un destacamento de soldados de Britania —que había salido desde Italia para sofocar a los rebeldes— denunció también a Perenio ante el emperador, argumentando que pretendía colocar a su propio hijo en el poder. Todas estas intrigas fueron promovidas por Cleandro, que pretendía eliminar a su rival. Tras estas falsas acusaciones, Cómodo autorizó a los soldados a ejecutarlo, junto a su esposa e hijos.

    Entre los años 185 y 190, Cleandro concentró el poder en sus propias manos, enriqueciéndose —siendo responsable de todos los cargos públicos—; vendió y otorgó, al mejor postor, la entrada al Senado, mandos militares, gobiernos de provincias e incluso consulados suffectus. El descontento se extendió por el Imperio, causando una ola de deserciones en los ejércitos de la Galia y Germania. Pescennio Nigro reunió, bajo su mando, a los desertores de los ejércitos de Galia e inició una revuelta a lo largo de Gran Bretaña. En el año 187, uno de los líderes de los rebeldes, Materno, viajó desde la Galia hasta la capital imperial con el objetivo de asesinar al emperador en los Festivales de la Gran Diosa, pero fue traicionado y ejecutado. Ese mismo año, Pertinax desenmascaró una conspiración dirigida por Lucio Antistio Burro (uno de los cuñados de Cómodo) y Cayo Arrio Antonino. Como resultado, sus apariciones se tornaron más inusuales.

    Cleandro, a principios del 188, despidió al prefecto del pretorio, Atilio Ebuciano, asumiendo el mando supremo de los pretorianos con el rango de pugione (portador de la daga) y con dos prefectos subordinados a su poder. Cleandro se encontraba en el cenit de su poder, aunque siguió vendiendo cargos públicos a personas privadas. En la primavera del 190, hubo en Roma una escasez de alimentos, y el praefectus annonae Papirio Dionisio, encargado del suministro de grano, logró culpar al propio Cleandro. Una multitud se manifestó contra éste durante una carrera de caballos en el Circo Máximo: se envió a los pretorianos para sofocar los disturbios, pero Pertinax, por entonces, prefecto de Roma, envió a los vigiles para que se les opusieran. Cleandro huyó buscando la protección de Cómodo, que se encontraba en Laurentium, pero la multitud siguió pidiendo su cabeza. A instancias de su amante Marcia, Cómodo ejecutó a Cleandro y a su hijo.

    El emperador cambió su nombre por el de Lucius Aelius Aurelius Commodus y, con 29 años, retomó las riendas del poder. Su línea de gobierno se moderó. Nombró nuevo chambelán a Eclecto, y nuevo prefecto del pretorio a Quinto Emilio Leto. Liberó a muchos cristianos que se encontraban encarcelados, posiblemente a instancias de la persona que mayor influencia ejercía sobre él, Marcia, que era cristiana. Durante su reinado, Cómodo, ejerció una gran oposición al Senado en todos sus discursos públicos, poniendo de manifiesto que podía ser superior al arcaico cuerpo legislativo, ya que se consideraba un dios. Levantó estatuas por todo el Imperio con la forma de Hércules, lo que reforzaba su imagen de semidiós. Al considerarse la encarnación de Hércules, pretendía que se le reconociera como hijo de Júpiter, el dios supremo romano. Esto aumentó sus tendencias megalómanas.

En el año 191 estalló un gran incendio en Roma que afectó a varios edificios públicos, incluyendo el Templo de Pax, el Templo de Vesta y algunas partes del Palacio Imperial. Tras el fuego, Cómodo vio en dicha destrucción la ocasión para inmortalizar su nombre y, a principios del 192, se proclamó ante el pueblo como el nuevo Rómulo, refundando la ciudad con el nombre de Colonia Lucia Annia Commodiana. También proclamó que los meses serían renombrados con sus doce nombres: Lucius, Aelius, Aurelius, Commodus, Augustus, Herculeus, Romanus, Exsuperatorius, Amazonius, Invictus, Felix, Pius. Estas dementes acciones no quedaron ahí: renombró a las legiones con el nombre de Commodianae, a la flota que traía el grano desde África como Alexandria Commodiana Togata, al Senado con el nombre de Senatus Commodianus Fortunatus, a su palacio y los habitantes de la ciudad de Roma con el nombre de Commodianus y al día en que se promovieron estas reformas con el nombre de Dies Commodianus. Al renombrar todo esto, se presentaba como la fuente de la vida y de la religión del Imperio. Ordenó que se decapitara al Coloso de Nerón, poniendo en el lugar su propia cabeza.



Los interesados en poder adquirir este tratado sobre el siglo XIX en España, podéis hacerlo en Amazon mediante los siguientes enlaces: Tapa blanda por 8,32€ y Versión Kindle (con posibilidad de hacerlo en otros formatos) por 3,00€








Podemos decir que Cómodo no es de naturaleza malvada, pero es el hombre menos honesto conocido. Su simplicidad, junto a su cobardía, le hicieron ser esclavo de sus compañeros. Sus acciones muestran un rechazo total a la política de su padre Marco Aurelio, desconociéndose si se trata de un rechazo psicológico o el resultado de seguir sus propios caprichos. Tras los repetidos intentos de asesinarle, decidió emprender una serie de ejecuciones a lo largo de toda la ciudad con el único objetivo de sembrar el temor entre el pueblo. Ordenó el exterminio de la gens Quintilii. Condiano y Máximo fueron ejecutados bajo el pretexto de que, aunque no demostrada su implicación en las conspiraciones en contra de él, su riqueza y el talento suscitaban su envidia, haciéndolos muy peligrosos.

    Tras la muerte de su padre, añadió el nombre Antonino a su nomenclatura oficial. En octubre del año 180, cambió su praenomen de Lucio a Marco, probablemente para honrar a su padre. En el 182 tomó el título de Pío y en el 185 el de Félix. En el año 191, decidió restaurar su praenomen de Marco a Lucio, y añadió el nombre de la gens Aelia para poner de manifiesto su falsa descendencia del emperador Adriano y de su hijo Lucio Elio César, cuyo nombre original era también Cómodo. A finales de ese año se quitó el nombre de Antonino, quedando su nombre de este modo: Lucio Elio Aurelio Cómodo Augusto Hercúleo Romano Exsuperatorio Amazonio Invicto Felix Pío; Exsuperatorio (Supremo) era un título que solo se daba a Júpiter y Amazonio era un nombre atribuido tradicionalmente a Hércules. Según un inscrito en el altar de Dura Europos, ciudad situada a orillas del Éufrates, muestra que sus órdenes para que los meses se renombraran con sus doce nombres llegaron a todos los rincones del Imperio. También asumió los títulos de Pacator Orbis (Pacificador del mundo) y Dominus Noster (Nuestro Señor). Este último título fue utilizado por los emperadores que reinaron en el Imperio un siglo después que Cómodo, aunque es de él del primero que se tienen noticias.

    Cómodo siempre mostró un gran orgullo por su físico. Todas las fuentes le describen como un hombre bien parecido, por lo que ordenó que se erigieran, por todo el imperio, estatuas suyas vestidas de Hércules. Realmente, creía que era la reencarnación del semidiós hijo de Júpiter, tratando de emular sus hazañas, haciendo continuas apariciones en la arena en las que se enfrentó a diversos animales salvajes. El emperador era zurdo y estaba orgulloso de ello. Los autores de la Historia Augusta le escriben como un experto arquero. En una de sus apariciones en el anfiteatro se enfrentó a una pantera a la que venció. Tenía pasión por los espectáculos de gladiadores, participando en algunos vistiéndose como ellos. Comportamiento considerado por el pueblo romano como indigno de un emperador. Siempre ganó sus combates en la arena y ningún gladiador fue capaz de derrotarlo, aunque es probable que combatiera con mejores armas, o que los gladiadores fueran drogados antes de entrar a la arena. Suscitando la ira de muchos militares cuando hacía su aparición en la arena como Hércules. A veces, el emperador ordenaba que los soldados que habían perdido algunos de sus miembros durante la guerra fueran colocados, maniatados, en el centro del anfiteatro, donde los asesinaba con una espada. Lo mismo ocurría con los ciudadanos de Roma que perdían sus pies debido a accidentes.



Para conocer muchos más aspectos de Roma, os invito a entrar en el Blog Gladiatrix en la arena, en el siguiente enlace: Gladiatrix en la arena






Tras el devastador incendio del año 192, en noviembre, organizó la celebración de los Juegos Plebeyos, en los que participó disparando flechas a los animales y combatiendo contra hombres moribundos. En diciembre anunció, para espanto del pueblo romano, que iniciaría el año 193 como cónsul y como gladiador. En este punto, el prefecto Leto decidió organizar una conspiración junto a Eclecto con el objetivo de eliminar a Cómodo del trono y reemplazarlo por Pertinax. Para ello, se ganaron la confianza de su concubina Marcia, la cual, el 31 de diciembre del 192, envenenó la comida de Cómodo, pero este vomitó el veneno y fue a darse un baño. Los conspiradores, temiendo su venganza en caso de descubrirlos, enviaron al liberto Narciso a estrangularlo en la bañera. El liberto cumplió su cometido y al día siguiente, el Senado declaró a Cómodo enemigo público, decretando contra él una damnatio memoriae. La muerte trajo consigo la restauración del nombre de todos los cuerpos públicos a los que el emperador había denigrado. Todas sus estatuas fueron derribadas y su nombre se eliminó de todos los registros públicos. Su cuerpo fue enterrado en el Mausoleo de Adriano. Sin embargo, en el año 195, el emperador Septimio Severo decidió vincularse con la prestigiosa familia de Marco Aurelio rehabilitando la memoria de Cómodo, al que declaró su hermano, y obligó al Senado a restituir su memoria y su deificación, por lo que volvió a ser llamado Divus Commodus.

    El asesinato de Cómodo llevó al Imperio a una segunda guerra civil, más sangrienta que la del «año de los cuatro emperadores». Este conflicto, conocido con el nombre del «año de los cinco emperadores», costó la vida a cuatro de ellos, entre los que están Cómodo y su sucesor Pertinax. Su fallecimiento marcó el fin de la dinastía antonina.


Ramón Martín

Comentarios

Entradas populares