Luisa Francisca de Guzmán, esposa de Juan IV


          Nacida en Huelva, el 24 de octubre de 1613. Era hija de Manuel Alonso Pérez de Guzmán, duque de Medina Sidonia y de Juana Lorenza Gómez de Sandoval y Rojas y de la Cerda. Esta familia era la más poderosa de la Baja Andalucía, con residencia en Sanlúcar de Barrameda. Descendían de los reyes de Portugal, Era una antepasada de casi todas las casas reales de Europa.

          Casó con el duque Braganza Joao, el 12 de enero de 1633.​ El matrimonio fue promovido por el conde-duque de Olivares, con el propósito de impedir que Portugal se levantase contra la Corona Española, aunque debido a este enlace, Luisa Francisca habría de convertirse en la primera reina de Portugal de la cuarta dinastía, al ser proclamado su marido como Juan IV de Portugal. El matrimonio tuvo siete hijos: Infante Teodosio de Portugal; infanta Ana de Braganza; infanta Juana de Braganza, infanta Catalina de Braganza, que casó con Carlos II de Inglaterra; infante Manuel de Braganza; infante Alfonso VI de Portugal; y el infante Pedro II de Portugal.

          Luisa era una mujer ambiciosa por naturaleza, y orientó la política de su marido en la Rebelión de Portugal contra España de 1640, y en la Guerra de la Restauración Portuguesa, que tuvo lugar entre 1640 y 1668. Tras la aceptación del trono de Portugal por parte de Juan IV de Portugal, Luisa ejerció una gran influencia política en su marido. Advertida de los peligros que podría ocasionarle ser reina de un país que se enfrentaba a España, ella contestó: “Melhor ser Rainha por um dia, do que duquesa toda a vida”.

          Después de la proclamación, se instaló en Lisboa con sus hijos, tomando una postura activa en los asuntos políticos. Cuando se produjo la Revuelta de 1641 con el intento fallido de asesinato del rey, se dice que apoyó la ejecución de los conspiradores, incluso del inocente duque de Camiña. Ejerció el gobierno cuando el rey acudía a la frontera del Alentejo, como en junio de 1643, en que fue ayudada por el obispo capellán mayor Manuel da Cunha, Sebastiao César de Meneses y el Marqués de Ferreira.

          Tras la muerte en 1656 de Juan IV de Portugal, fue nombrada en testamento, regente del reino, mientras durara la minoría de edad de su hijo Alfonso, el cual fue proclamado rey en el Paço da Ribeira el 15 de noviembre de 1656, cuando contaba 15 años de edad, y a pesar de que se comentaba que, padecía una grave dolencia mental, por lo que llegó a considerarse la suspensión de la ceremonia.

          Luisa, procuró organizar el gobierno para imponerse a las facciones palatinas en juego, por lo que nombró a Francisco de Faro, conde de Óbidos, como ayo del monarca y mantuvo los cargos de la casa real en manos de los que ya los ejercían en tiempo de su marido. El sistema duró durante la regencia, durante la cual se produjo la gran victoria portuguesa en la Batalla de las Líneas de Elvas, el 14 de enero de 1659. Esta victoria evitó la caída de Lisboa. Pero la firma de la paz entre España y Francia ese mismo año, en el Tratado de los Pirineos, dejó a España libre de compromisos militares y Portugal volvió a sentirse amenazada.

          Luisa organizó los ejércitos que habrían de asegurar la independencia de Portugal en la Guerra de la Restauración Portuguesa. Supervisó las victorias militares contra los españoles en Ameixial, el 8 de junio de 1663, así como en Montes Claros, dos años más tarde. Gracias a estas derrotas, España reino reconoció la independencia de Portugal el 13 de febrero de 1668. La alianza con Inglaterra, firmada en 1662 y confirmada con el matrimonio de su hija Catalina de Braganza con Carlos II de Inglaterra, fue en gran medida obra suya.

          Luisa fue el objetivo de una conspiración fallida liderada por Luis de Vasconcelos, conde Castelo Melhor, cuando el partido afecto a Alfonso VI se lanzó abiertamente en la lucha contra ella, quien, sin embargo, decidió mantenerse en la regencia temiendo la desastrosa gestión de su hijo. La viuda Juan IV defendió los principios de libertad e independencia de la Restauración y se mantuvo en el gobierno recelosa de que su heredero actuara de igual modo.

          Se dice, a tenor del mechón de pelo blanco que muestran sus retratos, que Luisa pudo haber sufrido vitíligo. Falleció en Lisboa, el 27 de febrero de 1666, siendo enterrada en el panteón de los Braganza, en el monasterio de San Vicente de Afuera, en Lisboa.

Fuentes; WikipediA,
Imagen: Pinterest

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