miércoles, 8 de agosto de 2018

Reyes de Portugal dinastía de Borgoña: Sancho II el Capelo o el Piadoso


Nacido en Coimbra el 8 de septiembre de 1207, fue hijo de Alfonso II y de doña Urraca de Castilla. Sucedió a su padre en 1223 e inició su gobierno bajo la tutela de Gonçalo Mendes y Pedro Anes, que dictaron preceptos garantizando los privilegios del clero, aliviando así las tensiones entre la Corona y la nobleza eclesiástica. 

Cuando don Sancho asumió personalmente el gobierno puso en práctica diversas iniciativas, que dieron como resultado una buena gestión de las finanzas del reino y la reconquista a los musulmanes de una serie de importantes plazas en Alentejo y el Algarve: Moura, Serva, Mértola y otras. Después emprendió la repoblación de la Beira Baixa. Sin embargo, pronto el rey dejó de atender sus obligaciones cuando se enamoró de la viuda de Álvaro Pérez de Castro, doña Mencia López de Haro, que no gozó de la consideración del pueblo ni de la corte. Portugal quedó en manos de los validos del rey y muchos judíos fueron designados para desempeñar funciones públicas. La nobleza del reino se alió con la Iglesia, viendo como el poder se les escapaba, a pesar de las medidas dictadas a principios del reinado de don Sancho. Los prelados de la diócesis de Portugal intercedieron ante el papa Gregorio IX y éste excomulgó a Sancho II y puso el reino en entredicho. Ante tal situación, el rey trató de retractarse y revocó los nombramientos de judíos, pero no aceptó renunciar al amor de doña Mencia, con la que se había casado en secreto. 


En 1244 comenzó una revuelta encabezada por los nobles, con el objetivo de destituir a Sancho II y la elevar al trono a su hermano don Alfonso, conde de Bolonia. La muchedumbre invadió el palacio de Coimbra y se apoderó de la reina, que fue trasladada a Castilla, donde murió. A finales de año comenzaron en París las conversaciones en las que la nobleza lusa ofrecía el trono a don Alfonso y a comienzos de 1245, en el concilio de Lyon, el papa Inocencio IV lanzó la excomunión sobre Sancho II; don Alfonso tomó el título de regente y desembarcó en la Península Ibérica con un ejército, recibiendo la adhesión del sur del país; la nobleza del norte, a pesar de las designaciones pontificias, permaneció fiel a don Sancho y opuso resistencia a don Alfonso, sobre todo a través de uno de los validos del rey, Martim Gil. Pero, tras dos años de guerra civil, ante la crítica situación, Sancho II abandonó Portugal y viajó a Castilla, donde recibió la ayuda del infante don Alfonso (futuro Alfonso X), que intercedió ante Inocencio IV para que revocase la excomunión. Poco después murió en Toledo, el 3 de enero de 1248, donde se había establecido, dedicado a las obras de caridad. A su muerte fue designado rey su hermano, Alfonso III



FUENTE: http://www.mcnbiografias.com 

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