13 febrero 2021

Antonio Salieri

         Salieri nació el 19 de agosto de 1750 en Legnago, población perteneciente a la República de Venecia y fallecido en Viena el 7 de mayo de 1825. Con quince años, se instaló en Venecia, protegido por la familia Mocenigo. Allí estudió canto con Ferdinando Pacini y composición con Gassmann, con el que marchó a Viena en 1766, donde amplió su formación con diferentes maestros. En Viena se dio a conocer como compositor de música religiosa, dirigiendo, desde 1769, los ensayos de la Opera de Viena. En 1770 se presentó como compositor de ópera. Al morir Gassmann, en 1774, se le nombra compositor de la Corte y director de los teatros imperiales. En 1778 es designado maestro de capilla de la Corte y, de 1795 a 1818, se ocupó de dirigir los conciertos de la Tonkünstler-Sozietät.



A la muerte del emperador José II, Salieri abandonó sus funciones en los teatros de la Corte, participó, en 1790, en los actos de coronación de Leopoldo II en Frankfurt. En 1778 compone L´Europa riconosciuta para la inauguración del Teatro de la Scala y Te Deum, en 1792, para la coronación de Francisco II. Dedicado a la enseñanza, dirigió desde 1813 hasta su muerte la sección de canto coral de la Gesellschaft der Musikfreunde, participando en la creación del Conservatorio de esta sociedad, del que llegó a ser nombrado director. En 1816, al celebrarse los cincuenta años de sus actividades musicales en Viena, Schubert compuso una cantata, al tiempo que le dedicaba las Diez Variaciones para piano en fa sobre un tema suyo, y BEETHOVEN le dedicó tres Sonatas para violín y piano op. 12.

Además de ser uno de los músicos más reconocidos en la corte de Viena, fue uno de los últimos grandes representantes de la tradición napolitana, destacando su producción de música vocal, y cultivando la ópera bufa, el singspiel vienés y la tragedia lírica. Entre su producción citaré veintiocho Divertimenti vocali para piano y canto, varias cantatas, misas, un Réquiem, diversas obras religiosas y unas cuarenta óperas, entre ellas La fiera di Venecia, Il talismano, Falstaff o sia Lettre burlé, Las Danaides, Tararo, Asur, rey de Ormuz.

Hacia 1790, MOZART, que se encontraba en la cima de la fama, acusará a Salieri, cuando su popularidad decaía, de plagio y de querer atentar contra su vida. Parece ser que las sospechas de MOZART podrían tener origen en un episodio ocurrido diez años antes, cuando Salieri le quitó el puesto de profesor de música de la princesa de Wurtemberg. Cuando la ópera de MOZART, Las bodas de Fígaro, tuvo un juicio negativo por parte del público y del propio emperador, el compositor acusó a Salieri de dicho fracaso y de haber boicoteado el estreno. Pero en aquella época Salieri estaba en Francia ocupado en la representación de su ópera Les Horaces, por lo que es improbable que tuviera la posibilidad de decidir sobre el éxito o el fracaso de una ópera. Es mucho más probable

Mucho más probable es que fuera el poeta Giovanni Battista Casti, quién instigara a MOZART contra Salieri. La confirmación de que esta disputa pudo haber sido un montaje, está en el hecho de que, cuando en 1788, Salieri es nombrado Kapellmeister, en lugar de proponer una de sus óperas prefirió reeditar Las bodas de Fígaro.

A los sesenta y tres años, Salieri alternaba sus clases con un puesto en la Orquesta de Viena. Allí, el 8 de diciembre de 1813, en un concierto de caridad para los soldados heridos en la batalla de Hanau, junto a otros maestros, forma parte de la orquesta dirigida por un antiguo discípulo suyo, LUDWIG VAN BEETHOVEN, con el estreno de varias obras de éste, entre ellas la Séptima Sinfonía y La victoria de Wellington. En sus últimos años, Salieri vio cómo su salud empeoraba repentinamente y de modo irreversible. Quedó ciego y pasó los últimos años de su vida internado en un hospital, falleciendo en Viena el 7 de mayo de 1825. Está enterrado en el cementerio central de Viena. 

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