domingo, 9 de diciembre de 2018

Ermita de la Virgen de Ara en Badajoz



Extremadura posee su propia Capilla Sixtina, está en la ermita de la Virgen del Ara, y recibe este sobrenombre por los frescos del siglo XVII que podemos contemplar en su interior. La Ermita está a siete kilómetros de Fuente del Arco (Badajoz). 

Sorprendentes las pinturas de mediados del siglo XVII que decoran la bóveda de este santuario. En ellas, al igual que en el Vaticano, se representan escenas del Génesis. A raíz de la restauración realizada en estas pinturas, se ha podido averiguar que, al menos, son obra de seis pintores diferentes, por lo que se supone que estas pinturas pertenecen a la escuela que Francisco de Zurbarán, tuvo en la vecina localidad de Llerena (Badajoz). 

Destacan también unas figuras geométricas pintadas en el zócalo, a finales del siglo XV, que sólo existen en esta ermita y en el Palacio Episcopal de Llerena. Es posible que los pigmentos utilizados, procedan de los minerales extraídos en las minas de la Jayona, ubicadas cerca de la ermita. 

El bajo coro está decorado con pinturas del siglo XIX que nada tienen que ver con la religión. En ellas aparecen cuatro figuras femeninas, representando los puntos cardinales y los cuatro continentes: Europa, África, Asia y América. 

Se comienza a tener constancia de la existencia de esta ermita a partir de mediados del siglo XIV, al ser nombrada en el libro de monterías de Alfonso XI como "un lugar de devoción y peregrinación a la Virgen María". Sin embargo, es a mediados del siglo XV cuando la Orden de Santiago se asienta en el lugar, hace una reconstrucción de la misma y añade la sacristía, el camarín, el coro y la arquería que rodea la fachada sur y oeste. Esta orden, para promover el cristianismo en las zonas cercanas a la ermita, introdujo la leyenda del rey Jayón y su hija Erminda, que dieron origen a este santuario. 

Esta historia cuenta que Jayón era un ciego de la zona que profesaba la religión musulmana y que vivía junto a su hija. Mientras Erminda jugaba, se le apareció una chica vestida de blanco que se presentó como la Virgen María, a la que Erminda le dijo que, si de verdad era quien decía ser, le devolviera la vista a su padre, a lo que la chica le respondió que lo haría a cambio de que ellos se convirtieran al cristianismo. De esta forma Jayón recuperó la vista y, como agradecimiento, construyó la ermita a la Virgen del Ara. 

A pesar de la espectacularidad del lugar, ha sido desconocido para muchos extremeños hasta hace muy poco. 



FUENTE: Público

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