viernes, 7 de diciembre de 2018

Bermudo Ordoñez, rey de Galicia



Es seguro que su padre era el rey Ordoño III de León, En cuanto a la madre, existen diversas teorías. Pelayo, obispo de Oviedo afirmaba que era hijo de una segunda mujer de Ordoño III llamada Elvira. Aunque no hay pruebas de que el monarca se separara en algún momento de su esposa Urraca Fernández. Ésta aparece junto a Ordoño III en todos los documentos desde que comienza su reinado en 951 hasta la muerte del rey en 956. Claudio Sánchez-Albornoz aceptó la posibilidad de que Bermudo pudiera haber sido hijo ilegítimo de Ordoño III. También se desconoce el lugar exacto de su nacimiento, aunque se supone que pudo haber nacido cerca de Carracedelo, en la comarca del Bierzo, al oeste de la provincia de León y pasar allí sus años de juventud. 

Desde el año 966 reinaba en León Ramiro III, hijo de Sancho I y sobrino de Ordoño III. El rey de León era, por tanto, primo hermano de Bermudo. El desafecto que los nobles gallegos y portugueses tenían hacia Sancho I no menguó con la llegada al trono de su hijo Ramiro III. Este sentimiento no hizo más que aumentar con las incursiones vikingas en tierras gallegas del año 968, la grave derrota ante los sarracenos en San Esteban de Gormaz en 975 y las devastadoras aceifas de Almanzor que asolaron todo el reino de León desde finales de la década de 970. 

Es por todas estas circunstancias que, en el 981 un grupo de nobles, liderados por el conde Gonzalo Menéndez, se rebeló contra Ramiro III y proclamó nuevo soberano a Bermudo. El 22 de diciembre, Bermudo ya aparece autotitulándose rey en una donación hecha a un monasterio de Guimarães. Así, entre la primavera y el verano de 982, los partidarios de Bermudo ya se habían hecho con el control de Galicia. 

A principios de 983 el ejército de Ramiro III se enfrentó al de Bermudo en Portilla o Portela de Arenas, cerca de Antas de Ulla, en tierras gallegas. El resultado fue incierto, Bermudo permaneció en Galicia y Ramiro III volvió a León, centrándose en la defensa de sus tierras de los ataques musulmanes. El reino de León quedó dividido en dos grandes zonas de influencia: el territorio galaico-portugués apoyaba a Bermudo, mientras Castilla y el territorio leonés propiamente dicho permanecían fieles a Ramiro. 

Con el paso del tiempo, la guerra quedó en un estático statu quo, hasta que en el año 986 tras la batalla de Vigo, en la que muere el rey Ramiro. En León se corona a su hijo, quien por la intervención de su Madre, firmara la paz con Bermudo quien pasara a ser Rey de Galicia. 

Bermudo es entonces coronado el día de navidad de ese mismo año en la Catedral de Santiago, en una emotiva ceremonia a la que acudieron nobles de todo el reino y que fue auspiciada por el mismo Obispo, quien pronunció en lengua vernácula el siguiente discurso: “Hoy hijos de Galicia, nos reunimos para aclamar al nuevo Rey de Galicia, quien nos ha liberado de la opresión de los extranjeros. Hoy hermanos podemos mirar al cielo y oler nuestras tierras libres de lo ajeno, por eso y lo que nuestro glorioso futuro que Dios nuestro señor nos tiene preparado, Viva EL REY BERMUDO”

Tras su proclamación tuvo que ponerse bajo la protección del califato de Córdoba, ya que el empuje del condado de Castilla y las rebeliones internas en el reino hacían imposible que pudiese resolver tantos problemas. Logró recuperar Zamora, los ejércitos de Almanzor se quedaron en el reino de León como fuerzas de ocupación y no logró expulsarlos, de forma violenta, hasta 987. Entonces, Almanzor montó en cólera y destruyó Coímbra, avanzando a continuación sobre León, sitiándolo y arrasándolo. Bermudo II se refugió entonces en Zamora, ciudad de la que tuvo que huir a Lugo tras la persecución a la que le sometió Almanzor, lo que causó la destrucción de ambas ciudades. No contento con esto, las tropas musulmanas conquistaron Gormaz y Coruña del Conde (conocida como Clunia). En el 994, Astorga en el 996 y saquearon Castro Bergidum (El Bierzo) y Santiago de Compostela, en el 997.

La Península a la muerte de Bermudo

En el año 999 se agravó tanto la gota que padecía, que le resultaba imposible cabalgar y tenía que ser transportado en una litera. Ese mismo año, un jueves del mes de septiembre, murió en el monasterio de Villabuena, localizado en la provincia de León.


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