16 nov 2018

García I


Es García I, el primer rey de León. Había nacido entre los años 870 y 871. Hijo de Alfonso III el Magno y de su esposa Jimena, en el bautismo se le puso el nombre de García en honor de su abuelo materno, el rey de Navarra García I Íñiguez.

Apenas disponemos de datos sobre su niñez. Su nombre aparece por primera vez en la documentación cortesana el 24 de junio del año 886, desde entonces su firma aparece junto a la de su padre en numerosos documentos. Durante su juventud y también en su madurez, sintió celos de su hermano, el futuro Ordoño II, ya que éste desde su nacimiento fue el hijo predilecto de Alfonso III, que le había nombrado gobernador de Galicia alrededor del año 897, quedando así clara la intención del monarca de asociarle al trono. Pero esto no supuso que García no realizara importantes servicios para su padre, como la repoblación de Zamora. Fue precisamente en Zamora donde García entró en contacto con importantes miembros de la nobleza castellana, a la que estuvo muy vinculado desde que contrajo matrimonio en el año 896, con una dama castellana llamada Munia o Nuña, hija del conde de Amaya, Nuño Fernández.

Debido a que la firma de Munia aparece en contadas ocasiones junto a la de su esposo en los documentos de estos años, e incluso cuando éste ocupó el trono leonés, parece ser la prueba de que la pareja no tuvo una relación muy estrecha durante los años de su matrimonio, circunstancia que debió agravarse por la falta de herederos. A pesar de lo cual García mantuvo una importante relación con su suegro, ya que éste fue uno de sus principales apoyos en la sublevación que encabezó en contra de su padre.

Aunque es difícil precisar los motivos que impulsaron a García a enfrentarse a su padre Alfonso III en el año 909, debido al silencio que se guardó sobre estos acontecimientos, se ha considerado que fue por sentirse desplazado por su hermano Ordoño, que ocupaba el puesto de gobernador de Galicia. Fueran cuales fueran sus motivos, su estancia en Zamora fue crucial para entender su comportamiento, ya que algunos de los nobles que colaboraron con él en la repoblación, le animaran a enfrentarse directamente a su padre.

La reacción de Alfonso III al recibir la noticia, fue inmediata, acudiendo con un poderoso ejército a poner sitio a la ciudad, la cual capituló poco tiempo después. Tras estos sucesos García fue conducido al castillo de Gozón, donde fue encarcelado. Castigo que fue considerado excesivo por la mayor parte de sus familiares, sobre todo por su madre, no tardando en aparecer las protestas, manifestaciones claras de rebeldía. El movimiento de rebeldía que surgió en apoyo de García obligó al monarca, Alfonso III, a renunciar al trono y a repartir entre sus hijos sus posesiones con el fin de evitar una guerra civil.

Desde un principio se pudo observar que siempre hubo una barrera entre él y sus súbditos, debido a los métodos utilizados para hacerse con el poder. Así, con el fin de ganarse la confianza de éstos no se hizo coronar rey hasta que se produjo la muerte de su padre y dio su consentimiento para que Alfonso dirigiera una expedición militar por tierras de al-Andalus en el año 910.

Durante su primer año de reinado, García I concentró un gran ejército, saliendo en persecución de los árabes, ante los cuales obtuvo una notable victoria, en un lugar que desconocemos. En los años siguientes el rey de León desarrolló en la margen izquierda del Duero una intensa labor repobladora, con la intención de completar la obra iniciada por Alfonso III. Se reforzaron las fortalezas existentes entre Zamora y Simancas, dedicando especial atención a las defensas de Roa, Peñafiel y Osma en el Este; a la de Clunia en el interior y las más alejadas de Coca y Aza. También realizó algunas campañas militares en el alto Duero.

Disponemos de pocos datos para evaluar su política interior, ya que los cronistas no consideraron dignas de mención las actuaciones que llevó a cabo durante su breve reinado. Tampoco los documentos emanados de la Cancillería Real son concluyentes en este sentido, ya que la mayor parte de ellos son donaciones y contratos de compra y venta.

El breve reinado de García I finalizó en el año 914 con 44 años de edad, aunque las crónicas apuntan diferentes fechas, por lo cual nos resulta imposible precisar el momento exacto de su muerte. Todas las crónicas señalan que pereció por causas naturales en la ciudad de Zamora. El cronista árabe Ibn Idhari señaló que el monarca leonés falleció el 19 de marzo del 914 en Arnedo, ciudad a la que había acudido tras firmar una alianza con el rey de Navarra, Sancho Garcés, para luchar en contra de los musulmanes. Dichos acontecimientos pudieron ser ciertos, aunque parece poco probable que García I falleciera en Arnedo es posible que la causa de su muerte fueran las heridas que recibió.

Los restos del monarca fueron depositados en la catedral de Oviedo junto a los de sus antepasados, tras lo cual los nobles del reino llamaron al futuro Ordoño II para que se hiciera cargo del reino.


FUENTES: mcnbiografias, wikipedia.

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