El rapto de las Sabinas


Realizado en 1799, su estado de conservación es bueno y se encuentra en el Museo del Louvre.

David hace gala en esta obra de un clasicismo exhaustivo, dejando atrás su clara prioridad por el Romanticismo, sustituye lo emotivo por un estilo más sensual y clásico en la línea del más puro estilo griego que Winckelmann tanto reivindicaba. En el mundo griego se valoraba ante todo el desnudo masculino, que es protagonista en esta composición. La obra no fue comprendida, los cuerpos masculinos fueron tachados de andróginos. Si en los Horacios los cuerpos permitían adivinar las venas y la tensión muscular, en las Sabinas nos parecen esculturas clásicas deambulando por un friso. Como se acaba de decir, la composición es en friso, no existe el efecto de profundidad, el dibujo predomina.

En primer término se desarrolla la escena principal, formada por figuras que parecen inmóviles, como congeladas para la eternidad. Estas figuras expresan la tensión contenida de la lucha. En cambio, en el segundo plano asistimos a figuras en tensión y pleno dinamismo, que se pone de manifiesto en los ojos extraviados de los caballos y exageraciones de sabinas.

En el centro del cuadro, vestida de blanco con los brazos abiertos se encuentra Hersilia, se encuentra entre su marido Rómulo y su padre Tito Tacio, que lidera a los sabinos, al otro lado se encuentra Rómulo, se le reconoce por la loba representada en su escudo.

Representa a las Sabinas que se interponen entre dos ejércitos. Para evitar la guerra, a la derecha están sus maridos (romanos), en el otro lado se encuentran sus padres y hermanos los "Sabinos". Para ello llevan a sus hijos para mostrarlos a sus familiares, la acción tiene lugar en Roma al pie del Capitólio. Gracias al coraje de las Sabinas la guerra se evitó.

La historia es mitológica, describe el secuestro de mujeres de la tribu de los Sabinos por los romanos. Cuando Roma fue fundada solo había hombres. Para solucionar el problema Rómulo (su primer rey) organizó unos juegos en honor de Neptuno, para ello invitó participar a los pueblos vecinos. Los Sabinos asistieron acompañados con sus mujeres, los romanos las secuestraron, años más tarde los padres y hermanos decidieron liberarlas, pero ya era demasiado tarde, pues habian tenido hijos con los romanos.

David no escogió el tema por casualidad. En la Revolución Francesa el pintor era diputado de la Convención, era amigo de Robespierre, que fue guillotinado, y el pintor fue encarcelado en el Palacio de Luxemburgo (París). En prisión, David comenzó a pensar en el tema del cuadro, quería hacer a través de él una llamada para reunir a los franceses después del periodo del "Terror Revolucionario".

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