DINASTÍA
JUSTINIANA
Se supone que Flavio Tiberio nació alrededor del año 540 en Tracia. Era amigo personal de
Justino II, y a lo largo de su juventud, fue ascendiendo en el ejército imperial, como
comes de los excubitores, desde donde tendrá un gran protagonismo en la entronización de Justino al hacerse con el control del Palacio en la noche del 14 al 15 de noviembre del año 565; en el momento de la muerte de
Justiniano donde neutralizó las posibilidades de los partidarios del otro candidato. Durante el reinado de Justino II, fue uno de los hombres que gozaron de mayor confianza del emperador, realizando diversas misiones y campañas, aunque en el 573 sería derrotado por los ávaros.
Tiberio casó con una viuda madura, llamada Ino, aunque antes había estado prometido a la hija de Ino, que falleció. El matrimonio tuvo dos hijas y un hijo que murió.
Hacia el año 573, la situación del Imperio era angustiosa, ya que en Italia los lombardos recuperaban las tierras conquistadas bajo Justiniano; en Oriente con la negativa de Justino de seguir con los pagos a los persas sasánidas, les llevó a la guerra; en Hispania los visigodos de Gavarda se lanzaban a reconquistar la Hispania romana; las incursiones ávaras en los Balcanes resultaron ser devastadoras; y, si faltaba algo, se desató otra epidemia de peste. Para colmo los recortes financieros impuestos por Justino —justificados por el excesivo derroche de su predecesor—, debilitaron al ejército y causaron el rechazo de aliados y federados. Finalmente, al recibir la noticia de la caída de Daras ante los persas en noviembre del 573, Justino, agotado y estresado, sufrió un colapso mental que lo dejó incapacitado.
La situación era gravísima. La augusta Sofía, esposa de Justino II apoyó a Tiberio, logrando que en diciembre del año 574 Justino en uno de sus pocos momentos de lucidez mental lo nombrara césar. Seguramente, Sofía esperaba poder ejercer el control del Imperio desde la sombra, o incluso casarse con él y poder mantener su poder, ya que desconocía que estaba casado.
Fue Sofía la que acordó la paz con el rey persa (sah), pactando una tregua de un año por 45.000 sólidos de oro, y que después fue renovada por Tiberio por 3 años más por 30.000 anuales, en ambos casos se excluía a Armenia, por lo que la paz no era total en el frente oriental.

Tiberio —algo bastante habitual al producirse un cambio de monarca— adoptó una total oposición a la política de su predecesor tanto en el aspecto religioso como, sobre todo, en el aspecto económico. De esta manera, inició un gran despilfarro, para ganarse el apoyo popular, premiar a sus partidarios y llevar a cabo su política; financió grandes construcciones como el Gran Palacio de Constantinopla, redujo impuestos sobre el pan y el vino, pagó para mantener la paz, a persas y ávaros y realizó una reconstrucción del ejército reclutando soldados. Pero esta política, que dilapidó el tesoro imperial, que Justino había reconstruido tras los derroches de Justiniano, sólo hubiese sido útil si se hubiese logrado algo tangible. Pero, en lugar de usar los recursos militares reunidos, contra Persia, los desplegó en Italia, donde el reino lombardo se había desintegrado tras ser asesinado su rey Clefi en el año 575, pensando que podría destruir, con facilidad, a los lombardos y recuperar el pleno control de la península itálica.
La contraofensiva imperial dirigida por el yerno de Justino II, Baduario, fracasó por completo en el 576 al ser duramente derrotado, perdiendo la vida, lo que supuso aún un mayor debilitamiento de la presencia bizantina en Italia. Ante el fracaso de las armas Tiberio decidió recurrir al oro, gastando más de 200.000 sólidos en sobornos y regalos, en un intento de mantener la división entre los lombardos. Pero fue un gasto inútil, ya que no se ganaron posiciones y a la larga los lombardos volverían a reunificarse bajo Autario en el año 584.
Al mismo tiempo la situación en el Este, al faltar las tropas enviadas a Italia, volvía a empeorar, pues los persas atacaron en el 576 en Armenia donde tomaron Sebastea y Melitene. El general Justiniano al mando de las fuerzas orientales logró hacerles retroceder. Pero en el verano del 577 volvieron a la carga y derrotaron a Justiniano que encontró la muerte poco después. Entonces, se haría cargo Mauricio, comes de los excubitores. En el 578 — poco antes de que el tratado de paz de 3 años expirara—, los persas invadieron Mesopotamia, y Mauricio contraatacó y se apoderó de Aphumon y Singara.
En octubre del año 578 moría Justino II, y pocos días antes Tiberio II había sido coronado como coemperador. Parece ser que una de sus primeras acciones fue recortar las tasas durante cuatro años para celebrarlo, algo que no podía ser bueno para el Tesoro. Se desataba, en Constantinopla, una lucha por el poder. Desde el principio la emperatriz viuda Sofía había aspirado a mantener su primacía, tanto es así que llegó a impedir a la esposa de Tiberio, Ino, y a sus hijas instalarse en el Palacio Imperial, debiendo éstas establecerse en el Palacio de Hormisdas, y posteriormente, dejar la capital. La presión ejercida por Sofía para que Tiberio se divorciase y se casase con ella, aumentó al morir Justino, pero Tiberio se negaba, y la situación de Sofía se hizo cada vez, a pesar de su poder e influencia. La popularidad de Tiberio iba en aumento y debilitaba la posición de Sofía, por lo que conspiró para matarlo y poner en el trono a Justiniano primo de Justino, cosa que no se llevó a cabo porque éste lo confesó, a pesar de lo cual Sofía no fue castigada. El nombramiento de Ino (Anastasia), como augusta se hizo por sorpresa. El poder de Sofía se extinguía y acabó por retirarse a su palacio, el Palacio de Sofía.
La popularidad de Tiberio fue en aumento, permitiendo una mayor intervención de sus súbditos en el gobierno de las provincias; se redujeron los impuestos; se detuvo el acoso a la herejía monofisita; aumentaron los poderes del Senado y el de los partidos Verde y Azul; se formó un cuerpo de élite en el ejército, formado por bárbaros que se convirtió en la llamada Guardia Varega. Mientras en Oriente seguían los éxitos de Mauricio, Tiberio reconsideró las ideas de la Renovatio imperii (Renovación Imperial) de Justiniano, y usó sus poderosos recursos en Italia, Hispania y África, donde se conquistó el reino de Altava; lo que fue aprovechado, el año 580, por los ávaros que atacaron la indefensa frontera danubiana, que desde tiempos de Justiniano era un coladero para las invasiones. Ante la difícil guerra contra Persia, pese a los esfuerzos y logros de
Mauricio, Tiberio no tuvo otra opción que la de acceder a las exigencias ávaras y les entregó Sirmium en el 582, más 240.000 sólidos por los últimos tres años de protección de la frontera. Durante su reinado los eslavos penetraron hasta Tracia y Tesalia en plena Grecia continental.
En el año 582 Tiberio enfermaba y, como carecía de hijos varones, se discutió quién le sucedería. Había nombrado césares a Mauricio y a Germánico, pero Mauricio fue coronado como augusto el día anterior a la muerte de Tiberio II, que acaeció el 14 de agosto, posiblemente envenenado con un plato de moras.
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