Puerta de Alcalá en Madrid



Madrid cambia radicalmente en el siglo XVI con el reinado de Felipe II, al experimentar un importante aumento en su población. La planta heredada del Medievo se queda pequeña, por lo que es necesaria una nueva cerca y la construcción de nuevas puertas, ya que las cinco existente: Toledo, Atocha, Segovia, Guadalajara y Bilbao, no eran suficientes, a pesar de los catorce portillos existentes. 

La puerta que había antes de la actual, sufre varias modificaciones y derribos hasta que en 1599 se rediseña para celebrar la entrada en la ciudad de la reina Margarita de Austria, esposa del rey Felipe III. Era la entrada natural a la ciudad desde la zona noreste y su nombre procede, al igual que la Calle de Alcalá, del camino que iba dirección a Alcalá de Henares. En Alcalá de Henares se puede ver una puerta similar, llamada Puerta de Madrid. La puerta se derriba definitivamente hacia 1770, cuando se amplía la calle con terrenos tomados al Retiro. 

La actual, está construida en el último tercio del siglo XVIII, por lo tanto, no es la primera puerta de dicho nombre. En 1759, cuando Carlos III entra en Madrid procedente de Nápoles para hacerse cargo del trono de España, lo hace cruzando la antigua Puerta. No le gusta y la manda derribar. Es necesario construir una nueva, más monumental y al gusto más refinado de la época, que se aleja del exuberante Barroco español, y apuesta por un estilo más sobrio que se basa en la estética romana. 

Se organizó un concurso de proyectos, al que se presentaron diversos autores, como la de Ventura Rodríguez, autor de la cercana Fuente de Cibeles, José de Hermosilla. Pero sería el siciliano Francesco Sabatini, encargado de la terminación del Palacio Real, el que lograría ganar el concurso. Presentó un proyecto con dos acabados distintos. Carlos III aprobó el proyecto, sin caer en la cuenta de que tenía dos soluciones distintas. Sabatini decidió combinar ambas, para no contradecir al rey, razón por la cual, la Puerta de Alcalá tiene dos caras distintas. 


Se trata de un arco de triunfo de granito de estilo neoclásico, con cinco vanos en lugar de los tres habituales. En su construcción se emplearon la sillería de piedra berroqueña y planchas de plomo. Sus dimensiones son: 20 metros de alto por 43 de ancho. Es de destacar la ausencia de algún busto de Carlos III, o de alguna mención a algún hecho destacable de su reinado, aunque sobre el vano central, en los áticos de ambas fachadas, figura una inscripción en latín: “REGE CAROLO III – ANNO MDCCLXXVIII” (siendo rey Carlos III, en el año 1778). 

Respecto a sus arcos, el monumento se basa en tres cuerpos, los dos laterales que tienen dos puertas cada uno, son más bajos que el central, que solo tiene una puerta. Entre todos, cinco vanos: los tres centrales con arco de medio punto y los dos laterales con arcos adintelados. Cuando se construyó la Puerta, los vanos exteriores, más pequeños, eran destinados el paso de peatones, y los interiores más grandes, al de carros y animales. 

Detallemos sus Fachadas comenzando con la Fachada Este: Presenta diez columnas de granito adosadas, lisas y sin estrías. Los elementos decorativos del exterior fueron realizados por el escultor español Francisco Gutiérrez. Los arcos centrales están adornados con mascarones en forma de sátiros y los laterales con tarjetones de motivos florales en forma de guirnaldas. Sobre la inscripción de esta fachada figura un escudo de armas sostenido por la Fama y ayudado por el Genio en forma de niño. Lo más destacado de esta fachada es que sobre sus arcos laterales, figuran las cuatro virtudes cardinales: La Prudencia, representada por un niño sujetando un espejo; la Justicia, representada con una balanza en la mano izquierda, mientras que en la derecha lleva una espada desenvainada; la Fortaleza, se suele representar alegóricamente con una columna, en este caso con una lanza; la Templanza, suele representarse con un vaso en la mano, pero en este caso el niño lleva un estribo (un freno de caballo) en el regazo. ​


Fachada oeste: es la interior, más sencilla y sobria que la exterior, en ella se sustituyen las seis columnas exteriores por pilastras y sólo dos pares junto al arco central siguen siendo columnas. Los capiteles son de orden jónico y sobre ellos se apoya una cornisa. Son del mismo diseño que hizo Miguel Ángel para el Capitolio en Roma. ​Las decoraciones se deben al francés Roberto Michel. Los arcos centrales están adornados con mascarones en forma de cabeza de león y los arcos laterales adornados con relieves de cornucopias cruzadas. Sobre la inscripción de este lado se representan trofeos de guerra, que se entiende que pertenecen a enemigos vencidos, representaciones del poder absoluto de Carlos III

Varias fueron las restauraciones realizadas en la Puerta, aunque en todas se mantuvieron los impactos de bala, recibidos en diferentes momentos. Algunos se atribuyen a los combates durante la entrada de las tropas francesas en 1808; otros son atribuidos a la entrada de los Cien Mil Hijos de San Luis, en 1823; aunque algunos opinan que se deben al atentado del 8 de marzo de 1921, realizado contra Eduardo Dato; y otros a que son debidos a impactos de carro debido a un combate en la Guerra Civil. 

El 5 de enero de 1920, una comitiva funeraria despide en la Puerta el féretro de Benito Pérez Galdós, acompañándole hasta el cementerio de la Almudena. 

Durante la Guerra Civil Española, fue un espacio utilizado por la propaganda, colgándose en ella unos enormes carteles con los retratos de diversos líderes de la Unión Soviética. 

En 1976 es declarada Monumento Histórico-Artístico.

Para la realización del presente artículos se ha consultado diversas publicaciones referidas a estos edificios. Es el caso de Madrid Histórico y Madripedia.

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