lunes, 9 de abril de 2018

ACUEDUCTO ROMANO DE ALBARRACÍN A CELLA


Parte el acueducto de las proximidades de Albarracín llegando hasta Cella, se extiende, por lo tanto, a lo largo de tres términos municipales: Albarracín, Gea de Albarracín y Cella (comarca de la Sierra de Albarracín, Teruel). Es sin duda una de las obras hidráulicas más importantes de la Península Ibérica, siendo realizada en el siglo I de nuestra era. Se tenía constancia de la existencia de esta obra hidráulica por referencias documentales y literarias, como aparecer en el Poema del mío Cid como “Celfa, la del canal”.


La construcción de una obra como esta, requería de una gran organización logística. Roma creó con este fin un cuerpo específico de funcionarios que recibía el nombre de familia pública aquarum. Este cuerpo estaba formado por ingenieros (mensores aedificiorum), topógrafos (mensores), administrativos y tesoreros (scribas), pregoneros (praecones), capataces de obra (libratores), fontaneros (plumbarii) y esclavos públicos (servos públicos).

La primera acción consistía en que, el topógrafo y sus ayudantes calcularan el recorrido más adecuado y el desnivel general entre la zona de captación y la de almacenamiento o suministro. En este acueducto de Albarracín a Cella, la gran distancia existente entre los dos extremos y la complejidad orográfica del terreno debió complicar de manera notable estos trabajos, diseñando un recorrido que aprovecha en la medida de lo posible las curvas de nivel.
Tras diseñar y marcar sobre el terreno el recorrido del acueducto, la obra comenzó simultáneamente en varios puntos del trazado, con varios equipos asentados en campamentos de trabajo a lo largo del itinerario. Los capataces o libratores se encargaban de los obreros, artesanos libres y esclavos especializados, además de los materiales, animales de carga, víveres, herramientas y del pago de los salarios. La precisión de las distintas conexiones es un claro ejemplo del nivel alcanzado por los ingenieros romanos.
Este acueducto, de casi 25 kilómetros de longitud, discurre inicialmente, junto al río Guadalaviar, del que toma las aguas, con una conducción que alterna las galerías excavadas en la roca con canales a cielo abierto.

Cerca de Gea de Albarracín, el acueducto se introduce en la tierra, con una galería que discurre en algunas ocasiones a 60 metros de profundidad, volviendo a aflorar a la superficie a medida que se aproxima a Cella.
Para su construcción se excavaron 9 kilómetros de galerías, a las que se dotó de casi un centenar de pozos de ventilación. Se ha calculado que se evacuaron aproximadamente unos 50.000 m³ de roca. El acueducto durante el tiempo que estuvo en activo, poseía una pendiente media de un tres por mil, con un abundante caudal próximo a los 300 litros por segundo. Su finalidad era el suministro de agua al núcleo urbano de la ciudad romana que existió, desde el siglo I a. C., en la actual Cella, aunque dado su importante caudal no se descartan otros usos relacionados con instalaciones artesanales (batanes, fraguas o molinos).
No se sabe, a ciencia cierta, el tiempo que estuvo en activo, aunque con seguridad en el momento de la conquista cristiana de Cella no se encontraba en funcionamiento, como indica la búsqueda y el hallazgo de la actual fuente. Tras el abandono del acueducto, los tramos excavados en la montaña fueron utilizados como refugio de pastores y agricultores y guaridas de animales.
En la actualidad, a lo largo de todo el recorrido del acueducto, existen ocho tramos adaptados para poder visitarlos. Estos tramos son:
Tramo I: Azud del albergue de Albarracín. En este tramo se puede ver la zona desde la que el acueducto tomaba el agua del río Guadalaviar. El punto de captación más factible se situaría en el azud de Albarracín, a unos 2 kilómetros arriba del Castillo de Santa Croche, en Albarracín (Teruel), a través de un dique, situándose el canal por la orilla izquierda del río. El trazado de este tramo, corre en paralelo al cauce del Guadalaviar, introduciéndose en galerías que se excavaron en la roca y utilizando también canales sin cobertura. Se pueden apreciar los pozos para dar ventilación e iluminación a las galerías, así como para entrada de los trabajadores o para el desescombro de residuos. Estas galerías excavadas en la roca fueron utilizadas por pastores, agricultores y animales, tras su desuso como acueducto.  


Tramo II: Galería de los espejos y túnel carretero, en las proximidades del castillo de Santa Croche. En esta zona se puede recorrer parte del acueducto excavado en la roca. Constituiría el primer tramo construido y conservado del acueducto. Discurre junto a la carretera y es la parte más conocida del mismo. Se alternan los tramos del canal al descubierto, con galerías excavadas en la roca, que presentan orificios laterales o pozos para la extracción de la tierra, aunque parte de estos fueron destruidos con la ampliación de la carretera a Albarracín. Las dimensiones de esta galería son considerables, con 2 metros de altura y una anchura que oscila entre 1 y 1,5 metros. El límite probable de este tramo se encontraría en las ramblas del Barranco Serón, que impediría la continuación de la galería, forzando a bordear o a construir el canal de obra.
Tramo III: Azud de Gea de Albarracín. El acueducto discurre excavado en la roca, en paralelo al gran cortado de roca existente. Se trata de un túnel de unos 300 metros de longitud, perfectamente conservado. Sus dimensiones máximas son de 2,25 metros de altura por 1,25 metros de anchura. Sus orificios laterales (lumica), están separados entre sí por unos 11 metros. Al final del acantilado, coincidiendo con el límite entre los términos de Gea y Albarracín, desaparecen de nuevo los vestigios del acueducto, que posiblemente atravesaría la loma para desembocar en el llamado Barranco de los Burros.
Tramo IV: Barranco de los Burros. El acueducto se localiza siguiendo el trazado de la rambla o "Barranco de los Burros", justo al terminar las últimas casas de la localidad de Gea, dirección Albarracín, con unas características constructivas similares al tramo anterior que rodea el barranco. La obra continúa a cielo abierto hasta adentrarse en las primeras casas de Gea, donde desaparece. Lo curioso del trazado es que en vez de utilizar arcos para salvar el barranco, los constructores mantuvieron la cota de nivel e inclinación y continuaron la curva del barranco excavando en la roca.

Tramo V: Cañada de Monterde y Las Hoyas. El acueducto, todavía subterráneo, bordea lomas ocupadas por la actual población de Gea hasta penetrar en el barranco de gran anchura llamado “La Cañada”, donde se encontraron restos de zonas del canal a cielo abierto, construido con mampuesto y argamasa de cal y cantos rodados muy finos. Su anchura aproximada es 80 cm. Siguiendo este tramo se pudo localizar la boca del gran túnel excavado en la roca que abandona el cauce del río y toma dirección a Cella, atravesando una loma de unos 4 kilómetros.

El interior del túnel explica la presencia de unos grandes pozos (putei), excavados en lo alto de las lomas que separan Gea de Cella, conocidas en la zona con el significativo nombre de “Las Hoyas”. Fueron identificados 13 pozos, con un separación bastante regular de 30 ó 35 metros. Tiene forma cuadrangular o rectangular y dimensiones variables (de 8 a 40 m²). Su perfecta alineación hace suponer que servirían como pozos de aireación a la vez que permitían la extracción de tierras procedentes de la excavación del acueducto.


Tramo VI: La Tejería de Cella. A 4 km de Cella se localizan dos pozos de aireación, similares a Las Hoyas del tramo anterior, que corresponden al sector final del gran túnel del acueducto, aunque la boca de salida no se ha logrado descubrir todavía. El acueducto es a partir de aquí a cielo abierto siguiendo el barranco de Rubiol y el canal tiene unos muros hechos con mampuesto y argamasa.
Tramo VII: Las Eras de Cella. El acueducto sigue discurriendo a cielo abierto, formado por un canal en abierto excavado en la roca, con mayor pendiente, con una profundidad de un metro y una anchura de 0,60 metros.
Tramo VIII: Casco urbano de Cella. El final del acueducto debería estar en el castellum aquae, es decir, el depósito de distribución de agua por la ciudad, aunque se desconoce su situación, pese a que se han encontrado los restos de una gran cisterna recubierta con mortero hidráulico de 15 x 13 x 2,3 metros y una capacidad de 487,5 metros cúbicos de agua cerca de la plaza Mayor.



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