martes, 4 de julio de 2017

Monasterio de San Jerónimo de Yuste



El Monasterio se encuentra en la falda de la sierra de Gredos, muy cerca de Cuacos de Yuste. Su origen se remonta al año 1402 fecha de la que data la célula del edificio. Parece ser que en un principio estuvo habitado por una comunidad religiosa de ermitaños, llamados “ermitaños de la pobre vida”, posteriormente se construyó un cenobio que dio paso al actual edificio, el cual fue erigido a iniciativa de varios vecinos de la Vera, con el objeto de continuar allí la vida contemplativa de los «ermitaños de la pobre vida», que fueron sustituidos posteriormente por monjes de la orden de San Jerónimo. 

Sin embargo el acontecimiento que le hizo ganarse un lugar destacado en la historia ocurrió en el año 1556: El delicado estado de salud del Emperador, tanto físico como anímico, y las fuertes depresiones que padecía, vestigios quizás de la enfermedad de su madre, Juana I de Castilla hicieron que Carlos I se planteara el traspaso de poderes a su hijo Felipe y su retirada discreta a un lugar de descanso.






El acto oficial de la abdicación en favor de Felipe II tuvo lugar en los Países Bajos en octubre de 1555. Un año después, Carlos abandona los Países Bajos e inicia su particular viaje hacia el Monasterio de Yuste. La comitiva desembarca en Laredo en septiembre y tras recorrer toda la meseta castellana llega a Jarandilla, donde se aloja en el Castillo de los Condes de Oropesa. El 22 de febrero de 1557 se traslada finalmente al Monasterio de Yuste, donde pasará sus últimos días en este bello y aislado rincón de su imperio. Para ello fue necesario hacer reformas en el monasterio y construir una casa adosada al mismo para poder alojar al Emperador Carlos y a su séquito.

A dicha casa acudieron numerosos personajes importantes de la época entre ellos su hijo y futuro heredero Felipe II y también su hijo bastardo Don Juan de Austria quien conoció aquí por primera vez al que fuera su padre. En el cercano pueblo de Cuacos de Yuste todavía se conserva la casa en la que se alojó, llamada la casa de Jeromín en su honor.

Una de las cosas que llaman la atención del viajero, es que el Monasterio de Yuste no es visible desde ningún sitio hasta llegar a él. Son impresionantes los árboles que hay en el patio antes de la entrada al palacio y a la iglesia, eucaliptos magníficos con unos troncos de gran diámetro. 

En la Guerra de la Independencia Española, las dependencias del convento fueron incendiadas y quedaron prácticamente destruidas. Afortunadamente varias obras de arte del emperador Carlos, como La Gloria, se habían restituido a la Colección Real tras el fallecimiento del monarca, por lo cual se salvaron. Los jerónimos fueron expulsados de Yuste y posteriormente, con la desamortización de Mendizábal, el monasterio fue puesto en pública subasta, iniciándose una época de abandono y deterioro del edificio. En 1949, la Dirección General de Bellas Artes inició la reconstrucción del monasterio, procurando respetar al máximo el diseño y los proyectos originales.

Los edificios que componen el Monasterio los podemos dividir en dos partes. Por un lado el monasterio propiamente dicho y por otro la casa palacio del emperador. Cuentan a su vez con la iglesia, situada en la parte central de todo el conjunto monumental, y con dos claustros, uno de estilo gótico y el otro conocido como claustro nuevo. La iglesia y el claustro gótico son las edificaciones más antiguas. La iglesia, es una edificación de estilo gótico, de una sola nave (habitual en las iglesias de la orden jerónima) y de cabecera poligonal, el retablo mayor data de 1580 y es obra de Antonio de Segura. El cuadro que vemos en la actualidad es una copia del original: La Gloria de Tiziano que era el que estaba en tiempos del emperador, esta obra representa al propio emperador Carlos V y a su familia adorando a la Santísima Trinidad. La iglesia está unida al claustro gótico, el cual es de planta rectangular, tiene un alzado de dos plantas y las galerías del claustro tienen el techo cubierto de madera. En cuanto al claustro nuevo es de estilo renacentista y data del siglo XVI. 

En la cripta de la iglesia quería ser enterrado Carlos I, el cual dispuso en su testamento la ubicación del féretro en la cripta, para que en un gesto último de humildad y sencillez, el cuerpo del emperador descansara de tal forma que el sacerdote que estuviera oficiando la misa en la planta superior estuviera de pie justo encima de su cuerpo. Lamentablemente para él, nunca se cumplió su voluntad, ya que en un primer momento su cuerpo fue enterrado detrás del altar Mayor de la iglesia, mientras se esperaba la construcción de la cripta y antes de terminarse esta, su hijo Felipe II trasladó sus restos al Monasterio del Escorial.


En cuanto a la Casa Palacio del emperador Carlos I. es sencilla y austera, construido fundamentalmente con mampostería, ladrillo y sillería, sin tener prácticamente elementos decorativos. El edificio tiene dos plantas, con cuatro habitaciones cada una, aunque el emperador nunca llegó a usar la planta inferior. El acceso al edificio se hace a través de una rampa a la planta superior, la cual fue construida para poder llegar a caballo hasta la entrada del palacio del emperador.

La planta superior, fue la residencia del emperador, es muy sencilla, constando de en un pasillo central con dos habitaciones a cada lado. A la izquierda están el cuarto de la guardia y el dormitorio de Carlos I, el cual se comunica con la iglesia de tal forma que el emperador podía asistir a la misa, cuando por su enfermedad, no podía levantarse de la cama. A la derecha están la antecámara donde recibía a sus visitantes y otra cámara donde reposaba, ambas habitaciones cuentan con miradores que dan a la huerta del monasterio y al bonito estanque donde el emperador solía pescar. Este estanque sería también de manera indirecta la causa de su muerte, ya que Carlos murió de paludismo y muy probablemente enfermó por las picaduras de los mosquitos de este estanque. En cuanto al mobiliario, en la actualidad todavía se conserva parte del escaso mobiliario que el emperador utilizó en sus últimos días.



Destaca la litera en la que fue trasladado a hombros por mozos de la zona para llegar a su última morada y también llama la atención la silla articulada que se construyó especialmente para que el emperador Carlos I pudiera acomodar su pierna enferma de gota.

Hay también hay un reloj del siglo XVI construido en bronce y plata por Jeremías Metzger y diversos objetos de arte religioso.



2 comentarios:

  1. muy interesante, debiesen publicar historias de otros sitios de España,y sus personajes

    ResponderEliminar
  2. muy interesante, debiesen publicar historias de otros sitios de España,y sus personajes

    ResponderEliminar