lunes, 17 de julio de 2017

Adoración de los Reyes Magos de Rodrigo y Francisco de Osona



Óleo sobre tabla, 78 x 46 cm.

La Virgen María, junto a San José, sostiene en su regazo a Jesús recién nacido mientras el rey Melchor besa el pie del Niño y Gaspar y Baltasar depositan sus regalos sobre una bandeja. Tanto el paisaje idílico, como las arquitecturas típicas de las ciudades del norte de Europa, la composición, los colores gris azulados utilizados y el hieratismo de las figuras con ropas de pliegues rotos de forma artificial remiten al estilo hispanoflamenco en el que inicia su formación Rodrigo y que asimila su hijo Francisco. Esta obra es compañera de La Natividad, también conservada en las colecciones del Museo del Prado.


Rodrigo de Osona debió de nacer en Valencia, hacia 1440 y lo más seguro es que accediera a los modelos flamencos en esa misma ciudad, si se tiene en cuenta que allí trabajó Louis Alincbrot, desde 1439 hasta su muerte, que tuvo lugar entre 1460 y 1463, y después su hijo Jordi Alincbrot, formado también en Brujas, al que se le documenta en Valencia entre 1463 y 1481, en que ya había fallecido.

Por los años en que transcurrió el aprendizaje de Rodrigo de Osona, se instaló en la ciudad Bartolomé Bermejo, cuyo estilo tuvo influencia en Rodrigo y con el que colaboró en 1485 en el Tríptico de la Virgen de Montserrat de la catedral de Acqui Terme (Alessandria, Italia), cuando Bermejo volvió a Valencia, tras su etapa aragonesa, y se hizo cargo el taller de los Osona.

Además de la influencia flamenca, Rodrigo de Osona recibió también el influjo de los pintores italianos es­tablecidos en Valencia desde 1472, Paolo de San Leocadio y Francesco Pagano, incorporando en sus obras elementos decorativos renacientes, como sucede en la predela del Retablo de la Crucifixión que hizo en 1476 para la iglesia de San Nico­lás de Valencia.

A partir de 1485 trabajaba con Rodrigo su hijo Francisco, que debió nacer en Valencia, alrededor de 1465, con un estilo similar al de su padre y supuestamente formado con él. De su colaboración quedan testimonios documentales en el Retablo de san Dionisio de la catedral de Valencia (1500).

Si el estilo de Rodrigo de Osona se reconstruye a partir de sus obras tempranas como el Retablo de la Crucifixión de San Nicolás de Valencia, ya mencionado, el de su hijo Francisco de Osona, muerto antes que Rodrigo, hacia 1514, parte de obras más tardías, como la Adoración de los Magos, en el Victoria and Albert Museum de Londres, firmada por él hacia 1505, en la que se percibe el mayor interés de Francisco en incorporar elementos del repertorio renacentista.

En las obras en las que colaboraron Rodrigo y Francisco no es fácil diferenciar entre uno y otro, por lo que se les suelen adscribir a los dos, como sucede con las ocho tablas de los Osona que posee el Prado. Dos de ellas, Natividad y Adoración de los Magos, se adquirieron en 1941, mientras que las seis restantes con episodios de la Pasión de Cristo se compraron en 1982.

Fallece Rodrigo, cuatro años después que su hijo, en 1518.




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