Flavio Zenón nació, aproximadamente, en el año 425. Al nacer se le impuso el nombre de Tarasis, en la región isaura —región que en la actualidad es Antalya—. Su fama de guerrero no pasó desapercibida al emperador
León I el Tracio a lo largo de la década del 460, cuando éste buscaba alternativas a la creciente utilización, en su ejército, de mercenarios poco fiables, que procedían de pueblos germánicos. Culturalmente, los isaurios, estaban en un escalón más bajo que los godos, ya que éstos habían tenido acceso a la cultura grecorromana. Pero, a diferencia de los germanos, eran súbditos del Imperio y, por consiguiente, no contaban como bárbaros. Sin embargo, la población bizantina los consideraba extranjeros.
En el año 466 Tarasis desenmascaró la traición de Ardabur, hijo de Aspar, el magister militum alano de Oriente, haciéndose aún más indispensable. Hacia el año 468, cuando el incompetente Basilisco capitaneo a la flota bizantina al desastre en la campaña contra los vándalos, Tarasis pasó a ser considerado como el mejor general del Imperio. Durante la campaña de Tracia, escapó por poco de un asesinato instigado por Aspar. Al volver Tarasis a la capital, Aspar fue ejecutado por orden de León I, y Tarasis obtuvo el cargo de magister militum por propio derecho.

Decidido a conseguir ser aceptado por la jerarquía romana y la población griega de Constantinopla, adoptó el nombre griego de Zenón tras su matrimonio con Ariadna, la hija de León, en el año 468. A pesar de que este matrimonio tenía la finalidad de asegurar a León el apoyo de los isaurios, frente a Aspar, el acuerdo daría lugar a que el hijo de Zenón y Ariadna llegara a ser emperador, como
León II tras la muerte de su abuelo en el 474. Mientras tanto, su padre siguió dirigiendo los ejércitos orientales, con los que obtuvo grandes éxitos, como fue la expulsión de los vándalos de Epiro, los cuales la habían invadido, el año 469 como venganza del rey Genserico por el ataque sufrido el año anterior. También se enfrentó a los hunos y a los gépidos al sur del Danubio. Como León II era aún muy joven para gobernar, Ariadna y su madre Verina, le convencieron para que se coronase
coemperador el 29 de enero del 474. Al morir León el 17 de noviembre siguiente, Zenón se convirtió en el único emperador. Pero siguió siendo impopular entre el pueblo y el Senado, por ser extranjero. Bajo su gobierno la antigua influencia germánica en la corte fue sustituida por la bárbara, la de los isáuricos. Revuelta instigada por Verina a favor de su hermano Basilisco, líder de la deshonrosa guerra vándala, en enero del 475 y la aversión que se sentía en Constantinopla ante soldados y funcionarios isaurios, lo que obligó al emperador a huir de la capital e instalarse en Antioquía, encerrándose en una fortaleza, donde pasó los siguientes veinte meses reclutando un ejército, compuesto, en gran medida, por compatriotas isaurios, hasta que marchó sobre Constantinopla en agosto del año 476.
Al llegar a la capital, el caos y la impopularidad de Basilisco le facilitaron poder entrar en ella, sin oposición, contando, además con la ayuda de un ejército dirigido por el general Illos que se había pasado a su bando. Basilisco fue deportado a Frigia, donde murió poco después.
Zenón, de nuevo asentado en el trono, a los dos meses se vio obligado a tomar una decisión trascendental, cuando Odoacro depuso al último
emperador de Occidente,
Rómulo Augústulo, y envió las
insignias imperiales a Constantinopla, reconociendo la soberanía del
emperador de Constantinopla sobre Occidente. El gobierno imperial no tuvo más remedio que afrontar los hechos, y así el nuevo dueño de Italia fue nombrado
magister militum per Italiam ejerciendo la administración del país en calidad de
virrey del emperador, que de este modo se convirtió en el gobernante único de un Imperio romano reunificado. Pero, a pesar de todo, Italia estaba perdida para el Imperio, ya que se encontraba, como todo el
Imperio de Occidente (a excepción de Dalmacia), bajo dominio germánico.
En esta época, Zenón envió una misión a Cartago encargada de llegar a un acuerdo de paz permanente con Genserico, que seguía dirigiendo constantes ataques contra las ciudades de Oriente y el comercio marítimo. Al reconocer al vándalo como rey independiente y aceptar toda la extensión de sus conquistas, Zenón logró imponer una paz que duraría más de 50 años y que acabó con los ataques vándalos a Oriente, además de conseguir la libertad religiosa para los católicos. Mientras tanto, la península balcánica continuaba ocupada por los ostrogodos: en Tracia bajo Teodorico Estrabón y en Moesia bajo Teodomiro. Desde el año 472, los ataques lanzados por los dos jefes godos se habían convertido en un constante peligro. Tan pronto entraban al servicio imperial invistiendo a las más altas dignidades del Imperio, como se rebelaban contra el gobierno de Constantinopla y dejaban que sus tropas devastasen el territorio. Tomaban parte en todas las guerras civiles y luchas de partidos, que a veces decidían, aunque en algunas ocasiones Zenón pudo neutralizarlos, enfrentándolos entre si.

El año 478, Zenón sobrevivió a otra rebelión, cuando su madre política Verina intentó matar a Illos por la defección de este contra su hermano Basilisco. La revuelta fue dirigida por Marciano (yerno de Verina) y el ostrogodo Teodorico Estrabón, pero de nuevo Illos demostró su fidelidad a Zenón, reprimiendo la revuelta. La dura pugna existente entre Teodorico y Odoacro, terminó con la victoria del primero, quien mató a su rival y se alzó como señor de Italia en el 493. Al igual que la crisis en época de
Alarico, esta crisis terminó para Bizancio con la marcha de los godos hacia Occidente, de manera que, al tiempo que Occidente caía completamente en manos de los germanos, Oriente se veía definitivamente libre de ellos.
Pero, liberarse de los germanos no significó una solución al problema étnico mientras pesase sobre el Imperio el dominio isaurio. El Imperio se convirtió en escenario de sangrientos arreglos de cuentas entre los jefes isaurios. Hacia el año 484, estalló una gran revuelta en Oriente, y durante varios años Zenón sostuvo una dura guerra contra su antiguo general Illos, de quien se había distanciado, y su compatriota Leoncio, erigido en anti-emperador. Asediados en la fortaleza de Papirio, en Isauria, murieron cuando fue tomada en el 488.
El monofisismo (doctrina que niega que en Jesucristo haya dos naturalezas), condenado en Calcedonia ganó cada vez mayor influencia en Oriente, y por consiguiente se iba agrandando la discrepancia entre las provincias centrales y las orientales. Basilisco lo había abrazado y, convencido de su poder, condenó, por medio de una circular imperial, las decisiones de Calcedonia y el Tomus Leonis. Pero esta medida, que provocó la mayor indignación entre los ortodoxos, precipitó su caída y el retorno de Zenón, que intentó conseguir un compromiso entre los monofisitas orientales y la población bizantina ortodoxa. En el 482 publicó, de acuerdo con el patriarca de Constantinopla Acacio, el llamado Henotikon, un Edicto de Unión en forma de carta, dirigido a las iglesias de Alejandría, Egipto, Libia y la Pentápolis, las más alejadas de la ortodoxia católica. El Henotikón reconocía e imponía el símbolo niceno como norma de fe, acatando las decisiones de los tres primeros concilios ecuménicos, aunque eludiendo pronunciarse sobre el verdadero punto en litigio, omitiendo cualquier referencia a la doble o única naturaleza de Jesucristo. La imposibilidad de un compromiso religioso quedó, pronto, manifiesta, ya que, el Henotikón no pudo satisfacer ni a los seguidores de Calcedonia ni a los monofisitas. En vez de dos eran ahora tres los partidos enfrentados: los monofisitas declarados, los ortodoxos declarados y, los tibios de ambos campos que aceptaban la fórmula imperial de fe. También el Papa rechazó categóricamente el Henotikón y lanzó un anatema contra el Patriarca de Constantinopla. Ello incitó a este a tachar el nombre del Papa de los dípticos, comenzando un cisma entre Roma y Constantinopla que iba a durar más de 30 años.
Zenón murió de un ataque de epilepsia o de disentería el 9 de abril del año 491. Como su matrimonio con Ariadna no habían tenido descendientes, su viuda escogió a un miembro principal de la corte imperial, Anastasio, para sucederle.
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