Flavio Justino (Justino I) del 518 al 527

 


DINASTÍA JUSTINIANA



Justino nació hacia el año 452 en una aldea de Baderiana cerca de la actual Skopie, perteneciente a la prefectura pretoriana de Ilírico. Era de ascendencia tracio-romana o ilirorromana, hablaba latín y un griego rudimentario, y llevaba un nombre ilirio-tracio. Su hermana Vigilancia, casó con Sabbatius y tuvo dos hijos: el futuro emperador Flavio Pedro Sabacio Justiniano y Vigilantia, que casó con Dulcissimus (o Dulcidio) y tuvo tres hijos: el futuro emperador Justino II, el futuro general Marcelo, y Preyecta. Siendo adolescente, junto a dos compañeros, huyendo de una invasión bárbara, se refugiaron en Constantinopla, capital del Imperio Romano de Oriente. Al llegar a Constantinopla, Justino era analfabeto, y se unió a la guardia del palacio recién formada, los excubitores, donde sirvió en varios puestos, haciendo campaña contra los isaurios y los persas sasánidas, en donde destacó por su valentía. Fue progresando, siendo nombrado, sucesivamente, tribuno, comes, senador y, en tiempos del emperador Anastasio I, comes excubitorum (comandante de la guardia de palacio. Se casó con Lupicina, aunque no tuvieron hijos.
    En la noche del 8 al 9 de julio del año 518, Anastasio murió y su silentarii (sirviente mayor), convocó a Justino y Celer. Celer era el magister officiorum (maestro de oficinas) y comandante de los regimientos palaciegos, una fuerza de exhibición en desfiles. Anunciada la muerte por toda Constantinopla, los altos funcionarios, incluido Juan de Capadocia, recientemente nombrado Patriarca de Constantinopla, fueron convocados al Gran Palacio para elegir un nuevo emperador, ya que Anastasio había muerto sin hijos, aunque con muchos parientes conocidos, algunos de ellos posibles candidatos al trono. El praepositus sacri cubiculi (gran chambelán), Amantius, tenía la intención de hacer de Teócrito, por entonces comandante de una unidad de élite; mientras que, Justino controlaba un grupo de soldados más pequeño, pero de mayor calidad, por lo que fue elegido como el nuevo emperador por el consejo, siendo proclamado emperador en el Hipódromo como Justino I. Su esposa, Lupicina, se convirtió en emperatriz consorte bajo el nombre de Eufemia, La selección de este nombre fue una indicación de que, ambos, eran cristianos calcedonios.
    Justino consolidó su posición asesinando a sus posibles oponentes, especialmente a los partidarios de Anastasio que estaban en contra de la doctrina de Calcedonia. Soldado de carrera con poco conocimiento del arte de gobernar, se rodeó de asesores de confianza, siendo, el más destacado, su sobrino Flavio Pedro Sabacio, a quien adoptó como hijo e invistió con el nombre de Justiniano.
    En el año 497, Anastasio había estado de acuerdo con Teodorico, el rey ostrogodo que gobernaría Italia como su delegado. Esto preservó a Italia de un vecino peligroso. Los sentimientos de la mayoría de los italianos hacia el Imperio se mezclaron, ya que Anastasio era un monofisita, mientras que ellos eran calcedonios. Al ser los ostrogodos arrianos, se les consideraba a ellos y a los monofisitas como herejes. Con un emperador calcedonio en el trono y el papado con sede en Italia, la situación se volvió menos estable, a pesar de que, inicialmente, las relaciones fueron amistosas. Eutarico, yerno de Teodorico, fue nombrado cónsul en Constantinopla en el 519 y confirmado como heredero de Teodorico. Eutarico murió en el 522, y las políticas de Justino, influenciadas por Justiniano, se volvieron más anti-arrianas. En el 526 murió Teodorico, dejando a Atalarico, el hijo de diez años de Eutarico, como heredero al trono.

Muchas de las iniciativas tomadas con respecto a los estados vecinos se basaron en motivos religiosos, y mayoritariamente fueron desarrolladas por Justiniano a medida que adquiría más poder hacia el final del reinado de Justino. Kaleb I de Aksum, alentado por Justino se dispuso a ampliar su imperio. Las crónicas contemporáneas cuentan que, los comerciantes bizantinos fueron atacados por el rey judío de Himyar en el sur de Arabia. Himar era un estado cliente de los persas sasánidas, enemigos, de siempre, de los bizantinos, por lo que, Kaleb invadió Himyar, prometiendo convertirse al cristianismo si tenía éxito, lo que hizo en el 523. Varios pequeños estados en las fronteras del Imperio Bizantino y de la Persia Sasánida eran áreas continuas de discordia entre las dos potencias. El Principado georgiano de Iberia estaba en la esfera de influencia sasánida, pero era cristiano. Los obispos ibéricos eran enviados a Antioquía, en el Imperio Bizantino, para ser consagrados. Vakhtang I de Iberia fue alentado a la guerra contra los sasánidas, pero tras una larga lucha fue derrotado e Iberia subyugada como provincia sasánida en el año 522. Lazica era otro estado fronterizo; era cristiano, pero en la esfera sasánida. Su rey, Tzath, deseaba reducir la influencia sasánida. En el 521 o 522, fue a Constantinopla para recibir las insignias y las túnicas reales de la realeza de manos de Justino y declararse vasallo suyo. Fue bautizado como cristiano y se casó con una noble bizantina, Valeriana. Una vez confirmado en su reino por el emperador bizantino, regresó a Lazica. Poco después de la muerte de Justino, los sasánidas intentaron recuperar el control de la región por la fuerza, pero fueron rechazados con la ayuda del sucesor de Justino.
    El año 524, el emperador sasánida Kavadh I pidió a Justino que adoptara a su hijo menor, Cosroes, para asegurar su sucesión sobre sus hermanos mayores. Justino estuvo de acuerdo, pero, consciente de que al no tener hijos él, un hijo persa adoptado tendría derecho al trono bizantino, ofreció la adopción de acuerdo con la costumbre bárbara. Los persas se sintieron insultados y rompieron las negociaciones. En el 526, los bizantinos asaltaron la Armenia persa por iniciativa de Justiniano, el cual controlaba, cada vez más, la política de su anciano tío. Los grupos de asalto fueron dirigidos por dos de los prometedores protegidos militares de Justiniano, Sittas y Belisario.
    En lo referente a materia religiosa el reinado de Justino es digno de mención por la resolución del cisma acaciano entre las ramas oriental y occidental de la iglesia cristiana. Nada más ascender al trono, Justino invitó al Papa Hormisdas a Constantinopla para negociar. Justiniano también envió una invitación similar. Hormisdas envió rápidamente una delegación a Constantinopla para exponer la posición ortodoxa en lugar de negociar; una política desarrollada por su sobrino Justiniano, Justino apoyó la opinión de Roma sobre la cuestión de la naturaleza dual de Cristo, y el 28 de marzo del año 519, en la catedral de Constantinopla, en presencia de una gran multitud, un reacio patriarca Juan II aceptó la fórmula del Papa Hormisdas y el fin del cisma se concluyó en una ceremonia solemne. Durante los tres primeros años de su reinado, Justino persiguió a los monofisitas, pero a partir de entonces adoptó un enfoque más pragmático. En el 523, emitió un estricto edicto contra el arrianismo. Teodorico, era también arriano, al igual que la mayoría de los ostrogodos, y envió al Papa Juan I, sucesor del Papa Hormisdas, a Constantinopla con instrucciones para obtener un cambio de política. A Juan se le recibió con una bienvenida excepcional; Justino se postró a los pies del Papa e insistió en ser coronado de nuevo por el Papa. Sin embargo, Juan no logró que se revocara el edicto. A su regreso a Italia, Teodorico enfurecido hizo que lo metieran en prisión, donde murió.
    Alentado, de nuevo, por Justiniano, Justino, manifestó, cada vez más, su posición como emperador profundamente religioso. En el año 519 abandonó la tradición de representar símbolos paganos en el reverso de sus monedas y sellos. Fue una reafirmación, pública y generalizada del Imperio como un estado cristiano.
    Sus últimos años de reinado, estuvieron marcados por un aumento de la tensión con los vecinos del Imperio, especialmente los ostrogodos y los sasánidas. En el 526, Antioquía fue destruida por un terremoto y Justino dispuso que se comenzara, inmediatamente, la reconstrucción. Muchos de los edificios construidos tras el terremoto fueron destruidos por otro gran terremoto en noviembre del 528. Procopio de Cesarea en su historia bizantina indica que las facultades mentales de Justino I habían comenzado a declinar en su vejez. La salud de Justino comenzó a decaer y nombró a Justiniano como coemperador y, el 1 de abril del año 527, como su sucesor. El 1 de agosto de ese año, Justino murió, siendo sucedido por Justiniano. La ciudad de Anazarba fue rebautizada como Justinópolis en el 525, en honor suyo.



RECOMENDACIONES


El Siglo XIX español: Mi primer libro publicado, es un repaso por algunos de los acontecimientos que tuvieron lugar en una España que llegaba a dicho siglo como una potencia venida a menos, y que saldrá de el en unas condiciones que podemos considerar penosas, ya que perdía los únicos territorios de una Imperio que llegó a dominar una parte importante del mundo.

Si estáis interesados podéis adquirirlo en Amazon en dos versiones:

Tapa Blanda por 8,32€

Versión Kindle con posibilidad de leerlo Online o adquirirlo por 3,00€



Una biografía en tu pantalla: Otro blog de mi propiedad, en el que se pueden encontrar pequeñas e interesantes biografías de personajes de diversos países. Excepto reyes y sus consortes, condes, emires, califas, presidentes, etc, que los podéis encontrar en mi blog COSAS DE HISTORIA Y ARTE



Gladiatrix en la arena: En el caso de que vuestro interés se centre en personajes y temas relacionados con el Imperio Romano, os recomiendo visitar este excelente blog de nuestra compañera y amiga Maribel Bofill. 





Comentarios

Entradas populares