lunes, 2 de julio de 2018

El Greco: San Benito


Obra realizada entre 1577 y 1579. Óleo sobre lienzo de 116 X 81 cm. 

La media figura de San Benito de Nursia hacía pareja con la imagen de San Bernardo que actualmente se exhibe en el State Hermitage Museum (San Petersburgo), y ambas flanqueaban la gran tela de la Asunción de la Virgen que hoy se conserva en el Art Institute de Chicago, en el segundo piso del retablo mayor de Santo Domingo el Antiguo, bajo el lienzo con la representación de la Trinidad. Los dos santos eran fundamentales en la orden benedictina, puesto que fueron el fundador y el reformador respectivamente de la misma en el siglo XII. Siguiendo fórmulas compositivas muy cercanas al género del retrato, Benito de Nursia aparece como un hombre maduro, de unos cincuenta años, rostro enjuto y rasgos muy concretos. Además del hábito negro de la orden, sostiene en la mano izquierda un rico báculo en plata sobredorada, emblema abacial por excelencia, y con la derecha realiza un gesto retórico, una señal que probablemente indica al espectador el sagrario del retablo situado a la derecha, el lugar sagrado por excelencia y donde está depositado el cuerpo de Cristo bajo las formas del pan y del vino. La disposición piramidal, la gestualidad y el modo vívido de concentrar el rostro de san Benito invitan a pensar que estamos ante un hombre real, no un perfil idealizado; una manera de revitalizar y acercar la santidad a sus contemporáneos que el Greco repitió en otras ocasiones. La pintura tiene un sólido modelado, trabajado con abundante pasta cromática, semejante al empleado en los retratos de esa época. Destacan las manos, de gran belleza y efectiva factura, y el fondo, de atrevida resolución. La base gris acastañada aparece matizada cromáticamente por medio de pinceladas de tono azul verdoso, un color que sirve para envolver la cabeza del santo creando una suerte de nimbo o halo. 





FUENTE: Museo de El Prado

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